ENAD: CUARENTA AÑOS DE TEATRO

Fundada en 1976, y en su último periodo, una institución nómada, que ha ido de edificio en edificio, la Escuela Nacional de Arte Dramático llega a su año cuarenta. La ENAD, como todas las escuelas nacionales de arte, no son prioridad en los presupuestos nacionales, dejando en una especie de desamparo a la formación profesional de artistas, ésta es la impresión que da luego de visitar las actuales instalaciones de la ENAD. La escuela ha...
adminseptiembre 9, 2016

Fundada en 1976, y en su último periodo, una institución nómada, que ha ido de edificio en edificio, la Escuela Nacional de Arte Dramático llega a su año cuarenta. La ENAD, como todas las escuelas nacionales de arte, no son prioridad en los presupuestos nacionales, dejando en una especie de desamparo a la formación profesional de artistas, ésta es la impresión que da luego de visitar las actuales instalaciones de la ENAD.

La escuela ha tenido que cambiar de sede en distintas ocasiones, esto producto de que no ha contado con instalaciones propias, hace apenas un par de años, la escuela estaba ubicada en colonia Las Colinas, pero debido a una serie de promesas inconclusas y mala administración del presupuesto que se le asigna, la ENAD llegó a estar en el último nivel del edificio del Correo Nacional de Honduras, instalaciones que no contaban con las condiciones físicas para el desarrollo de las clases. Un año después, la ENAD regresa a las instalaciones en la colonia Las Colinas.

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La escuela depende directamente de lo que en su momento era la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, institución que luego pasó a ser la Dirección Ejecutiva de Cultura, Artes y Deportes. De esta dependencia del Estado de Honduras proviene el presupuesto con el cual la ENAD puede cubrir básicamente los gastos administrativos.

José Luis Recinos, director de la ENAD, explica que el primer intento de traslado que la institución atravesó durante su administración se iba a dar hacia una instalación donde no contaban con condiciones para albergar la institución. «El baño, era literalmente, hoyo en el suelo, sin paredes, sin nada», recuerda José Luis, con algo de indignación en el timbre de su voz, con algo de impotencia, quizá. Esto pudo ser frenado gracias a la presión de docentes y alumnos, así logran mantenerse en Las Colinas, pero bajo amenaza de traslado. Recinos recuerda también esto como un momento de mucha angustia e incertidumbre.

Luego se estableció un convenio de cooperación con el Correo Nacional, que no solamente es la parte frontal, sino que detrás hay un edificio de cuatro pisos, donde tenían el último prácticamente desocupado, sólo con una oficina del sindicato, entonces nos cedieron ese espacio, donde supuestamente íbamos a funcionar la Escuela de Arte Dramático y el Coservatorio de Música. –Explica José Luis.

Este espacio, según narra Recinos, funcionaba de alguna manera para el desarrollo de las clases de la ENAD, pero para el Coservatorio de Música no. De esta manera se evita que haya cumplimiento del convenio de cooperación. El Conservatorio de Música se ve obligado a mantenerse en sus antiguas instalaciones y la ENAD funciona provisionalmente en el espacio del Correo Nacional, pero para la entonces Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, se le vuelve insostenible el pago del alquiler para ambas instituciones, debido a esto, la ENAD debe volver a las antiguas instalaciones en la colonia Las Colinas.

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Explica José Luis, que luego de este incidente se dan cuenta de que en realidad no existía un convenio de cooperación entre la SCAD y el Correo Nacional, sino un acuerdo de alquiler, en donde la SCAD debía pagar cincuenta mil lempiras por el alquiler del espacio. Recinos considera esto como una situación irónica debido a que el objetivo del traslado se argumentaba bajo la excusa de reducción de costos. José Luis afirma que el alquiler de las dos instituciones artísticas de manera conjunta era de aproximadamente 30 mil lempiras, un 25% menos de los costos que conllevaba el alquiler del espacio dentro de las instalaciones del Correo Nacional. Esto derivaba en una serie de irregularidades administrativas que no estaba en manos de los directores de las instituciones educativas que dependen directamente de la Dirección Ejecutiva de Cultura, Artes y Deportes.

