/LA QUERELLA DE CARLOS ZELAYA ROSALES, EL AGUACATE Y EL VIEJO CUENTO DEL YO NO FUI

LA QUERELLA DE CARLOS ZELAYA ROSALES, EL AGUACATE Y EL VIEJO CUENTO DEL YO NO FUI

El reconocimiento de culpabilidad hecho por el diputado liberal Fredy Nájera en la corte de Nueva York, de los cargos de tráfico de drogas y armas cometidos desde Honduras aprovechando su puesto como legislador, viene luego de la captura de Juan Antonio Hernández Alvarado, hermano menor del presidente de la República y trae de vuelta el rumor que desde 2006 ha venido circulando entre la población, que vincula al también diputado de Libre, Carlos Zelaya Rosales, hermano del expresidente José Manuel Zelaya Rosales, con estructuras que facilitaban el traslado de cocaína en la base de El Aguacate en Olancho, mismo territorio que Fredy Nájera reconoce ahora haber usado.

Ese rumor, transmitido a través de varios canales desde hace más de 10 años, ha cobrado fuerza luego que el periodista David Romero Ellner, de Radio Globo, vinculara a Zelaya Rosales con el ahora culpable de narcotráfico, diputado Fredy Nájera y el también procesado por la justicia norteamericana, hijo de otro famoso narcotraficante, Ramón Matta Waldurraga, todos del oriental departamento de Olancho.

El diputado Carlos Zelaya Rosales reaccionó querellando al periodista Romero Ellner, una reacción que parece común en los políticos de todos los partidos cuando se sienten ofendidos por denuncias hechas por la prensa, pidiendo pruebas que confirmen la declaración, hasta que las pruebas las presenta el Ministerio Público o la DEA y se declaran culpables para reducir la sentencia de cadena perpetua que les tocaría. Recordemos cómo Juan Antonio Hernández Alvarado salió ante los rumores de narcotráfico en 2016 a afirmar ante la prensa nacional «que no temía ni debía nada a nadie» y llegó incluso a viajar a Estados Unidos para pedir explicaciones de sobre qué se le investigaba. Fredy Nájera también dijo ser inocente, así como lo han hecho casi todos los políticos procesados en Honduras.


UNA HISTORIA INCONCLUSA: el avión

El 24 de febrero de 2006, a las 11:13 de la noche aterrizó en Toncontín el avión Falcon con matrícula XBJPL modelo 1968. Lo piloteaban los mexicanos Carlos Mesner y Víctor Rivieron, que llegaron al país, pasaron la noche en Tegucigalpa y al día siguiente salieron en un vuelo comercial abandonando la aeronave.

Nunca se dijo ni el origen ni el destino de la aeronave. En su momento se divulgó por la prensa que el avión traía un regalo para «un alto funcionario del gobierno del poder ciudadano» que llegó a recoger a la terminal aérea «varios fardos de dólares que eran transportados en el aeroplano».

Ese elemento nunca se confirmó ni se desmintió, si bien existe información que afirma que las cámaras del aeropuerto grabaron la llegada del vuelo y sus ilustres pasajeros. Se afirmó además que el avión había recorrido entre Maiquetía, Venezuela y Puebla, México y que pudo haber sido usado para transportar drogas en él.

Lo que si se sabe, es que el Ministerio Público realizó varias diligencias para conocer el origen del aeroplano, el Fiscal General Leonidas Rosa viajó a México para localizar al supuesto propietario, un banquero del norte de México llamado Mario Alberto Andrade Mora, quien sería el último propietario y que se dijo compró la aeronave de los empresarios norteamericanos Timothy Beberly y Gregory Hooper, procesados y condenados en Houston por lavado de activos. Rosa no dio con Andrade, dijo y allí terminó esa diligencia.

