/LA CARAVANA DE LA DIGNIDAD Y EL FUERA JOH

LA CARAVANA DE LA DIGNIDAD Y EL FUERA JOH

La caravana de la dignidad organizada en solidaridad con los migrantes que ahora cruzan México, fue promovida por la Convergencia contra el Continuismo y llegó el viernes 26 a Tegucigalpa, después de recorrer más de 200 kilómetros desde el desvío de La Barca en el departamento de Cortés, alternando caminata y vehículos. Este relato comienza en Comayagua, siguiendo el camino de la caravana.

A encontrar la caravana:

En el bus rumbo a Comayagua… Va un señor de unos 55 a 60 años sentado en el primer asiento, solo, la cara arrugada, semblante de enojo, barba poco poblada, descuidada, corta y canosa, una gorra mal puesta y tan descuidada como él. Maldice todo lo que le recuerda a Juan Orlando Hernández. En todo el viaje desde Tegucigalpa a Comayagua sus brazos permanecerán cruzados abrazando su abdomen.

Al llegar al peaje de Zambrano, kilómetro 33 y el que desde el 26 de junio del 2014 comenzó a operar, mediante un concesión otorgada a la Concesionaria Vial de Honduras (COVI), se puede ver el contingente de policías vestidos con su traje de “gala” para recibir a la caravana: cascos negros, hombreras negras, rodilleras negras, botas negras, escudo transparente. El señor del bus los maldice porque defienden a Juan Orlando Hernández, conocido por el acrónimo de: JOH.

La empleada del peaje le dice al conductor del bus que no tiene cambio del billete de 500 Lempiras, el señor junto al conductor maldice otra vez, luego calla.

Sus brazos cruzados, esa cara enojada y arrugada reflejan cansancio, aburrimiento de la vida, tal vez por transitar una ruta que por muchos años ha sido su trayecto común; Tegucigalpa-Comayagua y viceversa, tal vez porque la vida se le fue y su único desahogo es maldecir al Presidente de Honduras.

En Zambrano…

La caravana de la dignidad en solidaridad con los compatriotas que no encontraron espacio en Honduras y lo buscan en México y en Estados Unidos hallan solo un carril habilitado para pasar en orden, custodiados por los antimotines que como un muro cerraron los otros.

Con sus miradas de policía cuidan que a las casetas no les pase nada, aguardan la señal para lanzar gas, pero no hay señal, no hay gas, la gente pasa sin incidentes.

¡No más aumento a los combustibles! ¡Queremos medicinas en los hospitales! Grita una y otra vez un joven de piel blanca y voz inacabable, sosteniendo una pancarta blanca que le cubre medio cuerpo con la leyenda: Fuera JOH en letras negras.

Le grita a los carros que reinician el viaje al norte por la carretera CA-5, después de que los policías quitaran los dos bloqueos en ambas direcciones, también les aconseja no pagar el peaje. Le grita a todo, para que alguien escuche.

Desde ese punto la caravana avanzó en carros hasta la colonia El Carrizal, donde la gente se organizó para comenzar a caminar hasta inmediaciones de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) donde se desarrollarán los discursos.

A medida los pasos se comen la calle, suenan las bubucelas, los silbatos, las pancartas se levantan alto cuando la caravana pasa por alguna colonia y la gente sale, cada selfie de los que miran pasar la movilización imprime un ánimo a la gente que desde el martes 23 de octubre caminó, desde el desvío de La Barca, en el departamento de Cortés.

¡Fuera JOH! ¡Fuera JOH!, repite la gente en coro… Carlos H. Reyes, al igual que aquel señor del bus maldice, pero este al modelo neoliberal. Algunos carros que pasan en el otro carril suenan su claxon, levantan el puño cerrado, gritan improperios, le recuerdan al gobernante su madre, la gente devuelve el grito, hay emoción.

Alguien se acerca al carro que lleva el equipo de audio, anuncia que la gente que llega desde el sur (Choluteca) se fue por otro lado, que hay que despejar una vía para que lleguen más rápido.

