/EL AZAR DE LA MUERTE

EL AZAR DE LA MUERTE

CASO: LOS CUATRO PUNTOS CARDINALES

El día 15 de septiembre de 1995, Marco Antonio Servellón García (16 años), Rony Alexis Betancourth Vásquez (17 años) y Orlando Álvarez Ríos (32 años) fueron detenidos a distintas horas por agentes de la Fuerza de Seguridad Pública de las Fuerzas Armadas de Honduras (FUSEP), en el marco de un operativo policial preventivo llevado a cabo en las inmediaciones del Estadio Nacional Tiburcio Carias Andino, en la ciudad de Tegucigalpa, con el objeto de evitar disturbios durante los desfiles que se realizarían para celebrar el Día de la Independencia Nacional de Honduras.

Ese día fueron detenidas un total de 128 personas. 

Las detenciones se llevaron a cabo con la idea de evitar disturbios durante los desfiles y dejar en libertad a la mayoría de los detenidos cuando las fiestas hubieran pasado, para no exceder el plazo constitucional de 24 horas.

Diomedes Obed García (19 años) fue detenido a una hora indeterminada entre el 15 y el 16 de septiembre de 1995 en las inmediaciones de un local de juegos electrónicos localizado a un lado de la Iglesia de la Merced de Tegucigalpa. 

Las víctimas fueron conducidas al Séptimo Comando Regional (CORE VII) ubicado en el suburbio el barrio Los Dolores de Tegucigalpa, donde consta el registro de la detención varios motivos de detención, pero no consta el nombre de la o las personas supuestamente ofendidas.

La mayoría de los detenidos fueron liberados cerca del mediodía del 16 de septiembre de 1995, luego que la jueza de Policía Roxana Sierra Ramírez dispuso la libertad de las víctimas a través de una resolución de «indulto» pero un número reducido de ellos no fue puesto en libertad sino que fue llevado al segundo piso del CORE VII, entre ellos Marco Antonio, Rony Alexis, Diómedes Obed y Orlando Álvarez .

Marvin Rafael Corrales Díaz, testigo amigo de Diómedes Obed García, afirmó que siendo aproximadamente la 1:30 de la tarde, el Teniente José Antonio Martínez vino a sacarlos de las celdas a él y a otros detenidos (ocho en total), y que los llevó a tomarles las huellas en el segundo piso del CORE VII. Estando en el segundo piso, el Teniente Marco Tulio Regalado dio la orden de que las cuatro víctimas permanecieran allí.

De las ocho personas que se encontraban en el segundo piso, sólo a cuatro -incluido el testigo Marvin Corrales Díaz- les tomaron las huellas digitales y los bajaron de nuevo a las celdas.

Los otros cuatro detenidos –las cuatro víctimas del presente caso- permanecieron en el segundo piso y nunca regresaron a la celda: 

dt.common.streams.StreamServer-1

Dice Marvin Rafael Corrales: «salimos a las cuatro de la tarde, pero Diomedes no salió, sólo yo y otros más que salimos.- Pude observar, que a nosotros, es decir, los que salimos de la Posta, libres, nos tomaron huellas digitales, en la parte de arriba, donde estaba el Teniente Alfaro; y luego dijo, a estos déjenmelos aparte, es decir, a los cuatro que aparecieron muertos el día domingo diecisiete de septiembre; y, pude observar que los amarró  con unos lazos que éste tenía; y vi que DIOMEDES lloraba, porque lo tenían amarrado.- […] Pude observar, que a los cuatro que aparecieron muertos, los tenían pegados a un  Pleywod, viendo hacia la pared.- Ellos estaban nerviosos, porque temían que los mataran, ya que les habían advertido y, dijeron a éstos que ellos pertenecían, a la MARA DE LOS POISON, y que tenían clavo […]; de los otros tres, sólo conocía de vista al que apareció muerto en Suyapa, de nombre Rony Alexis Betancourth[…]; pero su nombre sólo lo conocí hasta después de muerto […]”

El 17 de septiembre de 1995 fueron encontrados en diversos puntos de la periferia de la ciudad de Tegucigalpa, Honduras, los cadáveres de Marco Antonio Servellón García, Rony Alexis Betancourth Vásquez, Orlando Álvarez Ríos y Diomedes Obed García. Los asesinatos siguieron un patrón común y un dictamen de balística determinó que los crímenes se ejecutaron con una misma arma.

