/«EL PRESIDENTE ZELAYA ESCOGIÓ ESA RUTA, ÉL SABÍA LO QUE VENÍA», ENTREVISTA A JULIETA CASTELLAÑOS SOBRE EL GOLPE DE ESTADO DE 2009

«EL PRESIDENTE ZELAYA ESCOGIÓ ESA RUTA, ÉL SABÍA LO QUE VENÍA», ENTREVISTA A JULIETA CASTELLAÑOS SOBRE EL GOLPE DE ESTADO DE 2009

IUDPAS, UNAH, TEGUCIGALPA

«La crisis del golpe de Estado de 2009 se remonta a las mismas causas de las crisis políticas de décadas anteriores. En 1985 la democracia hondureña, muy tempranamente, vive su primer crisis en la confrontación del ejecutivo de Suazo Córdova y el legislativo, cuando el aspirante presidencial era Simón Azcona. Aquella crisis tuvo como motivación el interés del Suazo Córdova de extender su período dos años, con el interés del ingeniero Azcona de tener una candidatura presidencial, llevó a la confrontación de los poderes políticos en donde tuvimos a dos presidentes de Corte Suprema electos, uno preso y el otro en posesión. Aquello se resolvió en el marco de los acuerdos políticos.

Para aquel tiempo en el país había una categoría de ciudadanos llamados «Notables» que intermediaban en las crisis. Lo integraban los militares, las Fuerzas Armadas, empresarios, líderes religiosos y dirigentes gremiales. Esa capacidad de diálogo y de mediación que el país tuvo y que buscó una salida en el 85 a través de la opción B, que era una sumatoria de votos al partido que sumaba al candidato más votado adentro del partido (así es como gana el candidato Azcona), esa capacidad se vino perdiendo.

En 2009 eso cambia, porque hay una ruptura ideológica en el Partido Liberal, que era una sumatoria de corrientes internas en donde la más a la izquierda era el M Lider, que ya había estado en el ejecutivo y por ese hecho había quemado la fase de gobernar. La generación de Centro Izquierda del Partido Liberal, tal vez no tuvo todos los resultados esperados de la gestión del presidente Reina, si bien tuvo logros importantes como la desmilitarización de la sociedad y de un reacomodo de las fuerzas militares.

Sin lugar a dudas eso se interrumpe un poco con el gobierno del Presidente Flores y más con el presidente Maduro que es cuando los militares vuelven a la calle con el tema de seguridad. Obviamente ese logro de Reina que fue muy importante, no es suficiente para que el sector de centro izquierda del partido haya sentido que se hizo lo que se esperaba de un gobierno del M-Lider.

Con el presidente Zelaya, ya había algún nivel de crisis en el partido. Viendo las estadísticas electorales el presidente Flores es el último que saca más de un millón de votos en las elecciones. El presidente Zelaya no logró sacar más de un millón de votos. Lo que significa que realmente no tenía la confianza de toda la gente que sí había votado por Flores.

Esa lectura es importante porque es en este momento en donde se comienza a construir una separación que termina con la ruptura del partido liberal y con el bipartidismo en el país.

Julieta Castellanos

A partir de 2001 se fueron dando varias reformas electorales. Pero ninguna reforma modificaba las estructuras de poder. Aunque las reformas en su momento entusiasmaron y uno creía que era algo positivo. Si vemos las reformas, eran voto domiciliario, que significaba acercar el voto, al electorado a la mesa receptora. Esto viene porque en las elecciones de 1994, cuando el presidente Reina gana, el partido nacional alquiló todos los buses el día de las elecciones, con intención de impedir que los liberales pudieran acercar a los electores a las urnas. Vimos entonces el voto domiciliario como un gran logro. Luego la fotografía y el voto separado se miraban también como un logro porque se percibía un personalismo en el ejecutivo y al votar sobre la fotografía del candidato a la presidencia, para diputado y para alcalde, creaba una dependencia. Se suponía que el voto independiente con fotografía le iba a dar al político mayor independencia.

