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Cuando la libertad de prensa es unidireccional e ideológica

¿Pueden los líderes La Alianza de Oposición controlar a sus bases, cuando estas se convierten en una masa amorfa llena de odio e intolerancia?

Este conflicto solo es parte de uno inacabado: el Golpe de Estado del 2009 en contra de Manuel Zelaya Rosales, que llevó a la creación de fuerzas políticas construidas con una base social popular y con un resentimiento contra otra parte de la población que ejecutó, avaló y defendió el Golpe. La historia ya se conoce: polarización ciudadana, de medios y política en el sentido partidista, no de intereses -que aún comparten- pero ¿todo esto justifica la agresión contra los periodistas que informan y también arriesgan su bienestar?

Las acciones de protesta en los llamados paros nacionales han tenido la cobertura de la prensa, sean que compartan la ideología partidista y cuasi revolucionaria de los simpatizantes de La Alianza y su lucha por revertir una decisión institucional como la ratificación de Juan Orlando Hernández para un segundo periodo presidencial, o no. Porque la labor de los periodistas y su trabajo es informar. Los periodistas como sujetos somos asalariados y sometidos a un sueldo y a una línea editorial.

Dejando de lado el medio, enfoquémonos en el individuo, que como apunta Byung-Chul Han:

“Hoy creemos que no somos un sujeto sometido, sino un proyecto libre que constantemente se replantea y se reinventa. Este tránsito del sujeto al proyecto va acompañado de la sensación de libertad”.

El proyecto o estrategia de La Alianza de Oposición de mantenerse en las calles con una falsa figura de libertad de pensamiento y acción, no obedece a las reglas de sus ideales o idealistas líderes o simpatizantes, pues su acercamiento a la prensa se da de manera unidireccional con UneTV, que se ha convertido en lo que fue Radio Globo en el panorama del Golpe de Estado. Esta simpatía hacia UneTV, excluyente hacía los demás medios considerados por la masa como vendidos o tarifados y demás expresiones peyorativas y reduccionistas, se vuelca contra el sujeto (periodista o comunicador) que desempeña una labor -ahora- doblemente arriesgada.

Los intentos revolucionarios hondureños en mediana o baja escala no han reunido los elementos de evolución necesarios para este nueva era de la guerra fría tecnológica digital y los cambios incesantes en materia geopolítica, sigue estancado en un juego de gato y ratón, represión, gritos y negociaciones políticas de los nuevamente líderes que utilizan el pensamiento de izquierda para posicionarse en una derecha camuflada, tener o retomar el poder de convocatoria y utilizar a las masas para una medición de fuerzas contra el aparato estatal oficialista y armado.

Las agresiones a los periodistas se han dado por igual, tanto a los llamados oficialistas como a los independientes. El caso de la periodista Brenda Moncada de HCH que fue objeto de agresiones físicas mientras entrevistaba a José Manuel Zelaya Rosales en una toma de la carretera que va hacia Valle de Ángeles, a la altura de la Colonia El Sitio, en esa ocasión la intervención de Marvin Ortiz, periodista de Radio Globo, evitó que pasará a más. El domingo 21 de enero los periodistas de tres medios de comunicación fueron intimidados mientras realizaba la cobertura del plantón en el puente la Isla a inmediaciones del Congreso Nacional, Canal 10, Canal 6 y Suyapa TV, la más fuerte fue con el personal de canal 6, Paola Cobos, porque incluyó golpes y la confiscación y revisión del teléfono de la periodista, quien por coacción tuvo que ceder a las violentas peticiones de los que la rodeaban, gritaban y golpeaban.

La afectada interpuso la denuncia por agresiones ante la Fiscalía Especial de Derechos Humanos acompañada del presidente del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), Dagoberto Rodríguez y el presidente del Comité de Derechos Humanos en Honduras (CODEH), Hugo Maldonado.

La histeria colectiva y la falta de una estrategia realmente formal y con objetivos claros ha degenerado la acción de las protestas aumentando el riesgo para los que informan sobre los acontecimientos, en un lenguaje más coloquial hay que matricularse con la postura de pensamiento de La Alianza y sus consignas para poder informar.

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¿A qué se debe la intolerancia contra la prensa proveniente de los simpatizantes de La Alianza de Oposición?

Podría ser el discurso del 2009 y la lucha reivindicativa postgolpe de Estado y el resentimiento contra ciertos medios que no consideraron la explosión social espontánea de la sociedad y una línea editorial contra sus ideales. Pero los periodistas desempeñan una labor, la de informar.

Es de recordar que pocos son dueños de medios y que hay una generación de periodistas Old School que encontraron en el periodismo una forma efectiva de chantaje y explotación mediática, posicionamiento social y político y son los que desequilibran el flujo de información porque transforman y deforman según convenga las crisis, las mantienen o las ignoran, pero en todo esto en la cadena de mando al final queda el periodista que proviene de una Escuela de Periodismo en una crisis institucional y de criterio que no tiene ni el tiempo ni le da la formación pertinente para desempeñar una labor de formador de opinión. Ambos bandos, tanto izquierda como derecha han usado al periodismo para posicionar sus intereses, al caso UneTv y TVC vienen siendo lo mismo pero en máscaras diferentes, mismo propósito: Poder.

“El poder tiene formas muy diferentes de manifestación. La más indirecta e inmediata se exterioriza como negociación de la libertad. Esta capacita a los poderosos a imponer su voluntad por medio de la violencia contra la voluntad de los sometidos al poder”

El periodista o comunicador es una doble víctima sometida a una línea editorial y a los riesgos de ejercer la profesión en un país con más de 69 asesinatos de personas vinculadas a los medios informativos. Hasta el 2017 un informe de Reporteros sin Fronteras que evaluó la libertad de prensa en el mundo, ubicó a Honduras en el puesto 140 de 180 evaluados, lo que es llamado La zona roja. La libertad de prensa no incluye a los dueños de los medios, solo a los periodistas que les toca reportar desde el lugar de los hechos -independientemente del hecho y del riesgo- la libertad de prensa no debe tener un carácter partidario. En el caso de la agresión de la Policía Militar de Orden Público (PMOP) contra el diputado y comunicador Rony Martínez y el periodista Cesar Omar Silva, ambos de UneTV, las muestras de solidaridad fueron evidentes, en la transmisión ambos mostraban los golpes y denunciaban la represión del gobierno hacia ellos. Era de esperar que por lo menos por cortesía ellos hubieran intervenido el día domingo cuando gente del plantón, en apoyo a ellos, agredió y violó el derecho a cubrir la noticia y la libertad de prensa a sus colegas, únicamente por estar en un canal que no apoya la lucha del pueblo a que ellos reprensentan, pero que también son asalariados y gozan de los mismos derechos y responsabilidades que las bases de la Alianza de Oposición.

Esperamos pues, que esta experiencia nos ayude a reflexionar y desde este medio hacemos un llamado a todos los actores de la crisis presente y futura, a respetar el trabajo de los colegas, porque hoy es por ti, mañana por mí.