/HONDURAS BASE MILITAR, BASTIÓN DE EEUU EN LA AGRESIÓN A VENEZUELA

HONDURAS BASE MILITAR, BASTIÓN DE EEUU EN LA AGRESIÓN A VENEZUELA

POR: ALEX PALENCIA.

Estados Unidos de Norte América ha estado preparando desde hace unos años su nuevo frente de guerra en el mundo, el cual abre uno cada diez años, para mover su industria militar ( la más onerosa del planeta tierra); esta vez, Venezuela es el objetivo, por múltiples razones entre otras: secuestro de una de las más grandes reservas de petróleo que existen en la tierra, control geopolítico en el área,  detener la influencia económica de Rusia y China en la región.

EEUU no ha podido crear en Venezuela un movimiento militar interno, como lo hizo en Afganistán, Irak, Siria y Yemen, donde creó ejércitos mercenarios como avanzada a su posterior invasión a esos países. En el país del sur no ha encontrado el asidero para esta acción de baja intensidad en los políticos de la oposición Venezolana, al parecer ninguno de los dirigentes visibles tiene vocación militar, para que pueda dirigir un comando mercenario para desestabilizar al gobierno revolucionario encabezado por Nicolás Maduro. De igual manera EEUU tampoco ha logrado dividir al ejército venezolano para crear ese movimiento militar que le allane el camino a la invasión de sus marines, como ha sido su estrategia en las últimos años al crear frentes de guerra con posibilidades de éxito militar.

Al recuperar Panamá su autonomía o soberanía e ir sacando poco a poco a los norteamericanos de su territorio, el Comando Sur  (bastión militar imperial) a traslado su base más importante en Centroamérica, precisamente a Honduras.

2016 fue el año cuando EEUU planificó su incursión militar a Venezuela a través de su operación “Venezuela Freedom-2”, firmado por el almirante Kurt Tidd su actual jefe.  El extenso documento subraya 12 tareas tácticas y estratégicas que terminará en crear las condiciones políticas, económicas y militares para ejecutar la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) y así legitimar la intervención militar estadounidense en Venezuela.

Es obvio el papel que están obligando a jugar al pueblo hondureño, en este macabro juego de la guerra. Honduras, al tener la pista de aterrizaje más larga del área (Soto Cano o Palmerola) y tener un territorio privilegiado para estos menesteres, con dos salidas a los mares Atlántico y Pacifico, se convierte en un lugar estratégico para los fines guerrerista norteamericanos, repitiéndose la historia de la invasión militar a través de Honduras por EEUU del 18 de junio de 1954, la expedición organizada por la CIA para derrocar al presidente progresista de Guatemala, Jacobo Arbenz.

En los años 80, la agresión militar siempre a través de Honduras, al gobierno revolucionario de Nicaragua, en otras palabras nuestro país, ya tiene un historial de entreguismo incondicional en el pasado a los intereses hegemónicos norteamericanos, costo que hemos tenido que pagar en la degradación de la calidad de vida de los hondureños.

Quienes no entramos en el negocio de la guerra, nos convertimos en víctimas de una industria de las armas, por demás nefasta para la humanidad entera, donde nadie ganara esta vez por lo menos en este país, donde no quedara piedra sobre piedra.

En el pasado reciente las secuelas de la  guerra contra Nicaragua nos dejó una amarga experiencia, que al parecer la parasitaria oligarquía y los politiqueros del país no aprendieron o asimilaron, como para no embarcarse en una siguiente aventura de esta naturaleza (Guerra contra Venezuela), todas las alianzas para agredir otras naciones han sido funestas para los intereses de todos los hondureños, cargando después con las consecuencias que la guerra deja: hambre, enfermedad, violencia, muerte y las mil pestes que la conflagración por consecuencia deja.

Solo hay que recordar qué pasó después de la retirada de la contra nicaragüense del territorio hondureño, que se prestó para que EEUU pusiera en marcha su política de conflicto de baja intensidad (utilizar otros ejércitos nacionales para agredir naciones consideradas enemigas).

Época en que  la violencia se disparó en Centroamérica, específicamente en Honduras, donde se podía comprar una AK-47 solo por 100 dólares, armas que al final fueron a dar a grupos delincuenciales, quienes se convirtieron en ejército del crimen organizado o narcotráfico; esa fue la ganancia del pueblo hondureño por prestar su territorio a un siniestro juego de la guerra, y que hoy en día seguimos pagando el alto precio de la indolencia  de  la gran mayoría de los hondureños que sin saber, se convirtieron en cómplices de una clase empresarial y política entreguista, manipuladora y terriblemente apátrida.

