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LA DESNATURALIZACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN HONDURAS

Por Óscar Esquivel

Un partido político es una organización formal y permanente compuesta por dirigencia, candidatos, cargos administrativos, asesores, militantes, afiliados, entre otros. Esta asociación es formada por personas que comparten objetivos comunes en beneficio de una población. Esta organización tiene su propia ideología, cuenta con reglamentos y programas que se pondrán en práctica una vez lleguen al poder político.

Los partidos políticos son necesarios en la vida democrática de un país. Un partido político, una vez hecho gobierno, es el responsable de garantizar el bienestar de la población, sin distingo de colores políticos e ideológicos. A luz del ABC de lo que es un partido político o lo que entendemos como tal, ¿cómo andan los partidos políticos en Honduras?

Desde 1982, Honduras ha sido gobernado por dos partidos: Partido Nacional y Partido Liberal, conservador el primero y reformista -sin hacer cambios estructurales- el segundo. Han existido además en la vida democrática del país los partidos UD, DC y PINU-SD, quienes pese a no gozar de militancia masiva aún se mantienen vigentes.

En los últimos años se han formado otros partidos políticos: LIBRE, surgido a raíz del golpe de estado, cuya dirigencia y militancia surge del Partido Liberal y, según sus estatutos, es un partido con una ideología de izquierda y que ha disputado en las dos últimas elecciones el poder con el Partido Nacional, relegando al Partido Liberal a un tercer lugar. También surgió el Partido Anticorrupción o PAC, cuya principal figura era Salvador Nasralla. Asimismo, surgieron el FAPER, encabezado por Andrés Pavón, que se ha visto involucrado en el Caso Pandora; Alianza Patriótica Hondureña, liderada por Romeo Vásquez Velásquez, quien en el 2009 era el jefe del Estado Mayor Conjunto y dio golpe de estado al entonces presidente Manuel Zelaya; y Va Movimiento Solidario o “Vamos”, del ex diputado Augusto Cruz Asencio.

Para las próximas elecciones se están creando otros partidos: “El Salvador de Honduras” encabezado por Salvador Nasralla (el que tenía se lo robaron, según sus declaraciones); otro por Esdras Amado López llamado “Nueva Ruta” y un tercero por la señora Eva Fernández. Para la creación de nuevos partidos, entre otros requisitos, se ocupan 65,684 firmas.

Según reportes periodísticos, en las elecciones recién pasadas salieron a votar un poco más de 3 millones de hondureños, menos del 50% convocados a votar. Menos de 30,000 votos fueron aportados por los partidos pequeños. Es preciso reflexionar a qué se debe la efervescencia en la creación de nuevos partidos políticos, que evidentemente no tienen una ideología, no tienen militancia y mucho menos motivaciones que respondan al bienestar colectivo. En las dos últimas elecciones generales, se ha denunciado que algunos partidos han servido para el tráfico de credenciales, beneficiando al partido en el poder. También se ha mencionado que otros crean partidos para beneficiarse de la deuda política; otros para recibir financiamiento de dudosa procedencia. De igual manera, existen quejas en la militancia de algunos partidos que estos son manejados por una persona- cual hacienda personal- respondiendo a sus intereses y no al de las mayorías. Dirigentes que no forman a sus militantes para, en un futuro cercano, ser los relevos generacionales, sino que realizan todo lo contrario: les ponen “zancadillas” para que no ocupen
cargos de mayor protagonismo en el partido.

Los partidos políticos forman parte fundamental de la aspiración de vivir en democracia, que, en Honduras, cada día se aleja más. Salvo que no se tomen las correcciones meritorias, tendremos en las próximas elecciones generales más de lo mismo: más partidos políticos que votantes y las denuncias de siempre.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.