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Historia de las Asambleas Constituyentes y la reelección de José María Medina

Con el objeto de ayudar al conocimiento de la dramática historia del país publicamos un fragmento del libro Gobernantes De Honduras en el Siglo XIX del historiador hondureño Víctor Caceres Lara,  en el cual se estudian los gobiernos de Jefes de Estado, Presidentes del estado y Presidente de la República a lo largo del siglo XIX.

El 28 de septiembre de 1821 puede considerarse como la fecha en la cual oficialmente se proclamó la independencia de Honduras, cuando tal acto se efectuó en la ciudad de Comayagua y en la villa de Tegucigalpa de Heredia, como consecuencia de haberse recibido la transcripción del acta levantada en la ciudad de Guatemala el 15 de septiembre del mismo año y un manifiesto suscrito por el Gobernador Político de Centro América, Brigadier Gabino Gaínza, en el cual comunicaba los sucesos acaecidos en la capital de la Capitanía General.

Diferentes actitudes se manifestaron respecto a la independencia en Comayagua y Tegucigalpa. Mientras en la capital de la Gobernación de Honduras se resolvió jurar la independencia sin sujeción alguna a Guatemala y con la precisa condición de que habría de quedar únicamente sujeta al gobierno supremo que se estableciera en América Septentrional en todos sus ramos, político, militar, de hacienda y eclesiástico, en la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa se acordó proclamar la independencia, contribuir a ella por cuantos medios estuvieran a su alcance hasta sacrificar vidas y haciendas, conservar el orden público y unir sus votos con los del pueblo y autoridades de Guatemala.

La diferencia de actividades trajo consigo una larga y enconada controversia entre Tegucigalpa y Comayagua que estuvo a punto de convertirse en guerra intestina. Guatemala envió fuerzas  de auxilio de Tegucigalpa y Comayagua movilizó sus milicias locales como lo había hecho también Tegucigalpa desde el primer momento; pero la cordura de los dirigentes de ambos lugares evitó una efusión de sangre que se consideraba segura.

Durante el tiempo transcurrido entre el 28 de septiembre de 1821 y el 16 de septiembre de 1824, las autoridades dirigentes de las que casi se convirtieron en provincias independientes de Tegucigalpa y Comayagua fueron:

En Comayagua, en carácter  de Gobernador Político Superior e Intendente José Gregorio Tinoco de Contreras y Juan Nepomuceno Fernández Lindo y Zelaya , y como Gobernador Político Superior, Juan Garrigó, el Alcalde Primero Víctor Rodas. Don Juan Nepomuceno Fernández Lindo y Zelaya, el Alcalde Don Severino Quiñonez y Don Juan José Díaz a quien correspondió el señalado honor de poner en posesión a los Representantes del Primer Congreso Constituyente, en el mineral de Cedros, el 29 de agosto de 1824.

En Tegucigalpa ejercieron el mando como Gobernador Político Superior e Intendente al alcalde 1º. Don Santos Esteban Guardiola, el Alcalde Don Francisco Juárez y el Abogado Dionisio de Herrera.

La reunión del Congreso o Asamblea Constituyente se demoró un poco porque no se lograba un acuerdo entre Tegucigalpa y Comayagua sobre el sitio en que deberían efectuarse. Se pensó que la reunión se hiciera en Lepaterique o en Aguanqueterique; pero por último una comisión preparatoria reunida en Comayagua convino en que la instalación de la Asamblea se efectuara en el mineral de Cedros, suceso que ocurrió el 29 de agosto de 1824, en una ceremonia sencilla, pero al mismo tiempo solemne.

En esta estuvieron presentes los Jefes Políticos de Comayagua y Tegucigalpa ciudadanos Juan José Díaz y Dionisio de Herrera y correspondió al primero tomar la promesa a los Diputados en la forma siguientes: “Juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y prosperidad de los mismos pueblos”

Los Diputados concurrentes al acto fueron Pedro Nolasco Arriaga, Diputado por Comayagua, Presidente; Ángel Francisco del Valle, Diputado por Cantarranas, Vicepresidente; Miguel Valladares, Diputado por Tegucigalpa; José María Donaire, Diputado por Gracias; Manuel Jacinto Doblado, Diputado Suplente por Yoro; Santiago Beso, Diputado por Trujillo; Manuel Ignacio Gonzales; Diputado por Juticalpa; José Rosa Izaguirre, Diputado por Santa Bárbara, Secretario y Justo José Herrera, Diputado por Choluteca, Secretario.

El 30 de agosto el Congreso Constituyente emitió decreto disponiendo “que el Congreso resida alternativamente un año en la ciudad de Tegucigalpa y otro en la Comayagua.”

Que el primer año sea en Tegucigalpa, por haberlo decidido la suerte, en la que se convino el Congreso y “que no podría haber variación en los dos primeros años si no es en el caso de que haya una causa extraordinaria que obligue al Congreso a mudar residencia; pero para esto serán necesarias las dos terceras partes de los votos.”

