/«DAVID TIENE UNA NECESIDAD DE PODER Y EL ESTADO SE HA PRESTADO PARA DÁRSELO» ENTREVISTA A DALIA ROMERO, HIJA DE DAVID ROMERO ELLNER.

«DAVID TIENE UNA NECESIDAD DE PODER Y EL ESTADO SE HA PRESTADO PARA DÁRSELO» ENTREVISTA A DALIA ROMERO, HIJA DE DAVID ROMERO ELLNER.

El periodista David Romero Ellner fue capturado y llevado a prisión el pasado marzo para cumplir una condena decretada en su contra hace tres años, de diez años de reclusión, por habérsele encontrado culpable de Difamación en contra de la ex-fiscal Sonia Inéz Gálvez Ferrari, esposa del exfiscal adjunto del Ministerio Público, Rigoberto Cuéllar. Los defensores de David Romero aseguran que la condena viene como represalia por haber «destapado» el desfalco del Instituto Hondureño de Seguridad Social; como una reacción directa de Juan Orlando Hernández por su lucha en contra de la corrupción que desde sus tribunas Romero llevó hasta el momento de su espectacular captura, que todos presenciamos en vivo y en directo.

Según sus defensores, la condena de David Romero Ellner es una violación al derecho de la Libertad de Expresión y esperan la Comisión Interamericana de Derechos Humanos logre revertir la condena. ¿Pero, por qué fue realmente a la cárcel David Romero Ellner?

Esta es la segunda vez que David Romero es encontrado culpable de un delito, según la ley, no aplica a él las medidas sustitutivas de prisión, aunque su delito ahora sea por Difamación, por ser reincidente; y todo se complica cuando vemos que quienes lo procesan por difamación en esta segunda condena (porque denuncias y querellas el periodista Romero ha tenido ya muchas), fueron quienes presentaron las pruebas que lo encontraron culpable de violación en 2004, cuando fue condenado a 10 años de prisión por la violar a su hija Dalia Romero de 22 años, hecho ocurrido en febrero de 2002. Una de las fiscales que llevó el caso que condenó a David Romero Ellner es, casualmente, Sonia Inéz Gálvez Ferrari.

Queda entonces claro que esta segunda condena es una secuela directa de la anterior, que no terminó de cumplir, aunque el diga lo contrario, porque salió favorecido con la libertad condicional que consiguió con favores políticos de amigos y logró recuperar su nombre luego del golpe de Estado de 2009.

Anteriormente hemos publicado varios artículos que relatan la historia del periodista David Romero: Ocaso y Gloria de un periodista y El ave Fénix del periodismo, recomendamos ambas lecturas para tener una idea más completa de la historia de  Romero Ellner.

Y para conocer el origen de la caída de uno de los héroes (y villano) del periodismo nacional, su personalidad explosiva y carácter que lo llevó a la cima dos veces y dos veces lo hizo caer, entrevistamos a la persona que quizás mejor conoce esta historia: su hija, Daria Romero.

Entrevistamos a Dalia Romero en una casa de habitación facilitada por una persona de su confianza. Ahora abogada, Dalia es una mujer agradable, pero con un carácter fuerte. Según ella misma se describe, es como su padre. Ha vivido marcada por la sombra de David Romero durante toda su vida y cada vez que el periodista es portada de un periódico, su violación vuelve a surgir, revictimizándola una y otra vez, cuando su caso se toma para fines políticos o cuando para fines también políticos se busca ignorarla.

«Mi intención nunca fue ganar protagonismo —inicia Dalia Romero— ni hacer mi vida privada, pública, ni darle a él, pie para que me ataque, porque lo conozco, lo conozco como la palma de mi mano… yo pasé desde pequeña esa manipulación de parte de él, lo sufrí desde pequeñita con mi mamá, me iba a traer a la escuela y me iba a dejar a Puerto Cortés, y a mi mamá la manejaba, mi mamá sufrió violencia doméstica, violencia psicológica. Los dos tienen carácter fuerte, Pero mi mamá es una mujer muy recta, muy pulcra y gracias a Dios, eso se lo tomé a mi madre. Él tiene una cicatriz que mi mamá se la hizo, porque él la quiso golpear, mi mamá es modista y tenía las tijeras con ella. Son cosas que no se saben, cosas que sí él mira que están aquí, él va a saber que soy yo, porque son cosas muy íntimas, muy personales.

A la primera mujer que David Romero tuvo, su primera esposa se llamaba Maribel, no me acuerdo del apellido de ella, pero a ella la golpeaba increíblemente porque era alcohólico… él era alcohólico en ese tiempo, y la golpeaba (a Maribel), él tiene antecedentes de violencia. Yo le pregunté a mi mamá si alguna vez él la golpeó o algo y ella dijo que no: «no, intentó, pero sabía con quién se estaba metiendo también» —dijo. Dice mi mami que esa vez él le quiso pegar, pero ella tenía las tijeras: «¡Mira hija´e puta!» le dijo, «te atreves y salís muerto de aquí», le dijo mi mamá dejándole ir las tijeras, y como sabía que mi mamá era de armas tomar, él no siguió.

