/«EL GOBIERNO DE MEL IBA PARA EL SOCIALISMO», ENTREVISTA GENERAL ROMEO VÁSQUEZ VELÁSQUEZ

«EL GOBIERNO DE MEL IBA PARA EL SOCIALISMO», ENTREVISTA GENERAL ROMEO VÁSQUEZ VELÁSQUEZ

TEGUCIGALPA, DESPACHO SEDE PARTIDO ALIANZA PATRIÓTICA

La oficina del general Romeo Vázquez Velazquez en la sede de su partido en la colonia Alameda de Tegucigalpa tenía la pulcritud de una barraca militar. Austera, con poco arte en las paredes, llenaba el espacio el arreglo para ascensor del tema de Nino Rota para la película de Francis Coppola, El padrino.

En su despacho, la mesa de caoba, la bandera nacional y la bandera de AP a cada uno de los extremos del buró. Un cuadro de Morazán adornaba el respaldo del oficial a cargo de ejecutar el golpe de Estado de 2009.

Iba vestido de pantalón vaquero y camisa gris, un atuendo bastante casual. «Pregunten lo que quieran, caballeros», dijo, extendiendo sus manos sobre la superficie del escritorio con confianza y seguridad. Y eso hicimos, el oficial respondió a todas nuestras preguntas con verdades que más parecían partes oficiales que narraciones fidedignas, una serie de argumentos pensados en la guerra fría y un esfuerzo por exculparse de la crisis de la que fue protagonista.

General (r) Romeo Vásquez Velásquez, presidente del partido Alianza Patriótica.

«En 2009 había un conflicto relacionado con una guerra política. Si hacemos un análisis histórico de la situación nos damos cuenta que en ese momento en América Latina se estaba dando un sistema diferente a lo que se venía planteando desde hace varios años en el continente, desde la década de los 80 para acá, que era el socialismo del siglo XXI.

Al caer el muro de Berlin a finales de los 80, la gente en América Latina que recibía armas y dinero para la lucha armada, dejaron de tener esa posibilidad, así se comenzó la búsqueda del poder de otra forma, naciendo el socialismo del siglo XXI en el foro de Sao Pablo, que había avanzado en algunos países de América del Sur y el Caribe. Un sistema para unos buenos, pero para otros malo. Algunos consideraban que era el mismo comunismo seguido del manifiesto de Carlos Marx y Engels, que buscan la eliminación de la propiedad privada, la lucha de clases entre otras cosas.

En esa lucha el avance era bastante amplio en contraposición con el neoliberalismo que no había sido bien manejado en América Latina y el constante sufrimiento del pueblo, la pobreza que es aprovechada por ese tipo de ideología.

Honduras, que no es una isla, recibe la influencia geopolítica de los fenómenos que se están dando. En ese momento específico, 2008-2009, Manuel Zelaya Rosales entra en conflicto con los norteamericanos, con la embajada americana en el país. Normalmente este tipo de proyectos son regalones, Mel había regalado hasta lo que no tenía y ya para el 2009 el país estaba pasando por momentos difíciles en lo económico.

Mel ve la oportunidad, porque EE.UU. ya no le está dando dinero para hacer frente a los problemas presupuestarios del país y para seguir regalándole a la gente, por la crisis económica que había (en EEUU) y como ya no había posibilidades de donde agarrar dinero, había unos 300 millones de dólares que venían en ayuda pero habían sido parados porque había una percepción de mucha corrupción de Zelaya Rosales. En ese sentido, él encuentra en Chávez el apoyo que buscaba, que desde el punto de vista estratégico para Chávez era una oportunidad también para expandir el socialismo del siglo XXI.

Mel logra conseguir dinero fresco. Entra en Petrocaribe, donde no solo daban el petróleo más barato, sino que además daban una parte en préstamos a 20, 30 años a muy bajo interés. Con eso ya tenía dinero suficiente para continuar con su proyecto populista para mantenerse en el poder, en vez de hacer proyectos de desarrollo, regalándole a la gente pobre.

El gobierno de Mel Zelaya iba para el socialismo.

Después del proyecto de Petrocaribe, viene el Alba, que era un proyecto más político que incluía algunos proyectos sociales. Así es como Honduras después de la pelea que mantuvo Mel Zelaya con los otros actores políticos se mete al Alba. A través de ese convenio Chavez veía una oportunidad para meterse en Honduras y Mel Zelaya una oportunidad para fortalecer su imagen y quedarse en el poder.

