El Sindicalismo ausente en los acontecimientos reivindicativos

Para el sociólogo Eugenio Sosa, la ausencia de organizaciones sociales como el otrora movimiento obrero que incidía en las grandes decisiones del Estado Hondureño en los últimos acontecimientos del país tiene dos explicaciones: Los cambios en la economía mundial y nacional transformó la economía hondureña basada fundamentalmente en servicios como el turismo, energía eléctrica, telecomunicaciones, sistema financiero, que son áreas donde está el mayor movimiento económico y estos sectores no reúnen grandes conglomerados de trabajadores...
Redacciónseptiembre 26, 2019

Para el sociólogo Eugenio Sosa, la ausencia de organizaciones sociales como el otrora movimiento obrero que incidía en las grandes decisiones del Estado Hondureño en los últimos acontecimientos del país tiene dos explicaciones:
Los cambios en la economía mundial y nacional transformó la economía hondureña basada fundamentalmente en servicios como el turismo, energía eléctrica, telecomunicaciones, sistema financiero, que son áreas donde está el mayor movimiento económico y estos sectores no reúnen grandes conglomerados de trabajadores como para generar conciencia organizativa.

Porque muchos de estos empleos como el de una cajera de banco, son flexibles y precarios, son trabajos que se tienen hoy mañana no, de alguna manera erosiona las condiciones materiales para la organización sindical. Explica Sosa.

Históricamente se sabe que las organizaciones insignes de Honduras han sido los sindicatos privados bananeros como el El Sindicato de Trabajadores de la Tela RailRoad Co. (SITRATERCO), Sosa explicó que en los años 90 del siglo pasado el SITRATERCO dirigió una huelga en el sector bananero y en ese momento la compañía Tela RailRoad Company contaba con 10 mil trabajadores, pero para el 2010 la empresa solo tenía 1,500 a eso se le llama: destrucción de las bases materiales del sindicalismo. Sosa se pregunta ¿Se sigue exportando menos banano? Responde que no. Se pregunta ¿quién produce ese banano? Lo producen productores tercerizados, la compañía compra el producto y se evita riesgos.
Lo mismo pasa con otros rubros agrícolas como la piña, naranja y varios cítricos, los pequeños productores le venden a las compañías para evitar riesgos y trabajadores sindicalizados. Los pequeños productores contratan personal, pero solo 15 o 20 trabajadores.

Eugenio Sosa. Foto: cortesía.

El impacto es que no pueden hacer sindicatos y otros centros de trabajo que han concentrado cantidades de trabajadores ha sido la industria textil, pero esta desapareció y dio paso a los parques industriales de la maquila y en los parques de la maquila se han dado intentos, mal logrados intentos. Afirma Sosa.

Por la cantidad de personas desempleadas los patronos se dan el lujo de levantar listas negras cuando pretenden organizar un sindicato y los despiden.
Para el 2009 las maquilas eran cementerios porque se habían hecho no menos de 100 intentos de organizar sindicatos y todos habían sido fallidos.
En la actualidad existe una mínima organización sindical pero con grandes dificultades, porque no es difícil organizar sindicatos en el sector maquila donde son más de 100 mil obreras y obreros.

Pero el ministerio del trabajo y previsión social que es garante de la organización de los trabajadores, actúa coludido con el sector empresarial y se convierte en cómplice de la destrucción y represión denunciada en reiteradas ocasiones ante la Organización Internacional del Trabajo OIT. Expresa Sosa.

¿En donde hacer organización sindical en el sector privado? si se quita la maquilla no existe rubro económico que aglutine 5, mil 10 o 100 mil trabajadores que se pueda decir ahí vamos a organizar un sindicatos. Honduras no tiene una economía con bases fuertes para la organización sindical.
El otro personal está disperso en la producción de melón y zonas cafetaleras en donde las actividades de trabajo son temporales, la caña de azúcar tiene organización sindical, pero nunca ha sido fuerte.

