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JUEGO POLÍTICO Y CONFLAGRACIÓN

Por: Alex Palencia.

Hasta ahora nos parece muy raro que nadie haya dicho esta boca es mía sobre el tsunami que se nos viene encima.  Es muy probable que en pocos meses, a lo más años, experimentemos de nuevo en Centroamérica un conflicto bélico de grandes proporciones. Por todos lados se están viendo señales de lo que está por venir. Pensemos primero, por ejemplo, en el escozor que está provocando en ciertos círculos las relaciones existentes entre Nicaragua, Rusia, China Popular e Irán, así como las nuevas relaciones que se han establecido entre El Salvador y China, lo cual nos ha llevado a pensar del surgimiento de crisis geopolíticas que involucren a los países antes mencionados, teniendo como contendiente principal a los gringos y sus aliados. 

La pretensión de China de construir un canal interoceánico en la zona del Rio San Juan, que sirve de frontera natural entre Nicaragua y Costa Rica, y su relación con Venezuela, son motivos suficientes para que Estados Unidos comience a realizar movimientos encaminados a la preparación de un gran enfrentamiento armado en el área.  Al parecer los norteamericanos están empeñados en no permitir bajo ninguna circunstancia  que un proyecto de tal envergadura  sea hecho realidad, a sabiendas que ello significaría un enorme costo político y económico, además de la conocida suspicacia de ese país en relación a su seguridad nacional.

Por lo anterior no es casual que los recientes acontecimientos políticos y sociales producidos en Nicaragua estén a tono con lo que están cociendo a nivel regional y global. En Nicaragua, la idea era no solamente hacer tambalear sino derribar al supuestamente solido gobierno Sandinista dirigido por el matrimonio de Daniel y Rosario Ortega.

En línea con este suceso el gobierno de los Estados Unidos ha venido realizando desde algún tiempo movimientos en la región central de Honduras, con el fin inconfesable de trasladar el aparataje militar establecido en el Comando Sur en Panamá a la base de Soto Cano o Palmerola, así como también está construyendo un nuevo edificio para la sede de la embajada en la ciudad de Tegucigalpa, en un lugar donde antes estaba la casa que habitaba el expresidente Ricardo Maduro en el Bulevar los Próceres, para luego convertir en un bunker militar el edificio donde ahora está ubicada dicha embajada.

Por eso no se necesita ser ninguna luminaria para darse cuenta que nuestro país no es ninguna potencia económica con la cual Estados Unidos tenga grandes relaciones comerciales como para que este país pueda hacer una inversión de tal naturaleza, como ubicar su nueva embajada. Desde una perspectiva estrictamente diplomática bastaría tener una pinche oficina, ocupada y servida por funcionarios de cuarta categoría para que esa nación mantuviera sus relaciones diplomáticas y resolviera los asuntos a tratar con el este débil Estado Hondureño.

Por eso no son casuales  todos los movimientos sociales y políticos que se están produciendo en nuestro país: Estados Unidos sabe que para abrir un nuevo frente de guerra en Latinoamérica, deberá tener una  base principal que le sirva de cabeza de puente para iniciar sus ataques, y por ello Honduras es el lugar ideal elegido, ya sea por su posición geográfica como por el entreguismo que hace gala la clase política que está ahora en el poder.

Sin embargo, antes de llevar a cabo sus planes con cierta garantía de éxito es necesario que los Estados Unidos hagan lo siguiente: por un lado deberá arreglar los problema políticos generados por el modelo de gobernanza de bipartidismo (Liberal/Nacional), que ha sido mantenido con su patrocinio por décadas; por otro lado  en la actual coyuntura se hace necesario reformular este modelo político o al menos sanearlo:  los dos grandes partidos políticos son los responsables directos de la disolución económica, social, moral y cultural que está afligiendo a la nación hondureña; ambos han estado involucrados en graves delitos que no sólo han implicado el saqueo de las arcas públicas, sino también delitos mayores en contubernio con el crimen organizado.

