Entrevistas

Desplazamiento por “goteo” primera parte

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El desplazamiento en Honduras es de reciente estudio, pero no de reciente afectación. Hasta el momento, los parámetros para hablar de desplazamiento ha sido Colombia que ha sufrido violencia relacionada con la guerra y violencia por el narcotráfico.

El otro espejo que tenemos de comparación para hablar del tema de desplazamiento es México, como uno de los efectos de los carteles del narcotráfico. Comunidades, ciudades, pueblos, calles enteras, no solamente en las zonas fronterizas del Norte y del Sur sino que también en la ciudad de México D.F. y otras ciudades importantes, han sufrido del desplazamiento forzado productores la violencia.

A partir de los años 90 la mayor cantidad de documentación y conceptualización que se ha generado sobre el tema de desplazamiento en el caso de América ha sido con estos dos polos: Colombia y México.

En Honduras muchas de las causas del desplazamiento son parecidas.  El fracaso de la política de seguridad en el país ha llevado a un desbordamiento de la violencia y esto ha generado una gran cantidad de víctimas. A diario vemos a personas muertas, vemos las capturas, escuchamos todas estas crónicas sobre la criminalidad en Honduras, pero nadie habla sobre la esposa que quedó viuda, el hijo que quedó huérfano y las personas que tienen que desplazarse o movilizarse de su comunidad. Personas que son víctimas de una extorsión, personas que han presenciado un hecho violento y que por el temor de haber presenciado este hecho violento se desplazan, o casos  más directo, cuando la persona tiene que desplazarse por miedo a que su hijo o hija sean reclutados por estructuras criminales.

En esta entrevista, Carlos Sierra del Centro para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH), nos habla sobre el tema de los desplazamientos forzados por la violencia. CIPRODEH fue durante mucho tiempo el enlace con ACNUR, la organización de las Naciones Unidas que vela por atender a las víctimas del desplazamiento y que ahora tienen oficina en Honduras dada la magnitud del problema.

¿Ocurren los desplazamientos por el reclutamientos en las comunidades?
Claro que si, al menos las denuncias que nosotros hemos registrado de personas, es porque están huyendo del reclutamiento de sus niños y sobre todo de sus niñas.

¿Y quién las recluta?
El crimen, la estructura del crimen organizado que hay en su comunidad. A veces son pandillas, a veces también son bandas de particulares que están en su colonia que distribuyen cocaína o distribuyen marihuana, o hacen robos en otras colonias. El reclutamiento sobre todo de niñas ha aumentado bastante, muchas familias se desplazan por eso.

¿Por qué niñas?
Creemos que hay primero una utilización sexual de ellas, hay un tema de explotación sexual. También hay un tema de trofeos, la niña bonita del barrio que está en primero de ciclo común, en segundo curso. En el caso de los niños es para que se integren en la banda, a veces son las maras o las pandillas, pero también es una banda criminal que no tiene que simpatizar con una pandilla.

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Casa abandonada por la violencia, Tegucigalpa. Foto Delmer Membreño.

Según el estudio que tiene el gobierno habla de un 20% de maras y pandillas y un 80% de otro tipo de violencia.
En efecto, porque en el caso de los reclutamiento se dan ambas cosas. También  el estudio habla del tema de las comunidades violentas o las comunidades afectadas por la violencia, que es más correcto decirlo, la principal causa es porque se cobra impuesto de guerra. Otras veces porque hay hechos criminales, a veces por el reclutamiento, o a veces incluso por la simple amenaza de que comparto pared en un lugar donde se le da muerte a alguien o es una bodega de distribución de droga o estos elementos. Esto lleva a mucha gente a desplazarse de colonia en colonia. La mayoría de las personas no salen, no se movilizan muy lejos de sus comunidades, eso  lo hacen en un segundo o tercer momento de una amenaza.

O sea ¿a veces tienen que moverse varias veces?
A veces se mueven de la Torocagua hacia el Pedregal y está ahí tres cuatro meses, de repente la mara o la banda criminal lo ubica en el Pedregal, entonces ya se va del Pedregal hacia Choluteca o hacia San Pedro Sula. Inicialmente lo hacen en la propia ciudad, también esto tiene que ver con el tema económico, las personas no salen con una gran cantidad de dinero de sus comunidades.

¿Nadie está preparado para salir?
Nadie está preparado, nadie pide un préstamo para movilizarse porque muchas veces esas decisiones son decisiones de horas.

