/MANUEL TORRES CALDERÓN, «LO QUE ESTÁ EN DISPUTA ACTUALMENTE ES EL CONTROL DE LOS TERRITORIOS Y SUS RECURSOS»

MANUEL TORRES CALDERÓN, «LO QUE ESTÁ EN DISPUTA ACTUALMENTE ES EL CONTROL DE LOS TERRITORIOS Y SUS RECURSOS»

José Manuel Torres Calderón (1956) es sin lugar a dudas uno de los periodistas más lúcidos de la prensa hondureña. Actualmente funge como asesor del canal de televisión de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UTV- UNAH); es corresponsal para Radio Nederland y consultor independiente. Co-autor del libro Poderes Fácticos y Sistema Político en Honduras (2007). A comienzos de los años noventa, la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), le otorgó el premio “Medardo Mejía”. Se ha desempeñado además como asesor en ciudadanía del Proyecto para el Desarrollo de la Democracia para América Latina (PRODDAL/PNUD) (abril de 2004 a septiembre de 2007). Fundador de las organizaciones “Prensa sin Censura”, agencia informativa que cubrió para la opinión pública la Huelga de los Fiscales, en abril-mayo 2008; y del Comité por la Libre Expresión (C-Libre), espacio en que fue uno de los promotores en la formulación, definición, socialización y cabildeo de la propuesta de Ley de Acceso a la Información Pública y Habeas Data en Honduras. En El Heraldo ocupó el cargo de jefe de las páginas de opinión. Ha publicado además en los diarios La Prensa y Tiempo, El Inventario Radio América. Ha sido también escritor de la Agencia EFE (ACAN-Efe de España), Inter Press Service de Italia, Diario Excélsior de México, Pensamiento Propio de Nicaragua, La Nación Internacional de Costa Rica, el semanario FIDES, medio de comunicación de la iglesia Católica de Honduras,  del Centro de Documentación de Honduras (CEDOH) y Conexihon.com.

Conociendo su pensamiento independiente, quisimos hablar con Torres sobre política y periodismo, los dos temas que a él apasionan y sobre los cuales ha construido una carrera intachable en la prensa nacional. Nos recibió en su oficina en el edificio administrativo de la UNAH. Aquí la entrevista:

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—¿Quién es la oposición al partido Nacional, al partido que gobierna actualmente?

Es muy claro que el país en la actualidad es otro país con respecto a procesos electorales anteriores, pero los políticos son los mismos, quizá con respecto a lo que vimos en la década de los 80`s y los 90`s algunos nombres han cambiado, pero no ha cambiado la esencia ni de su discurso ni de su capacidad propositiva. En ese sentido la oposición no escapa a esa retórica que manejan los políticos que se mueven dentro de un país aparentemente irreal al margen de las dinámicas, de las demandas de los grandes temas de la agenda, lo que siguen imponiendo igual que siempre es una suerte de pasión por la intolerancia, el volver su discurso a partir del rechazo al otro pero con muy escasas oportunidades y propuestas de construcción de la sociedad, eso se sigue viendo ahora. Es una oposición dentro del mismo sistema político partidista, no tenemos ningún outsider en la política, tenemos partidos que uno podría calificar como nuevos o recientes pero no se escapan a lo que ha sido el sistema que ha imperado en el país.

—Uno de los problemas con el partido Libre para poder consolidarse como un partido distinto, es que intentó imitar la misma estructura tradicional del partido Liberal, la misma forma de hacer política. ¿Cómo afecta esto a la hora de establecer una alianza con un partido tan débil como el PAC?

