/La Solución al Problema de la Democracia

La Solución al Problema de la Democracia

El problema político del sistema gubernamental es el más importante de aquellos que se le presentan a las sociedades humanas. Los conflictos que surgen en el seno de una familia son la consecuencia de ese dilema y han adquirido mayor gravedad después de la aparición de las sociedades modernas.

Actualmente los pueblos lo enfrentan persistentemente y las sociedades soportan numerosas y extremas consecuencias derivadas. Estas sociedades no han tenido todavía éxito para encontrar una solución democrática y definitiva al problema del aparato gubernamental.

En el mundo actual, la totalidad de los regímenes políticos son el resultado de la lucha que libran los distintos sistemas de gobierno para alcanzar el poder, ya sea lucha pacífica o armada, de clases, sectores, tribus, partidos o de individuos, se decide siempre por el éxito de uno de ellos, individuos, grupos, partidos o clases y por la derrota del pueblo, en consecuencia; la derrota de la verdadera democracia.

La lucha política que conduce a la victoria de un candidato, por ejemplo el 51% del conjunto de los votos de los electores, conduce a un sistema dictatorial, pero bajo un disfraz democrático. En efecto 49% de los electores están gobernados por un sistema de gobierno que ellos no han elegido,  ha sido impuesto, esto es la dictadura.

Esta lucha política puede conducir también a la victoria de un sistema de poder, que no represente más que a la minoría, especialmente cuando los votos de los electores se reparten entre el conjunto de candidatos donde uno de ellos obtiene más votos que los otros, considerandolos individualmente, pero si suman los votos obtenidos, de los “derrotados” se conseguiría una gran mayoría. Sin embargo es proclamado vencedor el que tiene el menor número de votos, y su éxito se considera legal y democrático! Pero en realidad se instaura una falsa democracia.

Es la verdad de los regímenes políticos que denominan el mundo actual. Su falsificación de la verdadera democracia aparece claramente; se trata de regímenes victoriales.

Las Asambleas Parlamentarias

Las Asambleas Parlamentarias son la columna vertebral de la democracia clásica moderna que domina al mundo. Es una representación desvirtuada del pueblo y los sistemas parlamentarios construyen una solución truncada al problema de la democracia. Se construye fundamentalmente como representación del pueblo, pero su fundamento no es en realidad democrático, porque la democracia es el poder del pueblo, y no del poder de un sustituto del pueblo. El hecho mismo de la existencia de una Asamblea Parlamentaria significa la ausencia del pueblo, pues la verdadera democracia no puede establecerse más que por la participación pueblo, y no a través de la actividad de un sustituto.

Las Asambleas parlamentarias se han convertido en la barrera legal entre el pueblo y el ejercicio del poder, al excluir a las masas del ejercicio de la política y monopolizar la soberanía popular por sí misma, a los pueblos no les queda más que la falsa apariencia democrática, que se manifiesta en largas filas para depositar el voto en las urnas electorales. A fin de poner al desnudo la realidad de la Asamblea parlamentaria, no es preciso buscar su procedencia, o bien es elegida en circunscripciones electorales, constituida por un partido o coalición de partidos o por una designación. Ninguno de estos de estos medios es democrático, la división de los habitantes en circunscripciones en repartos electorales significa que un solo diputado representa -según el número de habitantes- a miles, centenares de miles o a millones de ciudadanos. Esto quiere decir que es un diputado no vinculado por un lazo orgánico popular con los electores puesto que es considerado, -según la democracia clásica existente- el representante de todo el pueblo junto con otros diputados.

A partir de ahí las masas se separan definitivamente del candidato ahora diputado y este a la vez se separa definitivamente de las masas, por lo tanto desde que recibe los votos, se convierte en monopolio de la soberanía, así vemos que en la democracia clásica existente en el mundo, a los miembros de la Asambleas Parlamentarias se les rinde una veneración y se les otorga una inmunidad. Esto implica que las Asambleas se han convertido en un medio de usurpar y monopolizar el poder popular y por ello los pueblos tienen hoy derecho a luchar a través de la revolución, para destruir los instrumentos de monopolización de la democracia y de soberanía que niega la voluntad de las masas y que se denominan como: Asambleas Parlamentarias.

Cuando se forma como consecuencia del triunfo de un partido en una elecciones es una asamblea de un partido,  representa a un partido no al pueblo. El poder ejecutivo detentado por la Asamblea es del vencedor. Lo mismo ocurre con la asamblea parlamentaria en el seno de la cual cada partido dispone de un cierto número de escaños, los titulares de estos estos escaños son los representantes de partidos y no del pueblo, el poder que emana de una condición semejante es el de los partidos de la coalición. En tales regímenes, la ciudadania es la pera por la cual se combate, es explotado y sometido por los sistemas políticos que combaten entre sí para alcanzar el poder, para arrancar votos al pueblo, mientras este se forma en filas para asistir a las urnas. Esta es la democracia clásica que domina el mundo, bien se trate de regímenes de partido único, regímenes bipartidistas o multipartidistas, e, incluso, sin partidos, así se demuestra claramente “la representación es una impostura.“ En cuanto a las Asambleas que se forman por la designación o la sucesión no tienen ningún aspecto democrático.

Teniendo en cuenta que el sistema de elección de Asambleas Parlamentarias descansa sobre la propaganda para alcanzar votos, se deduce que se trata de un sistema demagógico, en el verdadero sentido de la palabra. Es posible comprar y manipular votos al mismo tiempo que es imposible para los más pobres competir en las luchas electorales, las cuales las ganan los ricos únicamente.

Son los filósofos, los pensadores y los escritores quienes se han hecho abogados de la teoría de la representación parlamentaria, al mismo tiempo que los pueblos eran llevados, sin saberlo, como rebaños, por los reyes, sultanes y conquistadores. La máxima aspiración de los pueblos en aquella época era tener representación ante los entonces gobernantes, los cuales rechazaban esta fórmula, por eso luchaban larga y amargamente para conseguir esta aspiración, no es por tanto razonable que ahora, después de la victoria de la era de las Repúblicas y el comienzo de la era de las masas, la democracia sea tener un pequeño grupo de diputados para representar grandes masas. Es una teoría anticuada. El poder debe ser enteramente del pueblo.

Las dictaduras más tiránicas que el mundo ha conocido se han establecido a la sombra de Asambleas parlamentarias.

Fuente:  El poder del pueblo, Muamar El Kadhafadi. El Libro Verde. Pag. 5, 12. El Sistema de Gobierno.