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LA MUERTE POR SELFIE

«Pero la civilización del espectáculo es cruel. Los espectadores no tienen memoria; por esto tampoco tienen remordimientos ni verdadera conciencia. Viven prendidos a la novedad, no importa cuál sea con tal de que sea nueva».

Mario Vargas Llosa.

“Ella saltó de una piedra a otra y se tropezó y yo no pude hacer nada, sinceramente, no pude hacer nada” contó Domingo López, novio de Juan Victoria Enamorado Díaz, quien cayó unos 30 o 40 metros en el Pretil, en Santa Bárbara el domingo 21 de abril, el domingo de Resurrección.

Juan Victoria se suma a una extensa y en crecimiento lista de personas que han muerto por tomarse la selfie perfecta o en un lugar extremo, como cerros, acantilados, edificios muy altos o por no tener la consciencia del peligro real y de ese tipo de exposición.

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Juana Victoria Enamorado Díaz.

“Ella intentó agarrarse de algo pero, cayó desde la altura” sigue contando Domingo quien dice que ella le gritó amor y fue lo último que escuchó porque estaba lejos, mientras ella buscaba el mejor ángulo del atardecer para recordar el momento.

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Lugar del que cayó Juan Victoria Díaz Enamorado. Foto: cortesía.

¿Vale nuestra vida solo una foto? Fue la pregunta que se hicieron Vishnu Viswanath y Meenakshi Moorthy un matrimonio de influencers que durante un viaje recorriendo Estados Unidos, murieron luego de caer desde más de 200 metros de altura en el sector Taff Point del Parque Nacional de Yosemite.

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Wu Yongning un yutuber chino de 26 años murió al caer de un edificio de 62 pisos, mientras grababa un video (rooftopping) para sus redes (Weibo, el Twitter chino,) y su casi millón de seguidores, Yongning fue encontrado por un limpiador de ventanas encima de un elevador exterior utilizado por el personal de limpieza.

El ruso Andrey Retrovsky también fue víctima de este trending, murió al intentar una foto, aunque si tuvo la precaución de sujetarse con una cuerda, aún así murió.

Resultado de imagen para Andrey Retrovsky,

259 personas murieron entre 2011 y 2017 tratando de tomarse una selfie en situaciones extremas, según un estudio global de 2018.

En Honduras este tipo fenómeno podría estar comenzando a ocurrir, si se determina que Juana Díaz murió por tomarse una selfie, lo que aún no se reconoce como razón de defunción.

La Psicóloga Mireya Hernández considera que «las selfies es un tema obsesivo que podría convertirse en un transtorno de personalidad narcista», también se le debe sumar que algunos influencers toman este riesgo por dinero, por la motetización de Youtube por vistas y reproducciones o para lograr patrocinios de empresas.

Investigadores de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos recomiendan crear «zonas prohibidas para selfies» en sitios peligrosos para reducir el número de muertos.
Mientras que en 2011 se registraron solo tres casos, esta cifra subió a 98 en 2016 y a 93 en 2017.

«En la civilización del espectáculo el cómico es el rey.» escribió Mario Vargas Llosa y parece que su ensayo poco a poco forma la vida piramidal de esta nueva especie de personaje digital que muere por lo que antes se conocia como llamar la atención, ahora es una especie de circo donde las reacciones del publico definen la indiferencia, vida o muerte social digital de una generación que aprendió a usar las redes sociales mucho antes de caminar y entender el mundo.