/¿MINAS DE ORO EN COPAN RUINAS?

¿MINAS DE ORO EN COPAN RUINAS?

…Por Frauke Decoodt

Bienvenidos a Copan Ruinas !!

Uno de los lugares “imperdibles” para ver en Centroamérica son las ruinas maya cerca del pueblo Copán Ruinas en Honduras. A menudo es lo único que los turistas visitan en el país. La visita vale mas que la pena. Los arqueólogos consideran las notables estelas y decoraciones esculpidas entre los mejores vestigios de la antigua Mesoamérica, UNESCO considera Copán Ruinas y sus alrededores como patrimonio mundial.

Copán Ruinas no sólo es arqueología. Las personas más aventureras pueden disfrutar haciendo ciclismo, escalada, kayak, aguas termales, observar guacamayas, cabalgar. Las posibilidades son interminables, los alrededores impresionantes.

Por eso es una pena, que un puñado de personas poderosas valoren este pedazo de paraíso por otros recursos, los que se encuentran por debajo de la tierra.

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Un gigante astuto despertó activistas cautelosos

En febrero de 2016, un equipo de investigadores de Oxfam, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Universidad de Clark visitaron Copán como parte de un estudio en minería, agua y vivienda en Honduras. Querían entrevistar a lugareños sobre cuatro solicitudes de concesión para explorar la existencia y cantidad de minerales en la región, tres de los cuales fueron aprobados en septiembre 2015 por INHGEOMIN, el Instituto Hondureño de Geología y Minería. A pesar de que la ley hondureña establece que los lugareños deben ser informados sobre tales solicitudes los investigadores descubrieron que fueron ellos los primeros en notificar a la población. Incluso la municipalidad local dijo no conocer nada al respecto.

Rode Murcia, nacido y criado en Copán transformó su indignación en acciones. Con la ayuda de algunos amigos comenzó a visitar a las comunidades que se verían más afectadas por la mina. Rode también visitó las ‘juntas de agua’. Estas representan siete aldeas que comenzaron a organizarse hace 25 años para asegurar el acceso a agua potable. En consecuencia se volvieron muy protectores de los bosques y sus fuentes de agua. “Uno se acostumbra a vivir para defender nuestra agua, a defender nuestro medio ambiente”, me cuenta Juan Ángel Guerra, el simpático presidente de la junta de agua.

Además de las juntas otras organizaciones en esta región cuentan con una larga experiencia en lucha. La resistencia de la población local indígena maya, los chortí, empezó con la llegada de los colonizadores españoles. En 1995 esa resistencia revivió traduciéndose en una lucha por recuperar su tierra, su cultura e identidad. La bien establecida organización CONIMCHH se mantuvo al frente de esta batalla. La organización mas joven CONADIMCHH fue diligente a sumar otra batalla cuando se dieron cuenta de los planes de la compañía minera. El coordinador Antonio Arias hizo algo de tiempo para mí en su domingo libre. “Como la colonización, la minería es otro proyecto extractivista. La colonización extrajo nuestra identidad y conocimiento. La minería extrae nuestros recursos naturales y daña nuestra tierra. Defenderemos nuestro ambiente y recursos naturales.”

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¿Quién pierde, guién gana?

Esta alianza de organizaciones y ciudadanos defendiendo su tierra y ambiente se dispuso a buscar respuestas. ¿Quién aplica a estas concesiones? ¿Quién obtendría ganancias de un proyecto así acá? ¿Qué daño traerá esto?

Como a menudo sucede en la industria minera no está claro cuál es la compañía matriz detrás de una cortina de humo hecha por subsidiarias específicas. En este caso una compañía, Suroro Pty. Ltd. fue registrada en el 2012 en Australia, y a excepción de un certificado de registro no hay ningún rastro de ellos en el internet. Suroro registró otra compañía en Honduras, de manera bastante cínico denominando a esta subsidiaria local Minerales Chorti S.A., en referencia al pueblo indígena cuya tierra destruirían. Antonio esta  indignado, “¡Están usurpando nuestro nombre para un proyecto de muerte!”

A la compañía le fue concedido el permiso para explorar una área que cubría 2,819 hectáreas, conteniendo nueve aldeas. Algunos habitantes son dueños de sus tierras pero la mayoría vive en parcelas que son propiedad de las élites terratenientes tradicionales. Una de las aldeas que se vería afectada por el proyecto minero es El Quebracho. Llegamos por la tarde ya que los campesinos trabajaban en sus campos todo el día. Al inicio los seis varones con quienes me pusé a conversar fueron cautelosos, pero pronto la conversación fluyó tanto entre nosotros como entre ellos mismos. Los nativos están preocupados. “Si a estos ricos vienen y les ofrecen un montón de dinero, ellos venden su tierra y se van a España. No les importamos los pobres, nosotros no tenemos dónde ir.”