¿Dejan sus cosas, sus casas, dejan todo?
Únicamente toman lo poco que tienen que es a veces ropa, a veces cuadernos de sus hijos y se van. Hay otro elemento que se ha venido dando en las colonias, sobre todo en las urbanas, que muchas familias se han desplazado porque su hijo o hija están siendo reclutados en su escuela o en su colegio. Por dar un ejemplo en la colonia San Miguel que es una colonia urbana que cuenta con la mayoría de los servicios públicos, hay mucha denuncia de que hay bandas criminales  que esperan a niños y a niñas afuera de la escuela para reclutarlos, para hacerlos parte de la banda o parte de la pandilla. Muchos padres optan simple y sencillamente por dejar sus casas. Algunas veces esta casa es alquilada, otras veces la casa es propia.Tal vez la amenaza no fue directamente hacia ellos, la amenaza no es porque viven en una colonia donde hay criminalidad pero si han identificado a su hijo o hija para ser reclutado, entonces esta persona opta por moverse.

Otro de los elementos que tiene que ver con la causa es la pobreza como tal, la violencia estructural del país, los hacinamientos que se provocaron por ejemplo, en los años 90 en municipios como Choloma, ciudades que estaban preparadas para tener entre 60 y 50 mil habitantes hoy por hoy son ciudades que tienen arriba de los 250 mil personas por la llegada de la maquila. El crecimiento desordenado y explosivo de la ciudad generó «ciudades cama» que son meramente de hacinamiento y esto genera otras violencias. ¿A qué me refiero con otras violencias? Violencia intrafamiliar, violencia sexual dentro de la familia, el no poder tener o poseer los recursos suficientes para poder tener a sus hijos con las necesidades básicas satisfechas, y así otros elementos que después van repercutiendo en acciones criminales y de otra índole.

Casa abandonada por la violencia, Tegucigalpa. Foto Delmer Membreño

Casa abandonada por la violencia, Tegucigalpa. Foto Delmer Membreño

¿Qué se está haciendo con el tema del desplazamiento humano? O sea, aparte de los estudios que están comenzando a salir, que están comenzando a publicarse ¿Qué más se está haciendo?
Esa es como la gran pregunta pero también la gran denuncia, porque en algún momento allá por el 2011 de parte del gobierno -presionado- se colocó la temática en la discusión pública y en la del gobierno de como las iglesias, tanto evangélicas como católicas, cada fin de semana recibían una o dos familias que se movilizaban por el tema de la violencia.

¿Eso fue en el 2011?
Dos mil once, dos mil doce. Hubo un pico muy importante con este tema, muchas parroquias católicas de repente tenían hospedadas, hacinadas o albergadas tres o cuatro familias en muchos barrios de Tegucigalpa, San Pedro Sula, Cortés. La pastoral de movilidad humana de la iglesia Católica empezó a ver que era cada vez más frecuente en sus pastorales en sus diversos municipios y también nosotros como una organización de Derechos Humanos, la policía, por ejemplo, nos enviaba aquí familias para que vinieran a buscar algún tipo de ayuda o asistencia. El comisionado nacional de derechos humanos decía: «vayan a CIPRODEH porque trabaja con ACNUR y porque CIPRODEH saca gente del país, nosotros no podemos ayudar». Fue muy sonado un caso hace unos tres, cuatro años de una familia completa de unos ocho o nueve personas que llegó a una posta policial y dijeron: «No podemos ir a ningún otro lado, no podemos regresar a  casa porque si regresamos nos matan».

¿Eso salió en la prensa?
Hace unos tres o cuatro años, muy sonado ese caso. A raíz de eso es que una coalición de organizaciones de Derechos Humanos, organizaciones que tienen que ver con la pastoral de movilidad, la pastoral de migración y otras de diversidad sexual, porque también hay que decir que este fenómeno golpea bastante a la diversidad sexual por su situación de mayor vulnerabilidad.

En la comunidad LGTB, muchos de ellos se han acercado a decirnos «mire yo antes vivía en determinados apartamentos y tuve que salir porque me amenazaron por ser homosexual, nos dijeron que ya no podíamos vivir en este lugar» o «por dedicarme a la prostitución, yo tenía que darles servicio gratuito y que si no me iban a golpear» y así otros elementos que a ellas y a ellos los obligaron a desplazarse, a moverse de la ciudad. También muchas personas buscaban instituciones de Derechos Humanos porque ya se habían movilizado de una colonia a otra, de un departamento a otro y ya la única opción que tenían era salir del país.