No quise interponer nunca la acción civil, porque no le quise dar pie a que dijera: «se fijan, ella lo que quería era aprovecharse», porque yo estaba en todo mi derecho de hacerlo. El daño civil, y el daño emocional nunca me lo han reparado, el Estado más bien me ha pisoteado mis derechos por el mal seguimiento de la pena, ese hombre estuvo dos años y medio en la cárcel, eso fue lo que estuvo, de diez años que le dieron. No me respetaron, no respetaron la pena accesoria, inhabilitación absoluta…»

—¿Cómo fue para vos ese proceso? porque de alguna forma ninguno de los dos ha podido salir de esa situación… ¿cómo has logrado sobrellevar, vos, ese proceso?

«A mí me ayudó mucho mis terapias psicológicas para poder hablar de esto. Es una constante revictimización, me ayudó mucho a mí a perdonarme, porque independientemente de que una sepa que una no es el culpable… y sobre todo él, que es una persona que está allí constantemente diciéndole a la gente que es inocente, y la gente siempre van a haber comentarios que a una lo van a herir, estamos en un país de repente no tan justo, y aceptar que David tiene un poder, tiene un micrófono y es manipulador, manipula tanto a las personas.

Mi hija no sabía y cuando pasó lo de la abogada Sonia volvió todo a salir y tuve que hablar con mis hijos, porque mi hijo tiene el apellido de él, el nombre de él, son homónimos, entonces mi hijo siempre es relacionado con él, siempre, «vos sos familia de él». Tanta noticia, tanto escándalo, que David por aquí, que David por allá. Mi hija me preguntó: «mami, ¿por qué mi hermano tiene el nombre de él?, qué son?» Y me toca explicarle entonces a mi hija… Siempre me afecta, siempre tiene que haber un punto que me va a afectar. Claro, no por eso me estanqué y dejé de llevar mi vida, de mis proyectos de vida, de enfocarme en cosas positivas, pero sí, como víctima, considero que me ayudó mucho el apoyo de mi familia, las terapias psicológicas, el apoyo de mis amistades y orar».

¿Cómo iniciaron el proceso?, ¿cómo inició el proceso contra David Romero Ellner?

«Mediante una denuncia el 16 de febrero de 2000. Yo interpuse la denuncia. No me bañé, decidí no hacer nada, y aparenté que todo estaba bien ante él, aparenté que no iba a decir nada, yo siempre cuento esto, él tenía armas, allí en la casa habían armas, y yo… me violó y se durmió, y yo quedaba viendo las armas, y quería agarrar una y matarlo, y al mismo tiempo decía yo: «pero, y si lo mato, voy a ir a la cárcel, ¿y mi hijo?, ¿quién me va a defender?, ¿me van a creer?», Entonces lo único que hice fue salirme, me fui a la sala, de ahí no volví a dormir hasta que él se despertó. Para él era como que todo estaba bien, y yo, callada.

Íbamos para Siguatepeque pero yo decidí no ir. Llamé a mi mamá, una prima pasó por mí, fuimos a interponer la denuncia a la DNIC, allá por el Estado Mayor, en Villadela, allí interpuse la denuncia y de entrada, siempre: «¿contra quién?», «…David Romero Ellner, ¿el periodista?». Desde la primera persona que me tomó a mí la declaración. De ahí me trasladaron a Medicina Forense para que me hicieran la toma de pruebas de hisopado, y también allí: «¿David Romero Ellner, el periodista?», ésa era una manera también de intimidarme, yo sabía las influencias que él tenía, yo sabía.

En la casa se hacían reuniones con los periodistas y negociaban, «mira, vos vas a atacar a fulano, y yo voy a atacar a fulano y allí vamos a negociar», allí llegaban a la casa políticos, para el día del periodista el garaje parecía bodega, llevaban alfombras de regalos, botellas, eran dádivas para él. Yo sabía las influencias que él tenía y él desde ese momento, desde ese mismo día, supo que estaba denunciado. Ese era mi temor».

—¿Y trató de convencerte de que quitaras la denuncia?

«Me llamó. Puso a Karla Barrientos, puso a la novia a llamarme. Con mi prima conseguimos una casa a donde él no conocía y me fui. Regresé a mi casa como a los cuatro días, pero eso fue un sábado y regresé a mi casa como un miércoles y la grabadora, los mensajes de él, de mi abuela me acuerdo, en paz descanse, insultándome. Yo tengo hasta el casete, porque yo fui muy cuidadosa en ir guardando todo, yo tengo hasta el casete donde mi abuela y él decían: «hija, conteste por favor, necesito hablar con usted», o sea, mensajes del sábado en la noche, y yo la denuncia la había puesto a las diez de la mañana.

