/BREVE HISTORIA DE LA OEA
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BREVE HISTORIA DE LA OEA

Honduras en el concierto de las naciones. 

Hay que comenzar afirmando que el concepto que hoy damos por sentado de la Nación Estado es un concepto relativamente nuevo. Apenas doscientos años de ensayo y error nos ha llevado a construir los países que ahora tenemos y con seguridad podemos afirmar que seguirá cambiando, a un modelo de nación que ni siquiera somos capaces aún de nombrar.

El siglo XIX sorprendió al mundo con la creación de nuevos países que antes no existían. En América, la revolución de Haiti y la de las 13 colonias británicas fueron el inicio de la lucha independentista que se extendería por todo el continente por más de cien años hasta el triunfo y la liberación de Cuba y Puerto Rico en 1898.

Luego, ya en el siglo XX, conformadas las Repúblicas americanas con fronteras aún difusas y frente al resurgimiento del colonialismo europeo, las naciones de la región comprendieron la necesidad de garantizar la paz entre los países y hacer una suerte de blindaje en contra del ejercicio de la fuerza, de países poderosos contra otras naciones más pequeñas.

Recordemos que en 1848 Estados Unidos se apropió por conquista de una buena parte del territorio mexicano, años más tarde Bolivia perdió su salida al mar a manos de Chile y Paraguay perdió su esperanza de ser una potencia económica luego de su monumental derrota en la guerra de la Triple Alianza frente a los ejércitos de Brasil, Bolivia y Argentina, con un alto costo para su población y su territorio que perfectamente podríamos comparar la la gran derrota que sufrió el rey espartano Leonidas contra el Dios-ReyPersa Jerjes I, que seguramente conocemos en su adaptación cinematográfica del cómic de Frank Miller, 300.

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En ese contexto se crea la Primera Conferencia Internacional Americana que tuvo lugar en Washington el 14 de abril de 1890 (día de las Américas), “con el objeto de discutir y recomendar a los respectivos Gobiernos la adopción de un plan de arbitraje para el arreglo de los desacuerdos y cuestiones que puedan en lo futuro suscitarse entre ellos”.

De esos dieciocho estados que participaron en esa primer conferencia surgen la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, con sede en Washington, D.C. Honduras formó parte de esa primera estructura, con el embajador del gobierno de Luis Bogran.

El inicio del siglo XX fue convulso para nuestros países. Las fronteras nacionales aún no estaban definidas lo que provocaba conflictos constantes entre los gobiernos y era frecuente que las contiendas electorales concluyeran con una guerra civil en donde los gobiernos vecinos apoyaban a uno u otro bando en disputa, algunas veces incluso interviniendo directamente, como en 1907, cuando durante la presidencia del dictador José Santos Zelaya, el ejército de Nicaragua acampó frente a la casa presidencial de Honduras derrocando al gobierno de Manuel Bonilla dando paso a la administración de Miguel R. Dávila, aliado de Santos Zelaya, mismo gobierno hondureño que conformó luego la Unión Panamericana que comenzó su vida en 1910.

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Pero para ser honesto, el siglo XX fue en realidad un siglo convulso para todo el mundo. La acumulación de riqueza que produjo la primera industrialización europea y el incremento de la desigualdad social solo comparable con la desigualdad actual entre ricos y pobres, más la lucha por el control de la extracción de recursos naturales necesarios para la industria de los territorios controlados en África y Asia produjo tensiones entre las naciones europeas que desembocaron en la primera gran guerra del siglo XX.

1914, la guerra que prometía ser la última guerra de la humanidad, fue peleada con una crueldad nunca vista.

Rubén Darío, el gran poeta de hispanoamérica, quizás el gran panamericanista de su época, estando en París en las vísperas de la gran guerra de 1914, vio el horror que se avecinaba y escribió uno de los reclamos más duros contra la humanidad, Los motivos del lobo, escrito en diciembre de 1913. En él, San Francisco de Asis convence al lobo de dejar su vida de sangre y muerte y pide que se incorpore a la sociedad, el lobo obedece y por un tiempo vive entre la gente comiendo mansamente lo que la gente le da. Pero un día San Francisco de Asis sale de viaje y al volver descubre que el lobo ha vuelto a ser el feroz animal que antes era. Molesto San Francisco lo busca en las montañas y cuando le encuentra el lobo le cuenta sus motivos “Hermanos a hermanos hacían la guerra, / perdían los débiles, ganaban los malos,  / hembra y macho eran como perro y perra, / y un buen día todos me dieron de palos”… Después del lobo explicar como en el pueblo “en todas las casas / estaban la Envidia, la Saña, la Ira, / y en todos los rostros ardían las brasas / de odio, de lujuria, de infamia y mentira”, el lobo rogó a San Francisco de Asis que le dejara en el monte. “Déjame en el monte, déjame en el risco, /déjame existir en mi libertad, / vete a tu convento, hermano Francisco, / sigue tu camino y tu santidad”. San Francisco de Asis, avergonzado por la humanidad, comprendió los motivos del lobo salvaje y no pudo sino orar un padre nuestro pidiendo por los humanos. Poco después el propio Ruben Darío murió en su natal Nicaragua, a donde volvió después de largos años en Europa.

