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Un nuevo año de incertidumbre ha llegado

Por Óscar Esquivel

El año 2018 llegó y como acompañante la incertidumbre de lo que va a pasar en materia política, económica y social. No creo que haya un analista político que pueda afirmar lo que va a suceder en nuestro país. Honduras es uno de los países más desiguales de América Latina a raíz de malos gobernantes y de la política injerencista de Estados Unidos de Norteamérica.

Nos enfrentamos al 2018 con más preguntas que respuestas: ¿Juan Orlando Hernández se quedará en el poder?, ¿Será un gobierno débil?,  ¿Hasta que momento podrá sostenerlo el gobierno estadounidense a pesar de no contar con el respaldo popular?, ¿Se logrará poner de acuerdo la clase política tradicional dando la espalda a la clase popular?, ¿Habrá una Asamblea Nacional Constituyente oligárquica u originaria?, ¿Qué hará el sistema económico y político para enrumbar nuevamente a la población a votar en cuatro años?, ¿Se desmovilizará o seguirá con las movilizaciones pacíficas u otras acciones de protesta la población?.

Honduras como es de conocimiento de propios y extraños, y que como hemos mencionado en artículos anteriores, se debate entre la pobreza y extrema pobreza: las personas mueren por la delincuencia, hambre y falta de salud. No hay educación, los compatriotas huyen del país a diario en busca oportunidades. No hay inversión nacional ni extranjera.

¿Hasta dónde logrará soportar la situación actual la población hondureña?

Por instinto natural, de vida, podemos afirmar que el pueblo hondureño reaccionará y triunfará contra los que hoy lo oprimen. ¿Cuándo y cómo? Ignoramos el cuándo y cómo. Solo el pueblo que se transforma, que se mejora, que toma consciencia cada día sabrá el momento de su liberación. Pasará lo que tenga que pasar, habrá que padecer lo que se tenga que padecer, pero no dudamos que llegara el momento de la República.

La situación actual es un caldo propicio para la hora del pueblo. Es preciso para que se sigan despertando los que duermen. Es necesario que caigan las máscaras que aún no han caído.

Desde Lempira, Morazán, Valle, Bolívar y San Martin, el proceso de liberación de nuestro pueblo no ha parado. Desde nuestros independentistas, desde las guerras civiles, desde las huelgas, desde el golpe de estado en el 2009, desde el robo a la voluntad popular en el 2017, la lucha por la liberación va creciendo cada día más.

Honduras ha dolido y duele cada día que pasa, pero detrás viene la paz. Y no la paz de los sepulcros, sino la paz que brinda la vida.

Que en éste 2018 se venga lo que se tenga que venir, hemos resistido desde la invasión española en 1502 y estamos prontos para obtener la liberación definitiva y ser dueños de nuestro propio destino.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.