Desde allí era el temor para mí, porque le pasaban la información. Él por todos lados tiene tentáculos. Por todos lados tiene gente que le informan, que le da información, y yo sabía que cada movimiento nuestro él lo iba a tener, bueno, de hecho con Nadia, mi hermana, que eso es algo que no ha salido a la luz, pero mi hermana, la que me sigue, que es de otra señora, a ella la abusó, yo lo se por las cosas que miraba, y fueron las trabajadoras sociales a hacerle la entrevista a ella, a su casa, y ella dijo que sí, ella dijo que sí, le tomaron nota a eso.¿Cómo se dio cuenta él de que le habían ido a tomar nota a ella? Después se comunicó con ella, y ya la convenció. Cuando ella iba a declarar en la fiscalía, dijo que no, y como no se le podía obligar. Después, ella le sirvió de testigo».

—¿En contra tuya?

«En contra mía, según ella, pero realmente la que quedó mal fue ella, sirvió de testigo a favor de él. Claro, ella es manipulable, su personalidad no es la misma que la mía.

Y así cada paso que yo daba, él se iba dando cuenta, siempre había personas que le decían, siempre había personas que le informaban qué hacíamos, dónde estábamos, qué íbamos haciendo, y eso es difícil para una víctima. Claro que tuve episodios en los que quería parar, «ya, dejemos eso así, dejemos eso así, me voy, me voy del país» —decía. Creo que en aquellos momentos decían, «es que Dalia está exagerando por el miedo, por el trauma que tiene en este momento», ahora se dan cuenta que es cierto, la misma abogada Sonia me dice a mí, «Dalia, cuánta razón tenía usted, es que es un monstruo, ese hombre es un monstruo»… Otros decían, en cuanto él pueda se va a vengar.

Yo sé que sólo está esperando el momento para hacerme un daño a mí, yo sé que él está esperando, por eso siempre he tratado de manejarme de bajo perfil, porque no le voy a dar a él tampoco la oportunidad que me dañe a mí, a mis hijos, no se la voy a dar, no se lo voy a permitir, es darle un arma a él. Pero sí, cuando tengo que salir a defenderme, él sabe que a mí no me va a manipular, como manipuló a Nadia, y que tengo un apoyo, no todas las víctimas tienen esa ventaja de tener un apoyo de un grupo fuerte de feministas.

Para que le quitaran la inmunidad (David Romero era diputado en 2004), fueron plantones tras plantones. De allí eliminaron la figura en el país, pero fue a partir de este caso. Pepe Lobo aprovechó políticamente de la cuestión y eliminó la figura en el país. A mí me da risa cuando él dice que fue un complot. El delito existe. Existía. Ha existido. Ahí están las pruebas».

-¿De dónde viene todo el poder de David Romero? ¿Por qué tiene tanto poder?

«Es su modus operandi. Él es muy inteligente y eso no se le puede negar. Fue formado en la Unión Soviética, estuvo allá dos años y tuvo que haber aprendido técnicas. Mi papá viene de raíces humildes. Mi abuela, era una persona humilde que tenía una glorieta en Puerto Cortés frente a uno de los portones de la zona libre, él no lo niega, anduvo descalzo, vendía enchiladas. Creo que fueron por esas ansias de poder que aprendió a manipular y eso no es de ahorita, no desde que hace periodismo, eso es desde antes.

Él está señalado como el que vendió a Tomás Nativí, y eso según Berta Oliva que andaba con él en esas cosas. Por eso me extrañaba de Berta Oliva que sale ahora defendiéndolo, cuando era enemiga de él, porque ella sabía que David entregó a Tomás Nativí. Él no es una persona de fiar para nadie, si él tiene que vender a su mujer, la va a vender para él sobrevivir.

Él es un extorsionador con micrófono. Aprendió a obtener información y a extorsionar con esa información, así extorsionó, así negoció con los militares, así negoció estar vivo. Yo me acuerdo vivíamos en la campaña, creo que tenía menos de diez años. Me acuerdo que a él lo fueron a sacar en la madrugada los militares, lo llevaron enchachado en la madrugada, creo que era la una de la mañana y todo mundo pensó que era ya un desaparecido. Y después de repente llegó, yo me acuerdo que él decía: «no se preocupen, todo está bien», con mucha tranquilidad. Digo yo que ya fue como un show montado, no sé, para algo, se lo llevaron y después regresó muy campante, tranquilo.