Estas reformas y otras que se dan de menor magnitud fue un proyecto muy amplio en el proyecto de gobernabilidad del PNUD. Concluida esa fase, venía una segunda fase de reformas que se trabajaron 2003, 2004 y 2005, y los acuerdos se iban a firmar antes de las elecciones de ese 2005. En ese proceso participaron todos los partidos políticos.

Los partidos políticos, excepto el partido liberal, enviaban personas de primera línea partidaria a las reuniones. Olban Valladares y Toribio Aguilera del PINU, Matías Funez y Ermilo Soto de la UD, Velazquez Nássar por la DC, Luis Consenza y otros ministros del gobierno por el Partido Nacional. En el Partido Liberal no participaban estas primeras líneas partidarias. Mandaban gente que no podía tomar desiciones. Eso ya creaba un nivel de incertidumbre si se iban a firmar los acuerdos. Su hipótesis era que el Partido Liberal, que era un partido que tenía mayorías, no necesitaba de reformas para ganar. Ganaba porque la gente tenía más confianza en ese partido.

Cuando se iban a firmar los acuerdos en el mes de octubre, ya se había revertido completamente la tendencia del voto. En septiembre el partido Nacional que gobernaba había hecho un fuerte ajuste al combustible y se le vino abajo todo. El candidato Zelaya tuvo un protagonismo muy fuerte en el proceso que se revirtiera el ajuste y ya no se firmaron las reformas. Todo el trabajo que se había hecho en casi tres años no se concluyó. Se había convocado en el salón de Convenciones del Honduras Maya, el candidato Lobo estaba en una habitación en el hotel esperando que llegara Zelaya para entrar los dos al mismo tiempo al salón. El presidente Zelaya estaba reunido con su grupo en el Plaza San Martín, decidiendo si asistir o no. Estaban con él Patricia Rodas, Milton Jiménez Puerto, Enrique Flores y Arístides Mejía, y la decisión fue que no iban a llegar, y ya estábamos todos en el salón esperando. Al día siguiente se ratificarían los acuerdos en una reunión en Copán Ruinas y después iba a haber un programa de televisión para anunciarlos. Nada de eso ocurrió. Creo que desde entonces no ha habido una iniciativa sostenible ni concluyente de unas reformas políticas.

Como Comisión (de la Verdad) nosotros comenzamos entrevistando a los círculos de menos capacidad de decisión de diferentes sectores, con la idea de recopilar información de las bases, ir subiendo y tener las preguntas apropiadas cuando llegáramos a las élites políticas. No solo para corroborar lo que nos decían las bases, sino para repreguntar, en caso que las versiones no coincidían con las versiones primeras. Tuvimos acceso a diversas fuentes, menos a los ministros del gobierno del presidente Zelaya, que solo participaron don Arístides Mejía, el abogado Jimenez Puerto y Armando Sarmientos, que estaba en ese momento en la DEI. El presidente Zelaya les había instruido que su gabinete no fuera a dar entrevistas a la comisión, ellos valoraron que el gabinete de Zelaya había terminado el 27 de enero de 2010 y por lo tanto ya no había gabinete del presidente Zelaya.

Conocimos que el presidente Zelaya quería tener un integrante suyo en la Comisión de la Verdad. Él sentía que para tener certeza de lo que la comisión dijera, necesitaba tener a alguien de su equipo en la Comisión. El presidente Lobo trasladó la solicitud del presidente Zelaya y la comisión la denegó, porque eso iba a significar que cada corriente iba querer tener un representante. Iba querer un representante el otro sector del Partido Liberal, el grupo de Micheletti, iban a querer un representante las FFAA, por haber sido un actor importante en el proceso, sobre todo Romeo Vázquez, como mínimo esos tres grupos, probablemente también el Partido Nacional, el Congreso Nacional y lo más seguro era que no iba a haber confianza de uno al otro, porque si no habían podido entenderse en los cuatro años anteriores, mucho menos para lograrlo ahora, o filtrar información hacia afuera de lo que allí se estaba diciendo.

