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Honduras: perspectivas del proceso electoral primario del 2017

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La noche de ayer, alrededor de las 10:00 pm, el Presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), el Magistrado Eric Rodríguez Gavarrete, dio por hecho el buen suceso de las elecciones primarias convocadas para el pasado 12 de marzo.

Entre otras cosas, el representante del TSE, al ser consultado en vivo por el periodista Edgardo Melgar sobre su percepción sobre el proceso, éste destacó: «que las lecciones primarias son en realidad elecciones internas de cada partido, me parce que el costo económico de las mismas debería ser financiado por los propios institutos políticos y no por el Estado, que sólo debería hacerse cargo del costo de las Elecciones Generales. Pero ya que las leyes electorales estipulan que el Estado cargue con esos costos, a nosotros no nos queda más que hacer cumplir sus mandatos».

Ha sido una lección particular, pero no inédita, como algunos medios de comunicación han querido manifestar. Por primera vez desde el fin de los gobiernos militares, particularmente de los gobiernos militar-nacionalistas de Oswaldo López Arellano, un Presidente busca su propia reelección, aunque no exactamente con los mismos matices y factores.

La precandidata presidencial Gabriela Núñez al momento de ejercer el sufragio.

La precandidata presidencial Gabriela Núñez al momento de ejercer el sufragio.

La gran diferencia entre el proyecto reeleccionista de Oswaldo López y Juan Orlando Hernández, parece radicar en que el primero lo hizo como Jefe de Estado (no como Presidente, que son dos cosas distintas) desde la plataforma estructural de un gobierno estrictamente militar no democrático, mientras que el segundo lo ha hecho bajo el espectro de un gobierno civil sustentado en una Constitución política que garantiza la absoluta prohibición de reelección, por todos las experiencias negativas que los proyectos releccionarios han dejado en el país. Eso sí, la reelección como búsqueda y consumación es un proyecto histórico exclusivo del Partido Nacional, pero no es cierto que «por primera vez en la historia del país un Presidente vota por sí mismo para reelegirse», pues lo mismo aconteció por ejemplo en los gobiernos sucesivos de Tiburcio Carías Andino en las décadas del 1930 y 1940.

“Al igual que el en siglo XIX, con sus correspondientes variaciones, la experiencia reeleccionista del siglo XX tuvo un particular carácter impositivo y dictatorial manifestado en la actitud intolerante e intransigente de un sólo partido: el Partido Nacional de Honduras. Tanto los procesos reelectivos correspondientes a la administración del General Carías, así como en las reelecciones de los gobiernos militares agrupados bajo en concepto de Reformismo Militar, estuvieron profundamente signados por características similares: la imposición de la condiciones políticas, económicas y sociales, el control de la opinión pública, el aniquilamiento político e intelectual de una oposición que no participó en la contienda electoral y que más bien permanecía en el exilio”.[1]

Los recién pasados comicios electorales internos se presentan con muchas características similares a los procesos reeleccionarios dirigidos por el Partido Nacional: el control casi total de las instituciones del Estado, la manipulación de la voluntad de los funcionarios públicos a favor del oficialismo, la no independencia de los Poderes del Estado (en la práctica), la división de la oposición, y la preponderancia impositiva del líder oficialista.

Hasta ahora, las impresiones y perspectivas de los hechos acaecidos en los comicios del pasado domingo, han sido diversos y generalmente contrapuestos.

Fotografía de Delmer Membreño.

Fotografía de Delmer Membreño.

En una de sus primeras impresiones, después de conocer los primeros resultados anunciados por el Tribunal Supremo Electoral, el actual Presidente de la República y candidato a la reelección  por el oficialista Partido Nacional, Juan Orlando Hernández, dijo a la prensa nacional: «Hemos vencido por goleada y en el primer tiempo, tal como anunciamos que sucedería hace un par de semanas. Hoy hemos enviado un mensaje a todo el mundo, y hemos demostrado que el Partido Nacional está graníticamente unido en su cometido y que hoy más que nunca estamos listos para seguir gobernando. Además, hemos enviado un claro mensaje al mundo de nuestra vocación democrática como país».

Sobre el desarrollo de las votaciones, Hernández manifestó que «estas han sido las elecciones primarias más concurridas de la historia», lo que aún no podemos asegurar hasta que el TSE revele la cantidad exacta del número de votantes que se hicieron presentes en las urnas. Entre otras cosas, el mandatario dijo que «con el tiempo vendrán otras naciones a preguntarnos cómo hicimos para vivir en tranquilidad», declaraciones que lo han puesto de nueva cuenta en el ojo del huracán de la opinión pública, sobre todo ante los hechos que afligen a su gobierno: homicidios, extorsión, narco-política y corrupción.

