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La palma africana mata el bosque hondureño

La palma africana devora los bosques del norte del país. La gran bonanza económica y la apertura de los mercados internacionales para el aceite de palma contribuyen a que los cultivos de palma arrasen los bosques, incluso en los perímetros de áreas protegidas como el Parque Nacional Janette Kawas, el Parque Nacional Punta Izopo, el Refugio de Vida Silvestre Cuero y Salado (en Atlántida), así como en la sierra de Mico Quemado en Yoro.

Hoy día, cuando los problemas presentados en el medio ambiente nacional por los efectos de cambio climático y el calentamiento global son notables, el incremento de la pérdidas de zonas boscosas anuncia un futuro temerario. Los cultivos de palma africana y la ganadería son los grandes devoradores del bosque nacional.

«Cuando en 1994 se decretaron el parque Janette Kawas como área protegida, el cultivo de palma en sus linderos era del 5%, en 2011 llegó al 11%, y en 2016 hasta un 20%». Por lo que puede notarse un incremento acelerado y constante de la invasión de los cultivos de palma en zonas protegidas.

Honduras es el tercer mayor productor y exportador de aceite de palma africana en América Latina superado por Ecuador y Colombia, y la octava potencia en el mundo superado por Indonesia y Malasia.

Todo se debe la exigencia del comercio. Según el Análisis de coyuntura del cultivo de palma africana en Honduras II trimestre del 2016, «durante el período 2010-2014 alrededor del 2.65% de la oferta interna de aceite de palma fue suplida a través de la importación; el consumo aparente del mismo presentó un comportamiento análogo o similar al de la oferta interna, esto debido a que en dicho período no se contó con información ­fidedigna de los otros usos de esta planta oleaginosa, por tanto al sustituir los datos en las fórmulas respectivas, ambas tendrían que ser iguales en su valor por lo anteriormente mencionado».

En términos de Valor Agregado Bruto a precios básicos, el cultivo de palma africana mostró un comportamiento ascendente, con aportes al Producto Interno Bruto Agrícola (PIBA) que oscilaron entre 4% y 7%, con una media participativa de 5.6% (estas contribuciones no incluyen el proceso de encadenamiento productivo) que lo posicionó en el séptimo lugar como productor en el sector agrícola, obteniendo durante el período 2010-2015 una notable tasa de crecimiento de 12.5%. Adicionalmente su actividad ubica al país como el tercer mayor productor y exportador de aceite de palma africana en América Latina superado por Ecuador y Colombia, y la octava potencia en el mundo superado por Indonesia y Malasia.

«Al hacer una revisión en el comercio exterior del aceite de palma y otros derivados, se encontró que en la actualidad la palma africana es el segundo producto agroindustrial que más exporta Honduras, solo después del café. En el caso de las exportaciones estuvieron conformadas principalmente por el aceite en bruto (69.5%) generando en promedio durante el período 2010-2015 divisas por US$ 164.56 millones, teniendo como principal destino a Holanda (36.2%) y México (28.8%). En menor medida le sigue otros generados del aceite de palma africana y la estearina con un valor exportado promedio de US$ 63.66 y US $ 8.41 millones respectivamente; básicamente con destino a Centroamérica (99.6%), esencialmente a El Salvador (50.1%), Guatemala (24.5%) y Nicaragua (23.5%)».

A enero 2016 se registró un ingreso de divisas de US$ 16.90 millones generados en un 73.7% por la venta en el exterior de aceite en bruto (20,864.35) siendo el principal comprador Holanda (89.9%). Por el lado de las importaciones, el país casi no importó aceite en bruto dado su nivel de producción; sin embargo en términos de participación dentro de las importaciones de aceite de palma africana y otros derivados, el aceite en bruto representó alrededor del 41.7% del total, con un valor promedio de US 5.57 millones y un volumen de 6,736.

A enero 2016 se registró un ingreso de divisas de US$ 16.90 millones generados en un 73.7% por la venta en el exterior de aceite en bruto (20,864.35) siendo el principal comprador Holanda (89.9%).

Se reportó que aproximadamente el 90.1% de las importaciones de aceite de palma africana y otros derivados fue conformado por la compra en el exterior de 954.65 Tm de aceite en bruto a Guatemala (83.5%), Ruanda (15.7%) y México (0.8%).

El análisis presenta que «la balanza comercial de este rubro presentó saldos positivos o superavitarios a lo largo de la serie 2010-2015, que vendrían a ser explicados por el valor de las exportaciones del aceite de palma y otros derivados que se incrementaron aproximadamente 4.7 veces más que el valor de las importaciones de éste; resultado aunado a la alta generación de divisas del aceite en bruto de palma».

Aunque los índices de producción y comercialización del aceite de palma se han incrementado, dejando así mayores ganancias a los productores nacionales y reportando importantes divisas para el país por concepto de exportación, también es cierto que la propagación de la palma atenta directamente contra la vida silvestre, el medio ambiente, los ecosistemas y la vida humana en general.

Contrario a esos intereses comerciales y económicos, la Ley Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre considera «que la diversidad de los ecosistemas, son un recurso estratégico para el desarrollo económico, social y ambiental de Honduras, ya que coadyuvan a satisfacer las necesidades de energía, turismo, vivienda, alimentos y a la protección a la vida humana y de infraestructura nacional… Que el sector público debe promover y orientar las actividades forestales, para incrementar la producción sostenible de bienes y servicios del bosque».

La misma establece la regularización, el respeto y la seguridad jurídica de la inversión de la propiedad forestal estatal y la propiedad privada forestal, garantizando la posesión de los grupos campesinos, comunidades, grupos étnicos y determinando sus derechos y sus obligaciones relacionadas con la protección y el manejo sostenible de los recursos forestales.

La observancia de la ley es clara, ningún órganos civil, público privado puede utilizar los recursos naturales para ningún beneficio de la producción si éste atenta contra la biodiversidad, los ecosistemas y la vida humana; como es el caso de los cultivos de palma.

¿Qué harán los gobiernos nacionales para detener la propagación de los cultivos de palma en las zonas y áreas protegidas?