DAVID: ¿HÉROE O VILLANO?

Por Óscar Esquivel “Periodismo es publicar lo que otros no quieren que publiques, lo demás es relaciones públicas,” decía George Orwell, célebre autor de la novela 1984. En nuestra realidad, los que dicen hacer periodismo realmente hacen relaciones públicas, se desinforma en lugar de informar, se prefiere la comodidad que el poder ofrece. Los que dicen hacer periodismo en realidad extorsionan por la vía de no publicar información sensitiva. Por supuesto, hay valiosas excepciones, y...
Invitadomarzo 26, 2019

Por Óscar Esquivel

“Periodismo es publicar lo que otros no quieren que publiques, lo demás es relaciones públicas,” decía George Orwell, célebre autor de la novela 1984. En nuestra realidad, los que dicen hacer periodismo realmente hacen relaciones públicas, se desinforma en lugar de informar, se prefiere la comodidad que el poder ofrece. Los que dicen hacer periodismo en realidad extorsionan por la vía de no publicar información sensitiva. Por supuesto, hay valiosas excepciones, y son los que dignifican la función del periodismo.

David Romero Ellner ha sido condenado a diez años y ocho meses de reclusión por varios cargos en el delito de injuria y calumnia contra Sonia Gálvez, esposa del ex ministro de la antigua SERNA en el gobierno de Lobo Sosa, quien luego fue electo Fiscal General Adjunto del Ministerio Público en septiembre de 2013, cuando Juan Orlando Hernández presidía el Congreso Nacional. Cualquier persona a priori podría juzgar que se debe castigar la injuria y calumnia en aras de cuidar el honor y las buenas costumbres en una sociedad. Sin embargo, ¿la privación de libertad por 10 años es una pena justa por tal falta? Seguramente existen delitos mayores cuyas penas son menores a las que corresponden a los daños contra el honor.

A inicios de año se presentó en el Congreso Nacional una iniciativa de reforma encaminada a derogar las penas de cárcel por delitos contra el honor, para que estos pasen al ámbito civil. La aprobación de estas reformas depende de una decisión política en un poder del Estado donde la mayoría de los diputados son del partido en el gobierno, y en caso de aprobación, representaría una afrenta al presidente Juan Orlando Hernández. Partiendo de ahí, se puede deducir que en este caso son otros intereses que están en juego, los que van incluso más allá de la libertad de expresión.

A partir de la emisión de la orden de captura en su contra,  David Romero pasa a una clandestinidad no tan clandestina en este mundo tecnológico. Desde esa condición, el periodista saca a la luz supuestos actos de corrupción contra Juan Orlando Hernández y su esposa, alegando tener muchos más. Luego de varios días fuera de la radio en la que labora, se presenta y justifica la acción en que no puede andar huyendo cuando no es un criminal y está listo para que lo capturen. Con voz entrecortada, se dirige a sus hijos desde la emisión radial que protagoniza y afirma que para ellos es “un héroe”, pero para otros puede ser considerado un villano. Continúa pidiéndole a sus hijos que “cuiden a su madre”. Después se dirige a su esposa y a sus compañeros periodistas para solicitarles que continúen con su labor periodística. Denuncia que si llega a prisión será asesinado. Hace llamados al presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, para que se aprueben las reformas a la ley que le beneficiarían directamente.

¿Es David Romero Ellner la punta de lanza de los grupos opuestos al régimen Juan Orlandista? La naturaleza de esta interrogante no es defender lo indefendible. ¿Es esto acaso una muestra de poder entre Juan Orlando Hernández y sus opositores? ¿Qué tan valiosa es la información aún no revelada por David Romero Elner?

David Romero Ellner ya estuvo en la cárcel condenado por violación sexual. Ya sabe lo que es la vida en prisión –si se le puede llamar vida–. El mismo David Romero Ellner que en los últimos períodos de gobierno ha gozado de la simpatía de la clase política, económica y hasta de organismos internacionales. David ha logrado hacerse de un nombre y alcanzar un cierto nivel económico, de una moral cuestionable, por razones obvias. Es evidente que no merece ir a la cárcel, al menos no por este tema de calumnias en contra de Sonia Gálvez, esposa del ex fiscal adjunto Rigoberto Cuéllar.

Durante su emisión radial, con voz vacilante lanzó una sentencia: Juan Orlando Hernández y su esposa terminarán como Fujimori.  La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha emitido un dictamen solicitando que se anule la orden de captura contra el periodista Romero Ellner. Mientras tanto, cabe preguntarse: ¿seguirá David publicando información sobre supuestos actos de corrupción de Juan Orlando Hernández?

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