COMUNICADO SONIA INÉS GÁLVEZ FERRARI

Tegucigalpa, M.D.C., 26 de marzo de 2019 A la Comunidad Nacional e Internacional me permito manifestar lo siguiente: Pacientemente he visto con indignación cómo se han desarrollado los hechos en torno a la ejecución de la sentencia condenatoria recaída contra el ciudadano David Romero Ellner. He observado cómo se diluye y se pervierte una lucha que yo enfrenté sola, sin el apoyo de Grupos Defensores de Derechos Humanos, ni de Grupos Defensores de los Derechos...
Invitadomarzo 26, 2019

Tegucigalpa, M.D.C., 26 de marzo de 2019

A la Comunidad Nacional e Internacional me permito manifestar lo siguiente:

Pacientemente he visto con indignación cómo se han desarrollado los hechos en torno a la ejecución de la sentencia condenatoria recaída contra el ciudadano David Romero Ellner.

He observado cómo se diluye y se pervierte una lucha que yo enfrenté sola, sin el apoyo de Grupos Defensores de Derechos Humanos, ni de Grupos Defensores de los Derechos de la Mujer, para defender mi honra, mi seguridad personal y la de mi familia.

Esta lucha nada tiene que ver con la libertad de expresión, colores políticos, ni grupos de izquierda o derecha, sino únicamente con la defensa de mi dignidad como mujer y como operadora de justicia que en su momento fui, pues tanto jueces, fiscales, agentes de investigación y peritos, son susceptibles de verse en una situación similar, sólo por haber cumplido fielmente con su labor. Eso no es permisible en ningún Estado de Derecho!

El caso que llevó a esta segunda condena de David Romero Ellner es sencillo: En el año 2002, en mi condición de Fiscal de la Mujer del Ministerio Público, acusé a David Romero Ellner por el delito de violación en perjuicio de su hija Dalia Romero. Por esa acusación el Señor Ellner Romero fue condenado a la pena de 10 años, cumpliendo 5 años efectivos en prisión y 5 años bajo libertad condicional. Una vez que cumplió su condena, aprovechó sus espacios televisivos y de radio para atacarme visceralmente de forma sistemática, tanto a mí como a mi seres queridos. Ataques personales, que nada tienen que ver con el derecho a la información, ni mucho menos con la libertad de expresión.

Por ello, y en aras del uso al mismo derecho a la información que hoy se invoca por algunos, les invito a que se informen debidamente y lean la sentencia condenatoria, para que verifiquen que los ataques que realizó David Romero Ellner en mi contra fueron en mi condición de mujer, madre, esposa e hija.

Debo manifestar que no tengo nada en contra de la libertad de expresión, todo lo contrario, soy fiel creyente que ese derecho debe ejercerse en todo Estado que se autodenomine como democrático, pero debe ejercerse de manera responsable y bajo ninguna circunstancia permitir que se utilice como instrumento de venganza.

En la presente causa cada una de las penas impuestas al señor Ellner Romero es proporcional a los hechos, pues no se trata de un sólo hecho aislado, sino de un ataque sistemático y permanente que lleva más de 4 años; sin embargo, a diferencia de otros periodistas que han sido condenados por estos mismos delitos y han conmutado su pena pagando 10 Lempiras por día, en este caso al ciudadano David Romero Ellner no le es posible gozar de este beneficio, sencillamente por los antecedentes de su sentencia condenaría previa, hecho que responde exclusivamente a una situación muy personal del condenado.

No espero apoyo de nadie, nunca lo he tenido, más que el acompañamiento de DIOS y el respaldo absoluto de mi familia, pero tampoco puedo callar al ver como se utiliza mi causa como bandera de lucha en beneficio de intereses mezquinos, ya sean particulares o de grupos.

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