De acuerdo con el decreto citado, el Congreso Constituyente se trasladó a Tegucigalpa, donde reanudo sus sesiones el 16 de septiembre de 1824, fecha en que hizo el escrutinio de votos para Jefe y Vice Jefe del Estado de Honduras, y no habiendo arrojado la votación mayoría absoluta a favor de ningún candidato, la Asamblea nombró a los ciudadanos Dionisio de Herrera y José Justo Milla para los cargos mencionados.

De esta manera quedo constituida la autoridad suprema del Estado que, de conformidad con la Constitución de 22 de noviembre del mismo año de 1824, entró a formar parte de la denominada República Federal de Centro América.


El libro GOBERNANTES DE HONDURAS DEL SIGLO XIX de don Victor Cáceres Lara inicia con el gobierno de don Dionisio de Herrera y termina con parte del gobierno del General Terencio Sierra, hasta el 31 de diciembre de 1900, y trata de ser una exposición imparcial del acontecer histórico durante el siglo XIX.

Ponemos en manos de los lectores este esfuerzo destinado a divulgar la historia nacional, para las lecciones en ella contenidas sirvan de punto de reflexión a las generaciones presentes y futuras del país.

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Capitulo 16.

General José María Medina

La Constitución de 1865

“Propósitos Reeleccionistas” Pag.155

El presidente José María Medina desde el momento en que dio a conocer su manifiesto del 15 de octubre de 1864, expresó su deseo de que la cámara General convocara al pueblo para que eligiera diputados de una Asamblea Nacional Constituyente que reformara la Constitución de 1848 o emitiera una nueva que le permitiera elegirse para un nuevo período gubernamental.

El manifiesto presidencial fue seguido de las solicitudes que suscribieron las diversas municipalidades de la República, formulando tal pedimento, y por tal motivo, el 15 de febrero de 1865, la Cámara General efectuó la convocatoria de tal Asamblea, estableciendo el número de representantes que habría de elegirse por cada uno de los siete departamentos en que estaba dividido el país. 

El 9 de abril de 1865 se practicaron elecciones de diputados de la Constituyente, la cual, según el pensamiento original, debería reunirse en la villa de La Esperanza (Intibucá), correspondiente entonces al departamento de Gracias, en el período comprendido entre el 15 y el 31 de mayo de ese mismo año.

La Cámara General, poco antes de cerrar sus sesiones, aprobó el Presupuesto General de Egresos e Ingresos para el año siguiente 1865-1866, y lo fijó en la suma de 183,352 pesos, suma que da una idea de la crítica situación económica por que atravesaba el país.

El 5 de mayo de 1865, el General Medina decreto el aplazamiento de la reunión de la Asamblea Constituyente cuyos Diputados ya había sido elegidos de conformidad con lo ordenado por la Cámara General. Los sucesos de Olancho demandaban la especial atención del Gobierno, ya que eran ineficaces los medios empleados para debelar una insurrección que continuaba adelante con mucho vigor.

Expresaba el Presidente Medina que con la debida anticipación, y una vez que el estado de emergencia hubiera pasado, se fijaría la fecha y en el lugar en que la Asamblea Nacional Constituyente habría de reunirse. 

El General José María Nadina ya ascendido a General de División por decreto del 5 de Marzo, dispuso encargar el ejercicio de la presidencia de la República al senador consejero licenciado  don Crescencio Gómez, para ponerse al frente de las que encargarían de la pacificación de Olancho.

La mano dura de los generales Juan López y José Antonio Medina no habían logrado la paz en aquella basta región Oriental que ejercía influencia desde la distancia el general Florencio Xatruch, este jefe había iniciado su carrera de las armas en Olancho, participando cuando la insurrección del prócer Diego Vijil en  1828.  Quien había  promovido una fuerte sublevación en el mismo escenario contra el gobierno interino  del senador Francisco Montes en 1863 con la ayuda directa de Nicaragua.

El mismo 15 de Marzo el general Medina emitió una proclama desde ciudad Comayagua, cuyo es el siguiente concepto: “he respetado las parcialidades políticas, en vez  de convertirme en verdugo suyos he dado hondureños pacíficos de cualquier color político plena seguridad en el uso de sus derechos.” Refiriéndose a la asunción del mando militar decía “he cambiado mi papel de presidente por el de jefe  de armas,  las leyes de la guerra son terribles pero necesarias para salvar la nación y devolver a la gente de orden el olivo de la paz.”

Una vez quedó expuesto a todos los peligros interiores y exteriores que amenazaban el Estado y terminaba el histórico documento diciendo “hondureño si queréis salvar el orden, la libertad y todos vuestros derechos,  apoyad al gobierno para destruir el salvajismo, la traición y los crímenes que hacen uso los insurrectos, yo abrigo una feliz confianza que pronto desaparecerán esas pequeñas facciones, lo creo así porque puedo y se cómo destruirlas.”

El 19 de Mayo de 1865 al frente de apreciable tropa el general Medina salió de Comayagua con dirección al teatro de operaciones en el departamento de Olancho, se introdujo en el departamento de Yoro y luego retornó a Comayagua,  se dirigió a la ciudad de Gracias donde llegó el 6 de Agosto, fecha en que el presidente en ejercicio el licenciado Gómez convocó a la asamblea nacional constituyente elegida mas o menos en fecha reciente para que se instalara en Comayagua  el 7 de Septiembre.

