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FUGA DE CEREBROS HONDUREÑOS A CHINA

Por Luis Hércules*

El concepto “Fuga de cerebros”, se usa para referirse a la migración de personas altamente calificadas (MAC). Ese término se refiere a profesionales formados y formadas en su país de origen, pero que lo abandonan por falta de oportunidades.

Honduras ha sido en los últimos años el país con más ‘despedidas’ por migración, posiblemente de toda Latinoamérica y uno de los países más dependientes de sus migrantes –económicamente-. El último mes nos mantuvo pendientes la “Caravana de Migrantes” que se dirigía a Estados Unidos. También sabemos que afectará mucho la decisión de ese país al suspender el TPS, o en español, Estatus de Protección Temporal, a más de 40mil hondureños.

Aunque existe otra forma de migración, una más silenciosa, pero igual de dolorosa para un país; la de sus profesionales.

En la esquina o el inicios del mundo…

En China se contratan a “personas altamente calificadas” de todo el mundo con el fin de compartir conocimientos, o mejor dicho; ‘enseñar’ en sus universidades, en sus empresas, escuelas, y muchos otros centros de aprendizaje.

Esto último, para alcanzar una base solida en la formación de sus profesionales en su plan: La nueva “Ruta de la Seda”, “Made in China 2025”.

Made in China
China contempla alcanzar su punto más alto en la economía mundial con su plan: “La Nueva Ruta de la Seda”.

Por lo que han llegado empresas que han encontrado en el país un nuevo mercado.

Tal es el caso de un hospital alemán, pero de capital local, el ‘Heidelberg United Dental Hospital’, especializado en implantes. En él trabajan dos dentistas de Honduras. Un hombre y una mujer. Ambos de generaciones totalmente diferentes, pero provenientes de un país que parece no haber cambiado mucho.

Uno salió del país en los 80’s y la otra salió el año pasado -2017-, intuyendo que Honduras no parece tener retorno de su ‘mal momento’.

En esta nota voy a contar sobre algunos momentos que he compartido con ellos sobre su salida de Honduras y su vida en China.

Las primeras palabras

 Luis Gallardo López, doctor en Cirugía Dental y Especialista en Cirugía de Implantes y Paola Palacios, doctora en Cirugía Dental.

Mi primera impresión del doctor fue bastante interesante. Un día me lo encontré caminando por una calle en Beijing. Me llamó la atención su postura, tenía un ‘parado’ firme, no de militar, si no de líder. Muy seguro de sí mismo y con un apretón de manos fuerte.

El intercambio de palabras fue corto. Me dijo que llegara al día siguiente al hospital para ‘que los tres hondureños saliéramos a cenar’.

Así que ese día, la doctora Paola, me escribió y me pidió que llegara a la entrada del Hospital Heidelberg United Dental, a las 6:00 PM.

En el hospital, la mayoría de los doctores son alemanes, algunos y algunas chinas, y dos hondureños, el doctor Luis y Paola.

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El Hospital Heidelberg United Dental, dirigido por un hondureño en China.

Allí estaba yo a la hora acordada, esperando a Paola y a Luis. En la entrada estaban los doctores alemanes, unos dos, y una doctora austriaco-croata, pareja de uno de los dos anteriores.

En ese preciso momento apareció Paola, tras ella venía el doctor, con una bufanda larga, chumpa larga y su traductora de chino.

Nos despedimos de los europeos y decidimos caminar en búsqueda de un restaurante.

El doctor Luis es un hondureño de unos 45 a 50 años. Salió de Honduras hace 20. Estudió odontología y se especializó en implantes dentales en Alemania. Además vivió en Arabia Saudita y ahora tiene dos años de vivir en China.

“Lengua Materna”

Nuestra siguiente interacción fue en español. “Vaya que es raro hablar en español en China”, le dije y voltee la mirada a Paola.

El doctor se rió y dijo que era totalmente raro eso porque en el hospital habla en alemán con los alemanes, en inglés con los chinos y las chinas y en español apenas con Paola de vez en cuando, aunque incluso ellos hablan en inglés.

En ese preciso momento se dirigió a la joven china de unos 23 o 24 años. Le explicó en inglés nuestra primera interacción. Yo les comenté que justo escribí sobre ello en mi diario cuando venía hacía China, de cómo vamos dejando atrás nuestra “mother tongue” y nuestras zonas de confort, simplemente siendo cada vez menos los que hablamos ‘nuestra lengua’.

“Mother tongue”, repitió el doctor y agregó que era la definición que buscaba en su mente. El español es su lengua materna, es el lenguaje en el que se siente seguro y el lenguaje del país donde tuvo su primer “broken heart”, o ‘ruptura de corazón’, pero aquí vamos a ser un poco más serios y usaremos el dramatismo de la expresión no en el sentido romántico de ‘pareja’; sino, por la forma en que se refirió a Honduras.

