Lo regresan a México a espera asilo y un cartel lo secuestra

David y su hijo fueron dos de los 42,000 inmigrantes que se calcula que Estados Unidos a enviado a México bajo la política del presidente Donald Trump Protocolos de Protección al Migrante. Esta medida, también conocida como “Permanecer en México” fuerza a quienes quieran solicitar asilo en EEUU a quedarse en una ciudad fronteriza mexicana mientras llega la cita de su audiencia ante un tribunal migratorio. David, según Vice News, lloró al agente fronterizo que...
Redacciónseptiembre 18, 2019

David y su hijo fueron dos de los 42,000 inmigrantes que se calcula que Estados Unidos a enviado a México bajo la política del presidente Donald Trump Protocolos de Protección al Migrante. Esta medida, también conocida como “Permanecer en México” fuerza a quienes quieran solicitar asilo en EEUU a quedarse en una ciudad fronteriza mexicana mientras llega la cita de su audiencia ante un tribunal migratorio.

David, según Vice News, lloró al agente fronterizo que los acompañaba hasta México ya que “en este país, donde estamos, secuestran a mucha gente”. Unas horas más tardes, un cártel del narcotráfico rodeó al grupo de migrantes en el que estaban David y su hijo y los metieron a la fuerza en un camión.

“Los están enviando a un lugar muy peligroso”, dijo Laura, la hermana de David. Y, efectivamente, las políticas de asilo de Trump han venido bien a los poderosos cárteles de la droga, que aprovechan la vulnerabilidad de la migración para sobornar a los familiares. Piden miles de dólares para soltar a sus seres queridos.

David, nombre ficticio que usa Vice News en su reportaje, acusa de mentir a los agentes estadounidenses con los que habló antes de su secuestro. “Nos dijeron que nos iban a llevar a un refugio, pero mintieron“, compartió el hombre. Él, su hijo y uno docena más de migrantes cayeron entre las garras del crimen organizado cuando se habían alejado tres millas de la frontera.

Antes de eso, las autoridades migratorias mexicanas habían ofrecido a David y a otros 120 migrantes la posibilidad de pagarles un viaje en bus para que volvieran a Tapachula, en la frontera con Guatemala. Si tomaban la oferta, no podrían volver a sus citas con el tribunal migratorio de EEUU. Si la rechazaban, se quedarían en Nuevo Laredo bajo su propio riesgo.

David, cuanta el citado medio, decidió quedarse con su hijo en una de las ciudades más peligrosas de México, donde el crimen organizado campa a sus anchas. El hombre, sin teléfono ni dinero, intentó por todos los medios contactar con su hermana Laura (también nombre falso) desde la oficina migratoria.

Desde el celular de un hombre que estaba en dicha oficina y que se identificó como agente migratorio, David contactó con Laura, que vive en EEUU. El supuesto agente, que vestía la camiseta blanca de los funcionarios de migración mexicano, también dijo a Laura que era un oficial y ofreció su cuenta bancaria para que ella depositara allí el dinero que el hermano necesitaba. Esa misma noche, Laura recibió una llamada en la que otro hombre le informaba que le habían entregado a su hermano.

David cree que los agentes los agentes fronterizos nunca tuvieron la intención de ayudar. De hecho, denuncia que “ellos los entregaron a los cárteles“. “No les importan si te matan o no”, sentencia David en su conversación con Vice. Sin embargo, el canciller mexicano Marcelo Ebrard asegura que el secuestro de migrantes no es “un fenómeno masivo”.

Los secuestradores de David le quitaron las poca pertenencias que tenía, incluso los documentos que las autoridades migratorias estadounidenses le habían dado de cara a su audiencia en la corte, prevista para diciembre. Durante el secuestro, amenazaron a David con extraer uno de los riñones de su hijo. También vio como baleaban a uno de sus compañeros cuando intentó huir.

Laura, la hermana de David reunió algo de dinero para pagar la libertad de su hermano y su sobrino. La mujer, que gana unos $10 dólares la hora por su trabajo en una fábrica, consiguió unos miles de dólares de familiares pero no era suficiente para los secuestradores. Aún así, le pidieron que solicitara el dinero y llevaron a su hermano y a su sobrino a una estación de autobús. Allí los soltaron bajo la amenaza de matarlos si decían algo.

David dijo a Vice que al menos diez menores quedaron privados de su libertad cuando el y su hijo abandonaron el lugar.

Fuente: eldiariony

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