Antes de iniciarse el proceso de subasta llegó al país el mexicano Gerardo Beltran Vargas, un ingeniero de aeronáutica que afirmó venir en representación del abogado mexicano Omar Mercado López. Beltran afirmó que el avión había sido sustraído de México para no procesarse como garantía bancaria de un préstamo de 900 mil dólares, pero nunca se entregó la documentación respectiva que acreditara esa afirmación y por lo tanto no se le entregó el avión.

Pero la polémica inició cuando el fiscal adjunto Omar Cerna sugirió que el avión podría no ser subastado y pasar directamente a control del ejecutivo.

«El avión no será subastado y será propiedad del Estado de Honduras, lo dotaremos de su matrícula para que pueda operar en los cielos del globo terráqueo y que pueda circular con el logo del Estado de Honduras», manifestó en su momento el fiscal adjunto Cerna.

Sus declaraciones sin embargo, causaron estupor en la Procuradora General de la República, Rosa América Miranda, quien afirmó que de ocurrir como afirmaba el fiscal adjunto, se incurriría en delito.

Luego se habló del alto costo que significaría evaluar el avión, que al no tener los documentos respectivos no puede afirmarse si está en condiciones para volar. Hasta que el embajador de Estados Unidos puso fin a la discusión, al afirmar que «vendiendo el avión, ¿cuántos automóviles se podrían comprar para la policía?».

Manuel Zelaya reaccionó molesto con la prensa, que dijo él tenía un interés particular en hacerse con la aeronave. Zelaya afirmó que «no importa que salgan algunas informaciones que llevan la mentira en las manos (en referencia al slogan del diario El Heraldo), porque ahora hay información que no son otra cosa que la mentira en las manos del público», dijo y agregó «todavía hay gente muy interesada en que Honduras se distancie de Estados Unidos, porque creen que de esa forma ellos pueden capturar sus feudos y el entorno que ya han explorado».

El avión se subastó en octubre de ese año 2006, a pesar de los muchos esfuerzos que se hicieron para convencer a la opinión pública del beneficio que la aeronave traería al ejecutivo (que ya contaba con un avión presidencial, el West Wind). Fue vendido a una empresa norteamericana y salió del país dejando atrás el misterio del funcionario a quien iba destinado.

Mas adelante, en 2015, el titular de la Agencia Hondureña de Aeronáutica Civil (AHAC), José Israel Navarro, publicó en una columna de opinión en Diario La Tribuna  en 2015, que fue Carlos Zelaya Rosales fue quien permitió el aterrizaje de un lujoso Jet que se dijo era un regalo para Carlos Zelaya de parte del narcotraficante mexicano «El Chapo» Guzmán. El coronel, luego de la amenaza de querella, se retractó y ofreció disculpas a Carlos Zelaya Rosales. Un cable de la embajada de Estados Unidos divulgado por Wikileaks en 2010 indicaba que el embajador estadounidense consideraba que Manuel Zelaya, a través de su hermano, tenía nexos con el crimen organizado.

Hermanos Rivera Maradiaga, Los Cachiros, capos de la droga hondureños.

OTROS TRAPOS SUCIOS

Devis Leonel Rivera Maradiaga, antiguo jefe de los Cachiros, implicó a los hermanos de expresidente Porfirio Lobo y al hermano del expresidente Manuel Zelaya, en la declaración que rindió ante un juzgado de Nueva York el 6 de marzo de 2017, según una transcripción del proceso publicada por El Heraldo.

Rivera, confeso narcotraficante, compareció como testigo clave en el proceso contra el hijo del expresidente Lobo, Fabio Lobo, quien se declaró culpable por narcotráfico en Estados Unidos.

Además de la declaración que inculpó al acusado, Rivera habló del rol del hermano del expresidente, Ramón Lobo, alias “Moncho” Lobo, como intermediario político y financiero para el grupo criminal. Según Rivera, Lobo fue uno de los intermediarios de un soborno enviado por los Cachiros a su hermano menor, el entonces presidente Porfirio Lobo Sosa, a cambio de protección política y judicial.

