LOS PRIMEROS «REYES» DE JAZZ

De la serie «Historia del Jazz». Buddy Bolden El primero entre los intérpretes más extraordinarios de jazz fue el corneta Buddy Bolden. Era barbero de profesión y en sus ratos de ocio editaba un periódico dedicado a la maledicencia; pero, en lo esencial, era un músico capaz de hacer vibrar el vecindario de Storyville con sus interpretaciones de ragtime y de blues. Bolden formó su propia banda a mediados de la década de 1890-1900 y desde...

De la serie «Historia del Jazz».

Buddy Bolden

El primero entre los intérpretes más extraordinarios de jazz fue el corneta Buddy Bolden. Era barbero de profesión y en sus ratos de ocio editaba un periódico dedicado a la maledicencia; pero, en lo esencial, era un músico capaz de hacer vibrar el vecindario de Storyville con sus interpretaciones de ragtime y de blues. Bolden formó su propia banda a mediados de la década de 1890-1900 y desde el principio se convirtió en el ídolo de Storyville. La suya era una de las más potentes cornetas de New Orleáns y sus notas puras, claras y sonoras, se podían escuchar en varios kilómetros a la redonda. «Jelly Roll» Morton, pianista de jazz de New Orleans, comentaba lo siguiente acerca de Bolton: «Dirigía su enorme trompeta hacia la ciudad y soplaba su blues llamando a sus hijos al hogar, como solía decir él mismo. Todo mundo sabía que Buddy Bolden estaba en el parque, situado a unos dieciséis kilómetros de la ciudad. Era el hombre que podía soplar con más fuerza de todos los que habían existido desde el Arcángel Gabriel». Su habilidad para la corneta era superada únicamente por sus dones para la improvisación, particularmente en algunos rags, como por ejemplo «El rag de Idaho», «Hazme un jergón en el suelo», «Amor descuidado» y «El rag de la hoja de arce». A Buddy se le conocía con el nombre de «el Rey» porque nadie le había podido superar jamás en una sesión de jazz, hasta que enloqueció, un día de 1917, mientras tocaba en un desfile callejero. Desde entonces y hasta su muerte en 1931, vivió en el manicomio.

Joe «King» Oliver

En los comienzos de la historia del jazz, la figura del trompeta Joe «King» Oliver, fue casi tan legendaria como la de Bolden. Aun cuando mostraba una fuerte influencia de Bolden —al que estudió e imitó—, Oliver tenía un estilo muy propio dentro de jazz. Al final, el apelativo de «Rey» que había ostentado Bolden durante tanto tiempo, pasó a manos de Oliver, especialmente después de una noche memorable de Storyville. En esa ocasión Oliver recorrió varias veces la calle Iberville tocando en su trompeta las más variadas y fantásticas improvisaciones y dirigiendo la boca de su trompeta —en actitud desafiante— hacia los cabarets y tabernas en donde actuaban músicos tales como Freddie Keppard y Emanuel Pérez, grandes favoritos del público. Cuentan que esa noche los amantes del jazz comenzaron a salir de todas las tabernas y centros nocturnos y a marchar detrás de Joe Oliver por el barrio Storyville, jasta llegar al cabaret Aberdeen, donde actuaba Oliver en aquellos días, y una vez allí continuaron escuchándole varias horas más.

Freddie Keppard

Oliver tocó con varios grupos, entre los que se encontraban algunos de los más grandes favoritos del jazz en New Orleáns. Una vez en el establecimiento de Pete Lala, tocó con la Olympia Band, de la que formaba arte Freddy Keppard a la trompeta y Alphonse Picou al clarinete. En otra ocasión y en ese mismo local tocó con el grupo de «Kid» Ory, formado por él mismo (al trombón), «Miff» Mole (también al trombón), y más adelante por el joven Luis Armstrong (trompeta). El grupo de Joe Oliver, que se presentó en el «101 Ranch», estaba constituido por Disney Bechet (clarinete y saxofón soprano) y Emanuel Pérez (corneta). Entre las bandas de jazz que gozaban de popularidad en New Orleáns en esa época, se encontraban las siguientes: la Tuxedo Band (con Johnny Dodds al clarinete y «Zutty» Singleton a los tambores); la Eagle Band (con Johnny Dodds, Freddie Keppard y Sidney Bechet, contando además con «Bunk» Johnson y «Papa Mutt» Carey (como trompeta); y por último la Original Creole Band, organizada por Keppard con varios de los miembros de la Olympia Band.

«Bunk» Johnson

Existían profundas rivalidades, no sólo entre las figuras principales del jazz, sino también entre las diferentes bandas. Los grupos que actuaban en las calles, frecuentemente se enzarzaban en una competencia desordenada o pelea libre, que duraba a veces varias horas. «Solían tener “contiendas de palabras hirientes” cada vez que salían a la calle», escribió «Kid» Ory. «La banda de Freddie Keppard nos vapuleaba a su antojo por el hecho de que Keppard era una trompeta más fuerte que el que nosotros teníamos al principio. Entonces empezábamos a dar una tunda a todo el mundo». «Bunk» Johnson ha escrito: «En aquellos días las bandas peleaban todo el tiempo. Durante los martes de carnaval y en los días de desfile, las bandas eran conducidas por todas partes en una especie de carromatos, que empujaban ellos mismos para mantenerlos unidos cola con cola, y así tocaban, hasta derrotarse unos a otros». «Kid» Ory comentaba también que, «cuando la otra banda terminaba, amarraban los carromatos uno al otro. Lo hacía la multitud para evitar que escaparan de nosotros».

*Tomado del libro: History of popular music (Barnes & Noble, 1961) de David Ewen.

 

 

 

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