Opinión

La retórica del cambio o la convención nacionalista 2017

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Comenzó la carrera, la meta: la presidencia de la república en el periodo 2018 – 2022. Los candidatos son los conocidos, por un lado el actual presidente Juan Orlando Hernández ungido como candidato único por el partido Nacional, Luis Zelaya, vendido como un nuevo “outsider” por el Partido Liberal y Salvador Nasralla, como el candidato de La Alianza de oposición.

De esos tres, dos partidos tuvieron sus actividades el pasado fin de semana, el Partido Nacional y la Alianza Opositora. La convención nacionalista nombrada: “Fe, Esperanza y Cambio” duró dos días y colminó en el estadio Chochi Sosa de la Villa Olímpica, en un ambiente agridulce por la baja convocatoria a pesar de tener una estructura organizativa muy funcional.

Al grito de: “Servir a mi pueblo es una gran bendición” inició el discurso el presidente Juan Orlando Hernández, al tiempo que felicitaba a las autoridades del partido por el buen trabajo realizado, en contradicción con la poca asistencia de los correligionarios.

Aunque la asistencia no llenó las expectativas, parecía más la asamblea de una cooperativa que la convención de un partido, eso no frenó la emotividad de la participación del candidato a la presidencia ni los gritos de Victoria de los que sí asistieron.

“Unidos somos invencibles” dijo Hernández en una parte del discurso y afirmó que el partido goza del cariño y respeto del pueblo que se han ganado a pulso con los programas de inclusión social.

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Convención nacionalista 2017. Foto: diario El Heraldo.

“Vamos por el tercer triunfo cachureco” aseguró Hernández, lo que animó más a los presentes que entre gritos y alegría aceptaron cada parte del discurso del mandatario confiando en sus palabras.

Es necesario reconocer que el país sufre de una anomalía política pocas veces vista, los frentes de lucha están más marcados por sesgos, compromisos, acuerdos y alianzas que por propuestas reales, únicamente buscan la presidencia de una República que urge cambios prácticos no solo en teoría de planes de gobierno inaplicables.

El tema de la inseguridad se presenta otra vez como agenda en los calendarios de las instituciones políticas, el desempleo y las oportunidades de generación de empleo es otra de las cartas que los candidatos juegan en estas instancias de las campañas y convenciones partidarias. Otro tema que está en el debate público es la falta de institucionalidad y la impunidad, temas que pasan de largo en los discursos. Las crisis causadas por las políticas mal aplicadas que afectan a los más pobres se alejan de la retórica de una nueva forma de hacer política con los costumbrismos prístinos de las viejas escuelas, la superficialidad de los planes de gobierno se notan en los discursos que más son apologías utópicas.

Recuperar la paz y tranquilidad es un reto gubernamental que por más que se trata no se logra, pero siempre es promesa de campaña y más cuando las cifras de homicidios continúan fluctuando, pero sin  una baja ostensible y tangible que invite a los votantes a depositar su confianza en un candidato determinado, sea este oficialista o no.

El mandatario y candidato presidencial aseguró que la oposición está conspirando para que los logros en el contexto social como el programa: Vida Mejor se descontinúe.

“Vamos a luchar y hacer lo que tengamos que hacer para arreglar esos problemas de la mano de Dios y de ustedes”, afirmó Hernández Alvarado entre los aplausos de los asistentes.

También se refirió como una esclavitud moderna las altas tasas de intereses que pagan los hondureños en concepto de las tarjetas de crédito, al tiempo que invitó a los pocos asistentes a votar por los diputados del Partido Nacional para que no se frenen los proyectos de ley que la bancada nacionalista presenta:

“Quitarle la tranca al carro del cambio para tener los intereses de las tarjetas de crédito justamente, como debe de ser”, dijo el presidente Hernández, quien se presenta a unas elecciones atípicas en el contexto de legalidad en el tema de la reelección lo que ha abierto un debate y polarizado aún más la situación política.

En un ambiente cálido, entre gritos de victoria y la alegría de los convencionales, Juan Orlando Hernández aseguró que falta un segundo tiempo (las elecciones generales) e invito a ganar con contundencia, no solamente las alcaldías sino ser mayoría en el Congreso Nacional para que los cambios no se detengan.

Dos millones de votos es la proyección con las que esperan ganar por tercera vez consecutiva los nacionalistas basados en resultados anteriores, por ejemplo: en el año 2013 Juan Orlando Hernández ganó con un total de: 1.149.302, lo que le bastó para llegar a la presidencia. La convención también sirvió para presentar a las nuevas y jóvenes autoridades del Partido:

Reynaldo Sánchez, un cuadro cercano al presidente Hernández, es el nuevo presidente del Comité Central del Partido Nacional.

Olga Alvarado como vicepresidenta.

Mario René Pineda secretario.

Y Tomás Zambrano como fiscal I.

“Estamos listos para ganar las próximas elecciones y hacer de nuevo presidente a Juan Orlando Hernández”, dijo Reynaldo Sánchez.

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Juramentación de las nueva autoridades del PN. Foto: diario Criterio.hn

Poca asistencia

La poca asistencia de los correligionarios se hizo notar en las fotografías panorámicas en las que se mostraban espacios vacíos en las graderías y sillas solitarias, pero eso no detuvo la emotividad del momento, ni la elocuencia en el discurso. Al parecer algo falló en la organización del evento y la gente no asistió en el número esperado por las autoridades del Partido Nacional y por el candidato Juan Orlando Hernández lo que demuestra que aún este partido con la estructura que tiene está sujeta a errores humanos y a una falta de coordinación o de comunicación entre los mismos organizadores.

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Poca asistencia de los correligionario del PN. Foto: diario La prensa.

La convención de dos días fue un momento oportuno para medir fuerzas con la Alianza de oposición que celebró su asamblea en el mismo fin de semana, una medición de cara al enfrentamiento que van a tener en el mes de noviembre donde el pueblo podrá elegir entre tres opciones de vida mejor: la del Partido Liberal, que busca recuperar fuerzas y reconstruir el bipartidismo, la del Partido Nacional, con el poder y la ventaja en la contienda, o la que ofrece la Alianza de los partidos: Libre, Salvador Nasralla (ya no es del PAC) y PINU.

El pueblo será quién decida.

Acerca Redacción

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