La movilización deja libre -a veces- el carril izquierdo del bulevar Fuerzas Armadas. El tráfico fluye, de lado, de ladito, como quien necesita pasar pero no mezclarse, como cuando el mendigo se acerca y evitamos el tufo. El tráfico fluye normal por un carril, en el otro se grita: ¡Fuera JOH!

La gente camina, ríe, descansa, se come un pan de los que reparten, no hay pescado como en la historia de Cristo, pero sí bastante agua.

Tegucigalpa comienza a dibujarse; cerros altos, pequeños, casas colgadas, rascacielos estilo Honduras, ese estilo tan colombiano de edificios nuevos y brillantes.

Otra vez reparten el pan, son las 12:30 del mediodía, falta poco para llegar a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), a sus inmediaciones. El sol golpea fuerte, los gritos suenan menos, tal vez porque las bocas ahora mastican. Otro contingente de policías espera adelante.

Fuera JOH…

No hay una fecha oficial, pero desde las elecciones generales del 2013 en las que Juan Orlando Hernández logró -para algunos con ayuda del TSE- el primer periodo de gobierno 2014-2018, la oposición logró construir el mejor marketing político, el hijo que parieron en ese tiempo resuena hoy en discos, bares, buses y en casi cualquier reunión en cualquier parte del país: el Fuera JOH.

El producto de una incesante campaña política de la oposición; Fuera JOH sustituyó el punto y final (.) de cualquier discurso. En una ocasión, el expresidente y coordinador general de Libertad y Refundación (Libre) Manuel Zelaya Rosales, estuvo a punto de entregar el micrófono sin el cierre que todos esperaban y en una reacción de último segundo lo acercó a su boca lo suficiente para no despeinarse el bigote y agregó: Fuera JOH, con una voz de político natural; tranquila, serena, paternal, infantilizada, la gente explotó de emoción, más que con las promesas.

El fuera JOH creció orgánicamente, sin mucha ayuda se viralizó, su popularidad rebasó las expectativas de sus creadores; camisas, gorros, listones, banderas, canciones, el grafiti Fuera JOH superó al símbolo de las revoluciones: la litografía del Che Guevara en base a una fotografía del cubano Alberto Díaz “Korda”.

El Fuera JOH, marca registrada de la oposición, se repite sin cansar y sin decir mucho, en campañas, en redes sociales. Macario Mejía, un cantautor hondureño, llegó a la fama a sus 72 años con la canción que se convirtió en un himno de la oposición: JOH es pa fuera que vas. Llegó a Spotify, en Youtube logró los 2 millones de reproducciones, en Facebook cifras similares, parodias usando la canción, memes, chistes, el plan había funcionado, Fuera JOH era símbolo de la Alianza de Oposición.

Fuera JOH es el mejor y más trabajado proyecto político -sea consciente o inconsciente- que dejó la Alianza de Oposición, es la forma en la que la historia recordara al primer presidente reelecto de Honduras. El Fuera JOH marca una época, que alcanza incluso antes de su llegada a la presidencia. El Fuera JOH abarca incluso al golpe de Estado de 2009, cuando JOH era solamente un diputado más de los 128 del Congreso Nacional que le dieron en la nuca a la presidencia de Mel.

La protesta cerca de Casa Presidencial…

La movilización estaba a punto de llegar a su destino, pasaba por el bulevar Fuerzas Armadas, atravesando la colonia Las Brisas, la que se recupera después de 5 días de lluvia durante la semana Morazánica.

La gente salía a ver el evento y encontrarse con una consigna para ellos: “a esos que están viendo, también los están jodiendo.” Al llegar a la posta policial la indignación de la gente alcanzó otro pico, comenzaron los insultos, las consignas en contra de los policías que impávidamente observaban la procesión, alguien les tiró una bolsa de agua, que no golpeo a nadie pero quedó dentro de la posta como una representación del desprecio que la gente les tiene.

Edy Tábora, director de C-Libre, dice que para aprovechar esa efervescencia de la gente se tiene que construir una propuesta ciudadana porque -y acepta- la gente se cansa de únicamente caminar. Y es que caminando el puedo viene desde hace diez años. Edy propone una salida política a un problema político.