El Informe del Inspector de Derechos Humanos de la DIC, Nery Suyapa Osorio sobre el caso señala que los cuerpos de las cuatro víctimas «presenta[ban] muestras de que fueron muertos o ejecutados de la misma manera o sea usando un mismo modus operandi» y corrobora que «todos los cuerpos tenían señales de tortura». Notas de prensa del diario La Tribuna informaron que las autoridades de investigación constataron que las cuatro víctimas tenían moretones en las muñecas como huellas de las que dejan las esposas o «chachas» y «señales de haber sido torturados».

dt.common.streams.StreamServer-2

Marco Antonio Servellón García

Enrique Adalberto Cortés Padilla fue testigo del tratamiento individualizado y violento de que fue objeto Marco Antonio Servellón García, los golpes recibidos por él en manos de sus custodios y las señales que estos dejaron en su cuerpo —un golpe en el ojo y moretones—:

Dice Enrique Adalberto: «Después vino uno de civil y llevó a Marco Antonio como a eso de las 8:30 am a una celda y lo golpeó con una cadena, después lo sacó y entonces nos metió a todos, a Marco Antonio se le miraban en la espalda marcas de la cadena, esto lo se porque él me lo dijo. Después el mismo día como a las 2:00 p.m lo vinieron a sacar y lo tuvieron como una hora, la persona que lo sacó era el mismo que lo golpeó en la mañana, el es chaparrito, gordito, panzoncito, trigueño. Cuando Toño (Marco Antonio Servellón) regresó él me contó que lo habían llevado a un cuarto y que lo venían de golpear. Me dijo que dos jodidos lo agarraban de los pies y lo arrastraban. Yo le vi que traía un golpe en la cara.

»Tenía un raspón en el lado izquierdo abajo del ojo, por el pómulo. Después lo dejaron en la celda y estuvimos ahí todo el viernes. El sábado nos sacaron a todos para pasarnos lista; después la Jueza lo llamó a él (Toño) le preguntó datos. Después de esto lo vinieron a sacar, lo sacó el mismo hombre, tiene como unos 32-35 años, eran como las 11:30 am o 12:00M. Luego era la 1:00 p.m y él no llegaba a la celda, yo pensaba que él se había ido, que lo habían sacado libre. Luego eran las 2:00 p.m y él no aparecía. Ya después salieron los otros dos con quien nos habían agarrado, primero salió el Chino y después salió Chechito; después salí yo […] Preguntado que fue para que diga como sabía la hora si no tenía reloj?»

En la mañana del sábado 16 de septiembre de 1995, según dijo Enrique Adalberto Cortés, el mismo agente que los había detenido a él y a Marco Antonio Servellón y que el día anterior había golpeado a éste último, vino a buscar a Marco Antonio Servellón y lo sacó de su celda:

«Estábamos los dos juntos, y dijeron  “Hey voz peludo”, y Marco Antonio se asustó y me dijo, “ya me van a ir a trampar verga otra vez” esto fue como a las once y media de la mañana. La persona que lo llegó a sacar a la celda era vestido de civil, andaba una camisa manga larga, rayada, no recuerdo el pantalón, andaba una gorra como roja, ese mismo hombre nos agarró en el Estadio, y es el que lo golpeó la primera y segunda vez, es un hombre trigueño, chaparrito, gordito, un poco barbudito.

Bricelda García Lobos vio por última vez con vida a su hijo Marco Antonio Servellón García el 16 de septiembre de 1995, a la 1:00 de la tarde, cuando se encontraba bajo la custodia de agentes del Estado. Enrique Adalberto Cortés y Dimas Abel Sánchez lo vieron por última vez el mismo día aproximadamente a las 11:30 de la mañana, en el CORE VII.

Al día siguiente, es decir, el 17 de septiembre de 1995, el cuerpo de Marco Antonio Servellón García fue encontrado sin vida cerca de las inmediaciones de un lugar conocido como «El Lolo», a orillas de la vieja carretera del norte. La autopsia practicada por la médica forense revela que la víctima presentaba cuatro impactos de bala en la cabeza y el rostro, y que la muerte pudo haberse producido entre las 4 y 5 de la mañana de ese mismo día.

