/Un domingo cualquiera de barras bravas

Un domingo cualquiera de barras bravas

El fanático:
“La sola existencia del hincha del otro club constituye una provocación inadmisible”.

Eduardo Galeano, el fútbol a sol y sombra.

La cultura de la violencia como parte del fútbol se vive con mayor intensidad cuando se juega el “clásico” entre Olimpia y Motagua, tanto en la cancha como en las afueras del estadio, donde se vive otra historia: una de agresiones con piedras, palos, y cualquier cosa que pueda causar un daño, muchas veces irreparable. No es la primera vez que sucede algo así. Esta vez el encuentro fue de tres frentes: la barra del Olimpia (Ultra Fiel) y la del Motagua (Revos o Revolucionarios) contra los elementos de la Policía Nacional, tres frentes que dejaron heridos en las barras y un fanático del Olimpia fuertemente golpeado por los agentes de la ley que olvidaron servir y proteger. No hay acción que justifique el uso desmedido de la fuerza para aplacar una manifestación o en este caso un pleito entre barras.

Los hechos

Antes de comenzar el partido el día domingo 2 de marzo, en las afueras del Estadio Nacional, las barras Ultra Fiel (Olimpia) y Revolucionarios (Motagua), en fiel cumplimiento a un folclorismo absurdo, se encontraron y se pelearon como bárbaros en eras pasadas. Como un acto de provocación y en un descuido de los agentes encargados de brindar la seguridad antes, durante y después del juego, los miembros de la Ultra Fiel pasaron por el área de Sol Norte -lugar de reunión de los Revos- lo que llevo a un enfrentamiento sin consideración a las demás personas que estaban en ese lugar: familias, vendedores, y el jugador German Patón Mejía (Olimpia) que estaba entrando a los camerinos cuando la lluvia de piedras casi lo alcanza.

Una historia de agresión de las fuerzas de Seguridad del país.

Tal vez en alguna ocasión este joven me pidió dinero para entrar al estadio y le contesté con un indiferente silencio. No puedo decir que apoyo al fútbol o a algún equipo de la Liga Nacional con la intensidad que él lo hace, pero si hay algo seguro es que nada justifica que uno de los brazos armados del gobierno, salvajemente y como un grupo de hormigas negras enojadas, ataquen a un fanático de la barra Ultra Fiel del Olimpia hasta dejarlo convulsionando, como se muestra en un video que ha circulado en las redes sociales, antes del “clásico” del fútbol hondureño.

El video, que fue grabado por el celular de un miembro de la Ultra Fiel, muestra cómo un grupo de policías antimotines golpea con sus toletes a un joven que de repente convulsiona ante las miradas de dichos elementos, que no reaccionan para proporcionarle los primeros auxilios, hasta que llega un compañero de barra. Entre varios lo levantan y lo llevan hacia la estación de bomberos, pero, ¿hasta cuándo este endémico mal afectará lo que una vez fue una sana diversión de domingo por la tarde?

“El enemigo, siempre culpable, merece que le retuerzan el pescuezo”.

Eduardo Galeano, el fútbol a sol y sombra.

En un panorama de tanta hostilidad social y política, recurrir a la violencia para dar una respuesta o a la incitación de la misma, es buscar una represión. Ninguna de las dos acciones es justificable: ni la de provocación por parte del fanático, ni la respuesta violenta de los cuerpos de seguridad.

Sin embargo, contrastemos la realidad más allá de la pura satisfacción de ir y apoyar al equipo favorito. El tema de las barras llega a un extremo inaguantable; tensión dentro y fuera del estadio, y en muchas ocasiones la falta de dinero para comprar el boleto los lleva a prácticas delincuenciales, como lo vivió la compañera periodista de El Pulso, Ana Verónica, quien fue objeto de un asalto por miembros de la barra Ultra Fiel. A pesar de ser un grupo con alguna organización, no pueden sufragar gastos básicos como la entrada al estadio, y por ello recurren al robo o a la intimidación para obtenerlo, como lo muestra este video donde se percibe cómo asaltan, golpean y desnudan a un miembro de la barra contraria.

¿Qué se necesita para que no se siga con ese comportamiento tan permisivo por parte de los encargados de la Liga Nacional y la Policía en asuntos de la violencia en el fútbol? Ya no es tiempo de reflexión, ese momento quedó atrás cuando se recogió el cuerpo de la primera víctima mortal por una pelea -absurda- entre barras de “apoyo” a un equipo.

¿Hasta qué grado la consciencia se pierde por el fanatismo? Un claro ejemplo de esto es el de hace unos años, cuando Luis Figo jugaba para el Barcelona. No hay que olvidar que el fútbol es un negocio, un mercado que mueve millones de dólares. En una negociación, Figo pasó a las filas del antagonista de la historia de la Liga Española de fútbol, el Real Madrid. Los dueños de los equipos firmaron los papeles del traslado, se pagaron comisiones, los directivos ganaron, y el jugador comenzó un nuevo episodio en el otro equipo. Jugadores, cuerpo técnico, dueños y directivos quedaron satisfechos, pero el fanático se molestó mucho con ese traspaso. Sin embargo, ¿importa la opinión del seguidor al final? No, no importa, asiste al estadio, paga su entrada, consume, grita, se alegra o se enoja, pero la vida dentro del club deportivo sigue siendo la misma, como seguirá la de los jugadores del Olimpia y del Motagua en lo que les resta de vida. Lo que nunca será igual es la vida de la familia del joven que fue golpeado por parte de las fuerzas que debieron garantizar la seguridad en el partido.

El fútbol
«La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. ”

Eduardo Galeano, el fútbol a sol y sombra.

¿Qué tanta preparación tienen los efectivos de la Policía antimotines, cuál es su profesionalización? Deben de saber cómo actuar ante todos los posibles escenarios, para acabar con un motín. Sin recurrir a las golpizas.

Ante estos sucesos la Secretaría de Seguridad emitió un comunicado de prensa:

“Durante las acciones para controlar la situación, los manifestantes agredieron a los miembros de la fuerza del orden, lo que dejó a cuatro agresores con lesiones leves, uno de ellos captado en un video aficionado. En ese sentido se ha ordenado identificar a los policías participantes en esa acción y suspenderlos del servicio policial.”

“Continuar las investigaciones a través de la inspectora general y la Dirección Policial de Investigación DPI, y en caso de comprobar responsabilidad administrativa o penal se aplicará la sanción respectiva.”

“Ante los constantes hechos violentos suscitados en los encuentros deportivos protagonizados por las barras de los equipos, el alto mando de la policía ha instruido para que se proceda a realizar reuniones con los directivos de la Liga Nacional para establecer nuevas prohibiciones y mecanismos de control en los estadios. ”

ComunicadoII