La caravana (hablando de la que viaja por México, no la que vino a la Capital), según Tábora, ha logrado ”desmontar internacionalmente todo esto de los programas de Vida Mejor, de la seguridad, distintos programas que habían implementado.” La burbuja explotó y su ruido se escucha en miles de voces dentro de México.

La movilización pasa frente al nuevo edificio del Banco Central de Honduras, algunos guardias salen a ver la gente, algunos vecinos preguntan si son los retornados (casi 5 mil según cifras oficiales de los que participaron en la primer caravana de migrantes, la que salió el sábado 13 de octubre desde San Pedro Sula). La desinformación es un proceso común en Honduras a partir del 2009 -cuando me sacaron con bayonetas, y disparos, y me mandaron en pijama a Costa Rica, al exilio diría Manuel Zelaya Rosales.

Son los pobres los que oxigenan la economía de Estados Unidos, dice Cristobal Lagos, exdocente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), mientras los altoparlantes anuncian que llegamos al destino.

Lagos puede afirmar que “son los pobres los que están dando sin pretender un gran traspié al gobierno de JOH. Creo que es propicio para arreciar y apoyar y exigir la salida del dictador”, dice, mientras los cohetes truenan.

Esta generación del movimiento social no sabe aprovechar la chispa de la que habla Zygmunt Bauman, no puede cambiar de estado líquido a sólido, no ha encontrado en la política la fórmula para solidificarse y crear el efecto esperado: la refundación, o el cambio verdadero para un país eternamente en crisis.

Comienzan los discursos…

Respetando el protocolo y para no perder el patriotismo suena el himno nacional. Félix Cesario Padilla junta sus piernas, su pecho se hincha, levanta el brazo izquierdo, cierra su puño lo aprieta fuerte, todo lo que dura el himno. Para algunos que lo conocen, es un símbolo de resistencia en contra del Imperio, para otros un anacronismo de la guerra fría.

Don Fernando Espinal tiene 90 años, caminó desde Maraita al oeste de Francisco Morazán, junto con 50 personas más, dice que la situación del país es crítica. Cuando él nació, en 1929, la política era la misma, pero se vivía un poco más tranquilo, vivió la época de otro nacionalista célebre; Tiburcio Carias Andino.

En su cara el sudor se desliza con dificultad por las arrugas, su rostro es de cansancio, pero aún sostiene con su mano derecha la bandera de Honduras.

El Padre Melo (Ismael Moreno Coto) es un hombre tranquilo, meditabundo, pacifico, pregunta: “¿para qué decimos que creemos en Dios si no escuchamos el clamor de los pobres que es donde está precisamente el sufrimiento de Dios, por eso organizamos esta caravana”, -el sufrimiento de Dios dijo Melo-, por solidaridad.

Un sacerdote jesuita en la lucha social, humanizando a Dios, ¿Dios sufre por los pobres o por el silencio de los buenos? Por eso se organizó esa caravana, dice, para demostrarle a los miles de compatriotas que ahora caminan por México que no están solos, que la solidaridad puede llegarles allá, en un México que los recibe, pero que no los quiere.

Para tomar distancia dice que el tinte político que tiene la caravana “es el de los pobres que están sufriendo hambre y están padeciendo”, y advierte que “no venga ningún partido político, dictador o analistas de medios de comunicación a decir que esto tiene un tinte partidario”.

Melo dice que en ese momento (el viernes 26 de octubre) le “vale un comino el proceso electoral” que la campaña política cualquiera que sea le“vale gorro”, el Padre Melo toma distancia de la tal política hondureña, no quiere que lo acusen de estar manipulando al pueblo hondureño, como dijo al iniciar su discurso.

Dice que los hermanos y hermanas -los que se fueron- “estremecen nuestro corazón porque no encontraron un espacio para vivir con dignidad en Honduras”, afirma.

A veces, los 112,492 kilómetros cuadrados del país se le acaban a muchos hondureños, y son los que emigran, los fantasmas en México, los que se conocen por hacerlo todo, o por desaparecer en la boca de los Zetas, o en el cañón de otro cartel. Los pocos que llegan algunos ayudan, otros se invisibilizan y no se vuelve a saber de ellos.