Paralelo a esto también hay que decir que también entre el 2011 y el 2012 el ACNUR, sobre todo la regional de Centroamérica, reporta que hubo un pico muy alto de personas solicitantes de asilo en Nicaragua, Costa Rica, Estados Unidos y en Canadá de hondureños. Esos picos disparan las alertas de la ACNUR, del comité internacional de la Cruz Roja y el Consejo Noruego de los Refugiados, tres instituciones que hasta el 2011 no estaban en el país. Estas tres instituciones estuvieron en los años 90, cuando la guerra nicaragüense, y salvadoreña. Ya habían cumplido su misión  en Centroamérica y se habían retirado, en el 2012 vuelven, precisamente por esos llamados de alerta de los solicitantes hondureños de asilo. Por esa gran cantidad de personas que estaban buscando cómo salir del país y buscando refugio.

Todos esos elementos se conjugan para que tanto la cooperación de organizaciones de sociedad civil se acerquen hacia el gobierno, para que exista inicialmente un reconocimiento de la problemática.

Para nosotros era muy importante que el Estado de Honduras reconociera que la problemática de la seguridad se les había ido de las manos, que había generado una gran cantidad de víctimas y estas víctimas estaban siendo desplazadas por la violencia. Ahí debemos reconocer un poco la apertura del gobierno de Porfirio Lobo Sosa que a través de la ministra de Derechos Humanos, Ana Pineda, primero emprende un rápido análisis sobre lo que estaba ocurriendo, las cifras que estaba dando la policía, las cifras que estaba dando la Secretaria de Educación con traslados de muchos niños en las escuelas, entre las cifras que tenían las organizaciones de Derechos Humanos y las iglesias para poder reconocer que efectivamente se estaba generando un desplazamiento por goteo, tres personas, cuatro personas. Un goteo constante de personas que estaban huyendo de la violencia de sus diferentes comunidades y aquí es donde se genera un primer paso importante que es el reconocimiento del fenómeno.

A diferencia de El Salvador y Guatemala que les aqueja la misma problemática, el Estado de Honduras, a través de la ministra de Derechos Humanos, reconoce que existe el problema del desplazamiento por violencia en Honduras, que es grave y debe de atenderse.

Casa abandonada por la violencia, Tegucigalpa. Foto Delmer Membreño.

Casa abandonada por la violencia, Tegucigalpa. Foto Delmer Membreño.

¿En el Salvador y Guatemala no se reconoce?
En el caso de El Salvador y Guatemala, los gobiernos no pueden reconocer el desplazamiento, y dan un par de argumentaciones que nos parecen importantes pero que definitivamente sí hay desplazamiento, ellos no lo reconocen. Hasta la fecha todavía no lo hacen, en el caso de Honduras si se reconoce y por ese reconocimiento se llama a la acción, se crea un decreto ejecutivo para la declaración de que de la problemática del desplazamiento está aquí, parte de ese decreto ejecutivo manda la constitución de una comisión interinstitucional integrada tanto por gobierno, sociedad civil y cooperación internacional y tiene algunos mandatos. Entre los principales está el tema de la atención de las victimas de desplazamiento, el segundo es como poder profundizar los estudios de lo que está ocurriendo con las víctimas para poder dar una mejor atención, y de ahí una serie de acciones, por ejemplo creación de protocolos, de clasificación, de acciones de restitución de protección y otros elementos.

¿Se está haciendo todo eso?
Creemos que el avance ha sido muy poco, se ha empujado por la cooperación, se han realizado algunos estudios diagnósticos, análisis a profundidad sobre la problemática, pero lastimosamente la comisión perdió impulso y fuerza. Existe la comisión, se mantiene vigente, pero no ha logrado cumplir su mandato de la atención a víctimas, dar resguardo, tener protocolos de atención psicológica y humanitaria, creemos que se ha empantanado sobre todo porque ha venido a sustituirse toda la política social del gobierno, hasta estos temas de vida mejor han venido con un tema de politización. A diferencia de las victimas del desplazamiento que existía una priorización de identificación de acciones importantes, consideramos que el estudio diagnóstico que se hace, el primero que se hace en el triángulo norte de Centroamérica, da muchas luces de por dónde actuar, por eso creemos que es un avance importante, pero estamos conscientes de que lo más importante que se necesita en este momento es la atención a las víctimas, es que se hace con estas familias que hoy no saben lo que van a hacer para cambiar de vivienda el día de mañana, o esos niños que están siendo amenazados en las escuelas, esas personas que han tenido que mudarse una, dos o tres veces y que tampoco pueden salir del país para salvaguardar su vida.

Continúa…

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