/CONTINUISMO, CONSTITUYENTE Y CONSULTA POPULAR

CONTINUISMO, CONSTITUYENTE Y CONSULTA POPULAR

Por Gilberto Ríos Munguía

Ante el naufragio en la legitimidad del régimen oligárquico, se elevan los cantos de sirenas y piratas que del barco hundido esperan capturar el botín, pero que en ninguno de sus planteamientos señalan el verdadero origen del crimen social y económico que se comente diariamente contra más de 6 millones de hondureños /as, que sufren la pobreza y la miseria generada por la concentración de la riqueza y garantizada con la ausencia de la democracia.

Bien apuntaba la Convergencia Contra el Continuismo (CCC), cuando describía antes de las elecciones del 2017, que el problema no era Juan Hernández en sí mismo -a pesar de su personificación de los valores más oscuros de la humanidad y el sistema-, sino la claridad que tenía la oligarquía de mantener el poder no obstantes sus espejismos de cambio o los mareos de los capitanes de turno, el barco –El Estado de Honduras- sigue siendo de su propiedad.

La Asamblea Nacional de Constituyente representaría un golpe de timón para el curso de nuestro país si fuera hegemonizada por sectores populares organizados y por el Partido Libertad y Refundación, incluido necesariamente en ese nuevo esquema de redireccionamiento de la Patria, pero con los mismos organismos electorales -sin incorporación de la oposición política que es mayoritaria en Honduras-, toda reforma profunda que pretenda llevarse a cabo, la oligarquía la interceptará aparentando cambiarlo todo sin que nada cambie al final.
Por eso es importante dar la pelea en el debate político sobre la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, es decir, donde todos los sectores sociales y políticos del país tengan participación proporcional a su densidad social/gremial, poblacional y política; es preciso entender que las anclas que restringen el desarrollo, son también las de la súper estructura ideada, reformada, golpeada y parchada para proteger el Estado Oligárquico / pro imperialista.

Antes de pasar al último punto sobre la participación y la consulta popular, es necesario darle nuevamente análisis, repensar y reflexionar sobre aquellos compatriotas que sin salva vidas han saltado del barco, porque su situación histórica de marginamiento y falta de oportunidades, han hecho una lectura correcta y sensata sobre su destino en la dirección de profundización de las contradicciones en el país sin que estas produzcan cambios reales en lo inmediato.

Ahora bien, no se abre la participación popular deseada si solamente se habla de Consulta. A primera vista parece que los mismos actores quisieran formular las preguntas y llevaran escritas las respuestas, son los mismos nudos marineros con los que se encontró Garafúlic en su fracasado “Diáologo Nacional” o Guimaraes con las “misiones de justicia” dirigidas con agenda norteamericana desde la Organización de Estados Americanos, que también ha fracasado.

La Consulta Popular debe ser la práctica de un Estado Democrático, donde también se hable sobre los temas económicos, sociales y políticos, sin que se centre en la trampa de si “la reelección o no”, y deben conllevar extensas campañas de debate, en que los diferentes actores tengas oportunidad de dar a conocer las ventajas y desventajas de cada posición, haciendo énfasis metodológico en la cobertura nacional de estas campañas, del ejercicio de las consultas y del efecto de sus resultados.

Por último, es necesario hacer una revisión histórica de la construcción de las democracias más importantes del planeta -aquellas en las que existe democracia económica, cultural, militar y política-, y veremos que ninguna fue producto de acuerdos que no tuvieran anteriormente un alto nivel de conflictividad social, es decir, quien crea que se puede construir una democracia popular auténtica en la representación de las necesidades de la mayoría sin entrar en conflicto con la élite, no solo se equivoca, sino también posterga un duelo inevitable.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.