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¿HABITAMOS UN NARCOESTADO?

Por Óscar Esquivel. 

La definición de narcoestado no existe en la academia española de la lengua, lo que no quiere decir que no se entienda lo que se quiere decir o que no exista. Narcoestado no es más que la asunción de las funciones del Estado por parte de personas involucradas en el tráfico ilegal de drogas, quienes utilizan toda la estructura de un estado para facilitar el trasiego, al margen de la ley, de grandes cantidades de narcótico. Quienes componen un narcoestado comienzan desde el nivel más alto, en la presidencia de la república (concepto que desaparece en un narco estado), e involucra también ministros, diputados, magistrados y otros.

El término se ha convertido, en los últimos días, en tendencia en las redes sociales, producto de una supuesta pelea entre dos presidentes protegidos por Estados Unidos de Norteamérica: el presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele, y el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. El enfrentamiento entre ambos presidentes obedece a estrategias ya conocidas, cuyo objetivo consiste en desviar la atención de los temas prioritarios que aquejan a los habitantes de sus naciones, colocando el énfasis en controversias fabricadas. El montaje cumple otra función, además, de cuya aplicación por el imperio existen numerosos ejemplos: cuando uno de los  protegidos de los gobiernos estadounidenses deja de ser útil para sus intereses, se le coloca un “par” para que lo disminuya.

“Parece que la narco dictadura de Honduras teme por la erosión de su apoyo en Estados Unidos. Hace bien. Pues tener un hermano preso por narcotráfico no le ayudará en sus pretensiones políticas a futuro,” ha escrito en Twitter Nayib Bukele, quien cuenta con un buen porcentaje de simpatizantes en Honduras, dentro de los que destacan supuestos líderes de izquierda.

Partiendo del supuesto que habitamos en un narcoestado, ¿qué países de la región no lo son también? El narcotráfico es una realidad en casi todos los países del mundo. En algunos países la droga es producida dentro del territorios, mientras que otros son utilizados como rutas de trasiego y distribución, y finalmente las vastas poblaciones de los países más poderosos son el gran motor del consumo. Esta larga cadena de intercambios representa enormes transacciones con el capital que el tráfico de drogas arroja. Mientras haya un enorme mercado ilegal de narcóticos, los narcoestados seguirán existiendo, unos más visibles que otros.

El conflicto en redes sociales de Nayib Bukele con Juan Orlando Hernández nos inclina a pensar que es parte de una estrategia de Washington para limpiar su imagen en Honduras por su apoyo a Juan Orlando Hernández. Además, el imperio busca potenciar y hacer uso de Bukele para un renovado liderazgo en la región que impida y disminuya la presencia de China y Rusia en nuestros países. «La información es correcta: Juan Orlando Hernández, Daniel Ortega y Nicolás Maduro, no están invitados a la toma de posesión,» ha escrito vía Twitter Nayib Bukele sobre su toma de posesión a principios de junio. Muchos en Honduras celebran estos mensajes, creyendo que son un signo de que Juan Orlando Hernández no cumplirá su cuestionado mandato.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.