Quería decir que su país le rompió el corazón al negarle el futuro. Y es algo que Paola también comparte. Al igual que las historias de migración que regularmente conocemos.

Por supuesto que hablar entre hondureños, fuera del país siempre genera tristeza.

“Todo se va a Honduras”

Mientras analizábamos los fenómenos sociales, el Gobierno y el pasado proceso electoral, les traje a la mesa del restaurante chino al que habíamos llegado; un recuerdo sobre la triste situación de Honduras.

A finales de 2015 visité Serbia, uno de los países en los que terminó dividida la ex Yugoslavia. Destruida y dividida por el nacionalismo religioso y enfermizo de su población, pero sobre todo, por la injerencia de otros países.

Claro, Yugoslavia era comunista. Pero en aquel momento, Josep Tito, su principal figura política del siglo XX, se reveló a Hitler del mismo modo que a Stalin.

Pero de eso vamos a escribir en otra ocasión. La cosa es que mientras estaba en Serbia, me tradujeron del idioma local al inglés una canción que dice: “Everything’s goes to Honduras”, y en español: “Todo  se va a Honduras”.

Una canción de Dorde Balasevic (músico folk) de los años 80’s, época histórica a nivel mundial, tanto como la actual, donde la Guerra Fría también impactó en Centro América. Igual que las actuales guerras.

La canción en sus primeros párrafos describe a los personajes sucios de aquel país, luego describe a Honduras cómo el país donde esas personas con todo tipo de maldad, todas las que se resisten a todo tipo de cambios, ‘los nacionalistas idiotas’ –conste, que no hablo de afines al Partido Nacional-, van a tener ‘algunos plátanos’.

Por supuesto que podemos sentirnos ofendidos con esa canción si conservamos ese sentimiento nacionalista y ese pensamiento básico del ‘ser hondureño’. Pero cuando analizamos un poquito más, nos damos cuenta que esa frase de “allá tendrán algunos plátanos”, terminamos entendiendo que es cierta.

Inversores privados –no todos-, al menos en los últimos años, se han interesado en comprar pedazos del país en la ‘modalidad’ de “ZEDE”, así podemos interpretar ese fragmento de la canción de hace ya 30 años. Bailable como la “Sopa de Caracol”, pero es una critica a nuestra historia que ha permitido que a Honduras llegue toda la maldad de este mundo, y con ello, se expulsan a las personas con potencial extremadamente bueno, y allí hay varios casos: Sir Salvador Moncada, quién además renunció a la ‘Marca País’ después de las elecciones del 26N.

Y es cierto, de alguna manera en Honduras estamos hechos de varios “bad sides”. Dice una leyenda que los españoles que llegaron durante la invasión de Cristóbal Colón, eran prisioneros y cómo nadie quería acompañar a Colón, le daban a las personas ‘nasties’ de aquella sociedad.

Y así llegaron después otro montón de grupos colonizadores de alemanes, llegaron otro poco de estadounidenses y otro de palestinos que también huía. No sabemos si todos ellos eran buenos o malos en sus países, pero muchos le han hecho daño a Honduras.

Todos ellos hicieron que en este momento se produzca, quizá, la migración más grande de hondureños en toda la historia  a diferentes partes del mundo.

En fin, vuelvo al restaurante en Beijing.

‘El líder’, en Beijing

El doctor Luis, ahora es el director del hospital odontológico especializado en implantes y cirugías con inversión china, con planes de expandirse por Beijing.

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Doctor Luis Gallardo López, hondureño director del Hospital Heidelberg United Dental en China, dando una conferencia sobre actualizaciones en implantes dentales al personal del hospital.

Pero su historia no fue de la noche a la mañana. Tampoco parece ser un personaje pobre, pero si un personaje que tuvo contacto con la Honduras de los 80’s.

Fue estudiante de Ciclo Común en el Instituto Central “Vicente Cáceres” en Tegucigalpa. Aquí nos detuvimos a hacer un brindis porque yo también pasé por el Central. “Es cómo sacar una especialidad en sociología a temprana edad”, compartíamos sobre la mesa.

Luego estudió su bachillerato en el San Miguel. Ambos colegios son desde el momento histórico de cada generación; los mejores de la ciudad. Graduado de secundaria a inicios de los 80’s.

Hago especial énfasis en esa etapa porque la vivió y varios de los recuerdos que llegan a la mesa pasan por el dolor con el que habla de aquel tiempo.

¿Qué se le viene a la mente cuando le menciono Honduras?, le pregunto mientras aprovecho la emotividad y responde:

“¿Cuál era la palabra que usaba Marquéz, Realismo qué?”