La esencia de estos partidos es electoral, es la búsqueda de poder no la búsqueda de cambiar el país desde el poder. En ese sentido el partido Libre y el partido PAC son una incisión de los partidos tradicionales. La existencia del Libre y PAC lo que consolidan es la debilidad del partido Liberal, no tanto del partido Nacional, el partido Nacional tiene un voto mucho más duro, mucho más rígido. Ellos (Libre y PAC) se alimentan del partido Liberal, son como costillas del partido Liberal. En algún momento el discurso de Libre enraizó después del 2009 con esa inquietud, ese deseo del pueblo Hondureño, de buena parte de la sociedad que marchó, no solo de restituir un gobierno que había sido ilegítimamente depuesto sino fundamentalmente inaugurar un Estado de Derecho, pero esa era la demanda de la ciudadanía en tanto parecía identificarse con esa demanda se abrían nuevas perspectivas o nuevas expectativas. En la política hondureña abundan las expectativas sobredimensionadas, eso ha sido ahora y en el pasado, ambos son partidos derivados del bipartidismo y quizá en este caso convenga señalar que el bipartidismo es un concepto que va más allá de reducirlo a dos partidos, el bipartidismo es un sistema de poder, un sistema de gobierno. No es fácil escapar a eso, ellos no lo han hecho. Aun en el caso del PAC con su dirigente Nasralla, tienen una misma suerte de vicios de los partidos tradicionales: clauvillescos, centralizadores muy poco propositivos, muy poco desarrollados. Los partidos Libre y PAC, como en instituciones orgánicas, son exactamente una copia solo que una copia degradada de los partidos tradicionales. En el caso del PAC, en mi opinión, es la confirmación de como la política se ha vuelto un espectáculo y en el cual influye muchísimo el papel de los medios de comunicación.

—¿Y cuando tenemos a Salvador Nasralla, por ejemplo, habla de que va a eliminar los carros para los empleados públicos y que va a eliminar la deuda externa, dejar de pagar la deuda externa o acabar con la corrupción en el primer día ¿esas propuestas tienen sentido o son solamente retórica electoral?

Son retórica electoral fundamentalmente. Mire, cuando un partido político hace propuestas sin precisar la manera en cómo las va a alcanzar, las propuestas que se saben no realistas, es porque se siente alejado del poder. Si alguien está cerca del poder tiene la responsabilidad de asumir compromiso que realmente pueda cumplir, en estos partidos no se observa eso, es un discurso en el cual imponen su método pero que no obedece a otro tipo de razones del país ¿Dónde están los grandes temas de país? Honduras entra en este proceso electoral en plena crisis democrática, pero no solo es una crisis democrática institucional, tenemos una crisis de la economía, tenemos una crisis migratoria, tenemos una crisis de la seguridad tenemos una crisis por la proliferación de múltiples problemas no resueltos. Frente a eso que están planteando casi toda la consigna de fuera JOH, a mí no me interesa que JOH se quede, para mi es una violación a las normas constitucionales del país lo que está ocurriendo, pero el punto es fuera JOH y ¿qué viene? No hay ninguna claridad al respecto.

—Yo había hablado con su hijo hace tiempo y le decía que me interesaba tener una conversación amplia con usted sobre su experiencia dentro del periodismo ¿cuál es la situación del periodismo de investigación en Honduras? Sé que usted fue parte en la sección de opinión de El Heraldo, ¿cómo fue esa experiencia para usted?

Empecemos por caracterizar al periodismo en la actualidad y estoy hablando en términos generales, por supuesto, siempre hay excepciones. El periodismo no escapa a la crisis del país y sobre todo el periodismo crítico. El periodismo crítico también está en crisis.

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—¿Cómo se manifiesta la crisis del periodismo? 

Está custodiando la crisis de la sociedad. Ahí se manifiesta un poco la pérdida de sus principios, de su visión original y de ética. Hay una profunda mercantilización del proceso y algo que todavía lo agrava más, la pérdida de la credibilidad de su ejercicio. Tenemos, creo yo, un gran problema que afecta tanto a la “prensa de derecha” como a la que podríamos llamar, con alguna reserva, “prensa de izquierda” o “prensa oficialista” y “prensa de oposición” ¿en que se juntan ambas? En mi opinión, en que ambas han adquirido un compromiso militante, un compromiso político militante. Cuando usted como prensa adquiere un compromiso político militante pierde totalmente su objetividad y razón de ser, en el caso de El Heraldo, que usted me pregunta mi experiencia, mire la libertad de expresión es una lucha constante de día a día, se abre o se cierra ¿Cuándo se abre, cuando se cierra? Si estamos hablando de medios convencionales, medios comerciales, cuando hay coyunturas que los propician, El Heraldo ha tenido coyunturas en las cuales su propietarios, los intereses que representa su propietario, entran en conflicto con algunas disposiciones o políticas del poder; eso abre la libertad de expresión pero se cierra cuando los acuerdos llegan. En El Heraldo yo estuve en una etapa en la que se abrió ese proceso de libertad de expresión y pudimos lograr a través de las páginas de opinión la incorporación de personas que reconocían en el país otro tipo de lecturas, eso en algún momento se cierra en otro se abren, en otros se mantiene, fundamentalmente por conveniencia y no por respeto a la libertad de expresión.