Donde es grande y existe todavía sindicatos y gremios es en el sector público, por eso no es casual que en las últimas protestas sean los trabajadores de la salud y los profesores -que en otros países les llama sindicatos no se llaman gremios- los que tengan capacidad de movilización a pesar de las políticas neoliberales. Explica el sociólogo.
Porque -retoma el tema Sosa- estos sectores han conservado la posibilidad de carrera porque una vez obtenida una plaza tienen la garantía de una carrera laboral e igual pasa en la salud, existe consistencia en la carrera laboral en otros sectores no existe esa posibilidad. Reiteró que no es casual que los trabajadores de la educación y la salud tengan un tipo de organización gremial con capacidad de movilización.

La otra explicación es que el mismo sindicalismo ante los desafíos de la organización laboral se quedó viendo los toros desde la barrera, muchas veces prefirió actuar en complicidad con el gobierno, coludido o entró a representar a la sociedad en otros temas como el Consejo Económico Social, negociación del salario mínimo, pero la gente no siente que el sindicalismo lo represente, por lo que el sindicalismo está en total crisis. Ha perdido la representación de la sociedad. Lamentablemente esa representación se la abrogan la sociedad civil, las oeneges y no el sindicalismo. Concluye Eugenio Sosa.

Por su parte, el también sociólogo, Julio Navarro considera que la ausencia de organizaciones sociales como el sindicalismo en las reivindicaciones sociales e incidencia política se produce el 4 marzo de 1990 fecha en la que se aprobó el primer ajuste estructural de la economía que tenía propósitos fundamentales: liberar el mercado totalmente, lo que significó devaluar la moneda. Explica Navarro.

Y continuó con liberar la contratación de la fuerza de trabajo para sacar a los sindicatos de la toma de decisiones macroeconómicas que se debían tomar en el país.
Desde la década de los 90 el movimiento sindical esta como desaparecido, no quiere decir que no haya sindicatos, pero han perdido beligerancia porque no tienen capacidad de movilización.

Julio Navarro. Foto: cortesía.

En cuanto a reivindicaciones de carácter social y económico, muchos sindicatos tienen capacidad interna de negociar cláusulas principalmente sindicatos que están ligados a empresas del Estado que aún debilitados mantienen sus contratos colectivos, pero la presencia de ellos en las actividades de carácter gremial y social del país no se da.

Solo queda recordarn la presencia sindical en el pacto de gobernabilidad de 1971, en la crisis política 1985 y en 1974 que fue la frondosidad del movimiento sindical en Honduras y se reflejaba en aplicar políticas públicas que beneficiaban a la población como lo es la ley de control de precios que es producto de ese auge. Relata Navarro.
El problema es que el movimiento sindical no ha sido capaz de reinventarse en una nueva forma de organización para recuperar su papel.

El sociólogo señaló que no solo el movimiento sindical está en crisis, se tiene que ver qué pasa con el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) que ha sido un gremio que ha intervenido en las grandes decisiones del Estado, ha desaparecido como institución gremial, el Estado le aplica políticas que le afectan a los empresarios y no tienen capacidad de respuesta.

El COHEP no es que el dirigió Fernando Lardizábal, Camilo Girón y otros grandes empresarios que eran una fuerza de presión real ante el Estado, lo obligaban a negociar, ha desaparecido ese organismo de presión en Honduras. Analiza Julio Navarro.

A las Fuerzas Armadas la Constitución de la República las facultad a tutelar la democracia y han desaparecido.  En la medida que nosotros apostemos por movimientos sociales y gremiales de ese tipo va a mejorar la sostenibilidad de la democracia en el país, que hoy por hoy no existe.  El gobierno tiene mayor libertad para atropellar las reivindicaciones del pueblo hondureño y no entretenerse en políticas sociales que favorezcan la sobrevivencia de los pobres, el 68 por ciento de pobreza muestra que no existe preocupación del Estado por políticas públicas.

Por otra parte, Jorgé Gómez, miembro de la junta central del Sindicato de Trabajadores de la Medicina, Hospitales y Similares (SITRAMEDHYS) opina que los sindicatos se han dedicado a la lucha política y descuidaron la lucha reivindicativa de sus agremiados.

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