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LA VIDA EN LA CÁRCEL

¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! 
“La divina comedia,” Infierno Canto Tercero.

Hace un par de años, mientras usted o yo estamos en el trabajo o caminando en un parque, en la calle o nos transportábamos en un bus o un taxi o por qué no en un carro propio escuchando música y pensando en qué comeríamos en la próxima comida, o la ropa del día siguiente. En ese momento en la Penitenciaria Marco Aurelio Soto o la PN (Penitenciaria Nacional) una persona recibía la bienvenida de una población de presos que aplaudía su llegada, felicitando los actos que cometieron para estar ahí o no tener para pagar un abogado que no estuviera saturado de trabajo y lo hubiera visto como un caso más con pocas probabilidades de rescatarlo de la cárcel y devolverle el aliento a la familia.

Imagínese que llega a un lugar nuevo pero al mismo tiempo conocido, esa presión psicológica lo hunde en los más extraños pensamientos, le ruedan unas lágrimas y se da cuenta que la vida es también la posibilidad de estar preso y conocer gente que en otras circunstancias no la hubiera conocido.

La vida en la cárcel se diluye en tareas pequeñas, comprar (pedir fiado) un churro y un fresco en cualquiera de las pulperías que hay dentro, ir al gimnasio, ver las noticias a las 12 M y a las 7 P.M. partidos, películas, hacer llamadas a los familiares y abogado porque se ocupa algo con urgencia. Acostumbrarse a vivir confinado en un espacio con tal vez el cuádruple de personas para la que fue diseñado y con la garantía de que los presos son los que mandan, en una especie de gobierno compartido, la policía penitenciaria y los presos que coordinan el lugar y se encargan de cumplir y hacer cumplir sus reglas.

Este trabajo se hizo con varios testimonios de personas que han estado presas en La Penitenciaria Nacional de Tamara o Marco Aurelio Solo y “El Pozo” de reciente creación. Acusados de distintos delitos, como robo de robo de autos y terrorismo o sedición en las manifestaciones de la crisis post electoral. Esta modalidad de control de las prisiones por parte de los presos se replica en las cárceles hondureñas sin hasta ahora un pronunciamiento de la Policía Penitenciara.

En la cárcel, se puede sentir la soledad en su máxima expresión, es un plus del castigo penal y del sistema penitenciario hondureño, regido mayoritariamente por los presos, sus reglas, sus costumbres, su poderío interno. ¿Pero hasta dónde o hasta cuánto esta simbiosis tendrá efecto y qué pasará después de ese colapso? pregunta que no se podrá contestar hasta el día que esa bomba de tiempo explote y se sufra en la sociedad en general.

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Portón principal Penitenciaria Nacional. Foto: El Heraldo.

¿Cómo es la vida dentro de la prisión?

La vida es fea, se sufre, si no tenés visitas, miras al diablo porque solo te tocan arroz y frijoles. Toca lavar ropa, si alguien te dice que le laves el calzoncillo y si uno no tiene dinero se tiene que lavar, se cobra cinco Lempiras por prenda. Si no se tiene dinero las lava el interno. Se debe que asear el modulo, cunetas, baños, etc., la cocina es muy limpia, todo está en manos de los presos. Los presos son los que mandan. Aproximadamente hay un policía para mil personas.

¿Cuántas personas habían en la celda con usted?

Casi 70 en la celda, cada quien tiene Cusul, cada quien tiene uno, -y los nuevos cómo hacen- si no tenés colchón dormís en el suelo, la mayoría duerme en el suelo. El colchón lo puede llevar la familia o comprar adentro uno usado.

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¿Cómo hacen con la comida que les llevan?

La revisan, abren todas las bolsas, la carne solo la tocan, no la abren.

¿Y para meter refrigeradora, estufas y cosas así?

Los majes que tiene pisto los más pistudos son: Marcelo Chimirri y Kevin Solorzano, ellos tienen entrada.

¿Cuánto se ocupa mensualmente adentro para estar bien?

300 Lempiras y no hay problema porque se cubren las deudas. 25 a la semana para aseo en general que se le paga a una persona que es el encargado de comprar detergente, trapeadores, cloro, escobas, se les llama chamberos. Se pagan 10 Lempiras cada 28 días y 5 para el que hace los mandados.

¿Cómo se reparten para ver televisión se pide permiso?

No, el que llegue primero lo dejan ver lo que sea. Se respetan dos horas; a las 12 del mediodía y a las 7 P.M. las horas de las noticias.

¿Las visitas cada cuánto pueden llegan?

Todos los fines de semana; sábado y domingo -¿y si es algo de emergencia?- no, solo el abogado puede llegar. Los horarios de visita son de 7 A.M. a 3:30 P.M. Ahora ya no puede ir mucha gente porque se ocupa un carné que cuesta 2,500 Lempiras que se solicita ahí mismo, pero es bastante el papeleo que piden.

¿Y la gente que no recibe visitas cómo se la pasa?

Son los que sufren porque se la llevan haciendo aseo y haciendo mandados aunque cobran por esas tareas, y ese dinero lo pueden transferir a cuenta bancaria a los familiares.

¿Cómo es para las llamadas telefónicas?

Son rastreadas, no se puede decir nada comprometedor, se asigna un PIN por persona, ese PIN lo da la prisión, hay espacio para 20 números, solo se tiene que comprar la tarjeta y hay de varios precios. Por ejemplo una de 50 Lempiras la venden a 65 al crédito.

¿Cuánto tiempo dan plazo para pagar?