De acuerdo con el Informe de Inspecciones Oculares del Ministerio Público, de 17 de septiembre de 1995: […] la víctima se encontró a la orilla de la calle, hacia el lolo, tenía señas en las muñecas de las manos como si huviese (sic) estado amarrado, se le encontró un cordón blanco de tenis al lado de la mano derecha […] se le observó dos tatuajes […] Dictamen del forense. […] Causa aparente de la muerte[:] traumatismo encéfalo craneano abierto por proyectil de arma de fuego[…] No se tomaron fotografías porque no había rollo.

dt.common.streams.StreamServer-3

Rony Alexis Betancourth

La detención de Rony Alexis Betancourth (17) se mantuvo en la clandestinidad. Su madre solamente se enteró de su detención el sábado 16 de septiembre a las 5:30 p.m, por una muchacha que le dijo que estaba detenido en el CORE VII desde el día anterior.

La compañera de hogar de Rony Alexis Betancourth, Ana Luisa Vargas Soto, se enteró de su detención el mismo viernes 15 de septiembre de 1995, en horas de la noche. La noticia de que Rony «había sido detenido por una patrulla de la Metropolitana» se la dio su hermana Daysy Suyapa Villanueva, quien «estaba en los desfiles y vio cuando se lo llevaban». Como esto sucedió el viernes por la noche «no fue sino hasta el sábado en la mañana que fue a preguntar por Rony en el Core VII». La señora Vargas Soto llegó aproximadamente a las siete de la mañana al CORE VII y luego de hacer varias averiguaciones logró hablar con la Juez de Policía quien le dijo que ese día su compañero no sería liberado porque lo iban a investigar.

Vargas Soto siguió intentando ver a su compañero y hacerle llevar comida con una amiga, pero sin éxito. Por ello, volvió al CORE VII y trató de que los guardias se la entregaran, pero estos le dijeron que Rony Alexis Betancourth no se encontraba allí.

Dice Ana Luisa Vargas Soto: «yo seguía allí en esa posta, y en eso miré que varios muchachos iban saliendo, y le pregunté a CARLOS YOVANNI ARGUIJO, el cual era uno de los que habían detenido junto con Rony Alexis Betancourth, que si lo había visto allí adentro y me respondió que sí estaba allí, pero lo tenían aparte junto con otros tres; esto fue como a eso de las tres de la tarde […] Pasaron las tres y yo seguía allí en esa posta insistiendo que le llevaran la comida, lo cual nunca se pudo y nunca salió, hasta que como a eso de las seis y media de la tarde de ese mismo día yo me fui junto con mi amiga para mi casa.

Según el testigo presencial Carlos Yovanny Arguijo Hernández, Rony Alexis Betancourth fue golpeado en el trayecto hacia el CORE VII y durante su permanencia en éste. Este testigo declaró lo siguiente en el Juzgado de Paz de lo Criminal en Tegucigalpa: «Rony, antes de morir, el día sábado dieciséis de septiembre del año pasado, cuando a éste lo habían chequeado, los agentes de la FUSEP, como a las dos de la tarde éste me trataba de decir algo, pero no pudo, ya que no me recuerdo muy bien, lo que me quiso decir, pero con señales,  me dio a entender, que le iban a dar corte de cabeza, ya que se llevó una de sus manos al cuello, dándome a entender lo siguiente, y que fue lo que escuché de éste: “SI ME PALMAN, ME PALMAN…. YA QUE ESTE ME DIJO QUE DECÍAN QUE PERTENECÍA A LA MARA DE LOS POISON”… Y, que esta mara era de la última entrada de la Colonia El Carrizal, de la ciudad de Comayagüela: y, creo que, sí pertenecía, o no estoy seguro, ya que lo habían golpeado físicamente y quizá debido a los golpes o a las presiones, dio a entender que si pertenecía a esa mara […]»

El cadáver de Rony Alexis Betancourth fue encontrado en la aldea Suyapa, antes del Puente Nueva Suyapa, en horas de la mañana del día 17 de septiembre de 1995.