Nosotros en la carrera militar tenemos un sistema de inteligencia que hace análisis y sabíamos que Mel iba para el socialismo del siglo XXI. Mel quiso implementarlo a la fuerza. Si bien era cierto que había ayuda de los venezolanos, algunos sectores de la sociedad consideraron que era una factura muy fuerte, mantener en el poder a Mel Zelaya, que buscaba reelegirse como lo habían hecho otros presidentes: Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia; Correa, Ortega. Allí entra el conflicto.

Aunque la percepción era que Mel Zelaya estaba queriendo comprar a las Fuerzas Armadas, la verdad es que Mel no le dio nada a las FF.AA. sino cariño. Él no se opuso a los programas de desarrollo que implementamos internamente. En torno a la reasignación de mi cargo, ese es otro tema que la población ha visto erróneamente.

Sucede que hay una coincidencia de varios factores en ese momento que se había incrementado el tiempo de servicio, las FFAA ya no podía sobrevivir con estar jubilando a su personal a 30 años de servicio, gente tan joven que significaba una gran carga para la institución y para resolverlo había que incrementar el tiempo de servicio.

Sucede que a la vez al hacer el relevo generacional, los que se planeaban como candidatos, el presidente consideró que no tenían el perfil necesario conforme a lo que se planeaba en el país, dado algunas afinidades políticas que tenían algunos de ellos adentro de las Fuerzas Armadas.

Había que ve el procedimiento interno de las FF.AA., que al haber aumentado a 35 años de servicio y al no aceptar a los candidatos para el reemplazo, había que romper la estructura militar más abajo, eso implicaba mandar a muchos oficiales a sus casas y quitarle las aspiraciones. En las Fuerzas Armadas se pensó entonces en mantener la hegemonía no pensado con proyectos políticos sino más bien con asuntos internos de las Fuerzas Armadas, analizadas conforme a los principios matemáticos con que se regula la institución.

Nada tenía que ver, la decisión interna de las fuerzas Armadas de mantener una estructura militar, con apoyar un proyecto político determinado.

Puede ser que él como político y los políticos alrededor de él malinterpretaran y pensaran que así como Chávez, que era militar, había logrado la lealtad de las Fuerzas Armadas para su proyecto, él lo lograría de igual forma. En Honduras eso es diferente. Aquí las fuerzas Armadas han pasado por un proceso de depuración y en su historia han sobrevivido a todas las tentaciones políticas. Lo hemos visto antes, cuando las Fuerzas Armadas lejos de apoyar un proyecto político mejor se queda en el poder. Nunca han apoyado proyecto política o de violación de la constitución.

Cuando Mel se mete al proyecto de la Cuarta Urna que había ya consensuado con Chávez de quedarse en el poder. Para eso, así como se había hecho en Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, había que hacer reformas a nivel constitucional. Para eso necesitaba una constituyente. Si no hay constituyente, se hace violando la constitución, como se hizo actualmente.

Entra entonces el proyecto de la Cuarta Urna. Mel buscó involucrar a distintas instituciones, pero entró en conflicto con el factor político de la nación, que no estaban de acuerdo con orientar el país al socialismo del siglo XXI.

Comienza una confrontación permanente con el Congreso Nacional, luego con la empresa privada, después con las iglesias y solo había una institución que lo mantenía en el poder, porque es su responsabilidad, que son las Fuerzas Armadas.

Pero al final él también trató de involucrar a las FF.AA. en temas políticos queriendo hacer que le apoyaran en su proyecto. Ordena a las FF.AA. que participe en la consulta popular, que ya para ese punto nosotros teníamos claro que lo que buscaba era una constituyente para cambiar la constitución. No sabíamos incluso qué iba a suceder con la misma institución, porque en una Constituyente se quita el poder de la nación a las instituciones, se da a un grupo y en este caso un grupo manejado por el socialismo del siglo XXI.

La gente, ignorante de lo que estaba sucediendo, seguía ese proyecto más por emoción que por razón. Ellos no sabían que el país estaba pasando por una crisis política y económica, porque no había dinero. En ese momento todo el dinero del país había sido regalado ya.

Al no haber una solución jurídica y política, esto se convirtió en una situación aún más compleja. No se podía prevenir el conflicto, había pues que solucionarlo.

No habían acuerdos mínimos en la clase política y empresarial. No fueron capaces de lograr acuerdos mínimos. Entonces Mel Zelaya lo quiso hacer a la fuerza.

Las Fuerzas Armadas buscó por todos los medios prevenir el conflicto, porque lo que menos quieren las FFAA es un conflicto, porque sabemos que en los conflicto se dan muertos y heridos. La economía se afecta y hay pobreza. Porque los conflictos afectan a la sociedad, los efectos de una guerra son siempre devastadores. Las FF.AA. busca siempre prevenir los conflictos.

