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ACTOS CIRCENSES ENTRE NASRALLA Y MEL: JOH, BIEN GRACIAS

Por Óscar Esquivel

En octubre de 2013 escribí un artículo titulado “Votar por Nasralla es votar por Juan Orlando”. Justificaba en dicho escrito que la función de Nasralla era restarle votos a Libertad y Refundación, que tenía en ese momento como candidata a doña Xiomara Castro. “El Señor de la Televisión” se vendía como figura fresca, un hombre no corrupto de bienes públicos, atractivo ante el voto joven y para los llamados independientes. De todos es conocido que resultó ganador Juan Orlando Hernández, doña Xiomara en segundo lugar y Nasralla en tercer lugar.

En las elecciones de 2017 quedó demostrado que en política no hay enemigos permanentes y se formó una alianza estrictamente electoral denominada Alianza de Oposición Contra la Dictadura, con Nasralla como candidato presidencial. La alianza descansaba estructuralmente en la militancia de Libertad y Refundación, ya que Nasralla ya no contaba con el partido político que fundó, el Partido Aanticorrupción, pero seguía conservando una figura atractiva para vencer al presidente actual. Además de Libertad y Refundación y Salvador Nasralla, estaba el partido “Bonsai”, es decir el PINU-SD, como parte de la alianza.

El bloque de oposición básicamente se da porque la dirigencia de Libre se dio cuenta que solos no podían vencer a su oponente; además, que su militancia estaba abiertamente contra la reelección promovida por JOH, aunque la idea le “guiñaba el ojo” al ex Presidente Zelaya. Pese a tener en sus filas una figura bastante fuerte como la ex primera dama, se eligió como candidato presidencial a Salvador Nasralla, en contra del sentir de una buena parte de la militancia de Libertad y Refundación. Sin embargo, las bases fueron disciplinadas, y apoyaron al ingeniero Salvador Nasralla votando por él.

Dieron inicio las elecciones de noviembre 2017 y pese a la estructura montada desde el poder, se logra movilizar una enorme cantidad de votantes contra el que ostenta el primer cargo en el poder ejecutivo, lo que desemboca en la situación actual con Juan Orlando Hernández ejerciendo funciones de presidente y la autodenominada oposición alegando fraude, pero preparándose de manera prematura para las próximas elecciones de 2021.

Después del 26 de noviembre se dieron fuertes movilizaciones, donde hubo asesinatos, presos políticos (muchos guardan prisión hasta el día hoy) y violaciones a los derechos humanos. Acciones genuinas de protesta que son producto del pasado, según lo han evidenciado José Manuel Zelaya y Salvador Nasralla.

El expresidente Manuel Zelaya, por su parte, reactiva los colectivos de Libre, ahora llamándolos “Comandos de Insurrección”, cuyo objetivo entre líneas es tener capacidad, en las próximas elecciones, para defender y vencer desde las calles un posible triunfo: “Ganamos con Xiomara con Libre, ganamos con Salvador Nasralla con Libre y PINU-SD. Entonces nosotros aún con el fraude
podemos ganar otras elecciones, pero de qué sirve si se roban las elecciones. Los comandos insurreccionales que los garantiza la Constitución en el artículo 3 son para defender el derecho del pueblo para la toma del poder de la nación hondureña. Estamos organizando 300 mil personas, más fuertes que los militares, más fuertes que los policías, más fuertes que todo el aparato del poder”.

El ex presidenciable Salvador Nasralla, por su parte, integra una comisión auspiciada por la ONU, donde se discutirán varios temas concernientes a las elecciones pasadas, que lo alejan de su objetivo principal: ocupar la silla presidencial. Esta participación es el motivo de discordia entre el ex presidenciable Nasralla y el expresidente Zelaya, alegando el primero que Manuel Zelaya quiere volver a ser presidente, mientras el coordinador de la Alianza alega que Nasralla dividió la coalición. Acusaciones van, acusaciones vienen y seguirán viniendo mientras llega el próximo proceso electoral.

Juan Orlando Hernández, por su parte, continúa con su agenda. Y los males que aquejan a las mayorías, como alzas a la energía eléctrica, delincuencia, problemas de salud, falta de empleo, trágicas migraciones de compatriotas, entre otros, seguirán esperando ser resueltos. Ya va siendo hora que la autodenominada oposición política se comporte como una verdadera oposición y que no pretenda seguir durmiendo a la población con actos circenses.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.