/LOS ANARQUISTAS DE RENATO
Fotografía: Cortesía.

LOS ANARQUISTAS DE RENATO

 

…a 36 años del secuestro, tortura,  asesinato y desaparición física de Eduardo Becerra Lanza,

mártir de la lucha estudiantil

Por Gilberto Ríos Munguía

Con mucha indignación, el teleauditorio del Foro “Frente a Frente” escuchó esta mañana la vehemencia con la que su director y periodista Renato Álvarez, atacó -con toda la fuerza de su ser-, al grupo de estudiantes que tomaron las instalaciones de la Universidad Nacional en demanda de una reducción del costo al combustible, que semanas anteriores fue alzada en las protestas de los transportistas en todo el país.

En tono despectivo y demostrando una ignorancia profunda, el periodista Álvarez reiteró el carácter, según él “anarquista”, de la lucha de los (as) estudiantes de la UNAH, haciendo una relación entre caos o desorden y la lucha anarquista. Es importante decir que es una grave falta a la historia tal vinculación o símil. Nada es más alejado de los procesos de lucha que en la historia del movimiento obrero mundial, representó el Anarquismo, del que también nacen las luchas por la justicia en la jornada laboral, los salarios o las condiciones de trabajo. Conquistas de las que el periodista Renato Álvarez, como trabajador, es beneficiario. Otro carácter importante de estas luchas de sindicatos o asociaciones anarquistas, fue siempre su grado admirable de organización y consciencia. De manera que en su intención de estigmatizar de la lucha de los (as) estudiantes, Renato ha cometido varias faltas conceptuales e históricas.

En el mismo comentario exacerbado de prejuicios contra los luchadores estudiantiles, Renato Álvarez acusó a los (as) estudiantes de no tener preocupaciones “…por ellos, por sus compañeros estudiantes o por el futuro del país”, ¿Quién podría colocarse una camiseta en la cabeza y salir a pelear contra una violenta policía nacional -que ha asesinado manifestantes pacíficos- tomando este ejercicio como un pasatiempo? ¿Cree el periodista Renato Álvarez que los (as) estudiantes que luchan en la UNAH han descubierto un nuevo y apasionante deporte de alto riesgo en el que se expone la vida y se respira gas lacrimógeno a granel por simple entretenimiento? En este punto es muy importante recordarle a Renato que la gran mayoría de los dirigentes estudiantiles del movimientos han demostrado ser destacados estudiantes, muchos también con excelencia académica e incluso cursantes de dos carreras universitarias simultáneamente, es decir, jóvenes que se toman muy en serio su tiempo.

Luego argumentó que los (as) estudiantes no sabían que en la medida en “que se limite y se frustre la educación, en esa medida están multiplicando la pobreza”.  La lucha tiene una clara demanda: la reducción del impuesto al combustible, con el que el régimen oligárquico ha creado nuevas formas de apropiación y concentración de la riqueza social, que resultan en la multiplicación evidente de la pobreza. Acusar a los estudiantes pobres del país -los que asisten a la universidad pública-, de limitar o frustrar el desarrollo de la educación no solo es falso, sino también desconoce la lucha de los últimos años cuya bandera principal ha sido la calidad y gratuidad educativa en el nivel superior.

Sorprendentemente hizo un llamado a las organizaciones de Derechos Humanos, para que no defendieran a los (as) estudiantes frente a la violencia de los organismos de represión. Renato Álvarez justificó ese llamado al decir que  esto era parte del “populismo de izquierda”, llevando una lucha reivindicativa a los más altos señalamientos de la ultra derecha del país. Poco faltó para que mencionara a países de otras latitudes -como en otras ocasiones- en las que luchas sociales son vinculadas con gobiernos legítimos de izquierda pero estigmatizados de totalitarios por el imperialismo norteamericano. Evidenció un claro posicionamiento ideológico y de desprecio por la ideas progresistas o de izquierda, dando a conocer su verdadera afiliación.

Sin embargo, tras anunciar su postura anti derechos humanos, declaró su fascismo, justo este mes en el que se cumplen 36 años del secuestro, tortura, asesinato y desaparición física del mártir de la lucha estudiantil hondureña Eduardo Becerra Lanza, con el que también desapareció la democracia en al UNAH. Renato Álvarez, periodista al servicio de la oligarquía, del fraude electoral, de la represión popular hizo también un llamado público a la Inteligencia del Estado para perseguir y perfilar a la dirigencia estudiantil. Esto ha encendido las alarmas de todos los sectores que manifiestan descontento por lo que ocurre en Honduras, sobre todo en el marco nacional en el que diariamente se violan los derechos humanos y la libertad de expresión, que el día de ayer cobró tres víctimas en la protesta de la UNAH donde fueron golpeados y reprimidos violentamente por la policía un reportero gráfico, una reportera de radio y un periodista.

Continuó su enérgica condena a los (as) estudiantes en lucha acusándolos de ser una “vergüenza para el país…” y agregó “… sus padres deberían sentir vergüenza de ellos”. Curiosamente subrayó que en Honduras “no puede haber gente improductiva y anarquista que condene a la pobreza a este país”,  que más bien podría ser un reclamo dirigido a los grupos que actúan al margen de la ley saqueando el Estado de Honduras y confabulados con el narcotráfico y el crimen organizado; es decir, la élite contra la que nunca se ha molestado una décima de lo que vimos esta mañana.

Esperemos que el famoso periodista Renato Álvarez, que hoy dejó ver su verdadera esencia reaccionaria, medite sus posiciones públicas, reflexione sobre sus lacerantes declaraciones y enmiende pidiendo una disculpa a los (as) estudiantes universitarios que hacen gala de su consciencia social, a los padres de estos valerosos estudiantes que en su mayoría apoyan y respaldan la lucha de sus hijos y a la ciudadanía en general, que no tiene deseos de ver más sangre de luchadores y luchadoras sociales correr injustamente en esta tierra hondureña, la más pobre de América Latina y la más necesitada de cambios radicales.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.