/EL LADO OSCURO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

EL LADO OSCURO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Por Óscar Esquivel

En el mes de agosto publiqué un artículo de opinión que titulé “La desnaturalización de los partidos políticos en Honduras.” Ahí concluí que los partidos políticos en nuestro país han sido reducidos a propiedad privada de una persona o de un grupo privilegiado. Se usan las instituciones políticas ya sea para la venta de credenciales, para beneficiarse de la deuda política, para recibir financiamiento de dudosa procedencia –tal como quedó evidenciado en el “Caso Pandora”. Existen partidos políticos manejados para intereses personales y no para el bienestar de la colectividad, que en sí es la esencia de las agrupaciones políticas.

Para algunos analistas políticos del patio, las negociaciones bajo la mesa, la falta de transparencia y la utilización de cualquier medio para alcanzar el poder se justifica, al pretender que la proliferación de estos antivalores sean llamados “estrategias” en el quehacer de la política. Se ríen de aquellos que apelan a la moral en la política, diciéndoles que si quieren moral que se vayan a las iglesias. Estos analistas ignoran el contexto, el momento histórico, la acumulación de experiencias, el hartazgo de esas prácticas corruptas; ignoran la terrible realidad producto de aquellos que han usurpado el quehacer político.

La intervención de una comisión en el Registro Nacional de las Personas, propuesta por los políticos para solucionar un problema ocasionado por ellos mismos, ha puesto de manifiesto las mismas prácticas poco transparentes de esta clase: el Partido Nacional propuso su representante, al igual que el Partido Libertad y Refundación, mientras que el Partido Liberal colocó un representante afín a Carlos Flores y no al propuesto por el Consejo Central Ejecutivo, liderado por Luis Zelaya, quien denunció que la clase política tradicional suscribió de esta forma un pacto de impunidad con el que se se busca, por vía de la intervención, hacer borrón y cuenta nueva. De esta manera, se procura que el fraude electoral recién pasado, denunciado por Nasralla, LIBRE y por el mismo Luis Zelaya, quede atrás.

La investigación sobre el fraude electoral se estaba llevando a cabo desde el diálogo auspiciado por la ONU, según lo dicho por Luis Zelaya, en cuya instancia sus representantes habían solicitado al RNP el padrón electoral y al TSE los cuadernillos de votación para poder comparar y comprobar si hubo fraude o no, si votaron los “muertos” o los que viven el exterior. Los señalados, por su parte, le han llamado líder falso y han manifestado que su denuncia se da por haberse quedado fuera de esta negociación. Es de desearle el mejor de los éxitos a la comisión interventora, aunque si es propuesta por los mismos que han ocasionado el problema, es difícil que logren con el objetivo públicamente anunciado.

Hay que aplaudir y motivar a las personas que han puesto en evidencia las practicas poco transparentes de la clase política tradicional. Hay que motivar a las personas honestas y capaces para que se involucren y participen en la política nacional. Es necesario que el pueblo no siga a ciegas a “santos que orinan”. La Honduras que tenemos se debe a la irresponsabilidad de la clase política tradicional y también, en gran parte, a la indiferencia de los honestos y de los capaces, que son la mayoría de la población hondureña, en haber delegado semejante responsabilidad de la administración publica a personas poco capaces y honestas.

Hay que combatir el lado oscuro en todos los partidos políticos. Es necesario pelear los espacios en cualquier trinchera política. Hagamos que sean los honestos y capaces los que les hagan saber a los que se
creen dueños de los partidos políticos que las instituciones políticas son agrupaciones de bien público y no haciendas privadas de nadie.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.