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EDWIN ESPINAL, PRESO POLÍTICO

Por Óscar Esquivel

Este 19 de enero, el compañero Edwin Espinal estará cumpliendo un año de estar injustamente privado de libertad. Edwin fue capturado el 19 de enero de 2018 en el marco de las protestas a raíz de las denuncias del fraude electoral. Se le acusa de “incendio provocado, daños a la propiedad y uso de materiales explosivos caseros” sin pruebas contundentes y sin un juicio a la vista pese a tener casi un año de
encarcelamiento.

El compañero Espinal es símbolo de lucha contra las injusticias que se han dado en el país en los últimos años. Manifestante permanente desde aquel fatídico 28 de junio de 2009 en que se dio un golpe de estado, se hacía acompañar de su esposa Wendy Ávila, quien murió en el mes de septiembre producto de los gases lacrimógenos lanzados por los entes represivos contra los manifestantes en las afueras de la
embajada de Brasil, donde el depuesto presidente Manuel Zelaya había encontrado refugio tras su regreso al país. Desde ese momento, Edwin Espinal Rovelo se convirtió en un caminante incansable contra las injusticias del país desde diferentes campos, pero también se convirtió en uno de los principales blancos de la persecución por parte de los que asaltaron el Estado.

Producto de la persecución y hostigamiento de los que Espinal era víctima, le fueron otorgadas medidas cautelares en julio de 2010 por parte de la CIDH, que lamentablemente quedaron en “papel mojado”. El 23 de octubre de 2013, su casa, ubicada en la Colonia Flor del Campo, fue allanada con el pretexto de encontrar armas y drogas. La orden de allanamiento fue emitida por el juez Claudio Aguilar. En el allanamiento no se encontró lo que buscaban, lo que no evitó que las fuerzas de seguridad dejaran puertas rotas y la casa «patas arriba».

El día de su captura, el 19 de enero del 2018, Edwin Espinal fue trasladado a un batallón militar para luego ser llevado a una cárcel de máxima seguridad, conocida como «La Tolva”, donde se encuentra hasta el día de hoy. Estas cárceles, que fueron construidas durante la gestión Lobo-Hernández, tienen el objetivo de recluir a personas de alta peligrosidad, como terroristas, narcotraficantes y otro tipo de delitos de alto impacto, de los que Edwin Espinal y otras personas que ahí se encuentran recluidas no son hechores y por lo tanto no califican para ingresar en ese centro.

Con Edwin Espinal Rovelo se encuentra Raúl Álvarez, otro preso político. Más allá de las acciones legales que se han interpuesto en un contexto en el que no existe la legalidad, se ha notado la ausencia de acciones contundentes por parte de los líderes de oposición para lograr la liberación de estos presos políticos. Seguramente si estos honorables compañeros fueran parientes cercanos de los líderes que integran las cúpulas políticas de la oposición, hace mucho tiempo estuvieran fuera de esos centros oprobiosos a la dignidad humana.

Edwin y Raúl presentan –y no es para menos– un deterioro en su salud física y mental. Al cumplirse 8760 horas del encarcelamiento injusto de los compañeros que luchan por una mejor Honduras exigimos su liberación inmediata, y de igual manera demandamos acciones contundentes por parte de los “líderes” políticos y sociales para lograr su liberación.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.