Las FF.AA. buscó acercar a los políticos, pero fue difícil. Cuando los políticos tradicionales se enfrentan entre sí, es una confrontación a muerte.

La Corte Suprema de Justicia y los juzgados mandaron órdenes a las FF.AA., primero para que no obedeciera al Presidente. Pero también el presidente, cuando se vio agobiado porque vio que tenía a todas las instituciones en su contra, siguiendo quién sabe consejo de quién, comenzó también a pelearse con las FF.AA., a entrar en conflicto con la institución. Despreció a las FFAA.

Es allí cuando me destituye del cargo y todos los comandantes al unísono también renuncian, porque había unidad granítica en la institución.

Cuando Mel se pelea con las FF.AA., es cuando todos los demás sectores, tanto el CN como la CSJ, pierden el miedo, porque vieron que Mel estaba solo. En su percepción a ese momento era que las FFAA estaban con el proyecto de Manuel Zelaya Rosales. No se daban cuenta que la FFAA no puede apoyar proyectos políticos. No le quedó entonces más alternativa que actuar conforme a las órdenes de la CSJ.

No hubo nunca una conspiración, ni conjura por parte de las instituciones para derrocar a Manuel Zelaya. Todo eso se dio en la medida iban pasando los sucesos y cuando no se pudo detener la conspiración que Mel estaba haciendo para meter el socialismo del Siglo XXI en el país, nosotros decidimos que íbamos a dejar que él hiciera los que iba a hacer, si bien en la noche, en consejo de ministros, él había ya sacado un decreto ejecutivo con una trampa que decía “Consulta popular” y en el segundo párrafo “Asamblea Nacional Constituyente”, queriendo meter una ANC.

Nosotros buscamos apoyo por todos lados, hasta con los Estados Unidos que tiene mucha influencia en los políticos de este país. Pero al final los norteamericanos parece que en ese momento no estaban interesados, a ellos les preocupaba más el cono sur que Honduras, que para ellos representa solo un «paisito».

Al final no hubo forma de lograr que los políticos se sentaran a platicar y buscarle salida a la crisis. Los intereses personales y de grupo era lo que prevalecía, y no los intereses de la patria. A raíz de eso, el día sábado 27 de junio, a las 9 pm, fui invitado a una reunión por el presidente de la CSJ, en donde él me dijo: «Mire general, nosotros hemos hecho lo posible a través de la fiscalía, a través de lo contencioso administrativo, de la corte de apelaciones, en todos los niveles hemos tratado de hacerle ver al presidente Zelaya que él está cometiendo un delito, no solamente queriendo meter un sistema político sino también violando la ley, yendo incluso a la Fuerza Aérea a sacar con su gente el material que estaba requisado por la Fiscalía, cometiendo una flagrante violación a la ley. Él no respeta a nadie ya. Nosotros quisiéramos que las FF.AA., sobre la base de su deber constitucional, cumpliera la orden de detener este abuso que está cometiendo este ciudadano, porque él deja de ser presidente desde el momento que ha violentado la constitución y al meterse a la base de la Fuerza Aérea a sacar ese material, él está en desacato».

Nosotros analizamos con la junta de comandantes y vimos que había que cumplir la orden, basados en los fundamentos de la constitución y decidimos darle trámite al cumplimiento de la orden de la CSJ.

Sacarlos del país fue una decisión también colegiada de la comandancia de las Fuerzas Armadas, basados en la orden del a CSJ. Allí estaban los jueces, los asesores que ellos tenían y dijeron que se le arrestara y se les sacara del país. Ellos argumentaron que la misma ley afirma que se busca evitar un mal mayor, no importa si se comete un mal menor.

Si lo dejábamos en Honduras iba a haber un conflicto serio. No hay una cárcel para retenerlo. Si lo metemos preso allí van a llegar sus simpatizantes a meterle fuego a donde lo tengamos. Iba a haber muertos y heridos. La probabilidad de muertes era más alta si se dejaba en el país.

Por eso también se hizo la acción temprano en la mañana, cuando la gente aún no estaba en la calle. Si se hacía más tarde, la gente iba a responder y el conflicto sería mayor. Para evitar que existiera una confrontación grande se decidió sacarlo. Los estudios de inteligencia nos lo decían, que la probabilidad de conflicto era mayor si se le dejaba en el país. Se puso de ejemplo el caso de una vez que metieron a un alcalde preso en la PC y los manifestantes llegaron con un tractor a sacarlo y hubo un muerto. Todo eso iba a suceder y debíamos evitarlo.

El proceso de Resistencia que hubo después estaba previsto. Nosotros buscamos por todos los medios evitar muertos y se evitaron. Relacionado con la crisis, según lo que dicen los organismos internacionales solo hubo cuatro muertos.

