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Conflictos 2018: La seguridad en África

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Un grupo de países de la zona central africana han mostrado un importante desarrollo y mejora en el clima de inversión, pero que se podría poner en riesgo. La narrativa: África Rising que han mantenido a países como: Costa de Marfil Nigeria, Kenia y Etiopía como un sentido de pertenencia e identidad cultural, creando una atmósfera idónea para los negocios y sin participar en los conflictos de la zona, podría verse este año amenaza por el terrorismo y conflictos armados, lo que implicaría un retroceso importante en el progreso no solo de los países sino para la región que ha estado estancada por crisis.

Al Shabaab en África Oriental y Al Qaeda en África Occidental podrían intensificar sus acciones y expandir sus raíces, también ante del debilitamiento del Estado Islámico podrían retroceder hasta territorios africanos del occidente.

Si bien África Rising ha cambiado un poco la imagen de los países que adoptaron la iniciativa, esta zona del mundo en constante recuperación siente las secuelas de democracias fallidas, golpes de estados, guerra civiles urbanas, elecciones fraudulentas, y en general una capacidad política muy debilitada que continuara en el 2018.

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Y no se puede esperar más de los socios extranjeros que ha ayudado a la estabilización de los gobiernos de la zona; Europa ha reducido el apoyo salarial a las tropas de la Misión de la Unión Africana bajo mandato de la ONU en Somalia que operan en lo que sería el punto de entrada de Al Shabaab, como apunta el artículo de www.eurasiagroup.net:

“La asociación antiterrorista G5 de Chad, Níger, Burkina Faso, Malí y Mauritania planea lanzar una fuerza de 5.000 efectivos en marzo de 2018. Pero las diferencias entre Francia, EE. UU. y funcionarios de la ONU ralentizarán la financiación necesaria, dejando la región en riesgo a pesar de una inyección de apoyo financiero de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos”.

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Interés geopolítico en la región existe, pero no al punto de reflejarse en las acciones para concretar una ayuda efectiva que impida el avance del fundamentalismo islámico, en una región tan golpeada por las crisis políticas y sociales.

Este problema de seguridad regional podría sentirse en las inversiones y la fuga de capital hacia otras regiones menos conflictivas, dejando la zona a la deriva de un capital propio muy limitado y por ende el progreso dependiente. Las instalaciones turísticas y energéticas serán las primeras en riesgo, lo que significaría otra crisis de refugiados que buscarán el sueño europeo.

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