En la ciudad de Gracias el general Medina fue recibido con el cariño y simpatía que le profesaban las diversas capas sociales y lo saludó con un discurso de bienvenida el gobernador político Eulogio Trejo, el general Medina permaneció en Gracias pocos días, el 30 de Agosto retornó a Comayagua y el 1 de Septiembre siguiente  asumió el poder que le entregó el consejero Gómez.

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La Asamblea Constituyente.

El 7 de Septiembre de 1865, bajo la presidencia del canónico y el doctor Florencio Estrada, diputado por Comayagua, sin las solemnidades de estilo se instaló en la capital la asamblea constituyente, los demás representantes eran Céleo  Áreas, Teodoro Aguiluz y Santiago Arriola, por Comayagua Anacleto Madrid, Joaquín Mejía, Julián Hernández, Lucio Álvarez, por Gracias Carlos Membreño, Rosendo Agüero, Bernardo Inestroza y Valentín Durón, por Tegucigalpa Guillermo Bustillo, Francisco Medina, Juan Villardebo , por Olancho Ponciano Leiva, Gerónimo Zelaya y Saturnino Bográn, por Santa Bárbara José María Rojas, Manuel Colindres y  Jesús Espinoza por Choluteca Norberto Martinez, Mariano Álvarez y Miguel Bustillo por Yoro vicepresidente de la asamblea fue don Anacleto Madrid y como secretario el licenciados Santiago Arriola y Valentín Durón.

Ya desde el 3 de Agosto de ese año de 1865 el ministro general de la presidencia señor Francisco Cruz había excitado a la predominada comisión de estudios mediante oficio para que se pusieran las imprentas de Comayagua a cargo de una persona, que con su notaria honradez pudiera garantizar  la libertad de los escritores cualquiera que fuera la identidad política que perteneciera para que pudieran hacer las estimaciones que consideran pertinentes sobre el proyecto de texto  de constitución  próxima a emitirse .

Una vez instalada la asamblea, la comisión encargada de elaborar el nuevo texto constitucional  eran los representantes don José María Rojas y don Francisco Medina y los licenciados Céleo Áreas, Santiago Arriola y Valentín Durón, dio cuenta con su cometido y puso en manos de la directiva el trabajo efectuado entorno del cual se efectuarían las deliberaciones de la constituyente.

La nueva constitución fue dada en la ciudad de Comayagua a los 28 días del mes de Septiembre del año del señor de 1865 de la independencia.

En su preámbulo decía textualmente en nombre de Dios y del ejercito de la soberanía nacional a la asamblea nacional constituyente al pueblo hondureño instalada con el objeto de reformar a la carta fundamental del 4 de febrero de 1848 decreta y sanciona la siguiente Constitución Política.

La Nueva Constitución suprimió la cámara del senado y el poder legislativo  con tal hecho pasó a ser unicamarista, como lo es hasta la actualidad,  estableciendo el nombre Congreso, el Poder Judicial  quedó a cargo de una corte dividida en dos secciones que funcionarían una en Comayagua y otra en  Tegucigalpa, las que ejercerían jurisdicción sobre los tribunales inferiores.

El poder ejecutivo se ejercería por un ciudadano denominado Presidente de la República y duraría 4 años en el ejercicio del poder y podría ser sustituido interinamente en los casos que ameritase por uno de los tres diputados que el congreso designaría para tal efecto.

Según el artículo 77 la nueva constitución reconocía el  derecho de Habeas Corpus, de conformidad con el artículo 87, la pena de muerte queda abolida en materia política, solo se establecía para los delitos de asesinato, homicidio premeditado, asalto o incendio si se siguiese de muerte  y parricidio,  cuando lo determine la ley.

La nueva constitución establecía la plena independencia del Poder Judicial y la legislatura ordinaria quedaba facultada para hacer reformas parciales a la constitución por dos tercios de votos.

Quedaba prohibida la reelección sucesiva, en el artículo 99 se establecía que solo por los medios constitucionales se asciende al poder supremo, si alguno lo usurpare por medio de la fuerza, o sedición popular es reo del crimen de usurpación, todo lo que obrare será nulo, y todas las cosas volverán a su estado que tenían  antes una vez se restablezca el orden constitucional.

A lo establecido con la pena de muerte se opusieron los proyectista licenciados Santiago Arriola y Valentín Durón, enemigos de la pena capital, paro el texto del anteproyecto por la decisión del mayoría de los integrantes de la comisión proyectista quedó redactado en la forma que lo aprobó la asamblea .

La asamblea constituyente clausuro sus sesiones el 29 de septiembre de 1865, como el  a la sesión final  una comisión de la  asamblea presidida por el diputado Anacleto Madrid  pasó a la casa del presidente para que este jurara la Constitución, la juraron también los diputados y los ministros, después hubo desfile hacia la catedral donde se cantó  su solemne tedeum.