La madre de Rony, Hilda Estebana Hernández López, se enteró de la muerte de su hijo por una sobrina, a la cual no le creyó «porque él estaba detenido». La sobrina le informó que su cadáver yacía cerca del puente de Nueva Suyapa, por lo que inmediatamente se fue a ese lugar y verificó que era cierto que estaba muerto. Su descripción es gráfica cuando dice:  «yo observé que él había sido soyado de las manos lleno de moretes con un balazo en la cara, con los dientes quebrados yo no se quien fue, pero si se que él estaba detenido cuando lo mataron, yo por eso no fui a verlo cuando lo detuvieron porque sabia que Rony Betancourth estaba detenido y allí estaba seguro por eso decidí ir al día siguiente».

El dictamen de autopsia indica que la muerte se produjo a las 6 de la mañana del 17 de septiembre de 1995. Según dicha autopsia las causas de su muerte fueron: Laceración cerebral. LESIONES ENCONTRADAS: dos (2) heridas por proyectil arma de fuego dispuestas de la siguiente manera 1.- A) Orificio de entrada: a nivel del borde anterior del músculo masetero derecho (pómulo de la cara) 2.- A) Orificio de entrada a nivel de la región retroauricular derecha  a 158cms, altura de talones… Orificio de salida: No hubo.  Tórax: 4 heridas por arma blanca…

Estudiante-asesinado-Honduras_AFP

Orlando Álvarez Ríos

El día sábado 16 de septiembre de 1995, a eso de las 11:30 de la mañana, el señor Orlando Álvarez Ríos (32 años) llamó desde el CORE VII a su hermana Dilcia Álvarez Ríos; llamada que atendió la empleada doméstica de la casa, Dulce María Rodríguez. Orlando Álvarez Ríos le manifestó a su hermana que se encontraba detenido porque lo habían confundido con un «pandillero» y que se encontraba detenido «donde antes entregaban la hoja de antecedentes, cerca del ‘Hoyo de Merriam’, en el centro». Le dijo que no se preocupara puesto que le habían dicho que el día lunes sería puesto en libertad. 

El día lunes 18 de septiembre de 1995 en la noche, al llegar a su casa Dilcia Álvarez Ríos, preguntó por su hermano Orlando, pero éste no había llegado. Dado que tampoco lo hizo hasta la mañana siguiente, el día martes 19 de septiembre se dirigió al CORE VII a preguntar por él. En dicho lugar le informaron que «allí no había estado nadie con ese nombre y que si estuvo ya se había ido». Luego se dirigió a la Dirección de Investigación Criminal, donde tampoco aparecía en las listas de los detenidos. Finalmente, fue a la Morgue, donde identificó el cadáver de su hermano Orlando Álvarez Ríos.   

Dos días antes, el 17 de septiembre de 1995, se había encontrado el cuerpo de Orlando Álvarez Ríos en la carretera del Norte, a la altura del kilómetro 41, en las cercanías de la Comunidad de Las Moras, en Tegucigalpa.

En la autopsia practicada se estima que la muerte sucedió el 17 de septiembre de 1995, alrededor de las cinco de la mañana. El cuerpo presentaba dos heridas de arma de fuego ubicadas en el cuello y la cabeza.

Adicionalmente a lo señalado en el informe sobre la denuncia 9173 y las notas de prensa sobre el caso, el cuerpo de Orlando Álvarez Ríos fue encontrado «con los pantalones hasta la rodilla», con «signos de haber sido abusado sexualmente por sus agresores, ya que tenía manchas de semen en su ropa interior y en el lugar encontraron un preservativo utilizado». En las fotos que constan en el expediente se puede constatar que la víctima tenía efectivamente los pantalones por debajo de la cintura. En el expediente no consta que el Estado haya realizado algún tipo de examen para investigar si la víctima fue abusada sexualmente antes de su ejecución extrajudicial.

jovenescomayagua

Diómedes Obed García

Diómedes Obed García fue detenido a una hora indeterminada entre el 15 y el 16 de septiembre de 1995 en las inmediaciones de un local de juegos electrónicos localizado a un lado de la Iglesia de la Merced de Tegucigalpa. Luego fue trasladado en un patrullero al CORE VII.