“Realismo mágico”, le digo ayudándole y me señala con el dedo, y con sus ojos aprueba mi comentario, pero agrega: “Solo que en Honduras es Realismo Real”.

“Pensar en Honduras para mi es pensar en tristeza, todo lo malo que te podes imaginar que puede pasar, pasa en Honduras.”

“El problema de Honduras, todavía hoy; es no haber resuelto lo que pasó en los 80’s”, comenta y añade que incluso el problema de las pandillas es un problema desencadenado por las mismas razones.

“Honduras es un país que no está en guerra y mirá sus noticias, un bus quemado por aquí, otro quemado por allá”, “O, decime vos, ¿en qué país del mundo se cambian los resultados de las elecciones en cuatro horas?”

Y así seguimos la conversación sobre Honduras por un buen rato. Se notaba cierta nostalgia en la conversación, éramos tres hondureños, dos hombres y una mujer y la traductora china, que reaccionaba completamente impresionada cada vez que le contábamos algo que había pasado. O cuando hablábamos de alguna escena entre el 26N y el 27E.

Ella no lo podía creer. Así como seguramente nadie nos cree lo que pasa cuando lo contamos a un extranjero fuera del país.

“Ese país ha sufrido por casi toda la historia, así que lo mejor es salir de allí”, decía el doctor.

Y por supuesto, “salir de allí” es la historia de la doctora.

Odontóloga y mujer

Paola es una doctora de 28 años. Tiene 7 meses de vivir en Beijing.

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La doctora Paola Palacios, egresada de la UNICAH preparando a un paciente previo a una cirugía.

“En Honduras, para ser odontólogo u odontóloga, primero hay que ser de clase media, es una carrera cara y por lo tanto difícil de pagársela”, me comenta Paola.

“Después de ser de clase media, para ser odontólogo u odontóloga hay que ser un tanto conservador o conservadora, es una carrera estudiada en muchos casos por hijos de militares, de fundamentalistas religiosos o religiosas, empresarios y así. Personas que no es que esté mal que sean lo que son, pero que jamás harán un intento por comprender algo diferente, ósea, salir de su zona de confort y privilegios de clase y la atención requiere de comprensión”, dice la doctora Palacios.

Y agrega: “por lo tanto, si alguien de clase media estudia odontología y no pertenece a esas corrientes, tendrá que sufrir un poco en sus años universitarios aguantando algunas ‘cabezas cerradas’, o convertirse un poquito en ello”.

El siguiente paso para ser odontóloga en Honduras, siendo mujer, es superar aquella presión social de tener novio y luego casarse para tener hijos e hijas; eso porque la odontología es una carrera larga y se sale, en el mejor de los casos a los 24 o 25 años.

Paola se salvó de no tener una pareja que la ‘amarrara’, remarca y agrega que su vida le ha dado diferentes procesos como para no ser conservadora o religiosa y Honduras necesita dejar de ser liderada por ese tipo de corrientes.

El problema que le generó eso, fue que no le permitió tener en Honduras ‘los conectes’ que necesitaba para trabajar en un hospital público o privado, tampoco tenía los ‘contactos’ del Partido en el poder, ni compartía sus ‘principios para quedarse trabajando en un Centro de Salud Comunitario.

Por lo tanto, la doctora Paola Palacios terminó la universidad con la experiencia requerida, sí, pero sin lo que “realmente” necesita –lamentablemente- un ‘profesional’ en Honduras; la oportunidad.

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Premiación de mejores discursos laborales durante la celebración del Año Nuevo en Beijin, China. Segunda de derecha a izquierda, Paola Palacios recibiendo su reconocimiento.

Si nos vamos a los análisis económicos, humanos, de los que sea; nos daremos cuenta que Honduras es un país muy cruel con su juventud, sea pobre o sea de clase media.

Cuando pregunté a ambos, ¿si extrañaban algo de allá?; me respondieron lo siguiente:

“Sí, la comida y a nuestras familias, pero lamentablemente, nada más y no es que vamos a sentirnos orgullos de Honduras sólo por haber nacido allá, es un país que nos niega todo y no hay porque sentir orgullo, sino lástima”.

Y es una lástima de verdad porque ambos pudieron generar grandes cambios en Honduras. El doctor, aquí parece ser un líder de primer nivel, Paola parece una mujer empoderada y decepcionada de la salud pública de su país, y según comentan, van a necesitar contactar a más doctores y doctoras de Honduras, muy pronto. 

Lo cual no hará sino aumentar la fuga de cerebros de hondureños y hondureñas, a China.

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Presentación de nuevas tecnologías en implantes dentales a pacientes del hospital.

En la foto de portada: Equipo de doctores y doctoras alemanes y hondureños del Hospital Heidelberg United Dental en Pekín.

*Luis Hércules es estudiante de periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y escribe desde Beijin, China.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.