Curiosamente la mayoría de las personas con quienes hablo no quieren decir los nombres específicos de estos pudientes terratenientes locales. “Porque no estamos seguros aún de quién se beneficiaría de tener una minera en esta tierra” me dice Rode. En Honduras los ambientalistas deben cuidarse de no ofender a los políticos poderosos y élites económicas. De acuerdo a un estudio reciente de Global Witness, es país más peligroso de activistas de la tierra, donde 123 han sido asesinados desde el 2009. En Copán, Rode reporta que ella recibió amenazas, alarmantemente algunas de éstas han sido amenazas a muerte.

Posiblemente existe otra razón por la cual muchos parecen ser cautelosos para nombrar y exponer. “Los narcotraficantes están comprando grandes cantidades tierra en el área”, me cuenta Antonio. “Esto hará que la represión y persecución ante quienes defendemos nuestro territorio empeoren. Las personas temen hablar, por el contexto político y por el narcotráfico. Saben que la compañía minera, como la industria de las drogas, es propiedad de personas poderosas.”

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“Destruirán todos las cosas que nos dan la vida” 

Aparte de investigar quiénes estaban detrás de la solicitud, los locales averiguaron cuáles serían las consecuencias de una mina de oro a cielo abierto. Lo que les preocupa más es el acceso al agua. La zona en concesión es coincidencialmente la zona de donde proviene la mayoría del agua para las 40,000 personas que viven en la municipalidad de Copán Ruinas. “La mayoría de la población acá apenas tiene su casa y un pedazo de tierra”, me cuenta uno de los locales de El Quebracho. “Cosechamos maíz y frijoles para que nuestra familia pueda comer. Algunos también producen café. Sólo lo suficiente para sobrevivir. Este proyecto minero contaminaría y consumiría el agua que necesitamos para nuestros campos, el agua que bebemos.”

Al entrevistar al administrador de la alcaldía en su oficina, Armando Interiano agrega que la minería similarmente afectaría a productores más grandes y confiesa que no visualiza cómo la minería podría traer más beneficios a la región. “Cada año Copán Ruinas atrae a más de 100,000 turistas. Aunque los ingresos del parque arqueológico van al gobierno el turismo proporciona ingresos para muchos en el casco urbano. Además trabajamos muy arduamente para promover otras atracciones en el área.” Dichas atracciones coincidencialmente también involucran mucha naturaleza y mucha agua.

Uno puede agregar que estéticamente una mina en el área no sería tan atractiva para los turistas, pero también bajo una óptica arqueológica un proyecto minero es algo absurdo. En la región están dispersos numerosos sitios arqueológicos desconocidos y poco conocidos. La tierra en concesión está a unos kilómetros del área que UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad. No resulta necesario mencionar que la dinamita difícilmente garantizaría la permanencia de este patrimonio. Los locales y las autoridades municipales solicitaron al Instituto de Antropología e Historia que evalua y declara si el patrimonio cultural está en riesgo, pero de este frente no surgió ninguna noticia al respecto.

La coalición de organizaciones hizo que el informar a las comunidades sobre estos impactos fuese una de sus estrategias básicas. Los hombres del Quebracho obviamente escucharon bien. Recuentan ejemplos desconcertantes, muchos de Honduras, muchos incluso del mismo departamento de Copán. Hablan de derrames de cianuro y reubicación de comunidades enteras, incluso cementerios. Platican sobre compañías mineras que no cumplen sus promesas, que dividen las comunidades y familias, y sobre compañías que traen conflicto, militarización, represión y asesinatos. Comentan sobre la destrucción de las casas debido a las explosiones de dinamita y sobre los problemas de salud. Y preguntan, “¿Qué bien puede traernos el empleo si destruyen todas las demás cosas que nos dan vida?”

¿Pero podría ser que la minería trajera un impacto positivo? ¿Empleo? ¿Crecimiento económico? ¿Desarrollo? En un informe ICEFI, un instituto de análisis enfocada en asuntos fiscales, estableció que la minería contribuyó a entre el 1 y 2% del PIB entre el 2000 y el 2010 y empleó a un promedio de 0.2% de la población económicamente activa. Rode, recibiendome en su pequeña oficina escapando de su energética familia insiste, “Los posibles beneficios que una compañía minera traería no compensan por los costos”.