La confianza era importante en la comisión y si los que llegaban a hablar miraban a representantes del otro sector, se iban a inhibir. Por eso no aceptamos que Manuel Zelaya pusiera un representante en la Comisión.

Cuando entrevistamos a líderes de gremios, ellos afirmaron que vieron unos momentos muy importantes en el gobierno del presidente Zelaya que los cautivó, Petrocaribe y el Alba. Ellos vieron que la cercanía del presidente Zelaya con el Alba fue una lectura de un gobierno que iba a ser muy progresista y que se estaba acercando a lo que en ese momento era un polo ideológico con peso que era el gobierno del presidente Chávez. Los empresarios en cambio consideraban que esos movimientos eran de ponerles cuidado. Era una lectura diferente del Alba. Les parecía bien, sí, Petrocaribe. El sector empresarial tenía un dilema, les parecía bien Petrocaribe pero no El Alba.

También el eje importante que se estaba gestando en Nicaragua y El Salvador, con el triunfo reciente del FMLN. Esto comenzó a cautivar a los grupos de izquierda y a los gremios. Y luego el incremento al salario mínimo que fue de mucho peso y amplió muchísimo la base al presidente, a costa de colocarlo con un signo de interrogación ante los grupos de poder.

El problema de fondo sin embargo fue el nombramiento de los magistrados a la Corte Suprema de Justicia y las aspiraciones presidenciales del señor Micheletti.

En las reformas que se aprobaron en el principio de siglo se le prohibía a los presidentes del poder legislativo, optar a la candidatura de presidente de la República. Esa había sido siempre la causa de la discordia que se construía entre ejecutivo y legislativo. Lo vimos en el gobierno de Suazo Córdova y Bu Girón, con Carlos Reina y Carlos Flores, Flores y Pineda Pónce. Pero hasta ese momento, cuando las reformas se aplican, cuando el presidente Lobo, que era el presidente del Congreso que lo aprobó y aspiraba a ser presidente, lo habilitan con el argumento que la reforma no podía ser retroactiva, que al presidente Lobo no lo incluía porque era ya presidente del Congreso cuando se aprobó la reforma.

El presidente pasó por esa interpretación y allí se acabó todo porque el siguiente aspirante que es Micheletti se va a la Corte y esta lo habilita. El motivo de la confrontación que era aquella reforma se habilita cuando Micheletti aspira.

Durante el gobierno de Zelaya, el partido Liberal tuvo dos líneas de confrontación con el Legislativo, por la aspiración de Micheletti y cuando se elige la CSJ. Aquí ya comenzó una carrera sin retorno de la crisis. Porque en esa elección no participó como candidata la señora Marlina Dubón, esposa de Flores Lanza, que era la candidata que quería Mel. Quizás si hubiera habilitado su candidatura hubiera pasado, si ya estaba, era difícil que no quedara entre los 45, a lo menos. Pero ella no participó y esa fue la razón para sacarla de la nominación. La particularidad es que otra magistrada sí se presentó como candidata y ella sí pasó a los 45.

Lo que dijeron es que ella ya había participado como candidata 7 años atrás. En ese sentido uno puede ver, si había un congreso de mayoría liberal, el hecho de no habilitar a Marlina Dubón evidencia que era un conflicto liberal. Para entonces con el bipartidismo los acuerdos eran más fácil lograrlos entre los dos partidos.

Esto nos llevó a un actor importante que era la embajada de Estados Unidos y el ingeniero Arturo Corrales. Yo creo que la crisis de por sí se hubiera desencadenado con la supuesta intención de continuar y digo supuesta porque nosotros no encontramos ningún elemento que nos confirmara que había esa intención. Pero la suspicacia estaba construida.

La forma cómo la crisis se «resuelve» es por el miedo al socialismo del sigo XXI. El detonante del conflicto se manifiesta en la elección de los magistrados. Allí el presidente Zelaya demuestra que no tiene problemas de usar la fuerza militar si es necesario. Se habló en ese momento incluso de golpe de Estado y movilizó tropa al Congreso.

