La comodidad que resulta de hablar entre los mismos.

Es fácil encontrar” la razón” entre los que hablan lo mismo entre los mismos. Se siente bien cuando no hay quien manifieste objeción a la idea planteada ¿Pero será realmente la razón la que se encuentra en esos círculos cerrados? Acaso no habrá necesidad de escuchar otros puntos de vista; otras opiniones extramuros; otros pensamientos; sentimientos; necesidades ajenas al círculo cerrado, desde donde se pretende imponer “la verdad “. ¿No será una mediocridad o miedo a...
Redacciónnoviembre 19, 2019

Es fácil encontrar” la razón” entre los que hablan lo mismo entre los mismos. Se siente bien cuando no hay quien manifieste objeción a la idea planteada ¿Pero será realmente la razón la que se encuentra en esos círculos cerrados? Acaso no habrá necesidad de escuchar otros puntos de vista; otras opiniones extramuros; otros pensamientos; sentimientos; necesidades ajenas al círculo cerrado, desde donde se pretende imponer “la verdad “.

¿No será una mediocridad o miedo a confrontar nuestra verdad con otras verdades que den como resultado algo más elevado?

¿Por qué hablar de temas que sólo competen a las mujeres u hombres, por separado? ¿De dónde vienen esas teorías divisorias?

¿Acaso la heterosexualidad en un futuro será considerada una enfermedad, como hoy desde el oscurantismo lo es la diversidad sexual? Provocando con ello división entre hombres y mujeres con diversa orientación sexual.

¿Los negros, indios, mestizos, arios, blancos fuera de sus diferencias “cosméticas” no son idénticos en la necesidad de obtener recursos para vivir con dignidad?

Los cachurecos, liberales, libres e independientes y aún los “apolíticos” comparten las mismas miserias. Diferente a la opulencia con que viven sus” dirigentes”. Que no se entienda que estoy diciendo que la política sea mala, sino que quienes hacen política, realmente la hagan y que los resultados de está sea en beneficio de las mayorías que dicen representar.

Los gordos y flacos, alto y bajos acuden a los mismos hospitales públicos calamitosos.

¿Los intelectuales acaso son raza aparte?  Vienen de los mismos cinturones de miseria que existe en el medio. Aunque algunos se obnubilan con las pocas luces adquiridas evitando mezclarse entre las masas; aprender de ellos, analizar su historia, sus comportamientos, su naturaleza. Y desde la humildad que debe de caracterizarlos (“el hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro empieza a vivir más sencillamente por fuera”) repartir sus luces, sí es que acaso las que tienen, sean mejores que las mayorías.

¿De dónde nace la división entre el evangélico y católico? Despotricando ambos contra el ateo, aunque, en palabras del papa Francisco el comportamiento de muchos ateos es mucho mejor que el de los creyentes.

¿En qué momento la afición al fútbol se dejó a un lado y nos creemos autorizados a golpear o asesinar a un Motagua o viceversa?

De la mezcla de colores resulta el gris, unidad en la diversidad. Ahí parece ser dónde está la clave de los que someten a las mayorías: no tienen diferencias; dueños de partidos políticos, equipos de fútbol, canales de televisión, bancos, iglesias. Ahí parece residir la naturaleza del poder. Ahí deben golpear con todas sus “tripas” las mayorías.

Bajar las banderas que nos dividen y alzar la única bandera de las mayorías que tienen poco o nada contra los pocos que lo tienen todo, esa debe ser nuestra consigna.

 

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