La Contra fue un ejército irregular formado por nicaragüenses organizado y patrocinado por USA, en el gobierno republicano de Ronald Reagan, quien lo hizo espaldas del congreso de ese país y utilizó dinero del narcotráfico. La bases de este ejército estaban en territorio hondureño, situación que siempre negaron los gobiernos de Suazo Córdova y José Simón Azcona. Además, en Honduras EEUU entrenaba al ejército salvadoreño que pelea contra el FMLN, y al ejército hondureño para según ellos detener la subversión interna de este país. Así, con el servicio militar obligatorio, formaron un ejército de 32 mil soldados nacionales. O sea, que en las Honduras habían 6 mil soldados norteamericanos, 15 mil soldados contras, 7 mil soldados salvadoreños, para hacer un total 60 soldados armados hasta los dientes, financiados, entrenados y coordinados por Estados Unidos, para echar en marcha su proyectó “Conflicto De Baja Intensidad”. Aun así nuestros políticos, siempre dijeron, que esto era mentira, y que los soldaditos gringos que se miraban por doquier, andaban en actividades humanitarias, construyendo puentes, carreteras, hospitales y escuelas. Muchos de estos farsantes políticos aún viven y son parte de la dirigencia del nefasto y anacrónico bipartidismo.

Fue durante los acontecimientos bélicos provocados por Estados Unidos en Centroamérica, para preservar sus intereses económicos, políticos y hegemónicos en Nicaragua, Guatemala y El Salvador, que miles y miles de centroamericanos emigraron para ese país del norte, huyendo de la guerra y sus efectos, solo para regresar años después, tatuados hasta el asterisco, con pantalones desmesuramente grandes, gorras puestas al revés, camisas talla XXX.  Las pandillas que se originaron con los marginales emigrantes de la guerra en EEUU, regresaban con una imagen grotesca y  surrealista; convertidos en delincuentes, pandilleros o maras, solo para seguir siendo el brazo armado del crimen organizado.

La muerte se convirtió desde entonces en estos países en el pan nuestro de cada día, encostalados y  desmembrados, aparecen por todos lados como pequeños presentes de cumpleaños en las calles de las ciudades.  La extorción, el secuestro, todo ello consecuencias de los juegos de la guerra vividos en el área, eventos patrocinados, planificados y ejecutados por los Estados Unidos de Norte América.

Por ello no es de extrañar los últimos acontecimientos políticos en el país de Juan, o sea, en la Honduras de allá, los Estados Unidos prefieren que haya en este país, políticos fáciles de manipular, extorsionar, que obedezca sin reparos a las más aberrantes y peligrosas órdenes, aunque ellas vayan en contra de sus propios intereses de clase parasitaria.   

Ahora nos harán transitar por un camino más peligrosos aun, pues al explotar el conflicto bélico con Venezuela nos convertiríamos inmediatamente en objetivo militar de los aliados de ese país, es decir de Rusia, Irán, Corea y China, todas ellas potencias nucleares. Ya no serán AK- 47 las que nos mandaran sino bombas nucleares, los estragos serán más que funestos para todos, la destrucción aniquiladora, podría ser total, donde quizás no queden seres vivos sobre la faz de estos pequeños territorios, que desaparecerían en un santiamén, en menos que cante un gallo.

El que no esté consciente de lo que aquí exponemos, no puede ser más que un burro, mentecato, iluso, pendejo y sobre todo. Un estúpido que cree que el juego de la guerra es como jugar canicas, y si algunos oligarcas y mercaderes de la política, en el pasado se beneficiaron económicamente de la muerte que deja la guerra, ahora también sus vidas quedaran expuestas a la hecatombe nuclear, y ella no distingue entre pobres diablos y parásitos sagrados.

Esta vez, todos moriremos.


Palencia 3 (1)
Álex Palencia, La Ceiba, Honduras: músico guitarrista, compositor, productor musical y productor de conciertos, publicó en el 2003 el libro Armonía y Estudio de la Guitarra. Del 1997 al 2003 junto a Javier Reyes escribió y compuso la ópera de rock sinfónico Morazán, actualmente es miembro del grupo de incidencia política Coquimbo y dirige junto al ingeniero Óscar Pacheco el estudio de grabación El Tono Studio.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.