Con ese hecho uno lo que ve es que el presidente Zelaya estaba dispuesto igual a hacer uso de las FFAA con ese objetivo (reelegirse) y él venía construyendo su base de apoyo en las FFAA.

El presidente Reina es el que inicia y avanza en la desmilitarización de la sociedad; con el presidente Flores se estanca; con el presidente Maduro retrocede un paso al sacar a los militares de los batallones a hacer funciones de seguridad pública y el presidente Zelaya retrocede dos pasos, porque los lleva a administrar empresas del Estado que antes no tenían y les da unos presupuestos sin límite. Es probable que el presidente Zelaya estaba construyendo esa alianza con los militares y es probable que haya sido con la misma visión de Chávez y Ortega, que establecieron ese nexo con sus Fuerzas Armadas.

Mel construye una alianza con las FFAA, a Romeo Vázquez lo puso en posición de cargo sin tener los requisitos y lo asciende para que esté en posición y luego lo reeligió en el cargo.

Ese proceso de remilitarización es una mirada de mas a largo plazo, no es algo para la coyuntura. Igual que los gremios con quienes va ampliando la alianza cada día.

Los hechos fueron acumulando suspicacias. Luego llegaron las declaraciones de la Canciller Rodas, que tenía un discurso muy a la izquierda que en realidad no podía más que crear dudas.

Cuando se llega al hecho del 25 de enero, cuando la elección de la CSJ, queda evidenciado con la magistrada Dubón que Mel no cuenta con el partido, porque el partido no lo arropó con una magistrada. En la lectura nacional de las prácticas políticas eso se ve como una soledad, a un año de dejar el poder. Por lo general los presidentes quieren tener una corte que los proteja. Sin tener magistrado que sintiera que le debía a él el cargo, era difícil pensar que Mel creía que la CSJ lo iba a proteger.

Cuando estaba el embajador Llorens, él tuvo un papel que fue visto mal por todos. El grupo del presidente Zelaya lo condenó por no impedir el golpe y el otro sector, el de Micheletti, igual porque lo miraban que estaba a favor de Zelaya.

La intervención que el embajador Llorens tuvo en enero, fue un intento de lograr un entendimiento en el PL y ese entendimiento pasaba por que todas las corrientes tuvieran su magistrado en la CSJ. En los siete votos del Partido Nacional no había problema, el problema estaba en los magistrados que debía proponer el PL.

No se siquiera si Mel quería muchos magistrados, la manzana de la discordia parecía ser solamente la magistrada Dubón. No se por qué se empecinaron tanto, no se si era porque Zelaya no tenía un candidato de su confianza, solo ella. Lo que quedó claro es que cada uno de los presidentes del ejecutivo y legislativo ejerció el poder como para demostrar poder: yo soy y yo decido. Este es mi Congreso, este es mi ejecutivo.

En enero, el Embajador Llorens trató de resolver y buscar la gobernabilidad dentro de los entendimientos tradicionales del bipartidismo.

Llegada la crisis ya en mayo, el embajador Lloren vuelve a tener protagonismo. En su versión a él lo buscaron los políticos ya en la fase última del conflicto. Como la consulta fue declarada ilegal por el MP, por la PGR que era la abogada América Galo, por la CSJ y el TSE, este grupo de políticos que se reúne en la casa del embajador trata de encontrar una pregunta que no sea ilegal. Ellos buscaban que la pregunta no colocara al presidente ni a su gente en riesgo legal. Redactaron la pregunta. En esa reunión estuvo el presidente Zelaya y la cúpula del Partido Liberal. Buscaban una salida a la crisis, no hubo acuerdo, era una búsqueda. Conocimos quién redactó la pregunta, quién la escribió y quién tiene la pregunta en su poder. El presidente Zelaya la recibe como propuesta y la lleva a consulta a su gente y quedaron de verse uno o dos días después.