La guerra no era extraña para nuestros países. Vivíamos en constantes montoneras desde la independencia. Pero ver desde lejos aquella tragedia de trincheras sin precedentes y comprender que éramos capaces de enfrascarnos en un horror parecido, motivaron a continuar en el proyecto panamericano.

Y lo que comenzó como una alarma para los países de la región, se ratificó cuando en 1944 estalla la Segunda Guerra Mundial. Los países de la región tuvieron una participación más activa durante esa guerra, todos conocemos la participación de Estados Unidos, pero hay que resaltar que casi todos los países enviaron soldados a pelear a los distintos frentes de la segunda guerra mundial.

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Había ya terminado la Segunda Guerra Mundial cuando la Organización de Estados Americanos se estableció formalmente el 30 de abril de 1948, en Bogotá, pero la OEA no pudo entrar en vigor porque necesitaban 22 países y Colombia comenzaba su guerra civil luego del asesinato del candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán el 9 de april de 1948, en lo que se conoce en la historia como el Bogotazo. Fue hasta diciembre de 1951 cuando Colombia depositó su ratificación que entró en vigencia la OEA para todo el continente.

En 1949 se da la revolución comunista en China. La administración de Truman en Estados Unidos inicia el apoyo a los aliados para contener al comunismo chino en Corea, causando la guerra de Corea entre 1950 y 1953 que terminó (y aun sigue) en una especie de empate técnico. 

Comenzamos entonces la guerra fría que en nuestra región tuvo su debut en el derrocamiento por parte de la CIA con ayuda del gobierno de Honduras, del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz, en 1954. Ya en ese tiempo el gobierno de Fulgencio Batista en Cuba estaba en franco deterioro, panorama geopolítico de la región.

Hay que recordar acá que en 1947, el año anterior a la adopción de la Carta de la OEA, se suscribió el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, o Tratado de Río que establece que cualquier ataque externo contra uno de los estados signatarios que ponga en peligro su integridad es considerado como una agresión a todos ellos a la cual debe responderse en forma colectiva. En 1951, con motivo de la guerra de Corea, la reunión de consulta reafirmó en Washington los principios del Tratado de Río y de la Carta como reacción ante la política expansionista de la Unión Soviética.

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En 1960 toma posesión en la presidencia de los Estados Unidos el presidente John F Kennedy impulsando lo que se conoció como la Alianza para el Progreso que buscaba cambiar las condiciones económicas de nuestros países como una forma de detener futuras revoluciones como la cubana. La OEA tuvo una participación directa y activa en la ejecución de la Alianza. La OEA, sin embargo, había sufrido un segundo revés casi al mismo tiempo del lanzamiento de la Alianza.

En 1962 las tensiones que produjo la guerra fría en la región y el temor al contagio de la filosofía marxista a otros gobiernos de América, provocó que la OEA expulsada a Cuba del organismo

Uno de los incidentes más vergonzosos de la historia del continente que aún no ha podido solventarse. Quizás, si Cuba hubiera permanecido en la OEA no se habría dado en octubre de 1962 lo que se conoció como la crisis de los misiles.

La decisión de marginar al gobierno de Cuba careció de base legal firme ya que no había ninguna disposición que permitiera separar a un Estado miembro del ejercicio de sus facultades. Fue además contradictoria, ya que su justificación más socorrida, el postulado de que el marxismo-leninismo es incompatible con los principios del Sistema Interamericano, no tiene validez cuando se recuerda que las dictaduras militares de América Latina fueron también contrarias a los principios del Sistema. En algún momento se llegó a hacer referencia a la OEA como un club de dictadores.

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En 1978, en la vecina Nicaragua, las páginas de LA PRENSA se llenaban con historias de violaciones a los derechos humanos por parte de la Guardia Nacional. La insurrección tomaba fuerza a lo interno de Nicaragua, pero el presidente Anastasio Somoza Debayle no daba muestras de abrir un espacio de diálogo con sus opositores.