—¿Cómo podemos crear periodismo de investigación en Honduras? Periodismo serio, ¿es posible todavía hacerlo?

Siempre se intenta, siempre se intenta hacer periodismo de calidad pero no de investigación. Empecemos por señalar que el periodismo de investigación ataña a todo el ejercicio de los géneros periodísticos, no lo reduzcamos a la búsqueda de un reportaje interpretativo de terminada extensión o de un tema oculto, la investigación está presente tanto en el género informativo noticioso como en el género de opinión, la investigación siempre va acompañada de la ética, igual la ética es la búsqueda más cercana posible de la veracidad, está en cualquier género que lo interprete. La noticia se oculta quizá por su extensión, uno no le dé la idea de un reportaje investigativo tradicional al estilo de los grandes géneros clásicos, pero en cualquiera, desde una noticia pequeña hasta un artículo de opinión, usted se va a topar con el mismo problema ¿Cuál es ese problema? Que el techo del periodismo de investigación en Honduras o investigar para periodismo y publicar para periodismo en Honduras es muy bajo. El periodista da un pequeño salto por encima de la realidad superficial y ya está tocando intereses que lo tratan de limitar, entonces el periodismo de calidad, prefiero llamarlo así, en cualquiera de su género, requiere sus propias condiciones, requiere calidad profesional, la técnica tiene que ser respetada y requiere calidad de ética. Si una u otra falla, falla ese periodismo de investigación. Me puede resultar tan poco creíble un reportaje hecho por un periodista que no se vende pero que es malo para investigar, como aquel que se vende pero escribe bien. Esa falta de credibilidad hace que en nuestro oficio, en nuestra profesión, sea fundamental. Y lo otro, es siempre tener conciencia de dos cosas: uno, el periodismo no es para hacerse millonario, no es el sentido; y dos, el periodismo siempre será una labor inconclusa en la cual hay que estar plenamente consciente que el derecho a la libertad de expresión no nos pertenece a nosotros, pertenece a la ciudadanía, lo que investigamos no debe de ser en función a lo que a mí me interesa, no necesariamente, debe ser en función a lo que interesa a la sociedad y que pueda desencadenar algunas políticas de opinión que sean correctas en la población.

—¿Y a quién corresponde este trabajo entonces, de crear ese periodismo si no está interesado en los medios obviamente el poder no está interesado generarlo?

Corresponde a dos a los operadores de esa libertad que somos los que trabajamos en medios u opinamos y corresponde fundamentalmente a la ciudadanía. Hasta ahora en este tipo de debates generalmente se tiene a la ciudadanía como receptora, la ciudadanía hondureña tiene que tener la calificación capaz de poder distinguir también la información que consume. El problema es que tampoco nos interesa cultivarla como tal. Fíjese que en el 2009 se dio un fenómeno interesante, se desplomaron las fuentes informativas tradicionales y se evadió el mercado de los auditorios, la gente dejó de escuchar a alguien con la convicción de que le estaban mintiendo ¿Cuál fue la tragedia de esa posibilidad? Que lo que surgió como alternativo no varió sustancialmente con respecto a lo que se estaba objetando. Entonces sí es posible asumir esos cambios y creo que es nuestro deber como periodistas contribuir a la fiscalización de la ciudadanía sobre la calidad de la información que adquiere.

—Para finalizar, ¿qué esperamos en las elecciones de este año?

No le voy a ser optimista, creo que a veces el optimismo puede ser tan peligroso como el pesimismo. Yo veo estos procesos electorales como ese Flashback de Honduras, como esa confirmación todavía trágica de que nos movemos en una historia circular. No le veo cambios, no encuentro ninguna opción en ninguno de ellos ¿ve usted los dos grandes candidatos e investiga que hay detrás de ellos y advierte que no hay diferencia respecto a los grupos de poder, es exactamente lo mismo. Lo que esta en disputa a nivel de la política en este momento es el reparto de territorios y de control de recursos. Yo no estoy viendo más que una lucha de poder por controles territoriales y recursos, eso hace que realce el tema de los municipios, el tema de las representaciones parlamentarias, pero es una mirada de país sectorial la que creo que se impone en la actualidad.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.