En enero de 2015 se firma un convenio de cooperación entre la Secretaría de Educación y la sub Secretaría de la Presidencia, ésta última, es la instancia de la que depende directamente la Dirección Ejecutiva de Cultura, Artes y Deportes, por orden de dependencias, también la ENAD. Este convenio firmado en 2015, lleva como objetivo fusionar la Escuela Nacional de Arte Dramático, la Escuela Nacional de Danza y el Coservatorio Nacional de Música, en lo que pasaría a ser el Centro Educativo Nacional de Formación Artística y Cultural.

La idea inicial, era que el Centro Educativo Nacional de Formación Artística y Cultural, funcionara en la colonia Kennedy, en las instalaciones de la escuela Oswaldo López Arellano, pero estas instalaciones no están diseñadas para albergar las escuelas de arte, así, luego de la evaluación pertinente, la primera conclusión es de que la Escuela Nacional de Danza no puede trasladarse al nuevo edificio, por lo que el proyecto del CENFAC, debía, en teoría, que comenzar únicamente con la ENAD y el Conservatorio de Música, quienes, según Recinos, tendrán que adaptarse al nuevo espacio.

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Foto: Jessica Guifarro.

Cuando vi el inmueble, les dije que definitivamente las dos instituciones no cabíamos, porque sólo nosotros necesitábamos aproximadamente veintitrés espacios. –No duda, José Luis, en explicar los detalles.

Estos veintitrés espacios de los que habla Recinos, están dedicados a salones de expresión corporal, salas de actuación, bodegas de vestuario y de escenografía, talleres, aulas teóricas, sala de recursos audiovisuales, y la biblioteca. El resultado final de este nuevo intento, fue el mismo, la ENAD concluye que el espacio no es lo suficientemente amplio para albergar ni siquiera a dos de las tres escuelas que formarían el Centro Educativo Nacional de Formación Artística y Cultural, así, los únicos en trasladarse al nuevo espacio fue el Coservatorio Nacional de Música.

Pero la escuela Oswaldo López Arellano, no era un espacio vacío que podían entregar nada más porque así lo decidían, seguían funcionando. La Secretaría de Educación desconocía esta situación, es decir, que existe la posibilidad de que la Secretaría de Educación ni siquiera sepa cuántas escuelas activas existen en el país. Con todo, el colmo de esta situación, es que la Dirección Departamental de Educación, que estaba informada del traslado de las escuelas de artes a las instalaciones de la escuela primaria, funciona en la escuela Oswaldo López Arellano, agudizando la situación endeble de la lucha por un espacio físico propio para las escuelas nacionales de arte.

La escuela Oswaldo López Arellano tenía entonces 243 niños, por lo que una nueva discusión se abre, la de fusionar el centro educativo con las escuelas de artes, decisión que José Luis define como una decisión bastante inocente, este proceso conllevó largas jornadas para definir planes curriculares que permitieran a los niños cursar sus estudios básicos, pero además tendrían la opción de tener una carrera artística en la disciplina que ellos y sus padres consideraran las más idónea para cada niño y niña.

Era maravilloso pensar que los niños iban a tener su formación artística general los primeros seis años, y cuando llegaran a séptimo grado, los niños podrían orientarse específicamente a la carrera que quisieran. –Explica José Luis.

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Mientras se desarrolla este proceso de fusión de las instituciones educativas, a la ENAD se le informa que otra escuela, la Marco Antonio Andino, ha quedado en desuso en la colonia San Ángel, había quedado desocupada hacía un año por falta de niños. La ENAD decide trasladarse a este edificio de manera provisional, mientras se definían las condiciones de la escuela Oswaldo López Arellano en la colonia Kennedy. Actualmente la ENAD funciona en este último espacio.

Una lucha de intereses a nivel de las secretarías, cuenta José Luis, fue lo que imposibilitó el proceso de fusión entre las escuelas de arte y la escuela primaria Oswaldo López Arellano. En el convenio se contemplaba funciones específicas y fundamentales desde cada institución, de tal manera que todo lo referente a la formación académica que no fuera artística iba a ser manejado por la Secretaría de Educación y todo lo referente a las educación artística iba a ser conducido por las escuelas de arte, con el objetivo de no desvirtuar la formación artística, y de la misma manera.

