/El Mundo de palabras en la poesía de Franklin Lenin Gonzáles.
Franklin Lenin González

El Mundo de palabras en la poesía de Franklin Lenin Gonzáles.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “HUELLA DE LOS DÍAS”

Por Rigoberto Paredes

La poesía se hace con palabras. Aunque esto lo haya dicho Mallarmé, no deja de ser más que una verdad a medias, porque el silencio, el secreto fluir del sinsentido también cuentan en ese voluble entramado del lenguaje  poético. Las palabras son, obviamente, su materia prima, el fundamento de su forma y de su fondo; pero igualmente intervienen otros elementos que son, en esencia, los que hacen “hablar” a las palabras, a expresar de distintos modos lo que un poeta quiere comunicar. De no ser así, la voz de un poeta, de cada poeta, no diría mayor cosa o todos ellos escribirían del mismo modo. La poesía no pasaría de ser más que el remedo de sí misma, una jerigonza verbal que nadie reconocería como tal.

De ahí que el gran desafío que un poeta tiene por delante es comunicar algo: vivencias, ideas, visiones del mundo, anhelos, como lo haría cualquier artista (pintor, músico, escritor) que se precie de serlo. Esa virtud es la que un lector acucioso puede percibir en la poesía de Franklin Lenin González, un joven poeta hondureño que comienza a incursionar en ese vasto y diverso mundo de la poesía. Lo que he podido leer hasta hoy me deja la impresión de que sabe en lo que se está metiendo y que va por el camino apropiado, salvo, eso sí, algunos confusos tanteos, que poco a poco deberá ir plasmando en significados reales o simbólicos hasta dotar su mensaje –dicho sea esto sin trasfondos ideológicos-  de una voz y de un tono propios.

“Huella de los Días” se trata de una poesía que se deja leer, escrita llanamente, sin esos retruécanos tan comunes entre los autores primerizos que no saben expresarse o que nada tienen que decir. En ese sentido yo destacaría en este libro lo novedoso de su propuesta verbal, muy emparentada, pienso yo, con las tradiciones poéticas en lengua inglesa y por supuesto en la hispanoamericana. Esa es otra virtud a destacar, sobre todo porque esta es poesía con asideros firmes, reconocibles desde una primera lectura, justamente los sustentados en una tradición,  una historia o una teoría  de la literatura.

En los últimos años ha irrumpido en Honduras una poesía escrita por jóvenes que no sobrepasan las tres décadas de vida, con una aceptable formación académica, producto del estudio sistemático o de lecturas permanentes. Todos ellos han publicado un libro y tienen en proyecto otros más, como es el caso de Franklin Lenin González.

Visto en su circunstancia personal, el poeta se haya desde ya en pleno ejercicio de sus facultades y de su andadura creativa.

Lo que hoy pueda faltarle a su poesía se lo dará la experiencia. Lo demás está en sus manos y depende únicamente de su entrega al oficio de escribir. Yo, como lector y admirador de su poesía, lo vislumbro en un espacio preciso y firme dentro de la poesía hondureña de este tiempo.

Tegucigalpa, Diciembre de 2014

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