¿Qué negoció? No lo sé. No sé si allí fue lo de Tomás o sí ya había pasado, pero él quedó al punto tal que después de haber sido perseguido, de haber sido torturado, como me dice mi mamá. Mi mamá sabe mucho, pero mi mamá no habla mucho, sólo cuando se pone histérica me dice: «a mí que David no me haga abrir la boca, porque yo vi cómo quedó él, y vi cómo quedó Tomás, yo lo vi», así, con esas palabras, como quien dice: «él tenía un par de golpes y Tomás estaba muerto».

Después de eso, de ser un perseguido de izquierda en aquellos tiempos, porque lo torturaron una vez, lo torturaron y lo dieron por muerto, «por muerto» entre comillas a la orilla de un barranco, venir y ser compadre con Hung Pacheco, el padrino de uno de mis hermanos es Hung Pacheco, y de andar con la cúpula militar.

Allí el alumno supero al maestro porque uno de los grandes que tuvo David Romero, el que lo trajo, que lo ayudó, que lo posicionó en radio América fue Rodrigo Wong Arévalo.

Con tal de obtener poder él es capaz de cualquier cosa y cuando yo le digo cualquier cosa, es cualquier cosa o sea eso no lo dude.

El perfil de violento lo probamos en juicio. Aparte de la prueba científica, una prueba fundamental fue la psiquiátrica de su perfil y del mío, de ambos, fue muy contundente y ahí está eso,  ahí esta, no me lo estoy inventando, ahí está en la sentencia el dictamen que dice que él tiene una necesidad de poder y el Estado se ha prestado para darle ese poder, porque él ya había decaído bastante con lo de mi problema, pero salió libre en libertad condicional y lo dejaron ejercer el periodismo cuando él no podía ejercerlo.

Mel Zelaya lo ayudó, porque le dieron trabajo en radio Globo por la ayuda de Mel. David Romero no podía ejercer por Inhabilitación Absoluta de su sentencia, su profesión principal no la podía ejercer. Hubiera podido ejercer como abogado, porque tiene el título de abogado también, pero no como periodista».

—¿Te busco a vos después que salió de la cárcel? ¿o no?

«No. Seria mentir si dijera que él me haya buscado, por terceras personas quizás. Él sí sabía dónde estaba, si ha sabido porque cuando entré a trabajar con Fosovi ahí estaba mi hermana, claro mi hermana le pasaba mi información, luego ella salió de ahí pero él siempre ha tenido información sobre mi, yo no he andado delinquiendo, entonces no tiene de donde agarrarse. ¿Qué me puede sacar? A aquel novio, que sale, que toma, ¡que lo haga! Si ya lo dijo, despotricó en contra mía, o sea cuando se quiso defender, que andaba drogada y que eran alucinaciones mías, dijo.

Dijo que yo quería un carro y él no me lo había comprado, que yo me había enojado esa noche porque él, el quince de febrero cumplía años y salimos a celebrar el cumpleaños de él, que yo me había enojado porque yo le había pedido un carro y no me lo había comprado, que yo le había pedido dinero para drogas y que él no me lo había dado, y dijo tantas cosas que él solito se hundía por querer salvarse, porque entonces ¿qué clase de padre era si él me daba dinero para droga? Si la gente se pusiera a ver esas cosas, inteligentemente, no solo por esas redes sociales, cuando hablan de algún perfil que yo sé que es de ellos y me ponen como, pero ni prostituta porque la prostituta cobra. Justificándolo a él, diciendo que yo soy la seductora.

Otra cosa que se manejó y que la manejaron mucho, que no soy su hija. Eso es hasta la fecha. Hasta la fecha hay gente que afirma que no soy su hija, pero ¿y cuál es la diferencia? ¡Que no sea su hija! ¡Que soy su hijastra! ¿y cuál es la diferencia? ¡Me violó igual! El delito existe. Pero la gente lo justifica con cuestiones tan absurdas como que «esa mujer era una borracha». Él lo manejo así, como que eran puras alucinaciones mías. Fue cuando además nos dimos cuenta que estaba pagando cuarenta mil lempiras para cambiar la prueba de ADN, Eduardo Maldonado fue el intermediario.

Quien sacó a Eduardo Maldonado del anonimato es «Interpretando la Noticia». Así se llamaba el programa en Radio América que compartían David Romero y Eduardo Maldonado. Él había pagado (a través de Eduardo, para cambiar la prueba de ADN). Si no es porque nos plantamos, porque nos dimos cuenta a tiempo, la prueba de ADN hubiera salido negativa porque ya tenía todo comprado, y que voy a especular, no tenemos el nombre del doctor pero muchos indicios dicen que era Denis Castro, muy amigo de él.

Fueron cuñados. David anduvo con una hermana de Denis Castro. No te lo puedo asegurar, pero muchos indicios van dirigidos a que era él quien iba a cambiar la prueba de ADN  para ayudar a David Romero.