El 6 de septiembre de ese año, a pedido de Venezuela, gobernada entonces por el presidente Carlos Andrés Pérez, la OEA convoca a una reunión de cancilleres para abordar la crisis de Nicaragua, “debido a las recurrentes violaciones a los derechos humanos” por parte del régimen de Somoza Debayle.

“Cumplo con mi deber de evitar que se dé un mayor derramamiento de sangre en una región latinoamericana”, expresó Pérez, según un cable de la agencia de prensa AP publicado por LA PRENSA el 10 de septiembre.

Resultado de dicha reunión de cancilleres se aprobó la visita a Nicaragua de una Comisión Mediadora conformada por embajadores de Honduras, Colombia, República Dominicana, Guatemala y Estados Unidos.

Los militares nicaragüenses mientras tanto, en su búsqueda de aniquilar guerrilleros sandinistas ametrallaron poblaciones fronterizas costarricenses. El gobierno de Costa Rica presentó el respectivo reclamo que fue abordado por el consejo permanente de la OEA el 23 de septiembre de 1978.

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La llegada de la Comisión Mediadora no resultó nada agradable para Somoza. Fueron cercados en un hotel por la Guardia Nacional y no se permitió a ningún medio de comunicación dar a conocer su primer reporte de la situación política de Nicaragua. El 14 de octubre de 1978 la OEA se pronunció con una condena en contra de Nicaragua por las acusaciones de Costa Rica. La resolución fue de 19 votos a favor y 4 en contra y el 31 de octubre la Comisión Mediadora abandonó repentinamente el hotel en el cual estaban alojados y se refugiaron en las sedes diplomáticas de sus respectivos países.

El informe que habían preparado sobre la situación de Nicaragua era claro. Cualquier solución a la crisis pasaba por la renuncia de Somoza Debayle. La delegación de la Comisión de Derechos Humanos también emitió un reporte sobre “el clima alarmante de violaciones a los derechos humanos” que se daba en el país. El resto es historia. El dictador desoyó los reportes de ambas instancias, no entregó el poder y meses después, ya sin apoyo formal de ninguno de los países de miembros de la OEA, en julio de 1979, fue derrocado por la insurrección popular.

Otro caso que vale la pena traer a la memoria, fue la Crisis de las Islas Malvinas. Los Estados parte del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca aprobaron por mayoría apoyar a Argentina en su enfrentamiento con Gran Bretaña.  Era lo que mandaba el tratado de Río. Pero Estados Unidos, en lugar de acogerse a la decisión de la mayoría como es práctica esencial en las organizaciones internacionales, declaró en forma unilateral su apoyo a Gran Bretaña.

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Llegamos así al 2009.

El 4 de julio de 2009, Honduras fue suspendida como miembro del organismo, luego de que el Golpe de Estado de 2009 enviase al exilio al presidente Manuel Zelaya y de que el nuevo presidente interino rechazase el ultimátum de la OEA para restituir a Zelaya en su puesto presidencial. A diferencia de Cuba, la expulsión de Honduras se produjo por un golpe de Estado y la ruptura del orden constitucional, una convención que hasta el momento no había sido aplicada y a diferencia de los otros golpes de Estado en el continente, para 2009 había un quiebre en el control que hasta el momento había mantenido Estados Unidos en el organismo. Los países del Alba bajo la dirección de Hugo Chávez Frías vieron con desconfianza la aventura golpista en Honduras y la interpretaron como el inicio de una nueva estrategia de Estados Unidos para derrocar gobierno progresistas en el continente. Ellos fueron quienes impulsaron la suspensión de Honduras como un antecedente para los demás gobiernos.

La suspensión de Honduras tuvo carácter inmediato, fue avalada de manera unánime por 33 de los 34 países representados en la OEA, pues la delegación de Honduras se abstuvo de votar. Con esta resolución, a Honduras le fue aplicado un artículo de la OEA referente a la ruptura del orden constitucional al amparo del artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana que fue adoptada por la OEA en 2001.

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Hay que resaltar aquí, que el procedimiento para suspender a Honduras de la OEA, ideado por el gobierno de Venezuela, es el mismo procedimiento que se buscó aplicar al gobierno de Maduro, que provocó el retiro de Venezuela del organismo.

Honduras fue incorporada al organismo internacional en junio de 2011.

Como podemos ver, la historia de la Organización de Estados Americanos está estrechamente ligada a la historia de nuestros pueblos y naciones, su futuro, de alguna manera depende del nuestro y el nuestro del de la organización. Mucho queda aún por construir en busca de la democratización y el concierto de las naciones del continente.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.