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EL RELIGIOSO QUE PERDIÓ UNA ELECCIÓN

¿Conservadurismo versus progresismo? Difícil tarea, desde la teoría de la evolución y aplicándola a los sistemas sociales y políticos los cambios son necesarios, en algunos casos urgentes.

Costa Rica, todo comenzó cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) falló a favor de la igualdad en los matrimonios para personas del mismo sexo, esto inició en mayo del 2016 cuando el gobierno de Costa Rica pidió la opinión del organismo sobre el tema. La respuesta llegó un año después, el 9 de enero del 2017. Esta decisión polarizó la opinión y atizó el debate de los derechos civiles en el país centroamericano y funcionó como campaña política pro familia y pro valores conservadores, atacando a la comunidad LGBT e intentando invisibilizar a ese demográfico de la población. El uso de la figura de Dios en un posible gobierno teocrático, esto planteaba un escenario cíclico; devolver a la iglesia el poder del Estado, el candidato (outsider) del Partido Renovación Nacional (PRN) Fabricio Alvarado apeló a la emotividad, a los valores de la familia convencional y tradicional, también puso en alerta al conservadurismo costumbrista de una región que se debate entre la aceptación de las nuevas reglas de la globalización y las tradiciones casi ortodoxas e inflexibles.

¿Por qué el pueblo tico asistió masivamente a una segunda ronda de elecciones y le dio el voto al joven oficialista Carlos Alvarado Quesada (38) escritor, periodista y politólogo, sobre un predicador evangélico que prometía devolver los valores a la familia y luchar en contra de la resolución de la CIDH? Las nuevas caras en la política, el cambio generacional y la necesidad de la ciudadanía de ver una verdadera transformación en los modelos políticos de la región fue el combustible para que la gente saliera a votar en una Semana Santa, y creyeran una vez más en la utópica democracia practicada.

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El discurso excluyente hacía las minorías sexuales le pasó una factura muy grande al político de corte evangélico y se vio reflejado en los resultados de las elecciones, antes de los comicios Fabricio Alvarado se perfilaba como el virtual ganador de la presidencia; con su discurso de enfrentamiento directo con la resolución de la CIDH, en diciembre del 2017 tenía un 3% de la intención de voto, en enero subió 13 puntos con el mismo discurso. La primera ronda se realizó con un 66% de participación -aquí influyó mucho el abstencionismo y el indeterminismo de la población- con una amplia selección; 13 candidatos contra un 67% de participación en esta nueva ronda con solo dos candidatos.

El triunfo de un mal sobre otro mal

Analistas coinciden en que ganó el mal menor (la continuidad del oficialismo) sobre el mayor (darle poder al fanatismo religioso). Este gobierno el segundo del PAC (Partido Acción Ciudadana) asume grandes retos resumidos en las siguientes problemáticas:

Déficit fiscal.

Aumento de la violencia.

Desempleo estructural.

Desigualdad.

¿Sería conveniente para la región centroamericana que la iglesia retomará los poderes de administración del Estado?

Delicada pregunta que requiere de una reflexión muy profunda antes de responderla. Pero, PERO, esto ya es un precedente táctico no solo para Costa Rica sino para las fuerzas religiosas que ya están incursionando o quieren hacerlo y presionando en la política amparadas en la Sociedad Civil, un impulso que de llegar a descontrolarse podría recaer en un ciclo peligroso donde el poder del Estado dependa de la visión monoteísta de una religión.

El progresismo y la modernización no van de la mano con una iglesia que se resiste al cambio, los derechos de la población LGBT, los derechos sexuales y reproductivos, el derecho al aborto por causales definidas, la fertilización in vitro, en este tiempo líquido en el que las cosas no se mantienen solidas es urgente una revisión general y estructural, tanto de los valores y la política como una mayor apertura a los procesos sociales y científicos.

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Los “Alvarado” jugaron sus estrategias y las basaron en las circunstancias que consideraron de prioridad y mediáticas para lograr el favor del voto popular, al final ese voto no confió en un nuevo por conocer y se quedo con un viejo conocido.

El líder del PRN tiene un espacio de tiempo amplio para emprender nuevamente la carrera política por la presidencia tica, en esta ocasión deberá madurar seriamente su accionar ante los sectores que también son país; LGBT y demás que no comulgan del todo con los valores que pregona una iglesia suspendida en el tiempo, adormitada en el letargo de una cueva leyendo los mismos cánones y envejeciendo en la soledad de su ideología.

El fanatismo jugado como carta para aumentar votos esta vez le restó; la viralidad de la esposa de Fabricio Alvarado hablando en lenguas -según la clasificación del evangelismo- sirvió de interacción en redes sociales, para memes, burlas, el mundo de la política ofrece infinidad de variables y maneras de lograr sumar pero un descuido ingenuo o una técnica mal empleada puede ser el principio de un declive electoral que se verá reflejado en los votos.

Pero más allá de una simple elección presidencial, en esta ocasión los comicios eran la medición de fuerza netamente políticas contra las recién formadas fuerzas políticas religiosas. Si bien el oficialismo ganó, la religión representada en Fabricio Alvarado restó una importante cantidad, que en la práctica no resulta mucho pero en la teoría si un 39.2% sin ser un partido político tradicional.

¿Por qué se pierde la elección cuando apelaba a los valores?

Porque las nuevas sociedades están en la transición del cambio de vida de una era análoga a una digital, la reformulación de los valores y derechos civiles, una mayor apertura al liberalismo (en formas de gobierno no partidarias y de comportamientos individual) a la aceptación del politeísmo, estos elementos juntos constituyen una base de estudio fenomenológico para que los políticos nuevos y viejos -más para los nuevos que son el relevo generacional. Analicen sus propuestas, sus promesas y se limiten únicamente no a gritos y recorridos por comunidades sino a resolver con efectividad y prontitud los problemas que padece una sociedad en vías de desarrollo, para usar un eufemismo.

Poco a poco el clima de violencia está haciendo metástasis en los países del istmo, el narcotráfico y su estela de muerte, las maras y pandillas, la migración descontrolada, la corrupción, son temas que Carlos Alvarado en su primer gobierno cuando asuma la presidencia el 8 de mayo debe tomar en cuenta, intentar resolver algunos y tomar medidas para que otros no alcancen a Costa Rica, como el problema de la inseguridad este 2018.

“El 2018 ha sido el año más sangriento de la historia de Costa Rica” con 146 homicidios”, ha dicho el director de la policía municipal de San José, Marcelo Solano a BBC Mundo.

El papel de la oposición será más fuerte, el PRN será el de auditar quirúrgicamente este segundo mandato del PAC y primero de Alvarado, aunque el presidente electo ha llamado a un gobierno de unidad y el Alvarado perdedor se ha mostrado dispuesto a apoyarlo.

Tal vez no este muy lejos un triunfo de algún candidato abiertamente religioso en algún país de Centro América, pero también deben comprender que el mundo ha avanzado y avanza a una velocidad mayor que su pensamiento y deberán en un futuro adoptar posturas más empáticas porque la Presidencia de un país es para todos los ciudadanos y no pueden dejar de lado a los que desprecian por X o Y preferencia.

La misantropía selectiva en política no es buena consejera como pudo comprobar el Alvarado evangelista que perdió esta elección.