Honduras

ESO DE ENAMORARSE EN LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

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Por Julia Herrera


Recuerdo perfectamente cuando en las aulas de clase de la Universidad de Chile, un profesor nos confesaba que su entrada al movimiento por la gratuidad en la educación había sido porque una chica que le gustaba era activista y él sólo iba a acompañarla a las marchas como una cita. Fue la introducción a un tema un poco más serio y que no tiene nada que ver con el romance eros del que hablaba al contar una simple anécdota para saber porque nosotros seriamos parte de un movimiento social. Y como homenaje al doctor profesor les contaré que yo empecé a ir a las marchas por que mi trabajo me lo exigía, luego me sentí parte de algo y aunque con el tiempo deje de ir a las marchas feministas, aún sigo por convicción haciendo activismo en línea y cuando digo en línea me refiero a las redes sociales, ahora no sólo feminista sino también animalista.

Empezaré por decir que Francesco Alberoni define el enamoramiento como el estado naciente de un movimiento colectivo de dos: “El estado naciente es una revolución de la vida cotidiana, por eso logra despegarse cuando ha tenido éxito en revolucionarla, o sea cuando la vida puede tomar otra dirección nueva, querida e interesante”. Por otro lado, Coral Herrera Gómez define el enamoramiento también es una aventura que sitúa a las personas en un estado de euforia similar en intensidad a los estados de euforia colectivos y sostiene que Alberoni cree que entre los grandes movimientos colectivos de la historia y el enamoramiento hay un parentesco estrecho.

Ramiro Pinto dice que los movimientos sociales aparecen, se intensifican y desaparecen en un momento dado. Se adormecen, pero surgen nuevas formas de actuación colectiva. Hay algo que ha cambiado y ante lo cual tenemos que estar prevenidos, porque empiezan a aplicarse nuevas formas de control social, algo que si se fijan tiene muchas similitudes con la evolución de una relación amorosa.

Contradictoriamente a mi pequeña introducción diré también para que surjan los movimientos es necesario dejar que fluyan las dinámicas sociales creando ambientes apropiados para que den fuerza a las nuevas ideas alternativas que emergen. El peligro está en que, si no se aprovechan, si la desesperanza, la desilusión y el desencanto es la respuesta a la dinámica que lo releva, es un modelo totalitario. Por eso es tan importante que quienes llegan a las instituciones para articular las dinámicas sociales en un marco legislativo concreto y lograr los cambios lo hagan desde un proyecto claro y definido, no con ocurrencias ni anécdotas que de nada sirven.

Tal vez mi profesor y yo no estamos tratando de formar un movimiento social, solo generar interés en este tema de enamorarse en los movimientos sociales después de tantos años entre 1779 y 2017, el tiempo que ha pasado desde la publicación del libro Enamoramiento y amor de Alberoni. Ahora justamente porque podría resurgir un Frente Nacional de Resistencia Popular y para esto hace falta el pensamiento creativo, que es una característica de las dinámicas sociales, lo que permite adquirir fuerza con acciones impactantes y fugaces. Por eso las relaciones humanas nacen, se desarrollan, institucionalizan y con el tiempo mueren. Sucede en una pareja y en movimientos colectivos, tanto si se les une una creencia religiosa, una ideología política o el mismísimo amor.

Georg Simmel se preguntó que es la sociedad, desde el contenido de las relaciones y su contexto cultural. Comprendió que la cultura está formada por relaciones sociales. Esto significa que las relaciones son meramente algo que acontece entre individuos sujetos de la relación, sino que es algo sustancial que tiene vida propia.

A lo que se me viene una duda de lo más lógica, y si se está enamorando dentro de un movimiento social, ¿qué puede hacer? Acaso debe esperar recibir reciprocidad. Téngalo claro que no será así eternamente. Pero por los momentos, en el surgimiento y crecimiento de lo que aun no sabemos como se llamará, a las pruebas me remito, usted recibirá adrenalina y serotonina, propia de los momentáneos amores juveniles.

Y para cerrar mi pequeño argumento en una más madura y repensada posición ante ese enamoramiento que muchos hemos sentido y otros estamos sintiendo con gran esperanza, esta la cuestión de no olvidar. Esto ya paso una vez, no ha muerto y seguimos en lucha. 

Acerca Invitado

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.

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