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DERECHOS HUMANOS ESTILO HONDURAS

 Por Gilberto Ríos Munguía (•)

La primera vez que miembros del Bloque Popular tuvimos reunión con el Presidente Manuel Zelaya fue en el año 2008. Unos policías motorizados que daban seguimiento a una movilización sindical al interno de la UNAH, dejaron caer una lista de objetivos militares: dirigentes y líderes de la oposición política y miembros del movimiento social, la primera de la lista era Berta Cáceres. Eso motivó la reunión de emergencia que también sirvió de acercamiento.

El Presidente Zelaya nos había invitado a su casa de habitación porque -según nos comentó- ya en Casa Presidencial no era posible tener reuniones discretas, – “andan agentes de la CIA por todas partes” nos dijo, los propios agentes del ejército asignados a su seguridad (algunos de ellos, no todos), tenían instrucciones de notificar o informar de todos los movimientos del mandatario.

Siendo Presidente, Manuel Zelaya Rosales comenzó a ser perseguido por el Estado Profundo, el que gobierna Honduras y que está al mando de las fuerzas de seguridad y también de los paramilitares, los que actúan en consonancia con los diferentes organismos de inteligencia nacionales e internacionales al servicio de la élite, el imperialismo, el narcotráfico y el crimen organizado. El mismo capital que no tiene límites o fronteras.

La reciente denuncia del Presidente Zelaya sobre un equipo de seguimiento es la continuación de una práctica cotidiana contra toda forma de oposición, se complementa con espionaje electrónico y escuchas telefónicas que son legales luego del golpe de 2009. Lo que verdaderamente debe preocuparnos es el hecho de que se hayan dejado captar por las personas que están siguiendo; lo más probable se trata de un intento de amedrentar a la dirigencia de la oposición en momentos que el régimen tiene su menor aprobación y el mayor rechazo de la mayoría de la población.

También se da en un período de crecimiento de las movilizaciones populares, un par de semanas después de que el ejército penetrara en la Universidad Nacional disparando contra una protesta estudiantil en la que salieron heridos de bala de fusil ocho estudiantes. Al mismo tiempo es importante anotar que la convocatoria de la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación Pública se han mantenido por más de tres meses y a ella se han sumado estudiantes secundarios y núcleos poblacionales a lo largo y ancho del país que sienten en carne propia el deterioro de esos servicios públicos y la crisis económica en general.

A la vez estas amenazas se producen luego del asesinato de protestantes pacíficos en manos de la Policía Militar del Orden Público (PMOP) y ante las denuncias de organismos internacionales donde destaca las Naciones Unidas, que ha atendido decenas de denuncias de uso excesivo y desproporcionado de la fuerza en manifestaciones pacíficas del pueblo en las que han resultado también heridos centenares de hondureños y hondureñas.

Poco después de golpe organizaciones de Derechos Humanos tuvieron que aplicar mecanismos para protección de Defensores y Defensoras porque en la agudización de la represión también se han vuelto blanco de los cuerpos armados del Estado; perseguidos, reprimidos, estigmatizados por los medios de comunicación corporativos como “defensores de delincuentes y manifestantes violentos”, etc. El cuadro de violaciones no podría ser peor. Acá también es preciso recordar los 78 asesinatos de periodistas y comunicadores sociales que se han cometido en esta década, de los cuales más de 96% continúan en la absoluta impunidad, completando un cuadro inaceptable.

Democracia y Derechos Humanos Estilo Honduras son el resultado de la imposición de un modelo de desarrollo que solo puede implementarse con fuertes dosis de violencia y represión sistemáticas y cuyos culpables aparecen en los cuadros que reflejan las familias y corporaciones más ricas de Honduras, principales beneficiarios de los calvarios del pueblo.

(•)Dirigente del Partido Libertad y Refundación.