El presidente Zelaya fue a esa reunión, no se comprometió y fue a consultar. Pero las bases estaban más radicalizadas y no le aceptaron la pregunta. Ya a la siguiente reunión mandó a alguien de más bajo nivel, ya solo a informar. Allí terminó la gestión del embajador, a lo menos con los multiactores.

El siguiente actor que fue clave fue Arturo Corrales. Él dice en su testimonio que estuvo aislado varias semanas antes de la crisis, porque tiene un niño con necesidades especiales y estuvo grave. Estuvo interno con su hijo durante varios días. Al joven lo sacan del hospital como 10 días antes del golpe y él ya pudo incorporarse. A él lo llamó Zelaya para que le ayude a salir del conflicto.

Corrales llegó a Presidencial. Dice que casi no pudieron hablar, que llegó y nunca pudo quedar a solas con el presidente porque estaba siempre rodeado de la gente «más radical». No pudieron hablar, aunque él le decía que no se fuera, que esperara. No hablaron sino varios días después.

Luego vino el día jueves, en donde en la madrugada el Ministro de Defensa Edmundo Orellana le dice que las FFAA no pueden acompañar la consulta porque ha sido declarada ilegal y que él, habiendo sido fiscal, no puede cumplir una orden que ha sido declarada ilegal.

Esa madrugada Zelaya decide bajar al salón Morazán en donde está la gente. Baja y les informa que no habrá consulta pero la gente no acepta, le dicen que si no hay consulta iba a correr la sangre. Zelaya recibe aquello y vuelve al salón en donde están los ministros y allí decide destituir a Romeo Vázquez. Edmundo Orellana renunció después de la destitución del general Vázquez.

En el salón Morazán habían gremios, gente de los barrios de Tegucigalpa que había tenido un protagonismo, la gente de la UD. Quien nos dio la versión de esa postura radical fue César Han y Marvin Ponce. Ellos inclusive dicen: «nosotros obligamos al presidente Zelaya a que cumpliera». Ya había pasado lo de la base aérea.

En la UNAH, yo tenía 3 meses en el cargo. Esa tarde pedimos evacuar a los estudiantes desde las cuatro de la tarde. Nosotros ya mirábamos un choque de trenes, pensábamos que podía haber un golpe, pero el martes, cuando se da lo de ir a sacar las urnas, afortunadamente no hubo ningún hecho violento, pero pudo haberlo. Pedimos que las facultades cancelaran clases por facultad, poco a poco.

El jueves que destituyen al general Vázquez y luego lo restituye la corte, yo recibí la visita de dos liberales del lado de Mel en la rectoría y me plantearon del problema que había y del apoyo que la UNAH podía dar. Me pusieron un ejemplo que era como una extorsión para mí, porque aquí habían ya destituido un rector, el doctor Arita, él había impugnado su destitución y estaba en la Corte que aún no había resuelto. Me dijeron, así como la corte restituyó a Romeo en el cargo puede restituir a Arita en el cargo y yo le respondí, el día que la corte restituya a Arita, yo le voy a entregar el cargo, porque yo voy a acatar lo que la corte diga. Yo participé en un concurso porque había una convocatoria hecha por autoridad legítima.

Ellos lo que quería era que sacáramos a los estudiantes a la calle. Eso fue el jueves. Ese día el Congreso nombra una comisión para que investigue qué sucede. Eso fue muy esperanzador para nosotros porque vimos la opción de que algo se iba a detener, pero creo que dentro del gabinete de Mel había ya un triunfalismo.

El día siguiente ví una entrevista de la Canciller Rodas en TeleSUR en donde anunció el fin de la burguesía en Honduras y el fin de los grupos de poder. Cuando yo oí esa declaración pregunté que de qué país estaba hablando. Llamé a dos amigos del grupo de Mel y les dije que vieran TeleSUR. Se asustaron también. Ese triunfalismo era basado en la consulta.

Nosotros no podíamos decir en el informe que la consulta iba a extender el período de Zelaya o que iba a la reelección, porque no había forma de probarlo. Pero habían elementos en el proceso que le crearon dudas a las élites y fue esa sumatoria de hechos y suspicacias lo que hizo irreconciliable las dos posiciones.