Ramón Lobo, de 90 años de edad, está ahora siendo procesado por el caso que la MACCIH denominó «La caja chica del hermano», que involucra el uso de fondos públicos para fines personales.

La base de operaciones de Ramón Lobo es Tocoa, Colón, que fue epicentro del imperio criminal de los Cachiros durante más de una década, y, como lo ha expuesto InSight Crime en su investigación del grupo criminal, Ramón asistió a la gran inauguración de una de las empresas de la familia Rivera antes de que Devis y dos hermanos suyos fueran acusados de narcotráfico en Estados Unidos. En una entrevista con La Prensa publicada el 10 de marzo, Lobo negó tajantemente las acusaciones en su contra.

El testimonio de Rivera, que llevó a la condena al hijo del expresidente Lobo, así como a una serie de narcotraficantes y políticos que han ido desfilando por lo que popularmente se conoce como «El Honduras Canta», también implicó al hermano de Manuel Zelaya Rosales.


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Según Rivera, Fabio Lobo sugirió usar la base militar ubicada cerca de la ciudad de Aguacate, próxima a la frontera con Nicaragua, para descargar cargamentos de drogas que llegaban en avión, pero se abandonó este esquema porque el comandante de la base militar presuntamente advirtió a Fabio Lobo que la pista había sido usada muchas veces por el hermano del expresidente Zelaya para traficar drogas, lo que con el tiempo había atraído mucha atención sobre ella.

El narcotraficante Devis Leonel Rivera Maradiaga y Fabio Lobo, hijo del presidente Lobo Sosa.

Devis Leonel Maradiaga manifestó en su interrogatorio ante el juez de Distrito:

P: ¿Había actividades específicas de tráfico de drogas discutido en esta reunión?
R. Sí.

P. ¿De qué se habló?
R. El acusado (Fabio Lobo) me dijo que en El Aguacate, San Esteban, en la zona de Olancho, allí hay un aeropuerto y el trabajo podría hacerse allí, mediante la recepción de aviones.

P. ¿Es El Aguacate el nombre del aeropuerto?
R: Bueno, sí, El Aguacate, es el nombre de la ciudad donde el aeropuerto está.

P.Y cuando el acusado dijo que se podía trabajar allí mediante la recepción de aviones, lo que le has entendido, ¿qué significa eso?
R. Podríamos hacer el trabajo que hay, para aterrizar aviones en la pista.

P: ¿Era de su comprensión lo que los aviones traerían a El Aguacate?
R. Sí. Cargado con las drogas.

P. ¿Qué accedió a hacer?
R. Me dijo que iba a hablar con el comandante que estaba asignado al aeropuerto para ver si podíamos trabajar, para poder aterrizar aviones en esa pista.

P: ¿El acusado después qué te dice, acerca del uso de El Aguacate para ese fin?
R. Sí.

P. ¿Cuáles fueron algunas de las cosas que dijo?
R. Más tarde me dijo que había hablado con el chico que estaba encargado de la pista de aterrizaje de El Aguacate, pero su respuesta a él era que el trabajo no se podía hacer allí, porque una gran cantidad de trabajo se hizo allí durante la administración anterior y la pista de aterrizaje terminó siendo capturada. Debido a que Fredy Nájera y el hermano del expresidente Zelaya había trabajado allí.

Ni Carlos Zelaya ni Ramón Lobo han sido acusados de actividades criminales en Honduras o en Estados Unidos.


EL AGUACATE

La base militar El Aguacate fue usada para el tráfico de drogas y cobros ilegales de algunos oficiales a los campesinos en los años 80, según reporta el expediente de la investigación del escándalo Iran Contras. Allí se guarda la dolorosa historia de la contra nicaragüense, la CIA y los carteles de la droga.

El papel de la base salió a la luz en la prensa hondureña, cuando organismos campesinos disputaron al ejército la propiedad de algo más de 2.000 hectáreas, que alegan les fueron quitadas ilegalmente al obligarlos a aceptar como pago menos de 500 dólares por hectárea.