Y hubo que montar toda una estrategia. Fuimos a enfrentar al fiscal, al director de medicina forense: «aquí está pasando esto» —le dijimos. «Eso no es posible». «Si y tenemos información fidedigna que eso está pasando acá». Dijeron que no se hacían las pruebas de ADN acá y que había que mandarlas a Costa Rica, hasta decir que financiáramos nosotras el envió, porque no tenían dinero. Eso se hacía a diario. Custodiamos el sobre en dónde se fueron las pruebas para evitar que se cambiaran en el avión. Hasta nos fueron a enseñar dónde estaba la prueba, en una caja que se abre con dos llaves.

«Entonces —dijo Caludia—, si esa prueba se pierde es su responsabilidad», así enfrente de un montón de gente. «si algo le pasa a esa prueba es su responsabilidad». «No, cómo se le ocurre», «porque me está diciendo que solo usted tiene esa llave». Solo así logramos que la prueba no se cambiara.

Él lo que iba a cambiar era la toma de su prueba, y estoy más que segura que en la misma versión de aquel programas del 2009 donde lo tuvieron en canal 36, iba a decir que fue un complot de Maduro. En ese aspecto fui muy bendecida. Diosito usó ángeles y puso la verdadera información. Claro, él estaba seguro que como ya había pagado, todo se iba a arreglar. Era cuestión de salirse un rato y desde afuera mandar el dinero, pero nosotros siempre supimos donde vivía. Estaba estudiando ingles en Estados Unidos. No aprendió mucho ingles.

Una persona así ha de tener también muchos enemigos. Exactamente así como tiene amigos tiene enemigos, entonces siempre supimos dónde estaba. Él dice que no salió (del país), pero sí salió, por punto ciego, le ayudó Carlos Orbin Montoya en Nicaragua. En el tracto migratorio nunca salía. No aparecía absoluta nada, es más, no tenían ningún registro, como que no había salido no se desde cuándo y precisamente en diciembre, antes de mi problema, él había andado en España, y en el tracto migratorio salía que tenía como seis años que no salía del país y había salido con Carlos Flores en todos los viajes oficiales».

—¿Por qué crees que entró en conflicto con Libre si en algún momento Mel fue una figura importante para levantarlo nuevamente?

«Yo estoy casi segura que su principal conflicto es precisamente la deslealtad, él es desleal y para mantenerse en el poder va a vender a quien tenga que vender. Se dice mucho que él negoció el cierre de la globo a cambio de que le den vuelta al amparo, eso es lo que él estuvo negociando, que al amparo la Corte le de vuelta, que se violó el debido proceso y quedar nulo y por ende quedar nula la sentencia».

—¿Y Sonia hubiera dejado que eso pase?

«Ella estuvo pendiente de eso. Preparándose incluso para las instancias internacionales. Si se de muy buena fuente que él se reunió con Carlos Flores, también Pepe Lobo y en algún momento Mel estuvo queriendo también ayudarlo, se reunieron con Reynaldo Sánchez para negociar».

—¿El conflicto con Sonia, tiene que ver con todo lo que fue tu proceso? ¿De ahí viene su odio?

«Claro que sí, porque ella era la fiscal, Celeste estaba embarazada y por eso no fue a la prueba de ADN, no fue a la toma de la ADN en la prisión, él no dio la prueba voluntaria, se le obligó porque era fundamental obtener la prueba de ADN, para poder hacer la prueba con el semen encontrado en mí y quien estuvo allí fue la abogada Sonia.

Ella estuvo presente en uno de los momentos más humillantes de su vida y él pensó que iba a poder manipular a las personas, y cuando hay una persona que se le planta, a esa persona él la ataca.

El abogado de él hasta renunció cuando se dio cuenta. Tomas Palacios, el hijo de Chemita que ya murió, era el defensor. Años después me pidió disculpas, porque por estrategia la prueba de ADN se saca a última hora, pero claro, él estaba muy fresco. Hasta a su abogado le mintió. El abogado llegó a la fiscalía como a la seis de la tarde y Sonia le dice «Abogado pero ¿usted ya revisó?, ¿usted ya vio?, ¿usted esta seguro que su cliente ya le dijo la verdad?» Él llegó y dijo ¿y por qué van a ir a juicio si ustedes no tienen nada?». «Abogado, aquí está la prueba de ese señor».

Casi se muere Palacios. Fue inmediatamente a Tamara y le dijo a David: «si no te vas por estricta inconformidad yo te dejo aquí». David anduvo buscando otros abogados pero quién lo iba a tomar horas antes del primer juicio a un funcionario público, a un diputado. Al final se quedó con Palacios.