La intervención de Arturo Corrales se cerró en el momento en donde el presidente decidió irse por la consulta.

El sábado por la mañana todavía siguieron actuando personas queriendo ver si algo se podía detener. Ya por la tarde fue de que nadie levantaba teléfonos. Ya nadie se metió. Un Estado sin funcionarios, solo esperando las noticias. Para el día sábado ya todo estaba en curso y nada se podía hacer ya.

El día domingo en la sesión del congreso fue una situación igual. El congreso recibió una renuncia ya con un presidente fuera. Nombraron una comisión, se van a un receso y regresaron a nombrar a un presidente interino, sin preguntar por qué estaba afuera el presidente. Nadie preguntó. Unos militares que lo capturaron, el presidente estaba en su azotea, esperando.

El presidente Zelaya eligió esa ruta, él sabía lo que venía. El ya se había dado cuenta que no contaba con el Partido Liberal desde el 25 de enero cuando la CSJ. Tenía la base, pero no iba a quedar dentro del partido como de los grupos que dirigía el partido. Él se dio cuenta de eso y amplió su base en el gobierno y decidió quedarse con la base que construyó. Fue una decisión dentro de la lógica política, acertada. Si él se hubiera quedado sin hacer la consulta, se queda solo. Pierde todo. No iba a ganar la confianza del partido que ya había perdido, y tampoco iba a poder mantener la base que se había radicalizado. Él optó quedarse con la base.

La ruptura del bipartidismo es algo que venía con menos dramatismo, con menos espectacularidad. La historia del Partido Liberal es la historia de todos los partidos con tendencia social demócrata: el desgaste en el poder. El agotamiento del modelo. La imposibilidad de hacer más reformas sociales.

Es muy difícil en un país como el nuestro que los partidos socialdemócratas puedan seguir satisfaciendo a su base social que sigue haciendo demandas sociales que no puede cumplir. El neoliberalismo polariza mucho, económicamente y con su impacto social.

El liberalismo pudo ganar muchos gobiernos anteriormente porque era la sumatoria de muchas corrientes políticas, desde la derecha hasta la centro izquierda. La expectativa la mantenía. Esa expectativa de la centro izquierda se agotó con Reina y volvió a respirar con Zelaya. Pero Zelaya una vez que vuelva a gobernar se va a agotar, es muy difícil que pueda cumplir.

Esta confrontación que no se resuelve, la del golpe de Estado, fue una ruptura social mucho más profunda, con más confrontación.  Las reformas que se hicieron en 2001, que no eran tan profundas, fueron hechas para contener. Siempre las reformas son para contener el status. Estos partidos que participaron en las reformas no iba a hacerlas para aniquilarse. Esas reformas no pudieron contener y se produjo la ruptura. Igual con estas reformas actuales, son para contener. Los mismos acuerdos de paz en Centro América fueron para contener.

Cuánto tiempo se puede contener, eso depende. La gente encuentra válvulas. El crimen y la impunidad es una de ellas. La migración es otra contención. Esas formas de contención hacen que el stablishment se mantenga.

Ahora un buen segmento de gente joven andará flotando entre candidatos. Porque antes quien capturaba esos votos flotantes era el partido Liberal. Por eso se desangró en esta elección, porque no tenía un voto propio. El Partido Liberal tenía un electorado flotante que rechazaba el Partido Nacional, que igual recibía ese voto cuando había un buen candidato.

El Partido Liberal tiene un núcleo duro de voto, un voto ideológico muy duro que va más allá del partido y que puede votar por un candidato de derecha nacionalista, si ve riesgo en el Partido liberal u otro que gane.

El Partido Liberal tenía el voto que se movía viendo quién era el mejor candidato. Por eso el partido no saca ya los resultado que sacó en 1997 y cada vez viene a menos. El fin del bipartidismo ya fue, lo que no significa el fin de las mismas élites que pueden mutar. Las élites no están todavía en crisis, está en crisis la forma cómo se organizaban, pero no ellas».

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.