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Un pueblo unido: registrando la oposición se vence a la minería

No es una sorpresa que Copán esté unido; lugareños rurales y urbanos, mestizas e indígenas, negocios turísticos y campesinos, incluso el gobierno local. Nadie aceptará la minería en su área. Aún así los organizadores se sorprendieron cuando en el 12 de abril, el día que el líder maya-chortí Cándido Amador fue asesinado en 1997 y dos meses luego de que conocieran sobre las concesiones, un estimado de 8,000 personas se hicieron presentes para manifestarse en contra del proyecto de minería.

La manifestación dió lugar a una nueva organización, la Coalición Ambientalista de Copán Ruinas, una alianza de las juntas de agua con ciudadanos preocupados como Rode. CONADIMCHH es su alliado cercano. Tienen fe en que pueden detener este proyecto minero. “Este proyecto afectará a todos”, explica Antonio, el coordinador de la organización chortí. “Quizas muchos desistirán de invertir en este proyecto si se dan cuenta de que está causando un gran conflicto. Talvez si les mostramos que hay mucha oposición local podemos detener este proyecto.”

Documentar la resistencia local ha sido una de las estrategias principales de la Coalición Ambientalista. Casi todas las comunidades en el municipio de Copán y varios de los municipios vecinos declararon a sí mismas “libres de minería”, y ratificaron un documento apoyando esta declaración. También el alcalde de la comunidad aceptó declarar oficialmente a Copán Ruinas libre de minería en una asamblea en donde 800 representantes de comunidades asistieron. Si eso no fuese suficiente y el proyecto minero siguiese, la Coalición sabe que demostrar oposición local, e indigeneidad local, será necesaria para apelar a tratados y acuerdos internacionales, como el Tratado 169 de la OIT. El tratado afirma que los países deben consultar a las poblaciones indígenas locales sobre proyectos que impacten su tierra, y de tomar en cuenta su opinión.

En teoría la ley de minería de Honduras establece que no puede haber minería si la población local se opone. Parece que los locales no tienen mucha fe en esta teoría. En la práctica lo contrario ha sido evidenciado. En un país con niveles alarmantes de corrupción e impunidad, y luego del golpe de Estado de 2009 en contra de un presidente elegido, la población aprendió que las autoridades no siempre cumplen con la voluntad del pueblo. “El gobierno y las compañías mineras no se rendirán tan facil. Seguramente están explorando cómo proseguir”, dice uno de los hombres del Quebracho. “Incluso el gobierno local ahora puede decir que están en contra de la minería pero hay muchos terratenientes poderosos en el consejo de la municipalidad y las siguientes elecciones son pronto.”

La compañía minera fue capaz de introducir de manera silenciosa una concesión para la exploración sin el conocimiento de la población local. Pero ahora saben de los planes de la minera, y no dejarán que una concesión para la explotación pase tan fácilmente. En uno de nuestros viajes Juan, el presidente de las juntas de agua me comenta, “Por ahora no hemos visto ningún movimiento de la compañía minera, talvez el proyecto está cancelado. Pero hasta que tengamos confirmado en un pedazo de papel que no habrá minería en Copán Ruinas estaremos vigilantes, y seguiremos informándonos y organizándonos. Es mejor prevenir y alertar a las personas porque ya no hay paso atras una vez que la minería llega.”

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¿Y nosotros qué?

Talvez eres un turista que una vez visitó Copán o que visitará este paraíso verde en el futuro. Talvez eres un hondureño consciente, o simplemente alguien preocupado. Si es así, talvez como los locales de Copán, deberíamos informarnos y organizarnos, permanecer vigilantes y prevenir una mina en Copán Ruinas antes que sea demasiado tarde. Un hombre joven y callado en El Quebracho me da una razón por la cual deberíamos actuar en solidaridad. “Lo que pedimos de nuestro planeta es que podemos vivir en paz en nuestro territorio. Queremos vivir en salud, beber agua limpia. Luego de nosotros vienen nuestros hijos. Por esto luchamos. Aun si debemos morir por ello, no importa. Preferimos morir que rendir nuestra tierra.”

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foto de Mishu Ahasan
Foto de Mishu Ahasan

Frauke Decoodt es Belga y tiene un pasado en activismo, antropología y periodismo. Vivió en Guatemala de 2010 hasta 2012, y en Honduras desde finales 2015. Trabajó en una organización de derechos humanos pero su pasión es el periodismo comprometido con la justicia social. Puede encontrar sus articulos en  www.fraukedecoodt.org

Referencias al tema:

http://www.mineriahonduras.com/

http://www.poderjudicial.gob.hn/CEDIJ/Leyes/Documents/Ley%20General%20de%20Mineria%202013%20(14,6mb).pdf

http://icefi.org/sites/default/files/diagnostico_de_la_situacion_minera_en_honduras_2007-2012_version_para_sitio_web.pdf

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.