A la Corte Suprema no le teníamos nada de confianza. Nosotros decíamos, aquí puede pasar cualquier cosa. Esa fue la mayor razón para aceptar la estricta conformidad. Yo hasta pelee con  las fiscales, les decía «¿por qué vamos a aceptar la estricta conformidad? si ahí está la prueba». Yo decía eso, pero el temor tanto de la fiscalía como de Claudia de CDM era precisamente la falta de confianza a esa corte. Además, se acepta la estricta conformidad de David porque iba a ser un golpe tremendo que a esas alturas Tomas Palacios desaparezca del juicio, se hubiera atrasado más el juicio porque tienen que poner otra defensa, y para él le significaba muchísimo eso porque necesitaba de una nueva estrategia, una vez que se da cuenta que lo que él pagó no se lo hicieron, no le sirvió, horas antes del juicio.

Lo manejamos sumamente discreto, por eso yo cada vez que la abogada Gálvez me ha buscado para que la apoye lo hago con todo el gusto del mundo. Ellas tuvieron además el apoyo de la única persona que en la fiscalía dijo «nos vamos», fue el abogado Humberto Palacios, porque la fiscal de la mujer de ese momento no quería ir».

—¿Quién era en ese momento la fiscal de la mujer?

«Era Sara Sagastume. Ella primero decía que era un incesto y que había consentimiento. Le decía que no, pero ella insistía. CDM pidió entonces hablar con el director de fiscales, que era Palacios Moya. Sara ni siquiera mandó completo el expediente, yo lo tenía completo, entonces se lo damos a Palacios Moya. Me acuerdo que Palacios Moya ni nos quería ver a la cara. Claudia del CDM le decía: «yo solo le vengo a pedir que se haga justicia de una manera legal, que se agilice el proceso, que se hagan las cosas correctamente, que no se apreste a ese hombre». Pero él se portó muy correctamente y designó a Sonia Gálvez.

Porque de hecho él tenía ya varias denuncias por acoso en CDM. Llegaron personas que decían «yo fui, yo lo denuncié» y pedimos un registro y las denuncias estaban desaparecidas, el expediente mío lo escondieron».

«Había un incidente de un arma. Habían tantas cosas que bueno, de hecho nos dimos cuenta que de la Unión Soviética él había regresado por una cuestión de abuso a una menor de edad, eso nos contó gente del partido (comunista).

Él pensó que a mí me iba a manipular con el dinero que él maneja, yo le cuento a Claudia no es que era millonaria pero no pasaba necesidad y teníamos una vida cómoda si y yo tuve un descalabro económico increíble o sea, me tocó volver a empezar, decirle a mi hijo que ya habían cosas que ya no se podían volver a comprar porque ya no había la suficiente economía, pero él pensó que yo por eso…»

«En algún momento puso a Karla Barrientos para decirme «¿y qué vas a hacer sin dinero?», «Dalia pero, ¿Qué va a hacer?». «Mire, su papá va a mantenerla». «Dalia ¿Por qué hizo eso?» «No Karla  —le dije—, es que él no le está diciendo la verdad, yo estoy diciendo la verdad Karla». Yo me acuerdo que ella estaba con él porque luego se escuchó cuando él arrebato el teléfono y dijo «para». Pero ella declaró por la defensa. También Karla Andoni. Declaraban estupideces: que era un gran hombre, que era responsable. Karla Andoni fue su esposa, llegó a decir que Dalia cuando pequeña lo provocaba porque yo andaba en chores. Que me sentaba en las piernas de él siendo niña de nueve, diez años. Acusaciones absurdas, todas las declaraciones fueron para atacarme a mí: «Dalia es que andaba casi desnuda en la casa, ella lo provoco» cosas así».

—¿Entonces él abusaba de vos desde pequeña?

«El empezó a manosearme a mí como a los nueve años y todo ese tiempo yo lo callé por miedo. Él siempre me tocaba mi vulva, me tocaba mis pechos y me decía: «¿de quién es esta cosita?» y «hay que ricas esas…» así, pero nunca hablé, yo nunca dije nada a nadie, absolutamente a nadie y la primera y única vez que hubo una penetración fue esa vez de la violación. Ahí yo decidí que no podía callar esto más, no es que me pareciera bien lo anterior tampoco, sabía que era incorrecto, o sea, la violación fue la gota que derramó el vaso porque yo sabía que si yo no hablaba, eso iba a continuar. Cosa contraria es con mi hermana que aunque su declaración es fuerte, ella todavía no lo acusaba si no que le hacen la entrevista en Trabajo Social, esa entrevista es bien informal, Trabajo social determina que si existe el delito y que ella denuncie, y que sí es importante como testigo.

