Feminismo y lucha de clases

Quien es feminista y no es de izquierdas, carece de estrategia. Quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad Rosa Luxemburgo   Millones de mujeres vestidas de dignidad y de morado y verde, salieron a las calles en muchos países del mundo para exigir derechos, equidad, justicia, ser visibles y hacer visible lo que ocurre diariamente: asesinatos, maltratos, marginación. No es una moda el feminismo, no es una casualidad su fuerte resurgimiento...
Redaccion 2marzo 10, 2020

Quien es feminista y no es de izquierdas, carece de estrategia.

Quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad

Rosa Luxemburgo

 

Millones de mujeres vestidas de dignidad y de morado y verde, salieron a las calles en muchos países del mundo para exigir derechos, equidad, justicia, ser visibles y hacer visible lo que ocurre diariamente: asesinatos, maltratos, marginación. No es una moda el feminismo, no es una casualidad su fuerte resurgimiento en la última década. La lucha por la emancipación de las mujeres es un hecho transversal a la cotidianidad; se trata de la mitad de la población mundial que también pare a toda la humanidad en su conjunto.

En Tegucigalpa y otras ciudades de Honduras, han salido a manifestarse, a apropiarse de lo público, a dejar la oscuridad peligrosa de lo privado en la que ocurren todo tipo de vejámenes. Han asaltado la calle y también la consciencia social. La reacción patriarcal ha salido también a defender su sistema de dominación; brincan los machos por la rebelión de las hembras, brincan porque ya no son parte de su granja.

Cada 23 horas una mujer es asesinada por la violencia machista en Honduras, en el 2019 fueron cerca de 400. El domingo 8 de marzo fueron 3. “¡Asesinan más hombres!” dicen los más agudos intelectuales del patriarcado, sin leer los análisis del tipo de violencia de la que hablan las mujeres que reivindican el derecho a la vida. Es también otro resultado de la hegemonía machista. “¿Cómo una mujer puede ser profunda en un argumento?” dicen quienes creen que las mujeres no piensan y por eso tampoco las escuchan.

Víctimas de la violencia estructural, salen a las calles y al mismo momento son revictimizadas por protestar. Esto no es el caso exclusivo de las feministas, es la respuesta uniforme para todas las poblaciones que demandan derechos en el marco del modelo neoliberal y el sistema capitalista de clases sociales. Se vuelve fundamental Rosa Luxemburgo al indicar que la lucha feminista o es de izquierdas o carece de estrategia; a la vez la intelectual comunista de principios del siglo XX, enfatiza: quien es de izquierdas y no comprende y asume la lucha feminista, carece de profundidad.
Por eso mismo la lucha feminista de izquierda debe también combatir el feminismo liberal -principalmente norteamericano-, que busca equidad de derechos dentro de la sociedad capitalista, algo así como la igualdad ante la explotación. Todo aquello que disocie, distraiga o divida a la clase trabajadora o que la distancie de sus objetivos estratégicos, debe repelerse con toda la fuerza de las ideas. El trabajo de formación política e ideológica dentro de las colectivas debe hacer especial énfasis en estas trampas.

A la vez hay que cuestionar el feminismo que divida roles entre hombre y mujeres, volviéndolos antagónicos. Los enemigos son los que reproducen los valores y prácticas del sistema (hombres o mujeres), que al mismo tiempo son víctimas porque eso limita el desarrollo pleno de su humanidad. El problema también tiene un componente cultural que debe resolverse con mucha educación y reflexión introspectiva, llamada deconstrucción (o mejor destrucción), de los aprendizajes que coadyuvan a la naturalización de la dominación, el aprovechamiento o la acción que subalterna a seres humanos por su condición de género, raza o clase.

El socialismo soviético y también las experiencias latinoamericanas han aportado mucho a esta transformación; no es habitual que los feminismos más occidentalizados hagan referencia, porque podría implicar una afiliación ideológica que está estigmatizada o bien porque hay un ocultamiento intencional de estas experiencias exitosas; nuestro deber es ir al encuentro de todas los caminos que apunten a la derrota del patriarcado y sus múltiples formas de violencia.

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