Honduras

La opción entre dos actitudes

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Por Andrés Pavel

La elección de noviembre no es entre azules, colorados y Alianza. En términos tajantes, un voto por Luis Zelaya o Juan Orlando Hernández es un voto por la continuación del bipartidismo y su sistema de gobierno de los últimos 35 años; un voto por Salvador Nasralla significa apoyar un cambio radical de actitud en pro de los derechos de nuestro pueblo y el manejo de nuestro estado para su beneficio.

Las implicaciones van más allá de los 17 puntos propuestos por la Alianza en su plan de gobierno. Por ejemplo, aunque es un tema que los debates mediáticos no han tocado aún, ¿alguien confía en dejar nuestro sistema de salud en manos del Partido Nacional? Los últimos 7 años han sido catastróficos para el cuidado médico en nuestro país; la crisis se sigue agudizando y definitivamente no terminó con la salida de Mario Zelaya del IHSS ni se ha limitado a esta institución. Los escándalos de corrupción en la Secretaría de Salud siguen sin respuesta de las autoridades, la atención se sigue deteriorando, y la nueva ley de Seguridad Social (aprobada con el visto bueno liberal, condición que probablemente no vaya a cambiar en un gobierno de Luis Zelaya) conllevará a una situación aun peor, ya que significa retrocesos inauditos en la calidad de la cobertura, según los pronunciamientos de profesionales del Colegio Médico y SITRAMEDYS. Adiós a la atención de enfermedades crónicas o tratamientos caros que antes el IHSS ofrecía sin ningún problema. Esto es resultado de que esta ley ha sido calcada del reglamento adoptado en Colombia, concebido como una “innovación” neoliberal ensayada en ese país, y que ha sido desastroso para el conjunto de los derechohabientes pero sin duda muy lucrativo para unos pocos.

Cabe contrastar la debacle de nuestra salud con la reciente apertura de dos nuevos batallones de Policía Militar (ahora nos queda muy claro para qué quería Hernández los fondos del Plan para la Prosperidad; en contraste no se ha visto que el presidente haya anunciado la apertura de, por ejemplo, una nueva escuela). Sin duda, Honduras necesita avances en seguridad, pero si se siguen haciendo a expensas de toda nuestra infraestructura social, nos estamos acabando nuestro propio futuro.

La Alianza de Oposición encabezada por Nasralla jamás apoyaría una ley tan dañina como la nueva Seguridad Social porque reconoce que el principal enfoque del gobierno debe ser erradicar la miseria y la pobreza de nuestro país. Se dispone a emprender esta tarea a una escala nunca antes vista en Honduras; y una iniciativa así jamás podría salir del Partido Nacional o Liberal. Y esta es la razón por la que la mayoría de los hondureños está dispuesta a darle su voto de confianza venido noviembre. Finalmente, tenemos la esperanza de una actitud nueva en el gobierno, que se comprometa a actuar con la sentida responsabilidad de proteger los derechos y la dignidad de sus ciudadanos y su necesidad de salir adelante, y llevar esta prioridad hasta sus últimas consecuencias.

Sin duda, con la próxima cancelación del TPS y el recrudecimiento de la agresión a los migrantes en EEUU, se nos está acabando el tiempo para formular ese anhelado cambio en nuestro país. Estamos en el momento justo.

*Andrés Pavel es artista visual.

Acerca Invitado

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.

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