Su detención no fue registrada en los libros respectivos. En consecuencia, su nombre tampoco aparece en la lista de «indultados» del 16 de septiembre de 1995. Sin perjuicio de ello, dos testigos declararon que lo vieron en el CORE VII. Uno de ellos, su amigo Marvin Rafael Corrales Díaz, quien fue detenido el 15 de septiembre de 1995 y llevado al CORE VII, lo vio llegar detenido en la madrugada del día 16 de septiembre de 1995. 

El testigo Marvin Rafael Corrales Díaz declaró haber estado detenido junto con Diómedes y que éste le dijo que «el Teniente Alfaro ya le había dado cincuenta lempiras (…) para que se perdiera de Tegucigalpa; y esto fue antes de caer preso, como un día lunes; y, le dijo que si volvía a caer allí, ya sabía lo que le tocaba, que lo iban a palmar».  El testigo afirmó que cuando estaba en el segundo piso del CORE VII, el Teniente Marco Tulio Regalado le dijo a Diómedes: «Ya ves que te dije lo que te iba a pasar la próxima vez, que no te quería ver aquí» a lo que Diómedes contestó que «a él lo habían agarrado de puro gusto, que él no andaba robando». 

Marvin Corrales Díaz declaró que esa fue la última vez que vio a Diómedes con vida, y que  cuando salió en libertad se enteró que lo habían matado. El testigo agregó que una vez puesto en libertad fue nuevamente detenido por las fuerzas policiales y amenazado con que «así te va a pasar igual a lo de Diómedes» . Preguntado sobre quién pudo haberle quitado la vida a Diómedes, Marvin Corrales Díaz contestó que «el Teniente Alfaro, de la Fuerza de Seguridad Pública; porque a nosotros también nos amenazó y nos dijo que si volvíamos a ese lugar, nos iba a matar».

Osman Catalino Grande Cruz, quien también estuvo detenido en el CORE VII a la fecha de los hechos, declaró que vio a Diómedes Obed García en el CORE VII cuando estuvo detenido en ese comando policial, y que los tenientes Regalado, Alfaro, Vivas, y Martínez amenazaron de muerte a Marlon Martínez «Pié Grande» y a Diómedes Obed García. El testigo escuchó cuando a Marlon «le dijeron que no pasaba de un mes, ya que estaban aburridos de verlo a cada instante». También escuchó cuando a Diómedes «le dijeron el día que lo vi por última vez que no pasaba de dos días, y Diómedes salió llorando». Marlon Antonio Martínez Pineda «Pie Grande», y otro joven llamado Milton Adaly Sevilla Guardado, fueron encontrado muertos el 30 de octubre de 1995.   

Cristian Omar Guerrero Harry, amigo de Diómedes Obed García, declaró que la mañana del 15 de septiembre de 1995 estuvo con la víctima y que esa fue la última vez que lo vio con vida. El testigo declaró que con anterioridad, Diómedes le  había dicho que iba a morir porque los tenientes Vivas, Alfaro, y “Sarco” del Séptimo Comando lo tenían asediado. Agregó que días antes de la muerte de Diómedes, entre el cinco y trece de septiembre de 1995, ambos habían estado detenidos por encontrase indocumentados y que ese día «le pegaron una paliza» a Diomedes.

«Yo vi cuando le pegaban con tolete, los puños, lo amarraban de las manos y lo torturaban, y no entiendo por qué a mí no me hacían nada». 

Conforme al reconocimiento judicial, el cadáver de Diómedes Obed García fue encontrado en el kilómetro 8 y 9 de la Carretera de Olancho, en Tegucigalpa, en horas de la mañana del 17 de septiembre de 1995. El Informe de Inspección Ocular practicado por la Sección de Homicidios del Ministerio Público hace constar además que la víctima no tenía pertenencias y que «no se tomaron fotografías por falta de rollo». 