En medio de este conflicto legal, la base militar de El Aguacate captó nuevamente el interés nacional al mostrar los campesinos a la prensa los sitios de tortura utilizados por la contra nicaragüense y el ejército de Honduras.

Allí se presume que fueron enterrados el sacerdote estadounidense Guadalupe Carney y el guerrillero José María Reyes Matta. Ambos desaparecieron a mediados de los años 80, cuando procedían de Nicaragua acompañando a una célula guerrillera hondureña que había recibido entrenamiento en el país vecino.

Las tropas del ejército hondureño, según testigos, los interceptaron, capturaron, torturaron y ajusticiaron en esa base militar.

Periodistas del diario El Heraldo, lograron entrar en 1999 a la base militar, burlando la vigilancia con ayuda de personas del lugar que les mostraron las cámaras de tortura, cinco presuntos cementerios clandestinos, fosas donde se ocultan armas para ser vendidas ilegalmente y evidencias de que su pista aérea era utilizada aún para el tráfico de drogas.

Según versiones de los campesinos, desde los años ochenta, avionetas desconocidas aterrizan todos los meses en la pista aérea de El Aguacate con “bultos de polvo blanco (cocaína), que son cuidados por ciertos militares», dijo el dirigente campesino Israel Cruz.

La Fiscalía de Derechos Humanos encontró luego restos de sangre humana en las celdas de tortura de El Aguacate, pero las Fuerzas Armadas hondureñas negaron en un comunicado oficial responsabilidad en lo sucedido, por considerar que esa base «fue alquilada» por Estados Unidos para entrenar a los contras nicaragüenses.

En aquella época, «nosotros no podíamos hacer nada, obedecíamos órdenes impuestas por Estados Unidos, y creo que eso fue parte de la guerra fría y lo mejor sería olvidar esas cosas y no escarbar sobre algo que puede ser doloroso», dijo el portavoz de las Fuerzas Armadas en una entrevista concedida a La Prensa en 1999, Danilo Soto Ponce.

«En ningún momento vamos obstaculizar los trabajos que ejecuta el Ministerio Público. Somos una nuevas Fuerzas Armadas y vamos a respetar la ley en todo lo que concierne a la base de El Aguacate», aseguró.

Mientras, en el parlamento hondureño, varios diputados interpusieron una moción para que se investigue a fondo lo que sucedido en El Aguacate, incluido el cobro ilegal de 3.000 dólares por parte de militares a los campesinos para que pudieran cultivar esas tierras. 


LA QUERELLA

El diputado Carlos Zelaya Rosales manifestó a la prensa luego de presentar la querella en contra del periodista David Romero Ellner, que la misma se hacía por las declaraciones del periodista que lo vincula con el narcotráfico. «Por respeto a mí mismo, a mi familia y a mi partido, pedimos al periodista que presente las pruebas que dice tener», manifestó el diputado Zelaya Rosales. «Tenemos información de que se ha estado trabajando en expedientes en contra de nosotros por parte de las Fuerzas Armadas y del Partido Nacional», dijo, agregando que él consideraba que David Romero se había «excedido en sus declaraciones».

El portal Insght Crime afirma en un análisis sobre el papel de las élites políticas en el tráfico de drogas en el país, que parece haber un patrón en el país: grupos narcotraficantes pagan sobornos en dinero en efectivo, utilizando hermanos e hijos de los presidentes, a cambio de protección política y judicial y la entrega de contratos de obras públicas.

David Romero Ellner, mientras tanto, le responde al diputado Zelaya que espera la querella para presentar ante los juzgados respectivos las pruebas que tiene. «Sobre las actividades de Carlos Zelaya en el crimen organizado sobra información», dijo. «Cuando el tribunal nos llame vamos a ir a hacer señalamientos puntuales: lugares de operación, lugares de reunión, con quién operaba, todo».

Esperamos que así sea.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.