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LIBRE Y LO QUE FUE EL FNRP

Por Óscar Esquivel

Recuerdo que cuando recién se fundó el Partido Libertad y Refundación, que se alimentó de lo que en ese entonces era el Frente Nacional de Resistencia Popular, se presumía que el partido estaría supeditado a la organización social y no al contrario. Mucho menos se esperaba que la organización social como tal iba a desaparecer. Digo organización social por que los miembros del FNRP en una buena parte siguen en Libertad y Refundación otro sector, no menos significativo, que anda por ahí, en diferentes espacios sociales y político electorales. Una frase certera de lo que ocurriría con la organización social la dijo un poeta amigo: “Ya se comieron la carne, ¡ahora nos dejan el hueso!»

Libertad y Refundación es un partido político electoral cuya naturaleza es la búsqueda del poder político a través de las elecciones cada cuatro años. Nació con muchas expectativas y ha participado ya en dos procesos electorales sin llegar a obtener la Presidencia de la República, pero no por ello ha dejado de obtener cargos importantes, entre los que destacan la bancada de diputados en el Congreso Nacional, representantes en el Tribunal Superior de Cuentas y, de manera más reciente, representantes en el Registro Nacional de las Personas y en los dos nuevos organismos que regirán el próximo proceso electoral.  Tras su llegada al país proveniente de República Dominicana, el ex presidente Zelaya Rosales comenzó con la idea de formar un partido político –según lo pactado en el Acuerdo de Cartagena, desconocido hasta ese entonces por la base del FNRP y publicado oficialmente por Zelaya hasta el lanzamiento de su “El Golpe 28 J”–.

Para ese entonces, se creyó que era una iniciativa genuina y se procedió a la recolección de firmas para la inscripción del nuevo partido. Incluso se recolectó dinero para la publicación en el Diario Oficial La Gaceta de todo lo concerniente a esa inscripción. En el proyecto político electoral se embarcaron los que en ese momento, conforme a la coyuntura, eran los líderes sociales, como Juan Barahona y Rafael Alegría, actual diputado el primero y el segundo ex diputado durante el período 2014 – 2018. También se enrumbaron varios periodistas y otras figuras de la lucha, dejando acéfala la dirección de las organizaciones sociales a las que pertenecían y como un gran conglomerado de lo que fue el FNRP y anteriormente el Bloque Popular.

¿Podrían las organizaciones sociales y un partido político electoral caminar de la mano? Teóricamente sí, en la práctica aún no se ven sus resultados. En la actualidad, LIBRE lucha por reformas electorales y ha obtenido algunos triunfos modestos bajo las reglas del sistema corrupto que rige el país. Sin embargo, los asuntos más urgentes de país no pueden esperar ni descansar bajo la probabilidad que LIBRE llegue
al poder en el 2022. Bajo la suposición de que habrá elecciones en el 2021 y que LIBRE logre un triunfo, los resultados en beneficio de la población no se verán de forma inmediata debido a los problemas estructurales que aquejan al país. LIBRE ha participado ya en dos períodos electorales de cuatro años, y se encuentra rumbo a un tercer período electoral que ya representaría una docena de años.

Dentro de las críticas que ha recibido LIBRE por parte de su militancia es, en primer lugar, el por qué hay acciones realizadas que en nada se diferencian al resto de partidos políticos; por ejemplo, el aumento del 100% al sueldo de sus diputados, que pretendieron hacer creer que se trataba únicamente de un bono de Semana Santa, y una vez descubiertos, prometieron invertirlo en proyección a sus comunidades. Sin embargo, las acciones se mantuvieron solo mientras duraba el escándalo. Otras acciones criticables han sido la forma ambigua en la que se han conseguido supuestas conquistas como las antes mencionadas. ¿A cambio de qué?

El FNRP como organización social es historia. Sus miembros están en LIBRE y otros partidos políticos y movimientos sociales focalizados en sus propias luchas. Existe una enorme masa poblacional inconforme con la realidad oprobiosa del país, lo que hace urgente la organización social, fuera de cálculos electorales, que ofrezca luces a una población que desfallece. Las exigencias hechas a la dirigencia de LIBRE nacen precisamente de esas expectativas que se tenían al inicio de su creación. Los señalamientos surgen de esa nostalgia por lo que un día fue el FNRP. Hemos confundido el papel entre una organización social beligerante y un partido político como LIBRE, cuya dirigencia está compuesta por retazos del Partido Liberal.

Le corresponde a esa enorme base popular sobre la que descansa LIBRE organizarse junto a las personas que están en otros espacios, y al resto de la población que muestra hartazgo hacia la clase política tradicional, formar una organización social lo suficientemente fuerte para que luche por el interés de las mayorías por encima de cualquier partido político partidario.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.