La hora de la muerte de Diomedes Obed García fue a las 5:00 de la mañana del 17 de septiembre de 1995. Su cuerpo presentaba ocho heridas producidas por proyectiles de arma de fuego, además de tres heridas de arma blanca. Una de las heridas fue descrita en un periódico como tan profunda que «casi le cercenan la cabeza».

maxresdefault

INVESTIGACIÓN E IMPUNIDAD EN EL CASO

El Inspector de Derechos Humanos dependiente de la Dirección de Investigación Criminal, Nery Osorio, expresó que su hipótesis era que las cuatro muertes estaban relacionadas, por lo que había decidido investigarlas en forma conjunta.  El Inspector dijo en su informe del 17 de septiembre de 1995: «(…) los cuatro cadáveres presentan muestras de que fueron muertos o ejecutados de la misma manera o sea usando un mismo modus operando. Marco Antonio Servellón tenía de 8/9 horas de muerto, Rony Alexis Betancourt […] tenía unas cinco horas de muerto cuando fue encontrado, el muchacho de raza negra [Diómedes Obed García] tenía de 7/8 horas de muerto, el último [Orlando Álvarez Ríos] tenía de 4/5 horas de muerto. Estos fueron encontrados en cuatro diferentes puntos de la ciudad cerrando un círculo. Todos los cuerpos tenían señales de tortura».

El 5 de marzo de 1996, el padre de Rony Alexis Betancourth, Manases Betancourth, presentó una acusación criminal ante el Juzgado de Letras Primero de lo Criminal de Tegucigalpa, contra el Teniente Coronel David Abraham Mendoza, Comandante Regional de la FUSEP, así como varios Capitanes, Tenientes, Subtenientes, Sargentos, Agentes por los delitos de abuso de autoridad y violación a los deberes de los funcionarios, detención ilegal y asesinato y contra la Jueza de Policía Roxana Sierra por los delitos de detención ilegal, abuso de autoridad y violación a los deberes de los funcionarios y encubrimiento, todos ellos en perjuicio del menor Rony Alexis Betancourth.

El 6 de mayo de 1996, es decir casi ocho meses después de los asesinatos, la Fiscal Auxiliar de la Fiscalía Especial de Derechos Humanos del Ministerio Público presentó acusación criminal contra los oficiales Tenientes de Policía Marco Tulio Regalado Hernández, Alberto José Alfaro Martínez, Hugo Antonio Vivas y José Antonio Martínez Arrazola, todos ellos asignados al CORE VII, y contra la Juez de Policía del CORE VII, Roxana Sierra Ramírez, por los delitos de asesinato consumado en perjuicio de las cuatro víctimas del presente caso, entre otros delitos. En dicha acusación la Fiscalía solicitó al Juzgado de Letras Primero de lo Criminal que dictase órdenes de captura contra los acusados. El Juzgado de Letras admitió la acusación y ordenó instruir sumario, sin dar lugar a las órdenes de captura solicitadas. 

El 6 de agosto de 1996, el padre de Rony Alexis Betancourth, el señor Manases Betancourth Núñez, solicitó a través de su abogado que se librasen  órdenes de captura contra el Teniente Coronel David Abraham Mendoza, los Capitanes Miguel Ángel Villatoro Aguilar, Egberto Arias Aguilar, Rodolfo Pagoada Medina, Juan Ramón Ávila Meza, los Tenientes Marco Tulio Regalado, José Francisco Valencia Velázquez, Edilberto Brizuela Reyes, los Subtenientes José Alberto Alfaro, Leonel Matute Chávez, Orlando Mejía Murcía, José Reinaldo Servellón Castillo, Osvaldo López Flores, y los Agentes Núñez, Palacios, Cano, Laínez, Hugo Antonio Vivas, Francisco Morales Suazo y la Juez de Policía, Roxana Sierra.

El mismo día, el Juzgado de Letras Primero de lo Criminal declaró sin lugar la solicitud «en virtud de no existir méritos suficientes». 

El señor Betancourth y el Ministerio Público interpusieron un recurso de reposición, con apelación en subsidio. Las reposiciones fueron declaradas sin lugar.

El 21 de enero de 1997 la Corte Primera de Apelaciones declaró sin lugar el recurso de apelación.