La gente sigue en su especie de fiesta post caminata, pregaseada, los policías mantienen cerrado el bulevar Fuerzas Armadas a la altura de Mall Las Cascadas, desvían el tráfico al retorno que lleva a la Corte Suprema de Justicia, el tráfico de ese viernes fue más infernal que otros.

Estallan cohetes, humo, algunos escuchaban atentos los discursos, otros se sientan, otros buscan sombra, se comen una paleta, un bonice (BonIce), gritan, saltan, se emocionan con la idea histórica de que son parte de la revolución.

“La mayor parte de los que se van como bien sabemos son jóvenes menores de 30 años que aquí lo que les espera es un tiro o una cárcel o la discriminación por parte de las elites y por parte del régimen represor, por eso estamos acá nuestra solidaridad con nuestros hermanos y hermanas…” Padre Melo.

Dice Melo, cansado por la caminata y el sol, agotado, pero enérgico, culpa al gobierno autoritario dictatorial de Hernández de conducir al país a un modelo productor de exclusión y violencia. La producción de los políticos es inasible, pero palpable y dolorosa.

Un furgón de la empresa Lacthosa -propiedad de Schucry Kafie, señalado por irregularidades en la adjudicación y ejecución del contrato de compra, reparación y mantenimiento de equipo biomédico para el Instituto Hondureño de Seguridad Social- rompe el cerco de la policía, ellos en realidad no lo impiden y se acerca a la moto Yamaha DT que alguien de la manifestación estacionó en señal de protesta en medio de la calle, no se quita, los camarógrafos corren, el suceso recuerda, de alguna manera muy distante, al rebelde desconocido que se opuso a un tanque durante las protestas de la Plaza de Tiananmén de 1989 en la república China, pero en esta ocasión no hubo pérdidas que lamentar, sino unos minutos para el camión de Kafie.

Foto: Fernando Destéphen

¿Por qué no se quitó cuando venía el furgón?

Porque estamos en una toma de carretera y deben de respetar al pueblo hondureño. El hombre versus la máquina.

La distopia de las protestas hondureñas permite encontrar héroes y antagonistas en todas las movilizaciones, las que siempre terminan igual, piedras, gases y… Fuera JOH.

El Pew Research Center estima que hay un poco más de 350,000 hondureños no autorizados en los Estados Unidos -no autorizados dice el informe- según estadísticas de CONMIGHO (Observatorio Consular y Migratorio de Honduras) que funciona desde agosto del 2015, de enero a junio del 2018 36,580 hondureños han sido retornados desde los Estados Unidos, si desgranamos esos números queda algo así:

27,718 hombres, 4,163 mujeres, 2,956 niños y 1,743 niñas. Ese es el problema con los números, dice Martín Caparrós: nos informan, nos alejan. Es fácil verlos y no mirarlos… La relación de migración o las causas estructurales de la migración que se conocen: violencia, inseguridad, desempleo, exclusión, pobreza, pero mientras los pobres se mantengan invisibles, no hay problema.

El fuera JOH no mantiene a los hondureños en su país, ni le dio una victoria a la oposición, pero se ha inoculado en el folclor de la política hondureña.

Según cifras oficiales del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés), durante el último año se reportó un incremento de 61% en ingresos irregulares de hondureños a ese país, mientras la cifra de entradas regulares se incrementó un 223%.

Más cifras…

Según el Banco Mundial, Honduras es el país más desigual de Latinoamérica con un 53 por ciento, superados por Haití 0,53 y Sudáfrica 0,63, el crecimiento económico está por encima del resto de Centroamérica, pero no se refleja en el país con una tasa de desempleo superior al 7 por ciento y el subempleo o la tercerización alcanzando el 42 por ciento. Al cerrar el 2017 la pobreza era al 68 por ciento de la población del país, y de eso, el 40 por ciento viven en extrema pobreza, según un los datos de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Las cifras explican el fenómeno, pero de una manera fría. Honduras es un país de eternas crisis, de caudillos, de políticos y políticas fallidas, Honduras es en resumen el hijo del vecino que nadie quiere, todos toleran y sirve de ejemplo.