DESDE LA TOROCAGUA A WUHAN

Simón dueño del restaurante chino ubicado en la Torocagua  (popular colonia capitalina) fue víctima de una malvada campaña en abril de 2017 al ser acusado de comercializar carne de perro. “ Eso es cablo, cablo” repetía Simón pero sus palabras no fueron escuchadas y no precisamente porque no se le entendía sino que la maquiavélica acción ya había sido previamente planeada.  La carne fue decomisada para ser examinada por personal del “eficiente” Ministerio Público orgullo...
Redacciónfebrero 11, 2020

Simón dueño del restaurante chino ubicado en la Torocagua  (popular colonia capitalina) fue víctima de una malvada campaña en abril de 2017 al ser acusado de comercializar carne de perro. “ Eso es cablo, cablo” repetía Simón pero sus palabras no fueron escuchadas y no precisamente porque no se le entendía sino que la maquiavélica acción ya había sido previamente planeada.  La carne fue decomisada para ser examinada por personal del “eficiente” Ministerio Público orgullo de Oscar Chinchilla. Para la inspección de la carne fueron llevados casi médico de todas las especialidades, determinando después de varios meses que la carne era de cabro y no de perro. Varios meses en que la comunidad china y hasta la embajada oriental en el país tuvieron que intervenir, ante el silencio del Ministerio Público para emitir los resultados. Meses en los que Simón tuvo cerrado su restaurante y en la que la clientela le disminuyó. Mismos resultados obtenidos en el resto de restaurantes chinos. Lugares que se caracterizan por sus precios bajos, ajustados a la pobre economía del hondureño.

¿De dónde podría haber venido esa maléfica campaña? ¡Hay información que es mejor no saberla! . Lo cierto es que Simón y la comunidad china en el país fueron víctimas de una fuerte campaña de desprestigio afectando su dignidad y por supuesto su economía.

Lo que vivió la comunidad china en el país lo están viviendo hoy a nivel mundial, al ser víctimas de una sospechosa enfermedad denominada “CORONAVIRUS”. Enfermedad aparecida en un contexto de guerra comercial entre China y Estados Unidos.  La enfermedad se originó según  los entendidos en la ciudad de Wuhan (11 millones de habitantes) , hoy, aislada del resto de China y del mundo.  Ciudadanos chinos que no pueden ir a sus trabajos; los niños a sus escuelas; no pueden realizar ninguna actividad fuera de sus casas.

Wuhan ha sido convertida en ciudad fantasma. De la noche a la mañana reducido a zombies.

Aproximadamente 1000 personas han muerto por el “coronavirus” y existen 40,000 afectados, cifra en aumento y que ya cruzó la frontera china. El Presidente Chino Xi Jinping apareció en público recientemente, cubierto con una mascarilla y tomándose la temperatura, actividad que se ha convertido en una rutina para los chinos. Por su parte Trump ha dicho que para abril o durante el mes desaparecerá la enfermedad , ya que el verano mata ese tipo de virus.

Mientras se investiga a ciencia cierta el origen de la enfermedad y posible cura. Los muertos y los infectados siguen en aumento. Una economía afectada y sobre toda una comunicada china mundial estigmatizada.

En la ciudad víctima de  Wuhan un poco más grande que nuestro país, un habitante moribundo, talvez hoy ya muerto, grito desde su ventana “ ¡ánimo Wuhan!” . Acción que se repite todos los días en aquella lejana ciudad.

El padecimiento de Wuhan es nuestro, es de la humanidad.

“.. Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida,
como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta,
porque me encuentro unido a toda la humanidad;
por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

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