Todo esto conllevaba una serie de ajustes debido a que el proceso educativo formal, detalla Recinos, tiene normas y procedimientos que ellos consideran vitales, pero que las escuelas de artes consideraban podían ser sustituidas por espacios de formación artística, que desde las perspectiva de las escuelas de arte, beneficiaría más a los niños.

Para nosotros, la elección de «la india bonita» carece de total sentido, es decir, ¿en qué abona al sentido de identidad? –Dice, contundente, José Luis Recinos, con más de veinte años de experiencia en el arte.

El proceso de fusión de las escuelas de arte con la escuela primaria Oswaldo López Arellano, fue un proceso que duró apenas seis meses, dejando únicamente, desgaste para las instituciones artísticas. Esto conllevó en una decisión final entre la Secretaría de Educación y la sub Secretaría de la Presidencia, oficializar de manera independiente a las escuelas de arte para que no existiera problemas administrativos.

El problema es que todo se pretende construir de la noche a la mañana, –amplía Recinos–, un proceso como ese implica tiempo y recursos, recursos que se empezaron a gestionar. Pero un edificio adecuado para la formación artística no se iba a construir en un año. Eso era imposible. –Concluye José Luis sobre esta situación.

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Foto: Jessica Guifarro.

 

José Luis Recinos no tiene problemas en admitir que actualmente no sabe cuánto es el presupuesto asignado para la ENAD, que lo único que sabe es que hasta hace algún tiempo, es que el presupuesto asignado para la Dirección General de Formación y Educación Artística era de 7 millones 56 mil lempiras anuales, de este presupuesto, el 60% era destinado para pago de salarios de la Dirección General de Formación y Educación Artística, el Coservatorio Nacional de Música, la Escuela Nacional de Danza, la Escuela Nacional de Arte Dramático, el Teatro Nicólas Avellaneda, y el Centro Indigenista de Formación Artesanal Intibucano. Esto dejaba, finalmente para cada escuela un poco menos del millón de lempiras, que deben ser destinados a cubrir gastos de papelería, materiales de limpieza, y lo que sobraba para la producción, «cuando sobraba…», puntualiza José Luis. Lo que finalmente ocurre es que el presupuesto de las instituciones artísticas sirven también como colchón para cubrir otros gastos que quizá no tienen nada que ver con las instituciones.

La Escuela Nacional de Arte Dramático en la actualidad tiene 102 estudiantes. Recinos explica que durante la semana únicamente veinte de ellos reciben clases, el grueso estudiantil lo hace los días sábados, por lo que el actual inmueble parece estar desocupado a pesar de la instalación de la ENAD en el mismo.

El flujo de matricula se ha visto afectado debido a tanto cambio de sede, pero José Luis mantiene la confianza en que esta situación se normalice y adquiera la regular cotidianidad de la escuela, que permita una mayor afluencia de estudiantes.

La ENAD únicamente cuenta con ocho maestros, quienes en su mayoría no superan los treinta años, una situación que José Luis ve con sus distintos matices, en el sentido de que el equipo docente afronta la responsabilidad con ganas de sacar adelante la formación de nuevos artistas, pero su poca experiencia en el área quizá deja puntos ciegos en las condiciones académicas de la escuela. Una situación que puede resolverse, en la medida que este equipo de trabajo logre mantener la constancia laboral. Al respecto, se debe tomar en cuenta que dos de los maestros son pagados por la sociedad de padres de familia, y el resto es pagado por la Dirección Ejecutiva de Cultura, Artes y Deportes, con salarios que andan entre los 3 mil lempiras el más bajo, y 5 mil 500 lempiras el más alto. Recinos explica que los docentes de la ENAD son los peores pagados de todas las escuelas de arte en el país.

Sólo este año, la ENAD hará el montaje y presentación de nueve obras de teatro como resultado de las distintas clases que los alumnos y alumnas de la escuela cursan. Además de presentaciones en el extranjero de la Compañía de teatro de la ENAD, una compañía, formada por estudiantes de último año y algunos estudiantes de los cursos menos avanzados.

El actual inmueble de la ENAD ya ha recibido la evaluación del Fondo Hondureño de Inversión Social, esto permitirá las mejoras y remodelaciones para el próximo año.

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