/HONDURAS, UN PAÍS CINCO ESTRELLAS PARA LA CORRUPCIÓN: HUGO NOE PINO

HONDURAS, UN PAÍS CINCO ESTRELLAS PARA LA CORRUPCIÓN: HUGO NOE PINO

“José Cecilio del Valle nos entregó un desafío el estudio más digno de un americano es América”

Hugo Noe Pino, expresidente del Banco Central de Honduras (BCH) dice, que en Honduras lo que hay es una élite económica rapaz que no cree en pagar impuestos, que considera que el Estado es una fuente de acumulación a través de negocios.

Desde los ámbitos del gobierno y del Fondo Monetario Internacional (FMI) se escucha que la economía de Honduras es sólida y que el futuro es rosa, pero ¿qué dicen los indicadores? que el déficit fiscal es bajo, la inflación es moderada, que existen reservas internacionales suficientes e igual el déficit de la cuenta corriente es bajo en síntesis, según estas fuentes el crecimiento económico es sólido pero, señaló que solo el primer punto basta para poner al descubierto la falacia del país; también detalló que entre 1950 y 1971 la economía creció en un 5 por ciento y en el periodo más cercano en el 2003 y el 2008 el crecimiento económico alcanzado fue de un 7 por ciento y que si se contrasta con el crecimiento de la presente década solo es de 3.7 por ciento, los textos macro se centran en explicar los niveles de producción, el ingreso, los cambios en los precios y el nivel de empleo.

Sin embargo, dijo Noe Pino en el país es expulsado de forma paulatina el análisis de la variable: empleo, es decir: la variable relacionada con la conceptual piedra angular de la economía política, el factor trabajo, de ¿qué sirve la estabilidad económica de un país si deja de acompañar el crecimiento económico y la generación de empleo?

El expresidente del BCH expresó que tales cifras y discurso de país rosa solo le podría servir a los pocos sectores económicos que controlan la tajada de león, pero que hunde en la pobreza y en el desasosiego a la mayoría de la población ¿acaso no es la pobreza y la desesperanza de los excluidos el mensaje que entrega el éxodo masivo de hondureños que representan los crecientes flujos migratorios de los últimos años? y no puede ser de otra manera en un país en el que el 5 por ciento de la fuerza laboral está en el sector informal, donde 6 de cada 10 personas económicamente activas tienen problemas de empleo, o sea personas desocupadas, subempleo abierto u oculto, explicó Hugo Noe Pino.

“La mayor parte de inversión extranjera es de utilidades, la poca formación física de capital compromete las posibilidades futuras de crecimiento del país. Adicional a esto: los niveles de productividad son bajos, en parte por la formación de la mano de obra”.

Todo en su conjunto genera la persistencia de la pobreza, que es uno de los rasgos vergonzantes del país: ostentar el récord del 60 por ciento de pobreza general y el 40 por ciento de personas en condición de pobreza extrema, dijo Pino.

Según el Fondo Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras(FOSDEH), el 2017 cerró “379,203 nuevas personas se sumaron a los más de seis millones de pobres en nuestro país”. Foto: cortesía

El doctor Hugo Noé Pino en su radiografía reconoció que ante esta situación en la que se encuentra el país los economistas están en deuda con la población hondureña y dijo que José Cecilio del Valle entregó un desafío: “El estudio más digno de un americano, es América” consideró que por oficio o por herencia les corresponde tomar de Valle su antorcha luminosa, porque necesitan verse a ellos mismos en el papel de verdaderos investigadores para presentar al pueblo los diferentes aspectos de las relaciones económicas pero, principalmente para transformar la realidad que les toca enfrentar y cumplir con la responsabilidad, la obligación de devolverle a la economía su papel de ciencia social, incluyendo en ello su vinculación con la política.

Explicó que al resolver los problemas de la escasez la economía no lo hace de forma inocente. La economía es política porque produce resultados desiguales que benefician a unos y perjudica a otros, el dilema está en cómo lograr que el beneficio se maximice y beneficie a todos los estamentos de la sociedad para que perjudique o dañe lo menos posible. Esto debe suceder así, aunque no lo quiera la ortodoxia económica dominante.

Agregó que la ortodoxia económica se ha impuesto y ha olvidado que la economía es producto de relaciones humanas individuales y colectivas. Deja entrever que los mercados existen porque las personas o grupos adquieren una posición en el mismo, sea como oferentes de trabajo, como productores, como gobierno o financistas.

“El pensamiento altruista y egoísta coexiste en toda mente humana, y si bien, privilegiar el egoísmo justifica el comportamiento salvaje de ciertos actores económicos, impide deslumbrar las potencialidades del altruismo para resolver los límites de la escasez y los mercados”.

Dijo que si se mira alrededor y si se pone atención a la cifra de toda esa inmensa cantidad de seres humanos descartados, desechables, excedentes de sus propias sociedades ¿qué buscan desesperadamente? un lugar en el mundo. Agregó, que según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) actualmente se identifican (aproximadamente) 232 millones de migrantes en el mundo, además abogó por que se ponga atención porque desde 1990 el número de migrantes en el norte global ha aumentado en un aproximado de 53 millones equivalente al 65 por ciento, mientras que en el sur global apenas ha crecido en 24 millones, comparado con la población mundial estas cifras son relativamente pequeñas pero, alarman por varios motivos.

La primer caravana de migrantes salió de la ciudad de San Pedro Sula el 13 de noviembre del 2018.
Foto: cortesía

Advirtió que se debe de tomar de una vez en serio la constatación de que no existen figuras inanimadas en la economía, que cuando se habla de que el precio del petróleo sube o baja por la acción de la oferta y la demanda, es porque detrás de ello subyacen estructuras de mercado manejadas por inmensos intereses de grupos empresariales sedientos de ganancias.

