/FROYLAN TURCIOS FRENTE A LOS MARINES NORTEAMERICANOS

FROYLAN TURCIOS FRENTE A LOS MARINES NORTEAMERICANOS

Por Óscar Esquivel

El recién pasado 5 de junio llegaron a nuestro país unos 300 infantes de la marina estadounidense, que según la comunicación de la representación de ese país en Honduras, forman parte de la Fuerza de Tarea Marina Aeroterrestre de Propósito Especial del Comando Sur. Esta presencia militar extranjera se ha vuelto costumbre en nuestro país en los últimos años. El comunicado de la embajada de Estados Unidos de la que está a cargo la señora Heide Fulton, en ausencia de un embajador desde junio de 2016, continúa de la siguiente forma:  “Este es el quinto año consecutivo en que la SPMAGTF-SC se despliega en la región. El despliegue será un avance importante en el desarrollo de una fuerza de tarea marítima multinacional que mejorará la respuesta en casos de desastre dentro y alrededor de Latinoamérica y el Caribe, con la participación de varios oficiales de naciones amigas que fueron seleccionados para formar parte del personal de la SPMAGTF-SC”.

La presencia de los marines estadounidenses en lo que nos han hecho creer que es nuestro país –un primer paso para construir verdaderamente un país es empezar reconociendo que el que habitamos no es nuestro– no es más que una afirmación del control hegemónico histórico al que ha estado sometida la región por parte de la potencia del norte. Su presencia encubierta de apoyo para “responder en tiempo y forma ante catástrofes naturales y a otras situaciones de crisis en la región,” evidencia que lo de la soberanía e independencia de Honduras es una burla. Indica que las Fuerzas Armadas de Honduras nos han hecho creer que velan por la soberanía territorial, cuando realmente responden a los intereses estadounidenses. La presencia de los infantes de marina en la región es una muestra de control territorial frente a otras potencias como China y Rusia, quienes han mostrado interés y un acelerado acercamiento en Latinoamérica, principalmente en Venezuela y Nicaragua.

Los intereses de los estadounidenses en la región son históricos e inimaginables aún por las mentes más lúcidas de nuestros países, y los vecinos del norte no están dispuestos a compartirlos con otras potencias. La hipocresía imperial una vez más queda en evidencia en cuanto a cuidar de sus intereses se trata: “Rusia tiene que salir.” “Ya veremos. Todas las opciones están abiertas,” ha dicho Trump sobre la presencia de militares rusos en Venezuela. Mientras tanto, ellos sí tienen la potestad de pasearse a lo largo y ancho de la Patria Grande.

Voces llenas de amor patrio se han pronunciado y páginas enteras se han escrito en defensa de la soberanía a lo largo de nuestra sufrida historia. La más destacada ha sido la de Froylan Turcios hace ya cerca de 100 años, cuando en enero de 1924 el ministro estadounidense acreditado en el país solicito el envío de doscientos marines a Tegucigalpa. Froylan Turcios editó el Boletín de la Defensa Nacional en protesta por la presencia de militares norteamericanos, “cuyos objetivos eran apresurar, con sus tenaces trabajos, la salida del enemigo común y hacer conciencia nacional”. Siguiendo el ejemplo de Turcios, otros intelectuales de la época se sumaron a la manifestación, como el periodista Paulino Valladares. El canciller, Rómulo E. Duron, en su condición de diplomático, envió una nota oficial de protesta a las autoridades norteamericanas, en las que dejaba claro que la presencia de los marines era un agravio a la soberanía e independencia del país.

Honduras, después de la invasión española, ha sido víctima de múltiples intereses imperialistas. No por ello se debe dejar de luchar, de protestar y de soñar por que algún día este territorio que habitamos sea una verdadera república, verdaderamente de y para las mayorías de la población hondureña.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.