Nosotros queríamos probar el patrón de abusador de David Romero, creo que por sugerencia de la fiscalía la llamé para darle ánimos: «Nadia —le dije-, no te preocupés si la denunciante soy yo», o sea «el proceso lo voy a llevar yo», porque yo sabía que ella le iba a tener miedo. Sara, la fiscal de la mujer, no le pasó el expediente a Sonia y Celeste. CDM llevaba copia de todo lo que podían y  ellas le pasaron el expediente completo a Sonia y a Celeste, porque Sara perdió un montón de cosas y ahí se fue también la declaración de mi hermana. Pero tampoco se le podía obligar.

Nadia luego sale a favor de él en las redes sociales y dice: «hasta a mí me quisieron involucrar». Yo leí la declaración y a ella la violaba, claro no tengo ahorita manera de comprobártelo porque todo se perdió, pero yo la leí, no es que me lo contaron, yo leí donde ella decía que la ponía a hacerle sexo oral en el carro cuando ella iba por su mesada los fines de semana, o sea que la mantenía por el dinero. Ella es menor que yo.

Todas las declaraciones a su favor decían que David «es un buen hombre; es un hombre responsable; es un buen padre y Dalia es  más bien su consentida». Nadia dijo que yo era la consentida, que ¿cómo me iba a abusar? si más bien yo era su niña bonita, esas fueron las declaraciones que fue a dar. Todos ellos, todos, llegó el chofer, llegó el asistente, como él había estado de regidor antes de ser diputado…

Siempre nos hemos preguntado ¿Qué les sabe David? ¿Qué le sabe a Mel? Porque a Mel se le mandó una carta con la copia del ADN en aquel tiempo en que era presidente, se le hizo llegar cuando el golpe de Estado. Le hicimos llegar una carta a Mel cuando David empezaba a subir. Le mandamos una carta a ¿cómo se llama el dueño de radio globo?»

—¿Alejandro  Villatoro?

«A Villatoro, a él directamente. No la quería recibir. A Kike Flores, personas clave que sabía que lo podían afectar en ese momento. Entonces su gremio periodístico, en afán de ayudarlo le hicieron un programa para defenderse, a mi alguien me llamó y me dijo «pone el 36» y cuando yo empiezo a escuchar… esa vez me descontrolé y empecé a marcar, porque yo quería dar mi versión, cosa que nunca hice, defenderme y llamo a Claudia, porque yo estaba desesperada y a este hombre lo tenían arriba la resistencia y yo dije «ni modo». Era la primera vez que yo lo iba a confrontar y estaba tan indignada escuchando lo cínico que estaba ese día, llegó al punto de decir que él tenia copia de los cheques que presidencial me había pagado, así lo dijo en ese programa «si yo tengo la copia de los cheques que le pagaron a esa muchacha de presidencial», dijo. Que me demuestre a mí dónde, que me los enseñe y que me demuestre a mi dónde recibí un cinco.

Nosotros tuvimos un accidente durante el proceso, que eso tampoco se sabe, yo iba con los de la DNIC e íbamos a mostrarles los lugares donde él podía estar escondido, íbamos a Siguatepeque y nos tocó irnos hasta Puerto Cortes ese día, cuando tuvimos un accidente, nos quitó el derecho de vía un vehículo de la Embajada Americana, bueno, de Palmerola justo en la cuesta de la virgen, justo en el límite de Comayagua cuando ya empezás a bajar, venia un carro rebasando rastras y nos quitó la vía de frente. Entonces la Embajada se hizo responsable de los gastos y yo tengo copia de esos cheques, si me lo pagó la Embajada, sí, pero fue de los gastos de hospital, y no me los pagó solo a mí se los pagó a los otros tres que iban de la DNIC.

Ahorita yo me di cuenta con la depuración de la policía, el policía aquel que agarraron en Valle de Ángeles con aquella enorme casa, él fue uno de los que investigaba a Romero. Ahora entiendo porque decía: «ya nosotros sabemos a dónde está» y nunca hacía nada.

A David no lo detiene la DNIC, a él lo detiene la policía de tránsito por una infracción. Entró al país por Ocotepeque, fue a Puerto Cortes cuando llegó a instalarse, iba avanzando poquito a poquito para llegar a Siguatepeque y ahí quedarse, y por pura casualidad una persona llamó y dijo que ahí enfrente de su casa lo había visto. Nosotros le dijimos a Álvaro (el policía depurado de Valle de Ángeles), ahora entiendo porque no lo iban a traer, porque Álvaro era delincuente.

Cuando a David lo agarran, él empieza como loco a decir que no sabían con quién se estaba metiendo. Yo llamo a Álvaro y él se fue inmediatamente para Siguatepeque. Era un sábado, yo estaba aquí en la casa y de ahí llamé a Sonia, a Palacios Moya porque la corte tenía que estar lista. Iba a ser Semana Santa.

Sospechábamos de Sonia y de Celeste, nosotros les dábamos información pero con reserva. No es cierto que David se entregó, no es cierto que él voluntariamente se hizo la prueba de ADN, no es cierto que no salió del país, que no huyó, como dice él.

