CENTRO AMÉRICA

La violenta frontera entre Guatemala y Honduras

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Texto del Informe sobre América Latina N°52

International Crisis Group

Una de las áreas más peligrosas de América Central está ubicada a lo largo de la frontera de Guatemala con Honduras. La tasa de homicidios está dentro de las más altas en el mundo. La ausencia de seguridad pública efectiva ha permitido a traficantes poderosos ser las autoridades de hecho en algunas áreas, proporcionando trabajo y asistencia humanitaria pero también intimidando y corrompiendo a los funcionarios locales. La competencia creciente sobre las rutas y el arresto o muerte de los traficantes principales ha dispersado a algunos grupos criminales, fortaleciendo a nuevos grupos a menudo más violentos.

Durante la década anterior, las rutas de la droga a través de América Central comenzaron a ser objeto de una competencia feroz. La ofensiva del gobierno mexicano contra los carteles forzó a los traficantes a enviar las drogas primero a América Central. Honduras era frecuentemente el punto de entrada elegido. Allí, el golpe de estado de 2009 debilitó las ya frágiles instituciones públicas dedicadas a la seguridad y la justicia. Su larga costa atlántica y remotos llanos interiores, con poca población o infraestructura, ofrecen el ambiente ideal para que las naves y avionetas con drogas operen sin ser detectadas.

Fuentes Guatemala: Policía Nacional Civil (PNC) e Instituto Nacional de Estadística (INE). Honduras: Policía Nacional y tasas elaboradas por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y su Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS). Mapa elaborado por Carlos A. Mendoza, CABI.

Fuentes
Guatemala: Policía Nacional Civil (PNC) e Instituto Nacional de Estadística (INE).
Honduras: Policía Nacional y tasas elaboradas por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y
su Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS). Mapa elaborado por Carlos A. Mendoza, CABI.

Desde Honduras, las drogas pasan a Guatemala, en donde redes familiares de traficantes que trabajan con carteles mexicanos las transportan por tierra hacia los mercados de los Estados Unidos. Estas redes, que han operado tradicionalmente por debajo del radar corrompiendo funcionarios gubernamentales y cooptando apoyo popular, empezaron a ser atacadas como resultado de la lucha por las rutas y por la presión del gobierno. Fiscales fortalecidos, bajo el liderazgo de la ex fiscal general Claudia Paz y Paz, y con la ayuda de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) –auspiciada por las Naciones Unidas– arrestaron tanto a los operadores mexicanos –especialmente a los miembros del violento cartel de los Zetas– como a los traficantes guatemaltecos más importantes, requeridos por cargos en los Estados Unidos. La captura de estos capos locales de la droga ha sacudido a las otrora poderosas organizaciones, permitiendo el surgimiento de una nueva generación de criminales, a veces más violentos.

El arresto de los presuntos capos de la droga puede ser un éxito contradictorio para los residentes de algunas de las comunidades fronterizas. Una de las redes más duramente golpeadas es la de la familia Lorenzana en el departamento de Zacapa. El patriarca familiar, Waldemar Lorenzana, fue detenido en 2011 y extraditado a los Estados Unidos en marzo de 2014. Las autoridades también arrestaron a dos de sus hijos por cargos en los Estados Unidos, mientras que un tercero es un fugitivo con una recompensa de $200,000 sobre su cabeza. Los Lorenzanas niegan que el tráfico de cocaína sea la fuente de su riqueza, citando sus negocios legítimos como la exportación de frutas. Algunos residentes de Zacapa se quejan de que las detenciones de Waldemar y de sus hijos han producido pérdida de empleos y desatado una lucha entre grupos desprendidos que buscan el predominio.

Waldemar Lorenzana, alias el Patriarca, fue extraditado a Estados Unidos en donde se declaró culpable de traficar con droga.

Waldemar Lorenzana, alias el Patriarca, fue extraditado a Estados Unidos en donde se declaró culpable de traficar con droga.

Estos grupos, menos conocidos pero aún poderosos, continúan no solo moviendo las drogas pero también creando otras empresas ilegales, como los préstamos extorsivos y la venta al menudeo de las drogas, alimentando de esta manera la violencia. Su riqueza y poder de fuego los convierte en autoridades de hecho, admirados por algunos y temidos por muchos. Los residentes de los departamentos de Zacapa y Chiquimula asumen a menudo que la policía y los políticos locales han sido sobornados o intimidados por estos poderosos criminales. Un clima de desconfianza mancha la política e inhibe a los periodistas y otros actores de la sociedad civil de exigir a los líderes locales una clara rendición de cuentas.

Guatemala y Honduras no son los únicos países latinoamericanos cuyas fronteras ignoradas constituyen refugios para narcotraficantes y otros criminales. En Perú, un programa de desarrollo conjunto ha fomentado el crecimiento económico a lo largo de la frontera con Ecuador, mientras Colombia se ha embarcado en un ambicioso plan que será implementado en regiones que albergan una letal combinación de guerrillas, paramilitares y bandas criminales emergentes. Estas naciones deberían intercambiar experiencias y conocimientos con líderes centroamericanos que enfrentan dificultades para desarrollar sus propias estrategias de seguridad. Estados Unidos y otros países interesados en combatir el crimen organizado internacional deberían aumentar la ayuda a las castigadas comunidades fronterizas, e incluir medidas para fortalecer las instituciones locales y prevenir la violencia mediante la educación y la formación profesional. Hasta el momento, la mayor parte de la ayuda ha estado enfocada en el control fronterizo y la interdicción de drogas. Poner fin al derramamiento de sangre a lo largo de la frontera entre Guatemala y Honduras exige un enfoque más integral que combine la seguridad pública y el desarrollo económico.

Les invitamos a leer el  informe completo elaborado por el International Crisis Group, que analiza la situación de la frontera de Guatemala y Honduras y los retos que conlleva para ambos gobiernos.

Siga el enlace para descarga en PDF.

Corridor of violence, the guatemala-honduras border -spanish

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Acerca Oscar Estrada

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.

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