Los sábados y domingos son día de pago, de esos días no se puede pasar, o te castigan una semana encerrado en la celda de castigo, te llevan la comida y todo, y sin golpes, ahí no existe la violencia a menos que se ordene así.

¿Qué hace que un interno sufra de violencia?

No respetar las horas de visita de los demás y faltar a los cultos. Pero violencia no hay, solo castigos, encierros en la celda de castigo.

¿Cuáles son las reglas básicas?

No preguntarle a nadie por qué está ahí y cuántos años le dieron, porque a nadie le interesa.

No tocar la cosas de otros sin permiso.

Portarse bien.

Eso lo dicen desde que uno entra.

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Día de visita en la Penitenciaria. Foto: El Heraldo.

¿Quién les da esas reglas?

El coordinador. El policía nos llevó a donde el coordinador y él no explicó todo.

¿El coordinador está a cargo de toda la cárcel?

A él se le respeta, anda solo y sin arma, solo la Biblia. Si uno se pierde un culto un sábado hay problemas, hay cinco iglesias adentro, a cualquiera se puede asistir, el que se niegue va a la celda de castigo.

¿Cuántos policías hay adentro?

Digamos, uno por mil personas.

¿Adentro los presos son los que coordinan y tienen un reglamento que si respetan?

Si, eso se respeta, hay horarios para todo porque quien no respeta tiene problema, no hay hostigamiento ni nada.

¿La rehabilitación es obligatoria?

Es voluntaria no se obliga a nadie a nada, hay tantos talleres por modulo y te sugieren asistir a cualquiera, si no se puede dedicar a hacer ejercicio, hay un gimnasio que cuesta 8 Lempiras al mes, es de los mismo presos.

¿La cuestión de la comida como se la reparten?

A cada bartolina le toca un día para cocinar. Son quintales de arroz y de frijoles, a veces espaguetis pero cuando le toca a una bartolina que se quiere lucir o quieren quedar bien y hacen otro tipo de comida, pero es raro eso.

¿Con el aseo personal tienen hora para bañarse?

No, a cualquier hora se puede bañar, las veces que uno quiera.

El control de la prisión es del coordinador aunque hayan mareros y pandilleros peligrosos, algunas veces chocaban durante las horas de comida y solo se quedaban viendo, ahí no pueden hacer nada; ni extorsión ni peleas, algunos dicen que es mejor estar adentro que afuera, porque ahí no pasa nada. Si querés estar todo el día durmiendo o comiendo y nadie se mete a problemas. No prohíben nada.

¿Las visitas dónde se reciben?

En la celda, en las canchas, hay bastantes lugares donde se puede recibir a la familia. Pasa algo, si uno conoce a la familia de otro preso, no se puede meter en ese espacio sin invitación de esas personas. Es otra regla. Y si interrumpe hay castigo.

El día que caí no quería estar ahí, el recibimiento es bien feo; un montón de gente aplaude. Nadie dice nada, eso es lo que atemoriza porque nadie te ha hablado de lo que pasa realmente. Algo muy delicado cuando uno cae es mentir cuando te preguntan qué delito cometiste, es porque ellos ya saben eso. Dependiendo de lo que has hecho te asignan celda. Hay una presión psicológica de que te dejen en una celda con un violador o un sicario. Se tiene un control sobre el ingreso de los presos por parte de la coordinación carcelaria.

¿Si hay un problema en otro modulo?

Los llaveros (los que hacen los mandados, cobran entre 10 y 15 Lempiras o lo que la gente quiera) llaman al coordinador, el llega y media para resolver el problema.

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El Pozo y la acusaciones

Según el testimonio de Daniel Paz (nombre ficticio), a él lo detuvo la Policía Militar del Orden Público (PMOP) días después de una manifestación en la que participó junto con otras personas. Al momento se su detención según relata:

“Fuimos puestos a disposición de la Dirección Policial de Inteligencia (DPI) para ser investigados, por los supuestos cargos de Robo Agravado y asociación ilícita, mismas que la fiscalía desarrollo e intento probar”.

Daniel continua: “Fui víctima de la rudeza de la Policía Militar, al ser sometido ellos procedieron a golpearme con toletazos en el cuerpo, jamás en el rostro, ya sometido y enchachado, proferían burlas contra nosotros, los manifestantes capturados”.

Paz denuncia que ya en las oficinas de la Dirección Policial de Inteligencia (DPI) los agentes llamaron a miembros de la Policía Nacional, para dictarle a ellos lo que tenían que decir y hacer para incriminarlos sin pruebas por los delitos sindicados. Mientras esperaban la resolución de cómo y dónde se iban a defender de las acusaciones, personal civil y encapuchado procedió a interrogarlos sobre preferencias, hábitos, entretenimientos, amigos y frecuencia de ver a amigos y familiares.

Daniel acepta que mintió, porque entendió que no era un procedimiento de rutina. Una de las personas que lo interrogó es un policía militar, lo sabe porque fue uno de los que los trasladó a la cárcel de máxima seguridad “El Pozo”, agrega que cree que las manifestaciones están infiltradas por miembros de las fuerzas de seguridad del gobierno, como la Policía Militar (PMOP) y la Dirección Policial de Inteligencia (DPI), en esto coincide con la denuncia del Comité Pro Liberación de Presos Políticos quienes afirman que los agentes infiltrados hacen perfiles de los manifestantes. Los golpes, el trato inhumano y el daño psicológico lo sufrieron todos los detenidos, aunque todos los cargos fueron desechados por el juez que llevaba el caso y quedó en libertad al igual que sus compañeros, relata que se sintió mucho más seguro estando en “El Pozo.”