Se supo además que trató de extorsionar a Maduro y a saber qué pasó entre ellos. Pero por ninguna de las partes recibimos llamada del gobierno, jamás, no es cierta su versión.

Yo hasta demandarlo puedo porque eso es un prejuicio, yo tengo un aplastamiento en mi columna a causa de la violación, por andar investigando a donde estaba, porque yo nunca hubiera andado con los de la DGIC en una búsqueda, son cosas que yo nunca quise hacer, la vía civil, aun teniendo el derecho y fue para que él no hablara, que no dijera que lo que quería era pisto.

Yo le conté a Claudia el otro día que yo confronte a Jorge Calix que lo andaban defendiendo, yo le entregué una copia del ADN. «Usted como abogado sabe que esto es irrefutable así que todo lo que este hombre dice no es cierto y me da no sé qué ver a personas como usted que es súper inteligente, defendiendo a un hombre como él».

—¿Y qué dijo Jorge Calix?

«Se le cambiaron los colores, él a mí me conoce porque fue catedrático mío y nunca relacionó a Dalia Romero con Dalia Romero la de David y ese día ahí andaba con la prueba de ADN cuando me lo encontré. Quedó sorprendido, me dijo «Dalia, cómo lo lamento».

—¿Y eso cuándo fue?

«Creo que fue cuando tu primer artículo. Yo lo que quería era que él mire a su alumna y decirle mire «yo soy, no es la que pintan, soy yo, la víctima» y ponerle la cara. Los que no me conocen que hablen lo que quieran, pero los que ya me conocen que sepan que lucho».

-¿Y tenes miedo a las consecuencias por esta entrevista?

«El miedo siempre existe, si hay una cosa que yo no puedo superar es el delirio de persecución. Antes cambiaba mi número de teléfono a cada rato, a estas alturas yo sigo dando la dirección de mi mamá, yo no doy la mía, por ejemplo. En lugares públicos, si se tiene que registrar, yo me registro con mi segundo nombre y mi segundo apellido, cosas así y eso claro, que ahora es menos pero cada vez que esto llega a la plaza pública a mí me vuelve. La vez pasada comprobé que me estaban siguiendo y no sé quién era, seria mentirosa de decir que sabía quién era, pero de que me estaban siguiendo me estaban siguiendo. David me enseñó ciertas técnicas, te voy a contar que él me sacaba, me decía: «vamos a ir a cazar ladrones».

—¿Que hacían?

«Provocar para que apareciese un ladrón y deshacerse de él. Me utilizaba, por ejemplo, me ponía mis cadenitas de oro y todo y me llevaba a un carnaval en Puerto Cortes y sí miraba que me querían robar él los agarraba. Yo era el señuelo. Él se quedaba a una distancia y me mandaba a caminar, «anda a comprar tal cosa», me decía y él se quedaba a cierta distancia y ya si alguien se acercaba a quererme robar o algo, él ya se acercaba. «Aja hijo de puta», le decía.

Una vez en Puerto Cortes íbamos en uno de esos carnavales, a una prima un hombre la tocó y él lo agarró y lo dejó encunetado. Si el hombre quedó vivo o no, no se, pero el hombre quedó en la cuneta.

Otra vez íbamos aquí en el bulevar Morazán, se cruzó una persona y lo levantó, la persona calló y le pasó por encima, tampoco sé si quedó vivo o muerto. Fueron tantos episodios de violencia que yo le tenía miedo, él mismo decía que él había matado».

—¿El andaba armado?

«Claro que sí, entonces este delirio de persecución no lo he podido superar, porque se de lo que es capaz. Lo que pasa es que hasta cierto punto sé que él me tiene miedo también a mí y eso como que me fortalece, porque él sabe que hasta cierto punto le conviene protegerme, porque el primer señalamiento será a él.

Cada vez que salimos a la vista pública, volvemos a lo mismo y volvemos a la misma versión de él y a la versión mía y siempre hay personas que me quieren contactar para que yo de mi versión, tengo un amigo que es amigo de este periodista que esta con Wong Arévalo, él me quiso contactar porque con él ya no se llevan… y Renato».

—¿Renato la quiso contactar?

«Por medio de otra persona. Querían mi versión para desmentirlo, ahí yo no me hubiera prestado para eso porque a ellos solo les interesaba perjudicarlo a él, pero ¿después quién me va a proteger? Se van a olvidar y yo no me voy a prestar para favorecer a otros».

—¿Y por qué ahora sí?

«Porque me lo pidió A., por la familiaridad, por la confianza que le tengo, no le voy a dar entrevistas a cualquiera. Desde el libro de Jessica Sánchez, el testimonio no lo hemos vuelto a hacer. Eso ya fue hace años, hasta hoy».

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.