¿Qué hacíamos para evitar que hubiera muertos en la calle? A los soldados los mandábamos a la calle con arma pero sin munición. Los únicos que cargaban munición eran los oficiales, por cualquier cosa, porque también habían amenazas, pero no la tropa.

El costo para las FFAA haber sido involucrada en esta crisis fue muy alto. Cuando la crisis pasa, la clase política vuelve a acomodarse y buscan echarle la culpa a alguien, en este caso los políticos que iniciaron y gestaron toda la crisis le terminaron echando la culpa a las Fuerzas Armadas, a Romeo Vázquez.

Ya después, durante las manifestaciones, para evitar enfrentamientos nos reuníamos con los líderes de los manifestantes, Carlos H. Reyes, Juan Barahona, Rafael Alegría, Salinas, para discutir que ese no era un tema de índole ideológico entre ellos y las Fuerzas Armadas sino un tema político. Y que si bien es cierto que ellos estaban apoyando a Manuel Zelaya Rosales, nosotros debíamos evitar que hubieran muertos. Y logramos así evitar confrontaciones.

Incluso nosotros sabíamos que había gente de El Salvador, del FMLN, apoyando las acciones de las personas que estaban protestando aquí en Honduras haciendo sabotajes, botando torres eléctricas. Nosotros hablamos con los jefes militares de El Salvador y con el gobierno del FMLN y nos reunimos en Amapala. Así llegamos a un acuerdo de que ellos nos iban a ayudar a llevarse a esa gente que andaba aquí del FMLN apoyando acciones terroristas. Así teníamos también comunicación con Nicaragua, siempre buscando que no se regionalizara el conflicto.

Hubo muertos en la crisis, sí. Pero vea, por ejemplo, el 5 de julio, nosotros ya habíamos hablado con los líderes para evitar enfrentamientos, por eso llegaron hasta el aeropuerto, buscando dejarlos que se desahogaran, que es parte de la estrategia. Cuando se dio la muerte de Isis Obed el 5 de julio nosotros hicimos nuestra investigación y descubrimos que a ese muchacho se le había matado con un arma corta, tenía pólvora en su cabeza. O sea, que el disparo fue de corta distancia. A Isis Obed lo asesinó alguien que andaba en la protesta. Hubo otros también heridos ese día que sacaron de la zona rápidamente.

Hubo ráfagas ese día, sí. Pero en esa situación el único que tenía munición era el oficial y siempre se dispara al aire para asustar a la gente, o al suelo. Nunca a la gente. Si eso hubiera sucedido hubiera sido una mortandad terrible.

El otro muerto que hubo en Alauca, es un muchacho que murió apuñalado. Él era un muchacho que venía de La Paz. La información que recibimos era que esa noche estuvo jugando chivo con otras personas que estaban allí. Es común que en esos juegos la gente se enoja y terminan peleando.

El otro caso, el que Vallejo, era un profesor, tío del edecán que estaba conmigo. Ese profesor muere porque le disparó un vigilante.

El cuarto, ese sí muere por el disparo de un sargento que estaba adormitado. El señor andaba en estado de ebriedad y fue estallar su carro contra la garita del Estado Mayor Conjunto como a las 3 de la mañana. Había mucho nerviosismo en esa época. El soldado que estaba dormido al sentir el impacto del vehículo disparó creyendo que era un carro bomba.

Los demás muertos que mencionan allí, algunos eran víctimas de la delincuencia y los grupos de Derechos Humanos en Honduras, organizados por la izquierda internacional, los metían en la lista diciendo que habían sido asesinados por el régimen en el conflicto.

Las Naciones Unidas por eso determinó que en Honduras no habían habido delitos de lesa humanidad. Nosotros buscamos de todas las maneras posibles evitar las muertes.

Manuel Zelaya entró por la frontera porque las Fuerzas Armadas no lo estaban siguiendo. No teníamos dinero para montarle un operativo de seguimiento y sólo hacíamos la patarata.

Estratégicamente no podía las FF.AA. seguir a una persona sin necesidad, ya el objetivo que quería la clase política ya se había logrado. Ya había un presidente en el poder y no había forma como a Mel se le podía restituir en el cargo. Él único que podía quitarlo del poder o restituirlo al poder eran las Fuerzas Armadas y ya la institución había decidido ser leal a la figura del presidente, no a la persona y que si él había violado la ley y ya había una persona en el cargo, nosotros no podíamos echarnos atrás. Ya podía venir todo el pueblo a pedir se le restituyera, pero no se le podía devolver al cargo.

Un presidente, sin el apoyo del instituto armado no puede sostenerse en el poder».

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.