Hugo Noe Pino dijo que no hay que desconocer el papel del mercado en la asignación de recursos, pero que tampoco se deben olvidar los intereses que se ocultan detrás de cada fenómeno económico.

El exministro de finanzas aseveró que la crisis financiera mundial (2008-2009) no se debió a los compradores de viviendas en los Estados Unidos, sino que fue el producto de la codicia de actores en el sector financiero que idearon y crearon burbujas financieras y se beneficiaron de ellas.

Hugo Noé, expuso cómo los grupos de interés determinan el comportamiento de la economía; es la política económica de los Estados, en el caso de la Gran Recesión: todo el desregulamiento financiero en Estados Unidos se transformó en lo que Allan Grymes, llamó la exuberancia irracional de los mercados pero no fue más que las grandes ganancias provenientes de instrumentos desregulados.

En nuestro contexto, basta ver la estructura de las finanzas públicas para saber quiénes determinan la estructura tributaria. En países como Honduras la asignación del gasto en muchos de los casos fomentan la corrupción: sistemas tributarios regresivos, asignación de gastos en función de los que financian las campañas políticas, exoneraciones generosas que llegan hasta el 7 u 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) son algunos ejemplos que muestran como la política económica responde a los intereses de los grupos dominantes. Un análisis económico miope y acomodado frente a la estructura de poder de una sociedad será parcial e incompleto, en pocas palabras volvamos a la economía política de la valentía de un José Cecilio del Valle, expresó el economista.

Lo que se vive en Honduras es producto de una élite económica rapaz que no cree en pagar impuestos, que considera que el Estado es una fuente de acumulación a través de negocios poco transparentes y que se nutre de obtener ventas extraordinarias de los consumidores.

Es uno de los factores que genera desigualdad, pero no hay que confundir élite económica con sector privado, porque el sector privado es amplio e incorpora tanto a dicha élite como al empresario dueño de un taller mecánico de barrio, al mediano empresario y sector social de la economía, detalló.

Sin embargo, continua Hugo Noe Pino; estos la mayor parte de las veces carecen de voz u voto en las decisiones de la política económica, por el contrario es la gran empresa, el sistema financiero y las grandes transnacionales los sectores más influyentes en el curso de la política económica, pero esa influencia a la que se hace referencia solo se concretiza cuando se da el maridaje entre la élite económica y la política porque se abre al chantaje para el financiamiento de campañas políticas, los favores se devuelven en un pacto diabólico y surge una serie de negocios bajo la mesa que han convertido a Honduras en un país cinco estrellas para la corrupción por ejemplo: la falta de transparencia e impunidad de diputados del Congreso Nacional y otros funcionarios públicos que buscan por todos los medios posibles blindarse ante las denuncias de corrupción, de impunidad generada desde el mismo poder público, explicó Pino.

Se suele identificar, como consecuencia de los conflictos armados en Centroamérica en los 80 la creación de los gobiernos autoritarios y represivos que surgieron como producto de oligarquías enemistadas con la reforma social, sin embargo Noe Pino dijo estar convencido de que en las últimas tres décadas el origen del conflicto social radica en la políticas neoliberales bajo un ropaje de transformación económica, porque se han impulsado políticas cuyo blanco ha sido la disminución del Estado en la economía, estas políticas han generado una reconfiguración de la élite económica que ahora encuentra en su articulación con el mercado internacional la mayor fuente de acumulación.

La combinación de estas políticas económicas con un sistema político corrupto ha creado una sociedad donde la norma es la exclusión y el marginamiento de la actividad económica de la mayoría de la población. Ante cualquier posibilidad de cambio, la respuesta típica y autoritaria es un acontecimiento como el Golpe Estado del 2009 y el sucesivo debilitamiento institucional que ha tenido el país hasta llegar al enorme fraude de noviembre del 2017, todo ha contribuido a una concentración de poder más dañina para el país, ante tal situación es difícil avanzar en el campo económico o elevar el nivel de competitividad del país, porque la concentración de poder destruye la seguridad jurídica, la violencia producto de la impunidad y la inefectividad del Estado para combatir el crimen asusta al inversor, la falta de mano de obra capacitada y su baja productividad comparada a las exigencias de un mundo globalizado hace menos competitivo al país, dijo Hugo Noe Pino.

“La corrupción no solo ahuyenta al inversionista sino que sustrae importantes recursos para la expansión de la infraestructura económica y los programas de bienestar social.”

El economista se preguntó ¿cómo está el vaso, medio lleno, medio vacío, progresa Honduras o se mantiene estancada, era nuestra democracia participativa o excluyente? e Invitó a buscar respuesta a estas interrogantes con la vista puesta en la caravana de inmigrantes que salió de Honduras el 13 de octubre del 2018 (y que ahora están varados en Tijuana, México), advirtió que no se dejaran tentar por la respuesta interesada, porque la causa está en puras jugarretas maquiavélicas de algún político.

“Evitemos la complicidad con el gobierno en su fracaso en el terreno económico y social”.

Manifestó que los economistas deben renunciar al papel de avestruces que ocultan su rostro en la arena, independiente de cualquiera que sea la postura política, también planteó que para avanzar en este trágico esfuerzo de transformar Honduras se necesita un pacto social, pero uno construido desde abajo, tomando en cuenta las necesidades y la opinión de la gente, eso requiere una movilización ciudadana fuerte en la que la sociedad debe jugar un papel importante. Aseveró que el modelo económico, político y social del país está en crisis y llamó al gremio de economistas a contribuir con su intelecto para construir un verdadero proyecto de país inclusivo y democrático.