Forensic personnel work on the scene where an alleged gang member was killed by the police after a shooting at El Pedregal neighborhood in Tegucigalpa, on November 21, 2013. Honduras, considered the world's most violent country with a murder rate of 85,5 per 10,000 of population, will hold general elections next November 24th. AFP PHOTO/ Jose CABEZAS        (Photo credit should read Jose CABEZAS/AFP/Getty Images)
Forensic personnel work on the scene where an alleged gang member was killed by the police after a shooting at El Pedregal neighborhood in Tegucigalpa, on November 21, 2013. Honduras, considered the world’s most violent country with a murder rate of 85,5 per 10,000 of population, will hold general elections next November 24th. AFP PHOTO/ Jose CABEZAS (Photo credit should read Jose CABEZAS/AFP/Getty Images)

LAS VÍCTIMAS

Marco Antonio Servellón García nació el 3 de mayo de 1979, en el Distrito Central del departamento de Francisco Morazán, era hijo de Reyes Servellón Santos y de Bricelda Aide García Lobo y vivía en la Colonia El Carrizal Nº 2, Calle Principal, de la ciudad de Tegucigalpa.

Cursaba sus estudios primarios en una escuela nocturna acelerada de adultos y durante el día se dedicaba a la venta de lotería. Al momento de su detención por agentes de la Fuerza Pública Nacional el día 15 de septiembre de 1995, tenía 16 años de edad. 

Rony Alexis Betancourth Vásquez,  apodado “el narigón”, era hijo de Manases Betancourth Núñez y de Hilda Estebana Hernández López. Nació en el Departamento de Choluteca, Honduras, el 2 de noviembre de 1977, y al momento de su detención tenía 17 años de edad. Vivía en la Colonia Nueva Suyapa y había terminado el tercer grado de instrucción primaria. De acuerdo con la declaración del padre de Rony, éste había sido “pandillero” a los catorce años de edad, a raíz de lo cual el padre había denunciado a la pandilla con el objeto de rescatarlo. Según el señor Betancourth Nuñez la banda fue luego desmantelada.

Orlando Álvarez Ríos nació el 22 de noviembre de 1962, en la localidad de Santa Rita, Departamento de Yoro y era hijo de Concepción Álvarez y de Antonia Ríos. Se había graduado de Bachiller industrial y trabajaba desde enero de 1995 en la construcción de la casa de su hermana, la economista Dilcia Álvarez Ríos. Al momento de su detención tenía 32 años de edad. 

Diomedes Obed García nació en Trujillo, Departamento de Colón, vivía en la Colonia  San Miguel de Tegucigalpa, y al momento de su detención contaba con 19 años de edad.

Paso a desnivel, puente "Cuatro Puntos Cardinales"
Paso a desnivel, puente “Cuatro Puntos Cardinales”

11 AÑOS DESPUÉS

En 2006, once años después del asesinato de Marco Antonio Servellón García, Rony Alexis Betancourt, Diómedes Obed García  y Orlando Álvarez Ríos, detenidos el 15 de septiembre de 1995 en el estadio nacional Tiburcio Carías Andino, en un operativo policial durante la celebración de la Independencia de Honduras y llevados al CORE VII, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró responsable al Estado de Honduras por la detención ilegal, tortura y posterior ejecución extrajudicial de los cuatro jóvenes y lo condenó a pagar 11 millones de lempiras para indemnizar a los familiares de las víctimas, así como construir un monumento para recordar a los fallecidos.

El monumento fue inaugurado por el alcalde capitalino Ricardo Álvarez en noviembre de 2007 y es el puente desnivel que viene de La Isla y pasa sobre el estadio Carías Andino, el lugar en donde las víctimas de los «Cuatro Puntos Cardinales» fueron detenidos.

«Hoy rendimos homenaje a cuatro jóvenes víctimas de políticas o prácticas erradas, y el momento no puede pasar sin que reflexionemos sobre el compromiso de nuestra generación y de los que hoy gobernamos», indicó el alcalde Álvarez al momento de inaugurar la obra, recordando a la prensa que «Son hechos que no pueden olvidarse, son hechos que deben mantenerse vivos para recordar pasajes que no deberán volver a escribirse en la historia de Honduras».

_____________

Fuente: Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Marco Antonio Servellón y otros (Cuatro Puntos Cardinales) Caso 12.331 contra la República de Honduras.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.