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EN EL DÍA MUNDIAL DEL PEPENADOR: “LA ISLA DE LAS FLORES”

Seguramente usted no sabe que hoy es el día mundial del pepenador. Yo hasta ayer no lo sabía. Laura, alguien que conocí brevemente en un restaurante en Tegucigalpa me lo hizo saber y me pidió que publicara algo al respecto.

El/la pepenador/a, es esa persona que se dedica a procesar la basura que usted y yo arrojamos cada día. Son la última escala de una larga cadena de producción y consumo que damos por sentada. Pero la basura no desaparece sin ayuda. Allí están ellos y ellas, familias completas que se encargan de dividir lo que sirve (lo que aún sirve, a pesar de estar en la basura), lo que todavía conserva algún valor y lo que ya no. Cada año nacen un promedio de 20 niños en el crematorio municipal de la capital, ubicado en la carretera a Olancho, según miembros de iglesias que apoyan a estas personas.

Vulnerables, los pepenadores viven expuestos a cualquier clase de enfermedades y abusos. Hace exactamente un año, Ramón Antonio Garmendia y Roger Omar Godoy Irías, dos pepenadores del barrio El Bosque en la ciudad capital, fueron asesinados de varios disparos en la cabeza.

Según los datos de la Evaluación Regional llevada adelante por el BID, OPS y AIDIS, los latinoamericanos generamos 0.63 kg/hab./día de residuos sólidos domiciliarios (RSD). Si tomamos en cuenta los residuos sólidos municipales (RSM), es decir, los domiciliarios más otros residuos de origen comercial o que surgen de la limpieza de calles, parques y jardines, el número asciende a 0.93 kg/hab./día. En Estados Unidos, según la EPA, la generación de RSM asciende a 1.9 kg/hab./día, casi un kilogramo más que en América Latina y el Caribe.

Si asumimos que un latinoamericano genera 0.63 kg RSD por día, una persona que viviera 75 años, generaría a lo largo de su vida 17.2 toneladas de residuos. 

Una familia de cuatro miembros generarán en su vida casi 70 toneladas, lo que equivale a un volumen aproximado de 1 millón de latas de aluminio.

Usted no verá toda esa basura. La sacará en las bolsas negras de su casa y alguien la recogerá, procesará, reciclará por usted. Esa persona es un pepenador.

El día del pepenador, a quien dedicamos esta nota, se instituye debido a los acontecimientos de 1992 en Colombia, en el que un grupo de recicladores fueron asesinados por personal de una Universidad, con el objetivo de comercializar sus cuerpos en investigación y tráfico de órganos. Se instituyó oficialmente en 2008 en un encuentro internacional de recicladores que reunió a más de 30 países.

Pero hay una segunda parte del título de esta nota y es “La isla de las flores”.

Este es un documental realizado en 1989 por Jorge Furtado, que recibió, entre otros premios, el León de Plata al mejor corto en Berlín. En tan solo 12 minutos nos da una lección  crítica y paródica sobre cómo funciona nuestro mundo.

Empieza como un documental educativo acerca de la plantación de tomate y finaliza siendo una feroz crítica a las raíces del capitalismo salvaje, ese gigante que se supone hace del mundo un lugar mejor para todos sus habitantes pero en lugar de eso genera la más cruel distancia entre aquellos que lo tienen todo (y quieren aún más) y los que no tienen nada más que nuestra basura.

Les invito a ver este documental y de paso, reconocer el trabajo de los pepenadores.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.