La crisis del modelo bipartidista ha conllevado la pérdida de credibilidad entre la población. La gente, el pueblo ya no cree en la democracia estilo Honduras, y no sólo porque esta ha fracasado a la hora de resolver los grandes males nacionales sino también porque las instituciones políticas más representativas de este modelo de gobierno (el Partido Nacional y el Partido Liberal) han colaborado activamente en el saqueo del país, además de entregar lo mejor de Honduras a otras manos a precio de saldo (o a precio de bananos).

Por eso ahora se vuelve casi una tarea imposible la de seguir sosteniendo el modelo. El descontento social está generando una situación tan caótica que incluso está dañando directamente los intereses de sus más firmes patrocinadores (los gringos), es por ello que conviene que a mediano y a largo plazo el país sea dirigido por una clase política que goce de la legitimidad del pueblo.

A la mafia nunca le convino tener las calles llenas de sangre, esto ha sido y es malo para los negocios; por lo mismo, a los Estados Unidos le conviene que exista un clima de cierta armonía entre los diferentes grupos, clases y estamentos sociales. De allí pues el interés mostrado por los funcionarios norteamericanos en el posible éxito del llamado Diálogo Nacional; con esto conviene bajar la temperatura política del país generada desde el golpe de Estado del 2009 y agudizada por las últimas elecciones electorales, donde los cachurecos no pudieron ocultar su megafraude, metiendo de paso más leña al fuego.

A Estados Unidos no le queda otro camino que generar o crear nuevos liderazgos políticos, encabezados por nuevos partidos políticos, divorciados del sistema e incluso sin la venia del bipartidismo cachureco.

Por eso creemos que pronto veremos desfilar un sinnúmero de nuevos partidos de diferentes banderas y colores en estas próximas elecciones, liderados por una nueva fauna política, y para lo cual también harán un maquillaje remozando al ya decadente sistema electoral. En ese juego entrará con alguna posibilidad personajes como: Salvador Nasralla, Esdras Amado López, Eva Fernández, y otros que luego irán surgiendo.

Cualquiera de ellos, al final y con las nuevas “reformas electorales”, podría estar al frente de la alianza de los partidos de derecha, en elecciones con segunda vuelta, lo cual será lo más seguro que se de en las próximas elecciones electorales y que seguramente será impulsado por los  Estados Unidos, cerrando de paso  la posibilidad de un eventual triunfo del partido Libertad y Refundación (Libre).

Para los norteamericanos es vital para su proyecto que exista un ambiente propicio de legitimidad del gobierno, y que el presidente sea aprobado por la gran mayoría de los hondureños. Eso les facilitaría enormemente la tarea a la hora de ejecutar sus operaciones militares desde Honduras contra toda la región.

Lo raro de todo esto es la indiferencia que muestra la prensa nacional ante la amenaza de guerra. Pensamos que el silencio del que hacen gala los medios de comunicación pueda ser por las siguientes razones: o es debido a que la prensa es timorata y cobarde, o bien porque piensa y actúa con el estómago  que haya sido comprada; sea porque los responsables y operadores de los medios son lo suficientemente tarupidos (algo del cual muchos han hecho gala en tiempos pasados) para no darse cuenta de lo que se nos viene encima.

Por las razones arriba expresadas desde ahora señalamos y acusamos a los medios de comunicación irresponsables por no haber realizado su papel de comunicadores, tal como lo exige su profesión y oficio; en vez de ello han callado, ocultado información y taimadamente se han convertido en cómplices de lo que está ocurriendo en el país.

En cualquier otra parte del planeta los comunicadores sociales o periodistas ya hubiesen encendidos las señales de alarmas, denunciando las posibilidades del conflicto bélico para que el pueblo tome las precauciones del caso, y para que no nos agarren con los pantalones abajo.  Increíblemente en las “honduras” no ha sido así.  Parafraseando un viejo adagio cristiano al pueblo hondureño le decimos: “Que el tío Sam los agarre confesados, hijos del maíz picado”.

Villa de San Miguel de Real de Minas de las Heredias, 

12 de Septiembre de 2018.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.