La candidata del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), Xiomara Castro Sarmiento, dejo que cuando se convierta en la próxima y primera Presidenta de Honduras uno de sus principales objetivos será «erradicar la pobreza del país». El problema con la aseveración de Castro es que el pueblo hondureño comienza a preguntarse de qué modo hará tal cosa, y es más, muchos analistas comienzas a cuestionar el hecho de que el discurso de LIBRE sólo se base en los ataques hacia el oficialismo sin presentar ellos mismo un plan de acción política que realmente pueda dar respuestas a los enormes desafíos que presenta el país.

Foto de Delmer Membreño.

Foto de Delmer Membreño.

Como lo había hecho en los comicios electorales del 2012 y 2013, LIBRE se presentó  a las votaciones con un gran sentido triunfalista, sólo que, a diferencia de aquellas elecciones, el número de votos recibidos por sus propia militancia parece haber disminuido considerablemente, y hasta el momento, el conteo realizado por el TSE lo ubican el tercer puesto de la pugna política que ubica al Partido Nacional en el primer puesto, y en el segundo lugar al Partido Liberal, que a pesar de todos los pronósticos se fortalece poco a poco.

Con la victoria interna de su candidato menos experimentado, el académico Luis Zelaya, el Partido Liberal no sólo se ubica en el segundo puesto de la contienda con un mayor número de votos que su rival más directo, el Partido LIBRE, también parece haber recuperado el protagonismo histórico del que ha participado  a lo largo de la historia política del país. Pero no es nuevo. La pujanza del Partido Liberal se ha venido manifestando desde el comienzo del presente gobierno, sobre todo en los últimos dos años.

El PL inició el presente mandato como tercera fuerza política, producto del debilitamiento y ruptura que la institución sufrió como consecuencia del golpe de Estado de 2009. A mediados del año pasado, el PL marcó una diferencia con respecto a LIBRE en el Congreso Nacional, al superar el número de diputados de LIBRE en el Legislativo. LIBRE inició este gobierno con 37 diputados, y actualmente cuenta con 29, mientras que el PL cuenta con 30.

A pesar del avance que todo esto significa para la recuperación del partido, queda claro que los mismos están lejos de ser suficientes para hacer frente a la organización y disciplina partidaria que presenta el Partido Nacional en todo el territorio.

En su emotivo discurso, al saberse el candidato presidencial del PL, Luis Zelaya manifestó: «Estoy muy agradecido con todo el liberalismo, y felicito a cada liberal por haber salido a votar; eso demuestra que el Partido Liberal está aquí y está listo para asumir lo que viene. Eso sí,  le digo a los que me ha dicho que por favor no les vaya a fallar que soy yo quien les pide que no me fallen en noviembre, porque yo no pienso gobernar sino es para Honduras. Porque yo no me voy a ufanar de logros que no he hecho yo sino un gobierno extranjero, y no voy a esperar que la justicia venga de otro país», esto último claramente dirigido al candidato nacionalista Hernández.

Foto Delmer Membreño.

Foto Delmer Membreño.

Zelaya expresó que una posible alianza con el Partido LIBRE no está totalmente descartada, «siempre y cuando se gobierne para Honduras». A decir verdad, lo mismo parece muy difícil, por todo lo que LIBRE ha significado para el PL, pero no es imposible, pues, como manifestó el analista y sociólogo Eugenio Sosa, «en política nada es imposible, sobre todo cuando se trata de conquistar el poder».

El gran ganador de este proceso electoral primario en Honduras ha sido el Partido Nacional, que una vez más demuestra su enorme poderío, no sólo haciendo uso de su propia estructura, sino también del aparato estructural del Estado. El Diputado Antonio Rivera manifestó hoy a la prensa que «los grandes perdedores de estos comicios han sido dos de los críticos más enconados del actual gobierno: Enrique Ortéz Sequeira y Rassel Tomé, quienes no contaron con la confianza ni de sus propios partidarios».

La prensa nacional, por su parte, exige que a partir de ahora el discurso político deje a un lado la demagogia y la ofensa, y pide a los candidatos que optan a puestos de elección popular que nombre qué, cómo y cuándo harán los cambios que el país requiere.

Fuera de todo, una cosa es clara: si estas fueran las Elecciones Generales de noviembre, el Partido Nacional y su candidato Hernández vencerían sin mayores problemas, dando así el tercer mandato consecutivo a su partido.

El bipartidismo que creímos extinto, amenaza con regresar.

Citas al pie.  

[1] Ver el artículo “Imponer democracias”, El Pulso, edición del 10/08/2016.

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